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jueves, 11 de abril de 2024

El hombre que pudo reinar (The Man Who Would Be King, 1975). John Huston


Danny Dravot y Peachy Carnehan, dos aventureros que viajan a la India en 1880, sobreviven gracias al contrabando de armas y otras mercancías. Un día, deciden hacer fortuna en el legendario reino de Kafiristán. Después de un durísimo viaje a través del Himalaya, alcanzan su meta justo a tiempo para hacer uso de su experiencia en el combate y salvar a un pueblo de sus asaltantes. Está inspirada en un relato de Rudyard Kipling.

Hay en las aventuras de Carnehan y Dravot, lugar para los sueños, para la imaginación, para la elevación del hombre por encima de su propia circunstancia, para el desprecio por las reglas, para la manifestación, en suma, de los impulsos más primarios del ser humano. También existe un espacio para el humanismo irónico, para la ternura disimulada, para la violència y para la anécdota (...) Huston, además, aprovecha la ocasión para hacer, a la vez, apologia y sàtira del imperialismo británico. Porque, en definitiva, “El hombre que pudo reinar” es un fresco espectacular, no desprovisto precisamente de humor, aunque contenga más de un borrón que impide situarlo entre los mejores firmados por Huston. (Pedro Crespo en ABC del 7 de julio de 1976)

Verdaderamente, nos parece extraño que un veterano del cine tan ilustre como John Huston haya ido a buscar inspiración y tema en esta literatura polvorienta. La historia argumental es bastante pueril, no obstante sus propósitos de hacerse emocionante. (...) John Huston sólo ha podido en esta ocasión demostrarnos una vez más su buena técnica, mientras Michael Caine y Sean Connery, en la encarnación de dos absurdos personajes, no están bien ni mal. Cumplen sencillamente con la corrección que corresponde a su gran rango artístico. (A. Martínez Tomás en La Vanguardia del 12 de agosto de 1976)

La mítica del fracaso constituye la base de un lúcido e irónico relato de aventuras. Basado en un relato de Rudyard Kipling, narra el sueño casi alcanzado de dos perdedores que no se resignan a su suerte. La serena belleza de sus imágenes y el pulso firme de su narración mantienen una tónica impecable a lo largo de todo su desarrollo. (Fotogramas)

Huston, junto a la co-guionista Gladys Hill, retoma sus habituales temáticas de búsqueda en un universo de perdedores, creando una épica aventurera llena de humor que sirve a sus caracteres para hallar su reorientación existencial, además de ofrecer un miramiento crítico al imperialismo; un ligero estudio etnográfico y psicológico; una incisiva mirada a la naturaleza, convicciones y actitudes volubles del ser humano en su ambición y codicia; y un lúdico canto a la camaradería en su condición de ‘buddy movie’. (Antonio Méndez en AlohaCriticón)

"El hombre que pudo reinar" de John Huston es una aventura de capa y espada, pura y simplemente, de la mano de un maestro. Es descarada, emocionante y divertida. La película invita a la comparación con grandes películas de acción como "Gunga Din" y "Mutiny on the Bounty", y con el clásico del propio Huston "El tesoro de la Sierra Madre": obtenemos caracterizaciones fuertes, nos emocionamos e incluso nos reímos. de vez en cuando. (...) Cuando termina no hemos aprendido nada que valga la pena saber y ni siquiera hay una moraleja que sacar, pero nos hemos divertido. Es genial que alguien todavía tenga el don de hacer películas como ésta; incluso Huston, después de treinta años, debió preguntarse si todavía sabía cómo hacerlo. (Roger Ebert)

El hombre que pudo reinar no es una película commovedora y, por otra parte, tampoco es una comedia. Es una película de género hecha con total conciencia del pozo rancio en que puede hundirse si su distancia lacónica falla alguna vez. Huston tiene que dominar las emociones a las que la mayoría de espectáculos aspiran; si hubiese tratado el material para conmover, habría devuelto a la audiencia a la era en que se supone que debíamos sentirnos orgullosos de la gallardía del imperio británico, como lo hacemos a un cierto nivel, a pesar de nuestros yos expertos y disgustados, en películas como Tres lanceros bengalíes (1935). (Pauline Kael en The New Yorker del 5 de enero de 1976)

El resultado, como puede esperarse, es dinámico, totalmente seguro, y ciertamente es una de las películas más vigorosas de Huston, aunque inevitablemente la historia resulta demasiado dilatada, con diferentes énfasis. (...) Desafortunadamente, bajo el peso del espectáculo, la línea argumental básica a menudo se hunde y la narración periódica de Caine (supuestamente el relato del marchito y cansado Carnehan, aunque raramente suena así) se muestra como un refuerzo insuficiente; como en Moby Dick, Huston se mueve en la emoción superficial a expensas del trasfondo espiritual. (Geoff Brown en Sight and Sound de abril de 1976)

Es un gran relato, una leyenda, de firmeza, coraje, camaradería, valentía y codicia, aunque no necesariamente en ese orden. (Vincent Canby en The New York Times del 18 de diciembre de 1975)

Huston nos ofrece una historia de amistad, aventuras, poder y respeto a la palabra. Obviamente, estas virtudes están contaminadas por la historia. Dravot y Carnehan transmiten la supremacía del Imperio Británico, el colonialismo primario. Durante una secuencia en la que Carnehan arroja a un indio del tren, no podemos evitar estremecernos. Del mismo modo, originalmente sólo el beneficio inspira su empresa. Sin embargo, el espectador no guarda ningún resentimiento, Huston consigue magnificar su tema y vuelve a conectar con la película de aventuras de Hollywood. Al adaptar a Kipling, Huston cumple su deseo al tiempo que nos ofrece nuestra parte del sueño, la ascensión de un hombre a un estatus semidivino. El sueño colectivo encarnado. (Dave Garver en DVDClassik)

Gran lector de Kipling desde niño, John Huston ya tenía planes en los años cincuenta de adaptar el cuento El hombre que quiso ser rey. Los dos papeles principales serían interpretados por Clark Gable y Humphrey Bogart. La muerte de este último puso fin al proyecto y sólo veinte años después pudo hacerlo realidad. John Huston enriquece el relato que, si bien es una gran película de aventuras, conserva toda su dimensión filosófica sobre la atracción del poder y la riqueza frente a los sentimientos más nobles de honor, idealismo y lealtad en la amistad. Las imágenes son magníficas (la película se rodó íntegramente en Marruecos) y Michael Caine y Sean Connery forman un dúo perfecto y muy británico, ya que los dos actores se llevaron perfectamente en el set. El hombre que pudo reinar es una película de gran magnitud. (L'oeil sur l'écran)

La total complicidad entre los dos actores, Sean Connery y Michael Caine, y el increíble dominio de la dirección de John Huston, explican en gran medida que esta historia, bastante irreverente sobre los aspectos negativos del imperialismo y no menos irónica con su humor serio, se haya convertido en una obra maestra del género. El hombre que pudo reinar no es un banal film de acción que explota la fotogenia de los paisajes y las grandes escenas con un montón de figurantes: el estudio del orgullo y la vanidad humanas, concretado en la sed de poder –hasta la deificación- y de fortuna de dos aventureros sin escrúpulos, da al relato una dimensión filosófica más universal. Cuando realizó en 1975 El hombre que pudo reinar, John Huston reencontró el espíritu de diversión que había aplicado con intensidad a su película de 1948 El tesoro de Sierra Madre. Estas dos obras esenciales muestran la inclinación del cineasta por los personajes ambiguos, aventureros tragicómicos movidos por ilusiones, que consigue volver simpáticos a pesar de su torpeza. (On-mag.fr)

Pelicula estrenada en Madrid el 5 de julio de 1976 en el cine Capitol; en Barcelona, el 9 de agosto de 1976 en los cines Urgel Cinema y Palacio Balañá.

Reparto: Sean Connery, Michael Caine, Christopher Plummer, Saeed Jaffrey, Doghmi Larbi, Shakira Caine, Karroom Ben Bouih.


viernes, 9 de junio de 2023

El último de la lista (The List of Adrian Messenger, 1963). John Huston


Un escritor entrega a un amigo suyo, agente secreto retirado, una lista en la que figuran 10 nombres para que compruebe sus paraderos, sin darle más explicaciones. Cuando el escritor muere en un accidente aéreo, el agente se pondrá a investigar y comprobará que 6 nombres de la lista fallecieron por accidentes y empieza a sospechar que sean crímenes encubiertos.

“El último de la lista” tiene el interés de esa sorpresa postrera mejor que el que levanta apenas el enredo de la compleja y apurada historia. Parece como si la obra de John Huston, que en cualquier caso obedece siempre a la maestría de su realizador, buscara nada más que el pláceme y el aplauso para las fugaces “colaboraciones” de esos rostros tan populares que asoman su estupendo disfraz casi al margen de la entretenida aventura. Las estrellas de “El último de la lista” son, sin duda, los maquilladores. (Gabriel García Espina en ABC del 4 de febrero de 1964)

A pesar de lo escalofriante de la trama, John Huston ha sabido esquivar lo truculento, manteniendo el film en una constante línia de misterio y de intriga. Como es de ritual en estas cintes, el espectador està siempre esperando el desenlace inesperado tol como en efecto se produce al fin. (A. Martínez Tomás en La Vanguardia del 29 de marzo de 1964)

Una película muy disfrutable tanto por la propia historia como por los retos lanzados al espectador, que compensa la debilidad e inconsistencia de su pretexto (o MacGuffin, al modo hitchcockiano) con el encanto que destila, las excelentes caracterizaciones de Douglas, la habitual desenvoltura interpretativa de Scott y, por encima de todo, la sensación de que se está asistiendo al resultado de un pacto entre un director, un productor y guionista, y un buen puñado de intérpretes para rendir un homenaje cómplice y agradecido a su público. (Alfredo Moreno en 39 escalones)

El Sr. Scott frunce el ceño como un detective y actúa con un aire sabio y entendido. Pero su habilidad está abierta a serias dudas cuando no ve a esos personajes disfrazados. Uno de ellos es Kirk Douglas. Nos enteramos de eso cerca del comienzo al verlo cambiarse de disfraz en un baño. Luego aparece a cara descubierta más tarde. Pero él también, por su reputación, hubiera sido mejor que permaneciera disfrazado. También podrían haberlo hecho Burt Lancaster, Tony Curtis, Robert Mitchum y Frank Sinatra. Cómo el Sr. Huston se mezcló en este engaño, esta "cacería de señuelos", es difícil de entender. (The New York Times del 30 de mayo de 1963)

Un error aún más dañino es la utilización de estrellas que se esconden detrás de caracterizaciones faciales en papeles fundamentalmente intrascendentes. De las cinco estrellas que son "invitadas", Kirk Douglas tiene la tarea principal y la lleva a cabo de manera colorida y creíble. Los otros son Tony Curtis, Burt Lancaster, Robert Mitchum y Frank Sinatra. Sólo Mitchum es fácilmente reconocible debajo del maquillaje facial. (Variety)

"The List of Adrian Messenger" es una de esas películas que funcionan mejor cuando lo único que sabes es quién está en ella y que es un misterio con asesinato. Cuando sabes algo más, pierde uno de sus trucos y, sin él, la resolución real del misterio no tiene suficiente garra para que realmente te atrape. (The Movie Scene)

Desafortunadamente, la historia de suspense se pierde en algún lugar a lo largo de la línea narrativa, pero la película liviana y burlona sigue siendo bastante buena y divertida de todos modos. Anthony Veiller adapta la novela de suspense de Philip MacDonald. El atractivo de las estrellas invitadas Tony Curtis, Kirk Douglas, Burt Lancaster, Robert Mitchum y Frank Sinatra, que aparecen disfrazados (maquillados por Bud Westmore) es irresistible, aunque es cierto que en realidad esto no ayuda a que la historia avance. Pero las digresiones entretenidas están bien. (Derek Winnert)

John Huston, después de Vidas rebeldes, se toma una especie de vacaciones para esta simpática película rodada en Irlanda donde hace acto de presencia. Su hijo Tony, en su único papel en el cine, tiene un papel más importante. El guión está bien elaborado y es un poco innovador, aunque a veces algo complejo. Una deliciosa película policiaca con suspense, un poco de humor y muy buenos actores. En la filmografía de Houston, está demasiado subestimada y olvidada. ¡Una película para rehabilitar! (Film Noir Movies)

El director, cuya pasión por la caza sigue siendo notoria, aprovecha la oportunidad para rodar en su propiedad irlandesa, con sus propios perros de caza. Escenifica así dos largas secuencias de caza del zorro e incluso juega un pequeño papel en ellas. (...) Por último, El Último de la lista defrauda, ​​con todas sus estrellas ocultas y que al final sólo anuncia un juego de engaños, una impostura... En definitiva, una mistificación como en un buen episodio de Scooby-Doo: con duplicidad y decadencia social, asesinatos y un enigma con cajones, un villano enmascarado y una leyenda, que el marqués de Gleneyre relata al final, con un matiz vagamente fantástico. Todos ellos ngredientes de los que Joseph Barbera y William Hanna no habrían renegado. (Thomas Roland en Culturopoing.com)

Estreno en Madrid 3 de febrero de 1964 en los cines Carlos III, Consulado y Roxy B; en Barcelona, el 28 de marzo de 1964 en el cine Fémina. 

Reparto: George C. Scott, Dana Wynter, Clive Brook, Herbert Marshall, Gladys Cooper, Marcel Dalio, Jacques Roux, Kirk Douglas, Tony Curtis, Burt Lancaster, Robert Mitchum, Frank Sinatra.

miércoles, 14 de julio de 2021

Las raíces del cielo (The Roots of Heaven, 1958). John Huston

 

El aventurero Morel llega al Africa Ecuatorial Francesa para emprender una campaña contra el exterminio de los elefantes, amenazados por las leyes del progreso. Tras pasar por la ignominia de los campos de concentración nazis, la defensa del elefante es, en Morel, un símbolo de la nobleza perdida, de la preservación de la dignidad del hombre y de su derecho a ser libre. Traicionado por unos y apoyado por otros, acusado de misántropo y de nihilista, Morel no duda en recurrir a las armas para luchar contra la barbarie y la crueldad en una región asediada por la demagogia nacionalista y el odio racial.

"Las  raíces  del  cielo"  es una  película"antisafari".  Se  desprende  con  vaguedad de  sus imágenes  un  cierto  sentido  literario  que si en la novela  tuvo  necesariamente  propósitos  de  nobilísima  intención, apenas  se sienten  en la labor  de  Huston allá  muy detrás  del sencillo  correr  de las secuencias.  "Las raíces  del  cielo"  es  otra más  en el número  ya  crecido  de las películas   africanas   que  nos  han  acercado tantas  veces  los  inmensos  parques  ecuatoriales y su  fauna   innumerable. (...) Si Las raíces del cielo no entra en ese raro  cupo  de  obras  excepcionales, sirve,  no  obstante,  con interés y con encanto  para  el  viaje. (G.E. en ABC del 30 de junio de 1965)

Adaptación de una novela de Romain Gary, donde la aventura tiene una dimensión tanto existencial como ecológica. Huston no llegó a identificarse con lo narrado, lo cual se pone en evidencia en unos resultados algo desangelados. Algunos momentos de rara intensidad salvan el conjunto de caer en el tedio. (Fotogramas)

Con una magnífica fotografía de Oswald Morris, que capta y utiliza a la perfección la fogosa luminosidad y los entornos semidesérticos y tenuemente verdes y boscosos del Sahel, el desarrollo del guión es tal vez el punto más flaco de una película que, una vez situada, va perdiendo poco a poco el interés de la acción y centrándose en el interior de los personajes, más preocupada por ellos y por su futuro que por el hilo argumental en sí, si es que puede hablarse de cosas distintas. Porque Huston, en su lucha imposible, en su causa perdida, no ve otra cosa que el interior de sus personajes, de él mismo, de todos nosotros. (39 escalones)

¿Qué falla entonces en The Roots of Heaven? ¿Por qué no es la gran película que pudo haber sido? Es difícil precisarlo, pues la película se deja ver con agrado, pero no es la obra maestra que sus mimbres deberían haberle permitido ser. El cine tiene estas cosas, a veces de la adversidad florecen obras de arte y otras veces, cuando el viento sopla de cara y todo son ventajas, las bisagras chirrían, el motor gotea, la maquinaria se traba y el artefacto no llega a funcionar como debiera. (Diego Moldes)

El juego entre el antiestrellato que se desprende del reparto se funde con la historia idealista que narra en un diálogo de perdedores, fanatismo, cruzadas imposibles y el constante contraste entre la serenidad del paisaje y el sonido de la selva. Un filme irregular, quizás excedido de metraje, rodado en Chad, donde el protagonismo de las especies animales, en particular del paquidermo, donde destaca ese magma adherido al universo de Huston: los perdedores y desarraigados; la resistencia; la sombra de la muerte; el espíritu libre, la dignidad, la integridad y la masculinidad. (Guillermo Balbona en El Correo)

The Roots of Heaven tiene aspectos pictóricos sorprendentes, algunas actuaciones emocionantes y construye un clímax palpitante de tensión absorbente. Desafortunadamente, casi todos estos factores positivos se encuentran en la segunda mitad de la película. (Variety)

Si bien el guión de Romain Gary y Patrick Leigh-Fermor, basado en el libro del mismo Gary, podría ser más firme y menos elaborado y locuaz en algunos puntos, está plagado de incidentes dramáticos que se acumulan y funcionan extremadamente bien, Bajo la fina dirección de John Huston , la acción avanza con un estilo espléndido. Más llamativa es la rica producción que ha organizado Darryl F. Zanuck. Hay un exceso de riqueza, en lo que a rasgos pictóricos se refiere.(...) Así y todo, los símbolos son endebles y las ideas nunca se afirman. No hay ninguna implicación dramática real, excepto que el asunto de los elefantes ha terminado, y las actuaciones, contundentes en los primeros dos tercios de la película, se vuelven progresivamente tontas hacia el final. (Bosley Crowther en The New York Times del 16 de octubre de 1958)

Adaptación de la bellísima novela de Romain Gary cuyo guión, coescrito por el propio autor, opta por no seguir el verdadero acertijo cronológico que es el libro adoptando una narración lineal; lo cual quizás no sea lo peor pero, a pesar de todo, la historia está lejos de lograr subrayar tan magníficamente como la novela que la salvaguarda de los elefantes va mucho más allá de la simple protección de estos nobles paquidermos ... En cuanto a la elección del director, nótese la ironía de que Huston tuvo como obsesión matar a un elefante durante el rodaje de La reina de Africa  (por suerte tuvo la inteligencia de renunciar a cometer este despreciable acto). John Huston, como es él, filma el conjunto sin genio pero sabiendo aprovechar bien la belleza de la sabana africana. Para el elenco, no sé quién tuvo la idea de contratar a Trevor Howard y Juliette Gréco, pero ciertamente estuvo lejos de ser la mejor elección para los papeles que interpretan (Gérard Philippe ciertamente habría sido perfecto para el protagonista de la película). Por otro lado, Errol Flynn, con su rostro desfigurado por los excesos y en el ocaso de su carrera y  de su vida tan aventurera, ilustra la idea que tenemos de su personaje. Una transposición que guarda algunos momentos hermosos pero que, lamentablemente, es demasiado inestable para convencer. (Plume231 en Allociné)

Película estrenada en Madrid el 28 de junio de 1965 en los cines Imperial y Fuencarral; en Barcelona, el 28 de febrero de 1966 en el cine Regio Palace.

Reparto: Errol Flynn, Juliette Greco, Trevor Howard, Eddie Albert, Orson Welles, Paul Lukas, Herbert Lom, Grégoire Aslan, Friedrich von Ledebur, Edric Connor.

viernes, 20 de mayo de 2016

Prizzi's Honor (1985). John Huston



Charley Partanna es un asesino a sueldo al servicio de los Prizzi, una de las familias más poderosas de la mafia. La nieta del Don está enamorada de él, aunque entre ellos va a interponerse una bella y enigmática rubia: Irene Walker.

Magnífico film de John Huston en el que el veterano director (estuvo nominado al Oscar con 79 años, un récord todavía vigente) volvió a contar con un guión espléndido y un gran reparto: perfecta Anjelica Huston como la caprichosa hija del padrino, turbadora Kathleen Turner en su papel de "femme fatale" e insuperable Nicholson como el mercenario enamorado de la menos indicada... Drama romántico, comedia negra y thriller criminal se mezclan en una joya de los años ochenta que consiguió el aplauso de crítica y público. (Pablo Kurt)

"Original thriller que equilibra con sorprendente facilidad el humor a base de conflictos amorosos y sentimentales con la brutalidad de la serie negra." (Francisco Marinero: Diario El Mundo)
 
Obra maestra de John Huston que remoza la negritud del film con gotitas de humor. En la película, ambientada en el mundo de la mafia, se dan cita varios géneros, como drama, romance y thriller. Con un guión bien estructurado, un montaje que roza la perfección y unos intérpretes sensacionales, tales como un joven Jack Nicholson y una guapísima Kathleen Turner, acompañados de Anjelica Huston, el resultado no puede ser más que sensacional. El film cuenta también con una gran banda sonora a cargo de Alex North. La película obtuvo el Oscar en la categoría de Mejor Actriz Secundaria, que lo recibió la hija del director. (Decine21)

Examinando el argumento, es fácil entender que el director americano pretende llevar al límite las situaciones que muestra en pantalla, incluso llegando a ridiculizarlas en algunos momentos. Sin embargo, nunca llega a perder el respeto a sus personajes ni a la historia que que cuenta. Huston mantiene un equilibrio, cuyas claves no alcanzo a entender, que protege a la película de caer en el esperpento. Quizás las causas de este milagro residan en el tratamiento tan humano, cálido y respetuoso que confiere a las relaciones ente todos sus personajes y los sentimientos que les mueven a comportarse tal y como lo hacen. (Bandeja de plata)
 
El muy curtido y entonces prácticamente octogenario director realiza su particular versión del cine mafioso, donde un delicioso tono comediesco, si bien no es dominador absoluto, se siente durante toda la cinta, que se ve realzada por los giros inesperados, sorpresas que nadie esperaba, enredos entre personajes, situaciones impensadas, aunque, es cierto, quizás se detecte alguna situación y resolución algo livianas. Ese tratamiento, esa comedia, ciertamente llegan a banalizar un poco las serias situaciones, pero después de todo, es una sátira mafiosa, y si bien tienta a los fanáticos del cine del género duro a tacharla por su excesiva comicidad (debo reconocerlo, por algún instante, yo mismo me vi tentado a hacerlo), finalmente es un lúcido y agradable ejercicio del mundo de la mafia, donde el honor está por encima de todo, y de todos, donde el vínculo de padrino a ahijado es sagrado, al igual que la sangre, más espesa que el pan y el vino.(Cinestonia)

Película estrenada en España en octubre de 1985.

Título español: El honor de los Prizzi.

Reparto: Jack Nicholson, Kathleen Turner, Anjelica Huston, Robert Loggia, William Hickey, John Randolph, Lee Richardson, Raymond Serra.


 

lunes, 4 de abril de 2016

Fat City (1972). John Huston


En Stockton, ciudad de California, un veterano púgil en decadencia (Stacy Keach), que sobrevive trabajando como jornalero agrícola, conoce a un muchacho que quiere ser boxeador (Jeff Bridges) y se lo recomienda a su antiguo mánager, otro perdedor. "Fat City" es una expresión de la jerga boxística que quiere decir "paraíso en la tierra".

Buen cine para todo tipo de público, casi diría de obligada visión. El devenir de unos días en la vida de un hombre sin estrella relatado con absoluta objetividad, sin melodramas gratuitos ni falsas esperanzas. No están las mafias ni los tongos tan recurrentes en el cine. Secuencias marcadamente tristes expuestas sin regodeos y de una efectividad extrañamente perturbadora. (Fantomas en Film Affinity)

Es difícil encontrar otra película que plasme de manera tan descarnada el fracaso (uno de los temas preferidos del Huston, y el que desde mi punto de vista ha suscitado sus mejores obras): desde la espléndida secuencia inicial, la cámara seguirá el errático deambular del protagonista en su desesperada lucha contra la soledad, en un escenario en el que el tiempo parece haber pasado de largo, dejando tras de sí una estela de personajes abandonados en la cuneta de la vida. (Cinema Esencial)

Huston compone una película tremendamente amarga, dura, con dos hombres atrapados en una ciudad en la que no parece conceder muchas oportunidades de prosperidad más allá de las que acaban por morir sobre el ring. En su realización se aprecia ya el calado del Nuevo Hollywood en pleno desarrollo en la renovación del estilo de Huston palpable en unos personajes supervivientes a duras penas de mil batallas, en los diálogos sin concesiones que no ahorran en contundencia verbal o la prácticamente total falta de edulcoración de la tragedia y el reflejo crudo de la realidad, impregnado al mismo tiempo con ese tono de lirismo elegíaco propio de Huston. (El crítico abúlico)

Una desgarrada y sincera reflexión sobre la frustración y el desengaño, facturada con el particular brío narrativo del camaleónico cineasta, quien, por cierto, no quedó demasiado satisfecho del resultado, quizás debido a la enorme exigencia que le remitían sus amplios conocimientos sobre el tema. Stacy Keach, en la piel de un cándido y derrotado exboxeador de segunda fila, alcanzó el momento más álgido de su carrera en un soberbio drama urbano tan realista como asombrosamente intemporal. (Diccineario)

"Intenso drama de perdedores que centra su atención en los sórdidos ambientes pugilísticos. Sin ser sobresaliente atesora buenas escenas y un acertado trabajo de fotografía." (Fernando Morales: Diario El País)
 
"Una película que conmueve hasta lo más profundo (...) derrotados, sí, pero no perdedores. (...) El final de 'Fat City', con el tiempo congelado y la vida paralizada, es uno de los más hermosos, subyugantes y tristes de la historia del cine." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)

Título español: Fat City, ciudad dorada.

Reparto: Stacy Keach, Jeff Bridges, Susan Tyrrell, Candy Clark, Nicholas Colasanto. 


viernes, 17 de abril de 2015

Key Largo (1948). John Huston


Frank McCloud (Humphrey Bogart) es un veterano de guerra que viaja a Cayo Largo, en Florida, para visitar al padre (Lionel Barrymore) y a la viuda (Lauren Bacall) de un compañero muerto en combate. Pero su estancia se complica, ya que en su hotel se aloja también una banda de gángsters que, aprovechando una fuerte tormenta, los toman como rehenes. Está basada en la obra de teatro homónima de Maxwell Anderson, estrenada en Broadway el 27 de noviembre de 1939.

"El guión elaborado por el Sr. Huston y por Richard Brooks está demasiado lleno de palabras e implicaciones cruzadas como para dar plena rienda suelta a la acción." ( Bosley Crowther: The New York Times)

"El énfasis está en la tensión de la narración y en el eficaz uso del tono melodramático que se ha utilizado para señalar el suspense." (Variety)

"Un poco vacía y retórica para mi gusto, pero sigue siendo uno de los mejores trabajos de John Huston." (Dave Kehr: Chicago Reader)

"Uno de los títulos míticos del cine negro. Huston supo rodearse de un reparto de altura, capitaneado por un magistral Bogart, par dar vida a esta claustrofóbica intriga. (...) guión sin fisuras para todo un clásico." (Fernando Morales: Diario El País)

El film suma cine negro, drama, thriller, crimen, suspense, enfermedad y mafia. La narración es tensa y en ella tienen gran importancia los diálogos y la expresión corporal. Una parte importante del relato se explica mediante gestos, posturas, miradas, reflejos del rostro y similares. En condiciones de manifiesta desigualdad, se enfrentan James Temple, Nora y Frank McCloud con el grupo de gángsters, desconsiderados, agresivos, cínicos y sanguinarios. Mientras la actitud de James Temple es valiente, franca y temeraria y la de Nora es clara y terminante, la de Frank evoluciona con lentitud desde posturas pasivas y de silencio consentido a otras más activas. El enfrentamiento va subiendo de tono en un crescendo que Huston administra con habilidad. De las burlas, las palabras injuriosas y las actitudes humillantes, el relato deriva hacia hechos físicos (bofetadas, arañazos, empujones...) y hacia hechos más graves que llevan el ambiente a una situación extrema. (Miquel en Film Affinity)

Catalogada por la crítica como obra menor del genial John Huston, esta cinta sin embargo supera en facturación técnica a otras de mayor renombre en su filmografía, gracias entre otras cosas a la sensacional fotografía en blanco y negro del prestigioso fotógrafo alemán Karl Freund, autor de obras tan celebérrimas como Perversidad de Fritz Lang. (...) De nuevo Bogart a las órdenes de su mentor John Huston en un filme basado en el drama de Maxwell Anderson. La película supone una alegoría de la situación social y política de la América de esa época, ya que los mafiosos representan a los políticos de ultraderecha que se estaban imponiendo por todo el país. (Claqueta)

Conviene destacar que la película mantiene un tono excesivamente teatral en esta adaptación de la obra de Anderson y el final enfático con Bogart de vuelta a Cayo Largo conduciendo el barco añade peso al discurso patriótico de circunstancia. Huston añade un toque poético a este final con unos planos de Bacall en un rayo de luz, un homenaje afectuoso a la pareja amiga: Bacall ángel de la guardia de Bogart, como también lo sugiere Delmer Daves en la aparición de Bacall en Dark Passage. Pero, más allá de la calidad de la interpretación y de la dirección, su interés reside en su mensaje político. Lo señalamos anteriormente: ¿Cómo resistir a la deshumanización de la sociedad estadounidense, a la fuerza del terror organizado, a los sistemas de poder? Una de las cualidades del guión de Huston y Brooks consiste en plantear el problema de la delicuescencia de la sociedad desde el primer cuarto de hora, en boca de Gaye: apoyada en la barra, ella, excitada y borracha,  escucha en la radio, los resultados de una carrera de caballos y se queja de apostar siempre por los perdedores.  (Cine negro de memento)

Adaptación de una obra teatral de Maxwell Anderson -dramaturgo capaz de casi todo, desde "Juana de Arco" hasta "Falso culpable"- en la que Huston introdujo los elementos más característicos del cine negro. Consigue crear un clima de tensión contenida que va despojándose progresivamente hasta desembocar en un catártico estallido de violencia. Uno de los mejores títulos de su autor, con un reparto irrepetible. (Fotogramas)

Film estrenado en España el 8 de diciembre de 1949.

Título español: Cayo Largo.

Reparto: Humphrey Bogart, Edward G. Robinson, Lauren Bacall, Lionel Barrymore, Claire Trevor.


lunes, 22 de julio de 2013

The Asphalt Jungle (1950). John Huston


La meticulosa planificación de un atraco a una joyería, por parte de una banda de delincuentes, le sirve a Huston para ofrecer un poderoso relato lleno de intensidad, amén de un realista e insuperable estudio de personajes y sus motivaciones. Sin lugar a dudas, una de los mejores películas del cine negro de todos los tiempos, con el gran Hayden y una seductora y sexy Marilyn Monroe.

"Obra maestra del género negro. Un retrato de personajes al límite, hosco y amargo, sin asideros para el espectador, gracias a una puesta en escena de admirable sobriedad y precisión milimétrica (...) Una película imprescindible" (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)
 
Vigorosa adaptación de una novela de William R. Burnett sobre la preparación, ejecución y fracaso de un atraco. Al margen del vívido ritmo que Huston supo conferir al relato, destaca la certera perfilación de los personajes y la plausible exposición de sus ambiguas y complejas relaciones. Constituye un clásico del género negro, con una perfecta interrelación entre la violencia y un universo desencantado. (Fotogramas)
 
Título español: La jungla de asfalto.
Reparto: Sterling Hayden, Jean Hagen, Louis Calhern, Marilyn Monroe, James Whitmore, Sam Jaffe.