jueves, 22 de septiembre de 2022

Operación Whisky (Fathe Goose, 1964). Ralph Nelson


En una isla de los Mares del Sur, Walter Eckland (Cary Grant) vive una vida tranquila. Eso cambia cuando lo persuaden para que sirva como vigía de los aliados, vigilando las naves enemigas japonesas. Eckland, cuyo principal interés es beber, demuestra ser malo en su trabajo y es enviado a buscar un reemplazo en otra isla. En cambio, encuentra allí a una maestra abandonada, Catherine (Leslie Caron), y sus alumnas. Después de que Eckland lleva al grupo a su isla, saltan chispas románticas entre la remilgada maestra de escuela y el desaliñado solitario.

Ralph Nelson, el realizador, ha sabido armonizar en el desarrollo, la ambientación y la fluidez. Y el humor fino y agudo, sin concesiones demasiado fáciles, mantiene al espectador en un permanente estado de satisfacción, siempre con la sonrisa en los labios. Imagen y diálogo se complementan entre sí. Hay escenas, que la cámara realza por sí misma con muy buen acierto y otras en las que las frases chispeantes, agudas e intencionadas constituyen el objetivo básico. Por supuesto que los medios técnicos, empezando por la fotografía en color, son irreprochables. (J. Pedret Muntañola en La Vanguardia del 5 de septiembre de 1965)

Operación whisky es una comedia sonriente que refugia su intimidad al amparo paradójico de la guerra. Cary Grant, Leslie Caron y las siete chiquillas del coro de la historia hacen, refugiados en su cabaña, una larga y alegre travesura. Trevor Howard, desde lejos, intenta ordenar aquel pequeño mundo en desorden dramático y circunstancial. La película no pierde en ningún momento su tono de comedia, ni siquiera al contacto hostil y tangente de la guerra. (...) Ralph Nelson, en un escenario corto, pero muy bello de color y de sentido, metió con gracia el menudo ingenio de ests cuento sentimental. (Gabriel García Espina en ABC del 24 de noviembre de 1965)

Quizás su nombre no esté en boca de cualquier cinéfilo amante del clásico cuando ha de hacer mención a esos títulos de la comedia estadounidense que son referente universal del género, algo que a mi parecer resulta imperdonable. Vale que lo que aquí podemos encontrar no llega al calado de los Wilder, Cukor o Hawks, pero ello no debería ser impedimento para disfrutar con las muchas delicias que nos reserva el humor muchas veces cínico, otras entrañable, de esta comedia romántica que servidor considera inolvidable. (Sergio Benítez en Espinof)

Grant juega alegremente contra toda una vida de encasillamiento en esta comedia romántica modestamente entretenida... saltan chispas de más de un tipo entre Grant y Caron. (Steven D. Greydanus en Decent Films)

Es una pena que Grant, uno de los mejores actores que jamás haya aparecido en una pantalla de cine, haya registrado esta tontería sentimental como su penúltima película. Interpreta a un vagabundo irascible del Pacífico Sur que se convierte en observador militar en una isla durante la Segunda Guerra Mundial, y descubre que su independencia se ve suavizada por una maestra de escuela francesa y sus siete alumnas empalagosamente dulces. Es cierto que Grant con frecuencia parece como si realmente no quisiera estar allí, perdido en el lodo de esta pálida comedia. (GA en Time Out)

La película transcurre sin sorpresas; lo más probable es que hayas visto un argumento parecido en las películas de batalla de sexos entre Tracy y Hepburn o en La reina de Africa. Aunque Cary Grant se las arregla para aprovechar al máximo el papel, no es suficiente para cubrir el vacío de la película. Uno espera más ingenio en una película con Grant. (Dennis Schwartz)

Entonces, Father Goose es el final de una era, el último vehículo clásico de Cary Grant. Como tal, podemos perdonar sus pequeñas debilidades, como la niña muda a la que le gusta morder los dedos de Grant, la afición al whisky de éste  y la disposición de Trevor Howard a dedicar tanto tiempo a Grant. Es como si no tuviera nada que hacer más que esperar a que Grant se comunique por radio. (Brian Koller en Films Graded)

La comedia tiene algunas pequeñas lagunas, sin embargo, pero es bonachona, desprovista de cualquier vulgaridad, cuando en los Estados Unidos hoy en día este género es sólo vulgaridad. El espectador queda bastante sorprendido en el último tercio de la película por una boda que cae como un pelo en la sopa, pero esta extrañeza está tan bien escrita y dirigida que se acepta sin problemas. (Rueducine.com)

Bien por la realización dinámica, sin el menor tiempo muerto, por el guión, al que no le faltan giros, y por los diálogos, ejecutados brillantemente. Una comedia, injustamente un poco olvidada, agradable de principio a fin. Sería una pena privarse de ella. (Sens critique)

Película estrenada en Barcelona el 4 de septiembre de 1965 en el cine Novedades; en Madrid, el 22 de noviembre de 1965 en los cines Gran Vía y Españoleto. 

Reparto: Cary Grant, Leslie Caron, Trevor Howard, Jack Good, Verina Greenlaw, Pip Sparke, Stephanie Berrington.

viernes, 16 de septiembre de 2022

El caso de Thomas Crown (The Thomas Crown Affair, 1968). Norman Jewison

                                               

Thomas Crown (McQueen), un millonario de Boston, un hombre que se ha hecho a sí mismo, se aburre de la vida que lleva. Para huir de la rutina, prepara un golpe perfecto: robar un banco y marcharse después a Brasil. Reúne a un grupo de delincuentes, deposita tres millones de dólares en un banco suizo y da el golpe sin dejar pistas. De esclarecer el caso se ocupará una investigadora de una compañía de seguros (Dunaway).

Este forcejeo, este «mano a mano» apasionante, abunda en los mayores atractivos. Tal vez no se desenvuelve de modo absolutamente verosímil. El idilio que llega a trenzarse entre estos dos personajes tan opuestos, tiene, a nuestro juicio, más de convencional que de real. Pero resulta de un enorme interés. Norman Jewison ha realizado un film en el que ha procurado aprovechar al máximo las posibilidades artísticas de las dos principales figuras del reparto. Tal como hizo Arthur Penn en «Bonnie y Clyde», Jewison ha pretendido hacerlo en «El caso Thomas Crown». (A. Martínez Tomás en La Vanguardia del 7 de noviembre de 1968)

Las escenas del atraco son muy buenas. Las del cementerio, rebuscadas. Los trucos de cámara con esos cuatro o seis cuadros en la pantalla a la vez, sirven para confundir y son cosa bastante pasada, salvo cuando utiliza esos recursos un espíritu nuevo. ¡Cuántos caminos abre un Lelouch, en un Un hombre y una mujer, porque allí sí viene a cuento esa vorágine imaginística! En “El caso de Thomas Crown” lo realmente bueno es el pulso de la dirección, cómo està desarrollada por Jewison, la variedad de ambientes, la dosificación en el metraje de situaciones que tienen justamente su medida para poder surtir el efecto que pretenden. (Antonio de Obregón en ABC del 16 de novembre de 1968)

Entretenida mezcla entre película de robos y romanticismo, a pesar del excesivo empleo del split screen por parte de su director Norman Jewison y del montador Hal Ashby. (AlohaCriticón)

El film de Jewison era demasiado deudor del lenguaje televisivo de entonces —Jewison pertenece a ese grupo de realizadores provenientes de la televisión, al lado de gente como Arthur Penn, Sidney Lumet, Frankenheimer, Ashby, etc—, y abusaba en exceso del split screen —fragmentación de la pantalla para ofrecer al mismo tiempo distintos puntos de vista o acciones paralelas—, además de una trama poco interesante, subsanada por la excelente química que había entre Steve McQueen y Faye Dunaway. (Alberto Abuín en Espinof)

Steve McQueen se adapta al papel con facilidad y aplomo, en una película que transporta a los espectadores a un mundo exótico con estilo y atractivo sexual. (Rotten Tomatoes)

Sin duda, ahora está anticuada, y los gráficos multipantalla no tendrán ningún sentido en una versión de video de pantalla completa, pero esta película de atracos protagonizada por Steve McQueen y Faye Dunaway se consideraba algo muy interesante en 1968. (Jonathan Rosenbaum)

Posiblemente la película del año con menos trama, menos guión y más fotografía. Lo que no quiere decir que no sea agradable para la vista. (Roger Ebert)

Lo que le da vida a esta birria, lo que la hace entretenida es claramente que el director, Norman Jewison, y algunos de los involucrados, sabiendo por supuesto que estaban trabajando en un guión tonto y superficial, aprovecharon la oportunidad para pasar un buen rato con él. (Pauline Kael)

Un thriller romántico ingenioso y tonto, con Dunaway como una investigadora de seguros que se enamora de McQueen, el promotor inmobiliario llevado a cometer un atraco a un banco por aburrimiento. Mucho 'significado' obvio (la pareja jugando al ajedrez; simbólico, ¿no?), muchas imágenes brillantes (cortesía de Haskell Wexler) fragmentadas a la moda en interminables tonterías de pantalla dividida, y poco interés real. (Time Out)

El guión, firmado por Alan Trustman (quien luego coescribirá Bullitt), es absolutamente inverosímil pero la intención era obviamente crear situaciones de tensión sensual entre dos actores conocidos. Su película es un producto puramente comercial y llamativo. (L'oeil sur l'écran)

La película está concebida ante todo como un entretenimiento elegante, cautivador e inteligente. Comedia, suspense, sensualidad, Norman Jewison juega con las emociones del espectador, sin perder nunca de vista la unidad de su película. Domina su producción de principio a fin, jugando a la perfección con la temporalidad, por ejemplo, como en la escena del robo que merece figurar entre los mayores logros del género: una escena que se alarga, en completo silencio, para establecer el suspense, luego la aceleración del ritmo y la aparición de la música cuando se pasa a la acción. Visualmente, la película es notable. Norman Jewison adopta una realización de gran modernidad, haciendo un uso muy exitoso de la técnica de la pantalla dividida. Su cámara es ligera, atrevida en sus movimientos. (Hervé Aubert en Lemagducine.fr)

La puesta en escena, que causó sensación en su momento, cede a efectos de moda, en particular la pantalla dividida en varias partes. Un "truco" hoy desfasado. Como el lado amoral del desenlace, que también parece artificial. Sin embargo, es su aspecto llamativo lo que da encanto a esta película. También está la música envolvente de Michel Legrand y los hábiles giro del guión. Y, sobre todo, Norman Jewison, como Alfred Hitchcock, pone al mismo nivel el suspense detectivesco y el suspense erótico. Así, la partida de ajedrez entre Steve McQueen y Faye Dunaway es un gran momento: los movimientos sobre el tablero simbolizan los conflictos (de dinero pero también de amor) que animan a los jugadores. El enfrentamiento de las dos estrellas se convierte entonces en un muy atractivo juego del gato y el ratón. Una película superficial, sin duda, pero muy entretenida. (Philippe Piazzo en Télérama)

Película estrenada el 13 de noviembre de 1968. en Barcelona el 4 de noviembre de 1968 en los cines Fantasio, Astoria i París; en Madrid, el 16 de noviembre de 1968 en los cines Gran Vía, Canciller, Infante y Roxy B.

Reparto: Steve McQueen, Faye Dunaway, Paul Burke, Jack Weston, Yaphet Kotto, Todd Martin.



viernes, 9 de septiembre de 2022

El Santo (The Saint, 1997). Phillip Noyce

Simon Templar se educó en un durísimo orfanato y allí tuvo que aprender muchos trucos. Años después, era el más famoso ladrón del mundo, a punto de completar cincuenta millones de dólares en su cuenta. Los mismos empresarios rusos a los que robó un valioso microchip, le contratan para una difícil misión: arrebatar a una bella científica el secreto de la fusión nuclear. 

Es posible que "El Santo" de ahora no esté a altura de las circunstancias (nostálgicas, mayormente) para aquellos que aún recuerden a Roger Moore y al muñeco con la coronita. Pero, para verla así, a botepronto, resulta una película muy movida, exagerada y mentirosilla. Es decir, tal y como debe ser. (E. Rodríguez Marchante en ABC del 27 de abril de 1997)

Cada vez más alejado de sus mejores e iniciales películas, el australiano Phillip Noyce narra con claridad la simple historieta gráfica que tiene entre las manos, al tiempo que maneja con habilidad los múltiples millones de dólares puestos a su disposición. Sin embargo, se estrella a la hora de dibujar a sus personajes, tanto porque ni resulta creíble la excelente y bellísima actriz Elisabeth Shue como importante científica con problemas cardiacos, como porque el rudo Val Kilmer no sabe trasmitir el humor que dio al personaje el ya mítico Roger Moore en los mejores episodios de la famosa serie de televisión. (Augusto Martínez Torres en El País del 2 de mayo de 1997)

Ocasionalmente inspirada en los momentos de acción (la huida por el subsuelo de Moscú, un homenaje a “El tercer hombre”; la secuencia frente a la embajada norteamerica na) y ciertos toques humorísticos, “El Santo” no pasa de ser un lujoso telefilme algo estirado. El tedio hace acto de presencia mediada la función, o así se lo pareció a este cronista, que la contempló con paciencia de santo y sin que la emoción de la aventura hiciera mella en él. (Lluís Bonet Mojica en La Vanguardia del 2 de mayo de 1997)

La caracterización de Val Kilmer no logra estar a la altura y su proceso de travestismo queda como una sucesión bastante anecdótica de vestimentas y acentos. El guión se concentra en exceso en la relación que traza éste con la científica protagonista (Elisabeth Shue), que emocionalmente le redime, y como propuesta de thriller funciona a medias. (Covadonga G. Lahera en Sensacine)

El Santo se puede ver gracias a Kilmer y Shue, pero el confuso guión abusa de la credulidad del espectador. (Rotten Tomatoes)

En comparación con las acrobacias sensacionales y los efectos especiales de la serie Bond, El Santo parece positivamente relajado. (Roger Ebert)

El amor redime al ladrón; pero también lo vuelve convencional. (Peter Travers en Rolling Stone)

Un suspense genérico que no sabe mal al primer bocado pero que se vuelve cada vez más difícil de tragar. (Todd McCarthy en Variety)

La realización un tanto seca de Phillip Noyce, apóstol de la frialdad en la pantalla y de una estética lustrosa, raras veces alcanza el nivel de un guión excesivamente académico. Se ve venir todo con veinte minutos de antelación y el espectador acaba encontrando el tiempo largo. (...) Con sus escenas de acción banales, The Saint también sufre de un ritmo bastante lánguido y no logra emocionar. El entretenimiento, aunque nunca malo, al final tiene muy poco interés. (Virgile Dumez en Cinedweller)

Película estrenada en España el 25 de abril de 1997.

Reparto: Val Kilmer, Elisabeth Shue, Rade Serbedzija, Valeriy Nikolaev, Henry Goodman, Alun Armstrong, Charlotte Cornwell.




viernes, 12 de agosto de 2022

El secreto de la pirámide (Young Sherlock Holmes, 1985). Barry Levinson

 

Cuando una oleada de extraños y horribles asesinatos mantienen en suspenso a Londres, el joven Sherlock Holmes y su nuevo amigo Watson se ven involucrados, casi sin advertirlo, en una oscura trama. Y el detective en ciernes se lanza a investigar y resolver el caso más sorprendente de su extraordinaria carrera.

Chris Columbus, el guionista, deduciblemente lector atento y apasionado de Conan Doyle, subraya con oportunidad los paralelismos buscados, las sugerencias y los guiñosde complicidad hacia los dos personajes centrales, Holmes y Watson, buscando con gracia antecedentes, principios y comienzos de su doble y común historia y biografía. Barry Levinson, el realizador, mueve con soltura los elementos y escenarios de la intriga, apoyándose con habilidad en una serie de efectos especiales realmente singulares, donde se mezclan horror y humor en proporciones no precisamente usuales. (Pedro Crespo en ABC del 30 de marzo de 1986)

El filme divierte, se sigue atentamente, sin estridencias ni necesidad de algún ¡oh! admirativo. Pero una vez visto se olvida para siempre. Nadie se arrepentirá de acudir al cine para verlo ni nadie saldrá del cine, una vez visto, con la sensación de haber visto realmente algo. Es un montaje sobre un bien arnañado e hilvanado conjunto de nadas, o, si se quiere, de naderías. (Angel Fernández-Santos en El País del 30 de marzo de 1986)

Los efectos y las peripecias se suceden con la trepidante profusión a que nos tiene acostumbrados la fábrica Spielberg, consumadamente experta en vendernos el mismo perro con un collar distinto. Pues “El secreto de la pirámide” se revela menos una fantasía en torno a los años formativos de Sherlock Holmes que un simple cruce de “Los Goonies” —su guionista, Chris Columbus, es aquí también el autor del guión—e “Indiana Jones y el templo maldito". (José Luis Guarner en La Vanguardia del 1 de abril de 1986)

El resultado es delicioso, una película de aventuras que apenas ha envejecido, con unos efectos especiales pioneros -tal vez excesivos para Sherlock Holmes, que prefiere la simple niebla londinense y la deducción-, pero cuyo brillante ventanal fue realizado por John Lasseter. Y con un suave toque nostálgico adecuado para el mundo del gran detective. (Fila Siete)

El secreto de la pirámide es una versión encantadora, aunque innecesariamente llamativa, del maestro detective. (Rotten Tomatoes)

De hecho, el título británico, El joven Sherlock Holmes y la pirámide del miedo, apunta a lo que realmente se pretendía, un intento de convertir a Holmes en una figura a lo Indiana Jones. Por desgracia, el cerebral detective no es suficiente como héroe de acción, o no en los términos de Spielberg, y la improbable existencia de una enorme pirámide de madera llena de sectarios del culto egipcio a la muerte tampoco ayuda (¿acaso no tenían permiso de filmación en el Londres victoriano?). Agregue a eso un inventor chiflado que se supone que debemos tomar como mentor de Holmes y que ha creado una máquina voladora décadas antes que los hermanos Wright, y es mejor que se olvide de las conexiones con Arthur Conan Doyle. (Graeme Clark en The Spinning Image)

Independientemente de la forma y el grado en que colaboraron Columbus, Levinson y Spielberg, el resultado no es sólo la mejor película que presenta una cerbatana egipcia en varios años, sino también una de las pocas películas estadounidenses realmente elegantes y entretenidas de 1985. (Vincent Canby en The New York Times del 4 de diciembre de 1985)

Si los elementos de la historia parecen típicos de Conan Doyle, también hay mucho en esta película que se remonta directamente al trabajo de Steven Spielberg, el productor ejecutivo. (Roger Ebert)

Es un entretenimiento familiar perfectamente agradable, una fantasía artesanal sobre Conan Doyle. (Paul Attanasio en el Washington Post)

Una suerte de joven Indiana Jones en un convincente Londres victoriano, "El secreto de la pirámide" ha soportado, a pesar de sus debilidades, el paso del tiempo sin mayores daños y muestra una solidez y delicadeza en el cine de entretenimiento de la que en gran medida carece el género hoy. (Vincent Avenel en Critikat.com)

La mejor de las producciones de Amblin junto con "Regreso al futuro". Una maravilla. (Cédric Delelée en Mad Movies)

Película estrenada en España el 24 de marzo de 1986.

Reparto: Nicholas Rowe, Alan Cox, Sophie Ward, Anthony Higgins, Susan Fleetwood, Freddie Jones, Nigel Stock.


viernes, 5 de agosto de 2022

Infiltrado en el KKKlan (BlacKkKlansman, 2018). Spike Lee

A principios de los años setenta, una época de gran agitación social con la encarnizada lucha por los derechos civiles como telón de fondo, Ron Stallworth se convierte en el primer agente negro del departamento de policía de Colorado Springs. Pero es recibido con escepticismo y hostilidad por los mandos y algunos de los agentes. Sin amedrentarse, decide seguir adelante y hacer algo por su comunidad llevando a cabo una misión muy peligrosa: infiltrarse en el Ku Klux Klan y exponerlo ante la ciudad.

Infiltrado en el KKKlan es una obra hecha con mucho rigor y estilo, muy tensa en la parte final, donde Lee domina con excelente pulso las escenas paralelas y el suspense. Y una obra, al mismo tiempo, con mucha rabia acumulada, que señala con el dedo no sólo unos hechos pasados sino también a la América de Trump en unas imágenes de archivo finales que cortan la respiración. Una historia muy bien contada, una buena ración de cine­cine. (Jordi Batlle Caminal en La Vanguardia del 31 de octubre de 2018)

Estereotipada y maniquea, como tantas veces ocurre en el cine de Lee, Infiltrado en el KKKlan pretende ser el reverso de El nacimiento de una nación, mito cinematográfico y racista de David Wark Griffith, y se aplica en ello con explicitud y una visión que suena incluso vengativa (y seguramente justa). Pero lo que al final eleva un conjunto tan desigual como interesante es una decisión en apariencia complementaria que, sin embargo, se convierte en fundamental porque las sensaciones que estaba dejando la película quedan trastocadas de plano. Es muy probable que muchas críticas y artículos las comenten expresamente; aquí, en pro de una cierta virginidad en cuanto a la información, no lo haremos. Pero sí digamos que esas imágenes tras su desenlace son las que hielan la mueca de la risa, las que mutan el aparente delirio en algo siniestro, las que transforman una provocación en una obra realmente seria. (Javier Ocaña en El País del 2 de noviembre de 2018)

Lo magro de la película, la anécdota policial, la protagonizan John David Washington (hijo chispeante de Denzel) y Adam Driver, que soporta la batería de bromas sobre su narizota judía, y junto a ellos, Laura Harrier, que es al tiempo una activista negra radical y un bombón Godiva, y juntos (frente al re-trato grotesco y hostil de lo blanco) hacen que este choque de supremacías resulte divertido, ácido y rítmico a pesar de los trazos gruesos de sus caricaturas y sermones, y pueda disfrutarse en lo que vale aun perteneciendo uno a la raza zafia. Sus alusiones a «Lo que el viento se llevó» y, en especial, a «El nacimiento de una nación» tienen el mismo calado histórico e intelectual que sus opiniones sobre Colón. (Oti Rodríguez Marchante en ABC del 2 de noviembre de 2018)

Lo que ocurre es que Lee, que nunca ha sido un cineasta precisamente sutil, hace un retrato excesivamente caricaturesco de los supremacistas blancos, a los que deja tan en ridículo que nunca llegamos a percibirlos como un auténtico peligro. Cierto es que pisamos el reino de la sátira, pero, teniendo en cuenta que se inspira en una historia real, la película nunca parece anclarse en lo plausible. Tal vez por eso Lee sienta la necesidad de buscar otro anclaje, el de lo contemporáneo, con las imágenes de la revuelta de Charlottesville, por si no quedaba claro que, si fuera por él, las barras y estrellas de Trump bien merecen una hoguera. (Sergi Sánchez en Fotogramas)

El problema de Infiltrado en el KKKlan reside más bien en la irregular mescolanza de géneros. Una mayonesa que no acaba de cuajar. A Lee le cuesta mantener el nivel de comicidad en un terreno tan incómodo, con una anécdota que se percibe como estirada, y trata de compensar los baches con pasables guiños a la blaxploitation, inyecciones de soul train que podrían haber ido a más, y con una Love Story acaso demasiado tópica con la que cuesta muchísimo empatizar. (Philipp Engel en Sensacine)

BlacKkKlansman usa la historia para ofrecer comentarios mordaces sobre eventos actuales, y presenta uno de los trabajos más impactante de Spike Lee en décadas de carrera. (Rotten Tomatoes)

Pasando de una parodia de blaxploitation a un thriller encubierto y terminando con una coda de la vida real sin golpes, BlacKkKlansman es desenfrenadamente divertida en un momento, y muerde salvajemente en el siguiente. (Philip De Semlyen en Time Out)

Spike Lee es un cineasta audaz que cruza fronteras y deliberadamente desdibuja el drama y la realidad. Esto nunca ha sido más efectivo que en BlacKkKlansman, que desafía una serie de reglas y ofrece un puñetazo en el estómago. (Leonard Maltin)

La película de Spike Lee sobre un policía negro que se infiltró en el KKK en la década de 1970 es también una acusación incendiaria de nuestro momento Trump actual y una de las mejores películas del año. Un gigante del cine ha vuelto a encontrar su voz y el poder para hacerla oír. (Peter Travers en Rolling Stone)

Este relato despreocupado de un policía afroamericano que se infiltró en el Ku Klux Klan a principios de la década de 1970 es problemático como drama narrativo, pero sorprendente como provocación. (Joe Morgenstern en Wall Street Journal)

Al fundir una historia tranquilizadora en una realidad aterradora, Spike Lee nos une para reírnos de aquello de lo que ya no podemos reírnos, provocando buen humor y disponibilidad ante la ducha fría que nos enviará de vuelta a un mundo no apaciguado, sino atravesados ​​por interrogantes y rebelión. No esperábamos menos de él. (Nicholas Elliot en Cahiers du Cinéma)

Spike Lee escenifica la historia de estos dos infiltrados con una ligereza sorprendente, un diletantismo algo intrascendente y sólo evoca el contexto de la época como un inofensivo telón de fondo. (Olivier de Bruyn en Positif)

Las rupturas de tono y el rasgo deliberadamente proteico, aunque no sea fino, de Spike Lee se adaptan a este guión, inicialmente destinado a Jordan Peele [...], cuyas preocupaciones por las paradojas de la identidad y las carencias de la asimilación se revisten aquí sin dificultad con el estilo de Lee y un alegre decorado setentero. (Julien Gester en Libération)

Spike Lee hace más que adaptar esta asombrosa historia: conecta estos años de lucha de los estadounidenses negros con los acontecimientos actuales, con la América de Donald Trump y con el movimiento Black Lives Matter que hoy lucha contra los grupos neonazis, los supremacistas blancos y otros miembros del Klan. (Clarisse Fabre en Le Monde)

Película estrenada en España el 31 de octubre de 2018.

Reparto: John David Washington, Adam Driver, Topher Grace, Laura Harrier, Ryan Eggold, Jasper Pääkkönen, Paul Walter Hauser.