miércoles, 26 de octubre de 2022

El buen ladrón (The Good Thief, 2002). Neil Jordan

 

Bob es, además de jugador, un ladrón americano que ha acabado en la Riviera francesa arruinado y enganchado a la heroína. En el fondo es un sentimental, como lo demuestra su desinteresado esfuerzo por apartar a una joven rusa de las malas compañías. Pero cuando Bob toca fondo, tras perderlo todo en las carreras, le proponen un último y espectacular golpe: se trata de robar la cámara acorazada del Casino de Montecarlo, que contiene una colección de arte de valor incalculable. 

No es un remake, sino la (brillante) reescritura de un clásico menor, Bob le flambeur, de Jean-Pierre Melville (1955), del cual el siempre interesante Neil Jordan, aquí también en funciones de guionista, rescata algunos elementos claves para la composición de la trama. (...) Jordan no copia: no hay aquí la límpida sequedad, la frialdad brillante de la puesta en escena chez Melville, sino una aproximación cálida, envolvente y comprensiva a unos personajes mucho más golpeados, pero también más vividores, menos marcados por un destino trágico, que los que imaginó el espléndido realizador francés. (Casimiro Torreiro en El País del 5 de septiembre de 2003)

El cineasta irlandés sigue fiel  a los rasgos presentes en todas sus películas –la confusión de identidades, la búsqueda de la redención, de una última oportunidad– (...)“El buen ladrón” es una obra de transición en la filmografía de Jordan, pero está a mil años luz de los necios thrillers que ahora suelen cocinarse en Hollywood. (Lluís Bonet Mojica en La Vanguardia del 7 de septiembre de 2003)

Un film prácticamente incomprensible, de ritmo nulo y diálogos tópicos. El problema, es que basándose
en una excelente película de Jean Pierre Mellville de 1955, intenta actualizar todos los elementos del «thriller» europeo, pero sin lograrlo, y copiando de la forma más burda excelentes incursiones en este
género, como muy bien hizo Mike Figgis con «Lunes Tormentoso». Si además tenemos en cuenta los fallidos intentos de incluir un lenguaje «novedoso» con un montaje abrupto entonces nos encontramos con un producto que ni siquiera en el chauvinista mercado galo tiene cabida, por muy bien que el «chico malo» de Hollywood, Nick Nolte se haya esforzado en componer un personaje denso. ¿Es que a Neil Jordan se le ha olvidado hacer cine? (Federico Casado Reina en ABC Sevilla del 9 de septiembre de 2003)

Las alarmas se disparan ante la idea: una versión moderna de Bob le Flambeur, una de las inimitables películas de Jean- Pierre Melville. ¿Cómo adaptar ese cine negro seco y silencioso, contenido y milimetrado, sin producir una mala copia, un emborronamiento, un quiero y no puedo? Neil Jordan se atreve, porque opta por salirse por la tangente. Toma el personaje principal, lo hace suyo, deja en su sitio a Melville, y se niega a remedar al maestro.Jordan evita mirarse en el espejo, elude los complejos y se inventa un juego de dualidades que empieza con el mismo hecho de la versión infiel. La ambigüedad, lo que se esconde tras las apariencias y el equilibrio entre los contrastes son los conceptos que Jordan maneja muy bien, como hilos que sostienen una trama, un estilo. (Ricardo Aldarondo en Fotogramas)

Los problemas surgen de la narración irregular, un exceso de chistes tontos y una mezcla de acentos y culturas que te deja preguntándote dónde encaja el ladrón acosado del Sr. Nolte. (Joe Morgenstern en Wall Street Journal)

Si bien las frías imágenes repetidas de Jordan se esfuerzan demasiado por conseguir un aire de indiferencia, el cóctel general de despreocupación francesa y las gotas de cine negro estadounidense ofrecen propiedades tan relajantes que te hacen perdonar algunas debilidades. (Derek Adams en Time Out)

Mucha diversión a pesar de sus carencias como presunto thriller. (Andrew Sarris en Observer)

Lo que impide el hundimiento absoluto de un proyecto así es sin duda la forma en que la historia, a la vez confusa y convencional, se deja llevar por una puesta en escena un tanto llamativa, un montaje superficial y desatado. (...) Finalmente, sumado a todo esto, la siempre impresionante presencia de Nick Nolte impide el colapso inmediato de un conjunto que, sin embargo, está constantemente en la cuerda floja. (Jean-François Rauger en Le Monde)

El resultado es muy confuso: por mucho que el original fuera seco, conciso y directo, éste es un film sinuoso y rimbombante. (...) Al final, es mejor olvidarse de Melville. (Gérard Delorme en Première)

¿En qué lío se metió el director Neil Jordan para dar a luz tal ineptitud? El buen ladrón, remake de Bob le flambeur de Melville, suena en todo caso a un doloroso fracaso. Volviendo a las raíces de sus películas más livianas de principios de los 90, Jordan parece estar divirtiéndose como un loco llenando su fantasía anémica con efectos de montaje repetitivos y filmando a toda sus actores en un perpetuo torbellino visual que, al no poder crear electricidad, solo logra noquear. A partir de un guión confuso, desarticulado, de una blandura total, El buen ladrón rápidamente se vuelca hacia el ejercicio de estilo guay, lejos de sus éxitos recientes y con clase. (Nicolas Bardot en Film de Culte)

 Película estrenada en España el 5 de septiembre de 2003.

Reparto: Nick Nolte, Tchéky Karyo, Saïd Taghmaoui, Nutsa Kukhianidze, Gérard Darmon, Marc Lavoine, Emir Kusturica, Ralph Fiennes.


lunes, 17 de octubre de 2022

El premio (The Prize, 1963). Mark Robson

 

 

Durante la Guerra Fría, un escritor norteamericano, mujeriego y aficionado a la bebida, llega a Estocolmo para recibir el Premio Nobel de Literatura. Una vez allí, descubre, por casualidad, un complot soviético para secuestrar a un eminente científico también galardonado con el Nobel.

A broma, a gigantesca broma, hay que tomar el excelente trabajo profesional de Robson. "El premio" es, como película, una película excelente: espléndida fotografía en los preciosos exteriores de Estocolmo; admirable el color en todos sus ponderados y riquísimos matices. Y un trabajo perfecto de Robson en el movimiento y la visualidad de gentes y escenarios. (Gabriel García Espinia en ABC del 29 de marzo de 1964)

La impresión de conjunto que nos produce «El premio» es que se trata de un excelente film. Un film irónico, con una picante intención satírica, que resulta en todo momento divertido y brillante. Sin embargo, nos parece evidente que pudo serlo más. (...) No se trata, evidentemente, de un film trascendente, ni menos aún de un film testimonial, no obstant los aspectos satíricos que abundan en la cinta, pero que resulta incuestionablemente un film entretenido, amable y delicioso. La excelencia del reparto artístico contribuye también a sus brillantes atractivos. (A. Martínez Tomás en La Vanguardia del 24 de mayo de 1964)

Discurriendo con espléndida fluidez durante sus dos horas —la cinta no tiene ni un sólo bajón de ritmo—, y aunque sea bien sencillo anticiparse al misterio al que pretende dar solución Newman, 'El premio' se beneficia tanto de su tono desenfadado —atención especial merece en este sentido la irrupción del protagonista en una conferencia sobre el nudismo— y de, de nuevo, la presencia del actor, que poco pesa aquí la facilidad con la que se lee la trama a distancia, un hecho que, aplicado a cualquier otro filme del género habría sido un auténtico veneno. (Sergio Benítez en Espinof)

Una intriga de espionaje ambientada en el marco de la concesión de los premios Nobel, según una novela de Irving Wallace. Un improbable Paul Newman habría conseguido el Nobel de literatura, descubriendo la impostura que constituye el detonante de la acción. El siempre gris Mark Robson sirvió la historia con un brío bastante discreto, malogrando gran parte de sus prometedoras posibilidades. (Fotogramas)

 La crítica retrocede, desarmada, ante una película que apenas se permite tomar en serio al premio Nobel. (Penelope Houston en Sight and Sound)

The Prize es un melodrama de suspense interpretado para hacer reír. El problema es que el enfoque básico de la comedia choca con el marco político-tópico de la historia. (Variety)

Es una historia de la Guerra Fría, aunque la historia de la conspiración en realidad no "significa" nada. La trama es solo un vehículo dentro del cual sus estrellas beben cócteles, intercambian púas y coquetean sin parar; este último es el pasatiempo favorito del personaje de Newman, quien se entrega a él con los personajes interpretados por Elke Sommer, Diane Baker y Micheline Presle. Es un poco decepcionante que el malabarismo de Newman con estas tres damas no sea más divertido. Debería ser completamente ridículo, pero el director Mark Robson lo minimiza.Y Robson es probablemente la razón principal por la que The Prize no alcanza las alturas que debería. El tono es demasiado suave, sin grandes momentos de humor o suspense. Se parece demasiado a una telenovela, cuando debería ser más rápido y más enérgico. Es un poco demasiado cortés y comedido, que era exactamente el tipo de toque por el que Robson era conocido. (Casey Burchby en DVD Talk)

La forma en que la película presenta a los espectadores a sus principales protagonistas es ingeniosa, y aunque el confiable director Mark Robson (Peyton Place) no es capaz de proporcionar la creciente tensión que Hitchcock habría aportado a este atractivo material, The Prize todavía funciona como un entretenimiento ingenioso. (Film Frenzy)

4 años después del éxito de "North by Northwest" (1959) de Alfred Hitchcock que, hay que decirlo, es una obra maestra del cine, podemos entender que un productor tenga muchas ganas de repetir la hazaña. Entonces, ¿por qué no pedirle al mismo guionista Ernest Lehman que lo intente de nuevo? Además, éste aprovecha para recrear escenas ya inventadas para el modelo. Como por ejemplo el situado en una habitación de un apartamento donde había un cadáver y del que ya no queda rastro unos minutos después. (...) Si la película es agradable de ver, especialmente con un escenario bastante sofisticado, carece de una o dos escenas de acción espectaculares. Además, la producción es un poco menos festiva. Todo está filmado con bastante sabiduría. Mark Robson obviamente no tiene el genio de Sir Alfred Hitchcock. (Rueducine.com)

Película estrenada en Madrid el 28 de marzo de 1964 en los cines Callao y Richmond; en Barcelona, el 23 de mayo de 1964 en el cine Windsor Palace.

Reparto: Paul Newman, Elke Sommer, Edward G. Robinson, Diane Baker, Kevin McCarthy, Micheline Presle, Sergio Fantoni, Leo G. Carroll.