jueves, 2 de abril de 2026

La dama de Shanghai (The Lady From Shanghai, 1947). Orson Welles

Michael O'Hara (Orson Welles), un marinero irlandés, entra a trabajar en un yate a las órdenes de un inválido casado con una mujer fatal (Rita Hayworth) y queda atrapado en una maraña de intrigas y asesinatos. 

La película, admirable, sólo cuenta un error: Rita. La feminidad -ahora rubia- de la actriz, apenas cubre su falta de genio. Bellísimas las fotografías, maestra la dirección, interesante el guión, hábilmente arrancado de una novela, y Welles como galán feo, justo. Los baches narrativos fueron bien salvados y las escenas finales en culminación de interés y de picardía cinematográfica. (L. de A. en ABC del 2 de octubre de 1948)

The Lady from Shanghai (1948), dirigida por Orson Welles, es considerada hoy una de las obras más brillantes y surrealistas del cine negro estadounidense. El filme no es solo una historia de crímenes, sino una visión estéticamente compleja que fusiona convenciones de cuentos de hadas, pesadillas y mitos, donde la mayor parte de la acción ocurre cerca del agua, reflejando una cualidad hipnótica y de espejismo. A pesar de ser un proyecto "maldecido" por desastres en el rodaje y recortes masivos, su brillantez reside precisamente en esa lógica perversa de su creación.

La producción estuvo marcada por una lucha de poder constante entre el autor y el sistema de estudios, personificado en el tiránico jefe de Columbia, Harry Cohn. Cohn financió el filme como pago de una deuda de Welles, pero se enfureció ante decisiones creativas como el corte de pelo rubio y corto de Rita Hayworth, que desafiaba su imagen de estrella establecida. El conflicto resultó en que el estudio eliminara aproximadamente 60 minutos del metraje original, dejando una narrativa fragmentada y en ocasiones confusa que, irónicamente, acentúa su atmósfera onírica.

Visualmente, la película es un "campo de entrenamiento" para la cámara, destacando la labor del cinematógrafo Charles Lawton Jr.. Se empleó una iluminación claroscuro para crear un ambiente siniestro y grotesco, complementado con ángulos oblicuos. Welles rompió con la técnica convencional al usar lentes de gran angular en primeros planos extremos, provocando una distorsión que refleja la psicología de paranoia e intención irracional de los personajes.

Los símbolos y motivos visuales enriquecen el subtexto de la obra. La famosa escena en el Acuario Steinhart utiliza proyecciones de tiburones y anguilas detrás de los protagonistas para simbolizar la depredación y la fragilidad de la existencia. Además, estudios recientes sugieren que elementos cotidianos como los cigarrillos de Elsa no son simples accesorios, sino que evolucionan para encarnar su poder y agencia frente a los hombres que intentan controlarla.

El rodaje en exteriores en Acapulco y San Francisco aportó un nivel de realismo que obsesionaba a Welles. Gran parte de la filmación ocurrió en el yate Zaca, propiedad de Errol Flynn, quien capitaneaba el barco en un estado de fiesta perpetua mientras la tripulación sufría picaduras de insectos exóticos y desastres logísticos. Estos entornos exóticos funcionan como una trampa para el protagonista, Michael O'Hara, quien pierde su libertad a medida que se adentra en el mundo de los Bannister.

Los personajes habitan un universo de hipérbole y fatalismo. Rita Hayworth ofrece una interpretación convincente como una mujer que anhela liberarse de hombres que actúan como sus captores. Por su parte, Michael O'Hara es el "love chump" o ingenuo marinero irlandés cuya alma "negra" y melancólica lo arrastra hacia un destino inevitable. La tensión real del divorcio inminente entre Welles y Hayworth durante el rodaje añade una capa de veracidad a su destructiva relación en pantalla.

El clímax en la Sala de los Espejos permanece como uno de los momentos más impactantes del cine de Hollywood. Con más de 2,900 pies cuadrados de espejos, Welles crea una desorientación total donde los personajes disparan a sus propias reflexiones, simbolizando la destrucción de sus identidades y legados. Un detalle técnico revelador es el uso de máscaras en el encuadre para simular una relación de aspecto panorámica (widescreen), una técnica inusual en 1947 empleada para intensificar visualmente la sensación de confinamiento de los personajes antes del desenlace.

The Lady from Shanghai es una obra maestra de la imperfección. Aunque su trama pueda parecer críptica o mal conectada debido a las interferencias del estudio, esos mismos "fallos" son los que fuerzan al espectador a sumergirse en su subtexto simbólico y onírico. La película trasciende el género negro para convertirse en un estudio sobre la fragilidad de la realidad y el poder de la imagen cinematográfica. Al final, el genio de Welles brilla no a pesar de las restricciones, sino a través de ellas, dejando un testamento de originalidad que sigue desafiando las convenciones narrativas décadas después.

Película estrenada en Madrid el 1 de octubre de 1948 en el cine Avenida.

Reparto: Rita Hayworth, Orson Welles, Everett Sloane, Glenn Anders, Ted de Corsia, Erskine Sanford, Gus Schilling.

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