jueves, 16 de abril de 2026

Arabesco (Arabesque, 1966). Stanley Donen

Arabesque (1966), dirigida por Stanley Donen, se presenta como una sofisticada amalgama de suspenso, comedia y romance que buscaba emular el éxito previo de su obra Charade. Descrita frecuentemente como una pieza "hitchcockiana", la película sitúa a un hombre común y corriente en medio de una peligrosa red de espionaje internacional. A pesar de ser una producción estadounidense, la cinta respira la atmósfera de la cultura "Mod" británica de los años sesenta, convirtiéndose en un producto típico de la era de la "Bondmanía".

Siguiendo en su evolución, que le aparta cada vez más del estilo fresco y sencillo de sus comienzos, Stanley Donen nos ofrece ahora una película que se define muy bien en su título. Esto es un dibujo caprichoso, pero perfecto; un ejercicio cinematográfico para obtener un sobresaliente en inventiva, aunque tras el cual descubramos que no hay nada más que imágenes brillantes, montadas con pericia increíble. Fascinar es muy difícil y hay que reconocer en Donen unas cualidades excepcionales para lograrlo. (José Luis Martínez Redondo en ABC del 13 de octubre de 1966)

La trama sigue al profesor David Pollock, un experto en jeroglíficos de la Universidad de Oxford, quien es reclutado para descifrar un mensaje secreto que involucra a un primer ministro de Oriente Medio. En su camino se cruza con la enigmática Yasmin Azir, interpretada por Sophia Loren, cuya lealtad oscila constantemente, manteniendo al espectador y al protagonista en una duda perpetua. Lo que comienza como un encargo académico pronto deriva en una persecución frenética que incluye sueros de la verdad, dobles agentes y un complot de asesinato.

El aspecto visual es, sin duda, el elemento más sobresaliente del filme, gracias a la cinematografía de Christopher Challis, quien ganó un premio BAFTA por su trabajo. Debido a que el guion sufrió múltiples revisiones y no satisfacía plenamente a Donen, el director decidió que la única esperanza era hacer la película visualmente tan emocionante que el público no tuviera tiempo de cuestionar la lógica de la historia. Esto resultó en el uso experimental de luces tintadas, ángulos de cámara distorsionados y proyecciones, especialmente notables en la escena inicial del asesinato del profesor Ragheeb.

En cuanto al reparto, Gregory Peck asumió el papel protagónico, aunque Donen originalmente deseaba a Cary Grant, para quien se había escrito gran parte del diálogo. Aunque la crítica de la época consideró que Peck estaba algo fuera de su elemento en un papel que requería el carisma ligero de Grant, su interpretación de profesor "estirado" ofrece un contrapunto interesante a la exuberancia visual. Por otro lado, Alan Badel destaca como el villano Beshraavi, aportando una maldad irónica y sofisticada que ha sido comparada con el estilo de Alan Rickman.

El vestuario de Sophia Loren es otro pilar fundamental de la producción, contando con un guardarropa diseñado exclusivamente por la casa Christian Dior. Se estima que el costo de su ropa ascendió a £53,500, incluyendo una solicitud de la actriz de 20 pares de zapatos diferentes, lo que incluso influyó en que se bromeara sobre un supuesto fetiche de pies en el guion. Esta colaboración entre Dior y Hollywood subrayó el estatus de Loren como un ícono de la moda y elevó la estética glamurosa de la cinta.

La maestría técnica se extiende a la partitura musical de Henry Mancini y los títulos de crédito de Maurice Binder. La música de Mancini, nominada a un Grammy, utiliza ritmos de influencia oriental para puntuar la acción y el misterio, complementando perfectamente el tono ligero del filme. Secuencias de acción memorables, como la pelea en el acuario o el clímax donde Pollock utiliza una escalera de acero para derribar un helicóptero, demuestran la inventiva coreográfica de Donen en la dirección.

Finalmente, las localizaciones reales en el Reino Unido, desde los claustros del St John's College en Oxford hasta el viaducto de Crumlin en Gales, aportan una escala épica a la aventura. El rodaje no estuvo exento de dificultades, como la lesión de Peck que le impedía correr a la par de Loren, obligando al director a pedirle a la actriz que redujera su velocidad. A pesar de los desafíos de producción, la película logró ser un éxito de taquilla, consolidándose como un entretenimiento de "primer orden" para su época.

Desde una perspectiva crítica, Arabesque es un triunfo del estilo sobre la sustancia. Si bien funciona como un "caleidoscopio de tics visuales excesivos" que debería estudiarse en las escuelas de cine por su audacia técnica, su narrativa es deliberadamente delgada y confusa. La película no logra alcanzar la profundidad emocional de Charade, ya que el personaje de Peck nunca parece estar en un verdadero dolor emocional, sino solo en peligro físico. Además, vista con ojos contemporáneos, la cinta resulta problemática por su representación estereotipada y trivializada del mundo árabe. Al utilizar el conflicto de Oriente Medio simplemente como un "telón de fondo extranjero conveniente", la obra refuerza prejuicios históricos en lugar de explorar la realidad política de la región. En última instancia, Arabesque permanece como una fascinante reliquia pop: visualmente deslumbrante, musicalmente brillante, pero éticamente simplista.

Película estrenada en Madrid el 12 de octubre de 1966 en los cines Palacio de la Música, Argüelles, Barceló y Benlliure.

Reparto: Sophia Loren, Gregory Peck, Alan Badel, Kieron Moore, Carl Duering, Ernest Clark, George Coulouris.


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