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miércoles, 9 de marzo de 2022

Imitación a la vida (Imitation of Life, 1959). Douglas Sirk

 


Lora Meredith (Lana Turner), una actriz viuda en paro, vive con su hija adolescente (Sandra Dee) en Nueva York. Un día, conoce por casualidad a Annie, una mujer negra (Juanita Moore) a la que contrata como sirvienta. Ese mismo día conoce también a Steve (John Gavin), un fotógrafo que se enamora de ella.

Douglas Sirk ha logrado una cinta excelentemente realizada, de una sorprendente coherencia narrativa, no obstante tratarse, en realidad, de dos historias que hubieran podido ser narradas independientemente. (...) Pero gracias a la inteligencia de los argumentistas y del realitzador son una sola historia, sólidamente y bellamente entrelazadas. Douglas Sirk, que ha cuidado mucho de ir graduando la emoción de la cinta, emoción que se produce en «crescendo» constante, la hace culminar en una melodramática escena final que arranca lágrimas a la mayor parte de los espectadores. Ya hemos dicho que la realización y la interpretación de «Imitación a la vida», son afortunadísimas. (A. Martínez Tomás en La Vanguardia del 24 de febrero de 1960)

Hay algo de fárrago palabrero, con pretensiones trascendentalistas, en el relato. La realización de Douglas Sirk es buena, cuidada en todos los detalles de la ambiéntación, lucida en el manejo de los escenarios y el movimiento de los personajes. Y la interpretación, excelente. (Donald en ABC del 29 de junio de 1960)

Aunque Time describiera Imitación a la vida, la película que Douglas Sirk dirigió en 1959, "como una grandiosa cebolla", lo cierto es que el director desarrolló en ella su gran habilidad narrativa, estructurando su historia con tal sentido del ritmo que éste se hace protagonista por encima de la acción misma. Una historia que se sucede tan vertiginosamente, y en la que caben tantos conflictos, tenía que permitirle un lucimiento especial. (...) Al margen de que sea una de las películas más lacrimógenas de Sirk, admite otra visión desde el humor. En todo caso, descubriéndolo, Imitación a la vida puede acoger a espectadores no adictos al folletín pero admiradores de un cine que sabe servirse con habilidad de trucos sensibleros. El espectáculo no queda deformado. De hecho, gran parte de la mitología de Douglas Sirk nace de la distancia con que muchos críticos han sabido ver su obra: es un fino narrador cuyo punto de vista se inspira en tópicos. (Diego Galán en El País del 21 de abril de 1983)

Adaptación de una popular novela de Fannie Hurst, ya filmada por John M. Stahl en 1934, que fue el último trabajo de Sirk en Hollywood. Partiendo de uno de los elementos emblemáticos del melodrama -la pureza de la sangre- desarrolla una historia que pone tímidamente en cuestión el racismo. Su principal baza es la rigurosa construcción, entre la elegancia y el desgarro. (Fotogramas)

Un guión de interés, unas interpretaciones estupendas (con una Juanita Moore inolvidable y una magnífica Susan Kohner), una estilizada ambientación, y una fotografía en Eastmancolor con influencia pictórica empleada como acentuación psicológica, obra de uno de los mejores operadores de todos los tiempos, Russell Metty, conforman una cinta memorable que ejemplifica la manera idónea de abordar este tipo de proyectos melodramáticos. (AlohaCriticón)

No podemos decir que las intenciones de Sirk fueran profundamente políticas, pero hay un estilo esplendoroso que se critica a sí mismo, un artificio en la imagen que pone en tela de juicio lo natural y lo lleva al extremo de develar su mecanismo. En los años cincuenta el cine se vio disminuido por el auge de la televisión, y si algo podían ofrecer las grandes pantallas en contraposición era colores y grandilocuencia. En Imitación de la vida esta batalla se libró desobedeciendo los ejes, la frontalidad y motivando el desarraigo del decorado. Las tomas picadas y contrapicadas son de las más bellas de las que se tenga memoria. En ellas, los personajes, cual insectos, pasan de ser gigantes a minúsculos. Es el engaño de aspirar a algo que nunca se alcanzará, de vivir vidas paralelas a las televisadas. (Rafael Guilhem en Eam cinema)

Douglas Sirk enriquece este exuberante remake de Imitation of Life (John M. Stahl, 1934) con comentarios raciales y un toque afilado, produciendo un melodrama desafiante de un poder devastador. (Rotten Tomatoes)

Esta nueva versión modernizada del relato francamente lacrimógeno de Fannie Hurst es muy similar a su predecesora. Es el melodrama más desvergonzado que hemos visto en un par de años.(Bosley Crowther en The New York Times del 18 de abril de 1959)

La última película de Sirk en Hollywood es un melodrama fríamente brillante, una historia del paso de la pobreza a la riqueza de dos familias entrelazadas, en la que el optimismo materialista se ve contrarrestado continuamente por un énfasis en la tensión racista y la degeneración de los lazos familiares. A pesar del final feliz, lo que uno recuerda de la película es su creciente desesperanza, que tiene su expresión visual más gloriosa en la escena del extravagante funeral de la criada, el único momento en la película en que su condición de subordinada y la infeliz distancia con su hija son abolidas. Olvídese de los que condenan el melodrama de Hollywood de los años 50; a través de las convenciones de ese género hiperemocional, Sirk es capaz de hacer una película tan devastadoramente amarga y pesimista. (Geoff Andrew en Time Out)

Para su última película de Hollywood, estrenada en 1959, el director alemán Douglas Sirk desató un torrente melodramático de ira contra el núcleo corrupto de la vida estadounidense: la trinidad impía del racismo, el consumismo y el puritanismo. (...) Para Sirk, el gran final fue un funeral por el orden imperante, un toque de trompeta contra las fachadas sociales y los muros de silencio. El precio del éxito, en su opinión, puede ser la muerte del alma, pero su salario permite la jubilación, el retiro y la contemplación, y, al terminar la película, eso es lo que hizo Sirk. (Richard Brody en The New Yorker)

La película de Douglas Sirk de 1959 fue la más taquillera en la historia de Universal hasta el estreno de Airport (1970), pero también es una de las películas intelectualmente más exigentes jamás realizadas en Hollywood. El secreto del doble atractivo de Sirk es una trama ampliamente melodramática, interpretada con perfecta convicción pero constantemente criticada y desafiada por la puesta en escena de la película, que agrega niveles de ironía y análisis a través de una inflexión puramente visual. Lana Turner interpreta a una joven viuda y madre que hará cualquier cosa para realizar sus sueños de estrellato en Broadway; su historia se entrelaza con la de Susan Kohner, la hija de piel clara de la criada negra de Turner, que se ve tentada a hacerse pasar por blanca. Al enfatizar las superficies brillantes, los colores llamativos y las complejidades espaciales de la arquitectura moderna de los años 50, Sirk crea un mundo de ilusión, atrapamiento y desesperación emocional. (Dave Kehr en Chicago Reader)

"Imitación a la vida" no es sólo el título más hermoso de la historia del cine, también es una obra maestra absoluta (...) Hay varias escenas en el film en que a cada visión se humedecen tus ojos (...) Douglas Sirk era un genio. (Pascal Mérigeau en Le Nouvel Observateur)

Uno pensaría que se trata de una película fácil, un melodrama rosáceo con personajes arquetípicos y giros marcados. Y sin embargo, y ahí reside toda su grandeza, "Imitación a la vida" se parece más a un holograma donde las capas de imágenes se superponen de forma mágica para crear una unidad compleja y constantemente fugaz. (Nicolas Maille en Critikat.com)

La última escena es una de las más hermosas jamás filmadas por Douglas Sirk, quien finalmente deja explotar su lirismo. Annie, esta mujer discreta y humilde, sólo se atreverá a otorgarse grandeza en su funeral en una vistosa secuencia donde una procesión y un carruaje desfilan por la calle con su féretro. La cámara de Sirk ofrece incluso entonces un plano sorprendente donde se ve la marcha desde el interior de una tienda con una mirada cuyo origen se cuestiona. ¿Es una visión divina de una Annie en paz al ver a su hija reconocer públicamente su parentesco? La imagen final que reúne a los protagonistas también está abierta a la interpretación con el abrazo entre Lora, Sarah Jane y Susie bajo la mirada benévola de Steve. Por un lado, la diferencia no habrá tenido ningún poder sobre ellos y, pase lo que pase, a partir de ahora siempre constituirán una familia. Por otro lado, la familia solo podrá haber estado completa y en paz con la desaparición del elemento perturbador, Annie y su piel negra, pudiendo Sarah Jane integrarse definitivamente ahora. El progresismo y la escisión se expresan con brillantez en una misma escena ambigua para Sirk, quien también se despide de Hollywood y nunca más volverá a encontrar las mismas alturas tras este inmenso éxito. (Justin Kwedi en DVD Classik)

Película estrenada en Barcelona el 22 de febrero de 1960 en el cine Kursaal; en Madrid, el 27 de junio de 1960 en el cine Lope de Vega.

Reparto: Lana Turner, Juanita Moore, John Gavin, Sandra Dee, Dan O'Herlihy, Susan Kohner, Robert Alda, Mahalia Jackson.


viernes, 6 de noviembre de 2015

Written on the Wind (1956). Douglas Sirk


Kile Hadley, un magnate del petróleo, y Mitch Wayne, su mejor amigo y empleado, se enamoran de la misma mujer: la secretaria Lucy Moore. Kile, que es un alcohólico irresponsable, se casa con ella, aunque Mitch está convencido de que con esta boda Lucy comete un gran error. Al cabo de un año, contra todo pronóstico, Kyle parece un hombre nuevo: ha dejado de beber y presta más atención a sus negocios.

“Escrito sobre el viento”, es, el MELODRAMA con mayúsculas. Sirk nos subyuga desde las impactantes imágenes de ese deportivo amarillo que circula a gran velocidad, conducido por un borracho Kyle Hadley (Stack), con las que comienza el film, y que enlazan con la elegante presentación de todos los personajes. Un largo flashback, que nos lleva de nuevo al presente, y que encuentra su dramático desenlace en el poderoso clímax final, son las líneas maestras de la atrevida estructura narrativa del film. El soberbio guión, -no exento de un cierto mensaje con moralina-, una puesta en escena abarrocada y la magistral dirección de Sirk, potenciados por la fotografía, de colores saturados, de Russell Metty y la partitura de Frank Skinner, que adapta con acierto la canción “Written on the wind”, que abre y cierra el film, compuesta por Victor Young, transforman una historia desbocadamente melodramática en fotogramas de oro puro que ya son historia viva del cine. (Harry Lime en Film Affinity)

Un fuerte crescendo dramático va marcando el film en el que los hallazgos visuales de Sirk no tienen parangón. Por citar dos ejemplos, la visita de Hudson y Bacall buscando a Stack en un bar, la planificación y uso del color van mostrando lo inestable del momento en cuando a dramatismo. El rojo que va combinándose en el encuadre muestra la tormenta psicológica que está a punto de estallar. O ese montaje paralelo entre el enfrentamiento entre Mitch y Kyle, mientras Marylee (Malone) baila desenfrenadamente en su habitación. No hay diálogos alargados ni discursos que subrayen innecesariamente, sólo imagen y sonido mezclados con inteligencia, el motor narrativo por excelencia de los dramas de Sirk. (Blog de cine)

Y una vez más, la mansión donde ocurre todo esto. Regida, por decirlo de alguna manera, por una inmensa escalera. Y los espejos. Y las flores imperecederas. Y el oro. Y el frío. La casa que uno se construiría si tuviese mucho dinero. Una casa con todos los accesorios que implica la auténtica riqueza y donde uno no puede sentirse a gusto. Como el Oktoberfest donde todo es color y movimiento y donde uno siente la misma soledad que los demás. Las emociones humanas se consideran la flor más extraña en la casa que Douglas Sirk construyó para los Hadley. La iluminación de Sirk siempre es lo menos natural posible. La presencia de sombras donde no deben hace plausibles ciertos sentimientos que se hubiese tendido a no encontrar verosímiles. También los encuadres de Escrito sobre el viento casi siempre son inclinados, generalmente tomados desde abajo, de modo que lo raro queda plasmado en la pantalla y no sólo en la mente del espectador. El cine de Douglas Sirk libera la mente. (Claqueta)

Uno de los films más exuberantes de su director, en el que los elementos formales, y muy especialmente el color, sirven como fascinante contrapunto visual de la más o menos tremebunda trama. Al margen de toda otra consideración, es un film con una estructura narrativa articulada en círculos concéntricos, cuya precisión y rigor están lejos de toda duda y siguen manteniendo su vigencia. (Fotogramas)

"Una obra maestra absoluta. (...) Un melodrama desatado que Douglas Sirk doma con mano férrea (...) con una puesta en escena tan barroca como sólida, compone un abrumador retrato de la institución familiar." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)
 
"La decadencia de la sociedad norteamericana y de sus principales valores conforman el argumento de esta exquisita cinta. Imprescindible" (Fernando Morales: Diario El País)
 
"En innumerables formas visibles e invisibles, la subversión escondida de Sirk sesgó la cultura popular estadounidense, y ayudó a lanzar una nueva era de la ironía." (Roger Ebert)

"El uso inteligente del flashback (...) construye un interés inmediato y expectativas sin reducir las sorpresas de la trama. El fantástico guión (...) la hábil dirección dramática de Douglas Sirk y las intensas interpretaciones del elenco ayudan al desarrollo de la historia." (Variety)

Película estrenada en España el 22 de enero de 1960.

Título español: Escrito sobre el viento.

Reparto: Rock Hudson, Lauren Bacall, Robert Stack, Dorothy Malone, Robert Keith, Grant Williams.


martes, 15 de mayo de 2012

Imitation of Life (1959). Douglas Sirk


Lora Meredith (Lana Turner), una actriz viuda en paro, vive con su hija adolescente (Sandra Dee) en Nueva York. Un día, conoce por casualidad a Annie, una mujer de raza negra (Juanita Moore), y a su hija, que es mulata. Las dos acaban trabajando para ella. Ese mismo día conoce también a Steve (John Gavin), un fotógrafo que se enamora de ella.
Adaptación de una popular novela de Fannie Hurst, ya filmada por John M. Stahl en 1934, que fue el último trabajo de Sirk en Hollywood. Partiendo de uno de los elementos emblemáticos del melodrama -la pureza de la sangre- desarrolla una historia que pone tímidamente en cuestión el racismo. Su principal baza es la rigurosa construcción, entre la elegancia y el desgarro.
"Con anterioridad John M. Stahl había adaptado esta interesante novela. (...) Excelentes interpretaciones y una dirección de altura. Escenas de inusitada emoción para un filme de imprescindible revisión" (Fernando Morales: Diario El País)
"El melodrama por antonomasia. Una absoluta obra maestra (...) Sirk en estado puro, en el que los espejos funcionan de nuevo como metáfora de una sociedad que hace de la doble moral su sustento, y de unos seres en el fondo desamparados que buscan asideros. Todo ello envuelto en un prodigio de elegancia en la puesta en escena y un irrepetible dominio dramático." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)
 “En Imitación a la vida tienes a esa actriz menor que hace pequeños papeles y quiere escapar hacia el mundo de las grandes estrellas y también a la chica medio negra que quiere escapar al mundo de los blancos, y así con todos... que sólo alcanzarán lo que se proponen siendo modestos. Sólo se puede alcanzar en parte. Pero la lucha por alcanzar esta posición, este papel, es dramática” (D. Sirk, entrevista de Antonio Drove).

Reparto: Lana Turner, John Gavin, Susan Kohner, Sandra Dee, Juanita Moore.
Título español: Imitación a la vida.


lunes, 7 de mayo de 2012

A Time to Love and a Time to Die (1958). Douglas Sirk

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), un soldado alemán que combate en el frente ruso obtiene un permiso para volver a Alemania. Tras comprobar que su casa ha sido bombardeada, emprende la búsqueda de sus padres desaparecidos; al mismo tiempo, conoce a la hija de un preso político y se enamora de ella.
Adaptación de una novela de Erich Maria Remarque -autor de la popular "Sin novedad en el frente" que también aparece como actor- con los tintes pacifistas y humanitarios propios de este escritor. En su resolución Sirk puso más oficio que pasión, de manera que la apreciable consistencia del conjunto queda algo apagada.
"Obra maestra que, realista en la descripción de la situación, sublimadora en la descripción del amor, refleja como pocas películas la ilusión de vivir, de felicidad, y la crudeza de la realidad" (Francisco Marinero: Diario El Mundo).
"Uno de los melodramas más conmovedores de Sirk. Sentida historia llena de imágenes emotivas y con una ambientación que desprende realismo en todas sus escenas. Un clásico menor que cautiva." (Fernando Morales: Diario El País.
“Era una historia de amor entre las ruinas de la guerra, que con todo era lo único que había germinado, una pequeña y triste historia de amor flotando, que estaba destinada a no ser nada a causa de las
circunstancias adversas y demás.” (D. Sirk, entrevista de A. Drove).

Reparto: John Gavin, Liselotte Pulver, Jack Mahoney.
Título español: Tiempo de amar, tiempo de morir.




sábado, 5 de mayo de 2012

The Tarnished Angels (1957). Douglas Sirk

Robert Schumann (Robert Stack), un piloto que combatió en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), sobrevive haciendo acrobacias con su avioneta en las ferias de los pueblos. Burke Devlin (Rock Hudson), un periodista local que se interesa por la familia de Schumann, es testigo de la decadencia del piloto, de la frustración de su mujer (Dorothy Malone) y también del sufrimiento de su hijo a causa de las bromas que mecánicos y pilotos hacen a costa de su padre. Schumann, sin embargo, no ceja en la búsqueda de una oportunidad que le permita, además de recuperar el amor propio, demostrar a su familia que los antiguos sueños aún son posibles.
Un Sirk bastante insólito, por cuanto propone una emotiva e intensa recreación del universo de William Faulkner. Al contrario de sus memorables melodramas, no se basa en la estilizada elegancia, sino en la creación de una sólida atmósfera, entre la sordidez y el desencanto. El resultado de la operación es impecable.
The Tarnished... se ajusta a ese esquema mío que he llamado estructura de rondó. En Francia, muy acertadamente (...) la llamaron La Ronde de l’aube. Un título muy bueno para la película, muy adecuado porque nos hace pensar en esos aviadores locos rodeando esas torres de la muerte con sus aviones”
(Douglas Sirk, entrevista de Antonio Drove).

Reparto: Rock Hudson, Robert Stack, Dorothy Malone.
Título español: Ángeles sin brillo.

jueves, 3 de mayo de 2012

Written on the Wind (1956). Douglas Sirk

Kile Hadley, un magnate del petróleo, y Mitch Wayne, su mejor amigo y empleado, se enamoran de la misma mujer: la secretaria Lucy Moore. Kile, que es un alcohólico irresponsable, se casa con ella, aunque Mitch está convencido de que con esta boda Lucy comete un gran error. Al cabo de un año, contra todo pronóstico, Kyle parece un hombre nuevo: ha dejado de beber y presta más atención a sus negocios
Uno de los films más exuberantes de su director, en el que los elementos formales, y muy especialmente el color, sirven como fascinante contrapunto visual de la más o menos tremebunda trama. Al margen de toda otra consideración, es un film con una estructura narrativa articulada en círculos concéntricos, cuya precisión y rigor están lejos de toda duda y siguen manteniendo su vigencia.
 "Una obra maestra absoluta. (...) Un melodrama desatado que Douglas Sirk doma con mano férrea (...) con una puesta en escena tan barroca como sólida, compone un abrumador retrato de la institución familiar." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)
 "La decadencia de la sociedad norteamericana y de sus principales valores conforman el argumento de esta exquisita cinta. Imprescindible" (Fernando Morales: Diario El País)

 “La vida es como una hoja, arrastrada de aquí para allá por el viento. (...) Escrito... es un título pesimista, o, mejor dicho, es un título negativo... y todos tenemos que sobreponernos a lo negativo” (Douglas Sirk, entrevista de A. Drove).

Reparto: Rock Hudson, Lauren Bacall, Robert Stack, Dorothy Malone.
Título español: Escrito sobre el viento.







jueves, 3 de noviembre de 2011

Record de Douglas Sirk (desembre 1982)




Als meus pares

El desembre del 1982 la Segona Cadena de TVE començà un cicle de pel·lícules dedicat al director alemany Hans Detlef Sierk (1900-1987), més conegut com a Douglas Sirk, quan emigrà a EEUU. Per a molts de cinèfils de l’època l’obra de Sirk era pràcticament desconeguda, així que aquell cicle va esser tota una iniciació a una de les filmografies més interessants i sorprenents del cinema americà dels anys 50 i més tenint en compte que estava realitzada dins el sistema del cinema més comercial d’aquells anys.
Durant pràcticament quatre mesos, dijous rere dijous, el director alemany, retirat ja feia molts anys a Lugano (Suïssa), fou entrevistat a casa seva per Antonio Drove, un dels directors maleïts del cinema espanyol. Sirk no deixava mai les seves ulleres de vidres negres i sempre parlava d’assegut, únicament el darrer dia del cicle s’aixecà i, essent ajudat per la seva esposa, poguerem apreciar el seu precari estat de salut, mentres expressava el seu desig de visitar en un futur el Museu del Prado i poder contemplar Las Meninas de Velázquez, de qui declarà que li interessava especialment la llum.
La llum i l’ombra formaran part important de la seva obra tot al llarg de la seva filmografia, així com el problema de la visió o la percepció dins un món d’aparences i terboleses. Possiblement per això a un article aparegut a Cambio 16 dins l’època se’l qualificava de director kantià.
No entrarem aquí en molts detalls de la seva biografia. Només direm que estudià dret i filosofia a Jena i que entre 1920 i 1935 fou un dels directors de teatre més creatius a Alemanya treballant a Hamburg, Bremen i Leipzig, posant en escena obres de Shakespeare, Schiller, Strindberg, Pirandello i Brecht, entre d’altres. Degut a les interferències dels nazis en el seu treball teatral, acceptà un contracte de la UFA per dirigir pel·lícules. El 1939, aprofitant un rodatge als Països Baixos, firma un contracte per treballar a Hollywood. Als anys 40 només filma set pel·lícules als Estats Units amb productores independents I en acabar la guerra torna a Alemanya. La situació que es viu allà el fa torna a Estats Units i es contractat per la Universal el 1950 per a la qual dirigirà 21 films. El 1959, degut a una llarga malaltia, deixa el cinema i torna a Alemanya, instal·lant-se a Munich. Durant els anys 70 torna a dirigir teatre, dóna classes de cinema i realitza tres curtmetratges amb els seus alumnes de l’escola de cinematografia. Cahiers du Cinéma i Rainer Werner Fassbinder s’encarregaran de reivindicar la seva obra i descobrir-lo com a un dels directors més insòlits i elegants de la història del cinema a l’hora d’utilitzar l’estil (fotografia, decoració, il·luminació) i els referents culturals que la seva sòlida formació intel·lectual li permetia manejar, per subvertir la història que aparentement està contant i conduir-la cap a la seva pròpia visió del món.
De l’etapa alemanya TVE passà en el seu moment quatre films: Stützen der Gesellschaft (1935), adaptació d’un drama d’Ibsen on apareix una seqüència premonitòria: un nen amb ulleres jugant amb un teatret de teresetes; Schlussakkord (1936), film que Fassbinder homenatjà a Lili Marleen (1980), i en el que trobam ja la imatge del mirall on es reflecteixen els personatges i que es repetirà tot al llarg de la filmografia de Sirk, igualment es veu l’enfrontament de la cultura europea amb l’americana; Zu neuen Ufern (1937) i La Habanera (1937)[1] són dues pel·lícules d’ambient exòtic fetes per a lluïment de Zarah Leander, cantant noruega amb un peculiar to de veu molt famosa a l’Alemanya nazi.
Del període independent de Sirk als Estat Units són Sleep, My Love (1948), una pel·lícula de suspens on els problemes de visió de la protagonista formen part de la trama dins un ambient ple de tenebres i sospites. L’argument no està lluny dels films de temàtica psicoanalítica que hàbilment posà de moda Hitchcock i remet a títols com Gaslight (1944) de Cukor o Experiment perilous (1945) de Jacques Tourneur.
Una de les primeres pel·lícules de Sirk a la Universal fou Thunder on the Hill (1951), una altra pel·lícula de suspens amb la peculiaritat d’estar ambientada a un monestir aïllat per una tempesta, el que permet un hàbil ús de les ombres per a les escenes clau del film.
Magnificent Obsession (1954) és la primera obra mestra de Sirk dins el melodrama. El material original era una pèssima novel·la d’un pastor evangelista, que el director transforma totalment mitjançant el domini de l’estil. Prenent com a referent la tradició del drama romàntic alemany que es desenvolupa dins la natura, el tema del film és la curació de dues cegueses, una moral i l’altra física, en una parella. Aquesta evolució de la ceguesa cap a la llum es realitza a través d’un cromatisme de tons pàl·lids i delicats envoltats d’ombres que rodejen els personatges sempre, fins arribar a un esclat final de color amb la natura que torna reviure.
Si Captain Lightfoot (1955) és una pel·lícula d’aventures poc interessant ambientada a Irlanda al segle XIX, All that Heaven Allows (1955) formaria un díptic amb Magnificent Obsession. Aquí el paisatge de la tardor i de l’hivern torna adquirir un protagonisme a la imatge amb el referent literari de Walden de H. Thoreau. Es produeix l’enfrontament entre el món tancat de la burgesia de Nova Anglaterra, de mentalitat i arrels puritanes, i el pensament obert de l’home de la natura, el que ens duria a prop de Rousseau i el citat Thoreau. Sirk també es permet una crítica agre de la televisió com a refugi de les persones sense perspectives de realització personal. Todd Haynes homenatjà el film a Far from Heaven (2002).
Possiblement l’obra mestra de Sirk sigui Written on the Wind (1956). Es el melodrama més poderós que dirigí i que, juntament amb films com Giant (1957) de George Stevens, és la font d’on han begut molts culebrots americans del tipus Dallas o Falcon Crest. Però aquí no ens trobam en res de tot això, sinó amb l’acta de defunció de la classe terratinent i benestant americana. Mitjançant uns colors cridaners i una interpretació crispada, assistim a la decadència i enfonsament d’una família de petroliers incapaç de perpetuar-se com a nissaga i com a classe social. Els angles de càmera inhabituals, la multiplicació de miralls i objectes interposats, la irrupció de les forces de  la natura, contribueixen a crear un clima d’estimbament i tragèdia sense solució. Destacariem especialment les seqüències de l’inici del film, d’una potència visual inusitada i que, juntament amb la música de Victor Young, creen un clima inoblidable i ple de premonicions establint el to de tota la pel·lícula, i la seqüència de la mort del pare, eix central del film, on Sirk crea un ritme fílmic frenètic que condueix inevitablement a la tragèdia.
There’s Always Tomorrow (1956) continua l’anàlisi del fracàs de les classes benestants americanes, però aquesta vegada amb la figura d’un petit empresari de classe mitja que gaudeix d’estabilitat econòmica amb el seu negoci de joguines, però la vida personal del qual s’enfonsa. Sirk, segons comentava, recorre al “deus ex machina” propi de les tragèdies d’Eurípides, que accentua la ironia del final feliç. Interlude (1956) és un melodrama fet malbé per un repartiment inadequat. Battle Hymn (1957) té com a protagonista un aviador militar torturat pel sentiment de culpa d’haver bombardejat un hospital d’infants a la guerra de Corea. El tema de la pel·lícula no deixa de tenir actualitat quan avui dia es parla cínicament de “danys col·laterals” i se segueix bombardejant impunement objectius civils. The Tarnished Angels (1957) és un del projectes més personals de Sirk. Es una adaptació de la novel·la Pylon de William Faulkner sobre el món dels pilots de fira, personatges desarrelats que ballen dins una vertadera dança de la mort. El tema del fracàs, present al film, és un dels que més interessava al director alemany.
Imitation of Life (1959) és l’obra final del director i significa el seu adéu al món del cinema. Es pot dir que es tracta d’un film gairebé abstracte en el sentit que l’estructura del melodrama és desmuntada fins a romandre només un esquema, que l’autor utilitza per conduir el seu esguard crític cap a on li interessa. Així els protagonistes teòrics romanen cada vegada més allunyats de l’atenció de l’espectador fins a esdevenir figures encarcarades, i els personatges secundaris amb el seu conflicte racial van adquirint cada vegada més protagonisme, una vida pròpia desconeguda i insòlita per als primers. El món del teatre i del cinema és la imitació de la vida que dóna títol al film, a on les personatges estan condemnats a donar voltes dins un cercle d’aparences sense arribar mai enlloc. Això queda perfectament simbolitzat en el final de la pel·lícula, un funeral, on els conflictes no se solucionen i el personatges protagonistes semblen trasbalsats per un fet que sí és real, com és la mort. També representa el final d’una manera d’entendre un gènere i l’anunci del seu esgotament.
Els grans films de Sirk dins la seva etapa Universal no haguessin pogut esser possibles sense el seu equip de col·laboradors: el productor Ross Hunter, que tal vegada no s’enterava molt del que es duia entre mans[2], el director de fotografia Russell Metty, el músic Frank Skinner, els decorador Alexander Golitzen i Russell Gaussman.
El 1994 Antonio Drove publicà les seves converses amb Sirk al llibre Conversaciones con Douglas Sirk (tiempo de vivir, tiempo de revivir) i al seu darrer film dirigit fins al moment, El túnel (1988), basat en una novel·la d’Ernesto Sábato, la influència del director alemany era clarament visible.


[1]  Com a curiositat direm que aquest fou el primer film estranger que es rodà a Tenerife.
[2]  Cal dir que Hunter intentà perllongar l’estil de Sirk sense Sirk a films posteriors produïts per ell, com podria ser Portrait in Black (1960), dirigit per Michael Gordon, on figura tot l’equip habitual del director. Evidentment els resultats no podien ser els mateixos.


(Publicat a la revista Blanc i negre, nº 16, juny de 2004)