lunes, 2 de febrero de 2026

Los profesionales (The Professionals, 1966). Richard Brooks


Los Profesionales (1966)
, escrita, producida y dirigida por Richard Brooks, se erige como un pilar del western revisionista que desafió las convenciones del género en su época. La película es una adaptación de la novela A Mule for the Marquesa de Frank O’Rourke, aunque Brooks cambió el título para atraer a una audiencia más amplia y enfatizar las habilidades de sus protagonistas. Con un presupuesto que aumentó de 3.5 a más de 5 millones de dólares debido al perfeccionismo del director, el filme terminó siendo un rotundo éxito comercial, recaudando casi 20 millones de dólares y obteniendo tres nominaciones al Óscar.

Brooks no suele hacer films de encargo y éste lo demuestra en el deseo de ir más allá de lo habitual en el género. Aparte de un par de fallos en la mecánica narrativa (...), esta producción posee calidad suficiente para no desmerecer de otras obras de Brooks. La atractiva psicología de los tipos y la habilidad con que está planteada la historia, aparte de una dirección siempre correcta, logran mantener en tensión al espectador. (José Luis Martínez Redondo en ABC del 24 de diciembre de 1967)

La trama se sitúa en 1917, durante los estertores de la Revolución Mexicana, donde el magnate ferroviario J.W. Grant contrata a cuatro especialistas para rescatar a su esposa, Maria, supuestamente secuestrada por el líder revolucionario Jesús Raza. Este contexto histórico permite que la película explore la transición de la era del caballo y el revólver hacia la modernidad de las ametralladoras y los automóviles. Sin embargo, la misión revela una verdad más compleja: Maria no es una víctima, sino una mujer que ha regresado voluntariamente con Raza, su verdadero amor y antiguo compañero de lucha.

El reparto estelar es uno de los puntos más fuertes de la cinta, encabezado por Burt Lancaster como Bill Dolworth, un experto en explosivos, y Lee Marvin como Rico Fardan, un estratega táctico. Junto a ellos, Robert Ryan interpreta a un sensible arreador de caballos y Woody Strode a un experto rastreador y arquero, cuyo papel fue ampliado por Brooks tras quedar impresionado por su presencia en pantalla. La autenticidad de sus interpretaciones se vio reforzada por el hecho de que Lancaster, Marvin, Ryan y Strode poseían experiencia militar real, habiendo servido en la Segunda Guerra Mundial.

La producción fue un auténtico desafío de supervivencia en locaciones extremas como el Valle de la Muerte y el Valley of Fire, donde el equipo enfrentó temperaturas de más de 48°C e inundaciones repentinas. El rodaje estuvo marcado por la tragedia cuando el especialista Keith Peacock falleció en un accidente ecuestre, un evento que ensombreció el set. Además, la tensión entre los protagonistas era constante: Lancaster, un profesional disciplinado, chocaba frecuentemente con un Marvin que a menudo llegaba ebrio al rodaje, llegando incluso a amenazar con lanzarlo desde una montaña durante una escena difícil.

Desde el punto de vista técnico, la cinematografía de Conrad L. Hall fue innovadora, utilizando luz natural y complejas técnicas de "día por noche" para capturar la belleza letal del desierto. Las escenas ferroviarias se rodaron en el Eagle Mountain Railroad de California, utilizando una locomotora vintage restaurada y efectos prácticos que daban un realismo imposible de replicar con tecnología moderna. Brooks insistió tanto en la autenticidad que las explosiones reales en el set llegaron a dejar a Burt Lancaster temporalmente sordo.

La película no solo ofrece aventura, sino que sirve como una metáfora de la Guerra de Vietnam, reflejando el desencanto con la violencia y la ambigüedad moral de las intervenciones extranjeras. A través de diálogos afilados y cínicos, Brooks cuestiona quiénes son realmente los "buenos", sugiriendo que la ideología a menudo es una máscara para el interés propio. Asimismo, el filme rompió barreras sociales al presentar el primer desnudo en un western comercial y al tratar el personaje afroamericano de Woody Strode con una dignidad poco común para la época.

Finalmente, los personajes femeninos, Maria (Claudia Cardinale) y Chiquita (Marie Gomez), desafían los arquetipos tradicionales del western al no ser simples damiselas en apuros o figuras decorativas, sino mujeres con autonomía política y sexual. Maria, en particular, es el motor que transforma una misión de rescate en un profundo dilema moral sobre la libertad y la lealtad. Al final, los mercenarios eligen el honor y la causa revolucionaria por encima del dinero del capitalista Grant, consolidando su identidad como verdaderos profesionales de su oficio.

Los Profesionales es mucho más que un simple espectáculo de acción; es una obra que redefine el heroísmo a través de la lente del cinismo y el profesionalismo. Su legado perdura gracias a un guion magistralmente escrito por Brooks, que equilibra el espectáculo visual con una profunda reflexión sobre la futilidad de la guerra y la corrupción del poder. La película logra que la audiencia empatice con mercenarios que, a pesar de sus rostros curtidos y su aparente amoralidad, poseen una integridad que supera a la de su adinerado empleador. Es un testamento de una era cinematográfica donde la destreza técnica de artesanos como Conrad Hall y la presencia magnética de estrellas como Lancaster y Marvin se combinaron para elevar un género tradicional a una sofisticada crítica social. En última instancia, nos enseña que, en un mundo lleno de caos y traición, lo único que queda es hacer lo necesario con la mayor pericia posible.

Película estrenada en Madrid el 22 de diciembre de 1967 en el cine Amaya.

Reparto: Burt Lancaster, Lee Marvin, Robert Ryan, Jack Palance, Ralph Bellamy, Claudia Cardinale, Woody Strode.

jueves, 29 de enero de 2026

La guerra de papá (1977). Antonio Mercero

La guerra de papáestrenada en 1977 bajo la dirección de Antonio Mercero, es una de las adaptaciones cinematográficas más exitosas de la obra de Miguel Delibes, basada específicamente en su novela de 1973, El príncipe destronado. La película se sitúa en la España de la década de los sesenta y utiliza el entorno de una familia de clase media-alta para ofrecer una mirada aparentemente sencilla, pero con un mensaje profundo sobre la sociedad de la época. Su estreno coincidió con la Transición española, convirtiéndose en un fenómeno de taquilla que recaudó más de 361 millones de pesetas, a pesar de ser catalogada inicialmente como un "filme blanco" o familiar.

“La guerra de papá” es una sensible y cuidada traslación cinematogràfica de la novela “El príncipe destronado”, de Miguel Delibes. (...) Horacio Valcárcel y el propio Antonio Mercero –que también ha sido coguionista- han acentuado el leve sustrato político que alentaba en la novela elevándolo de tono y llevándolo al titulo absolutamente significativo: “La guerra de papà” (...) Pero la película no se resiente por ello; quizá la carga de humanidad y verosimilitud que contienen los personajes y el ambiente permanece y se asienta en las imágenes. Mercero, por su parte, como responsable de las mismas, ha efectuado un correcto trabajo de planificación y una magnífica labor como director de actores. (Pedro Crespo en ABC del 14 de septiembre de 1977)

El eje central de la trama es Quico, un niño de casi cuatro años interpretado por Lolo García, quien sufre el síndrome del "príncipe destronado" tras el nacimiento de su hermana menor, Cristina. La historia transcurre a lo largo de un solo día en el que Quico, sintiéndose relegado a un segundo plano, intenta recuperar la atención de los adultos mediante travesuras y un vocabulario que incluye palabras como "mierda" o "cagao". La interpretación de Lolo García, con su carismática apariencia de rizos rubios y ojos azules, se convirtió en el corazón del filme y le valió un gran reconocimiento popular.

La película funciona como un retrato costumbrista de 1964, capturando la esencia de una época donde la infancia convivía con Chupa Chups y tabaco Ducados. Mercero logra recrear una atmósfera doméstica opresiva y cerrada, ya que casi toda la acción ocurre dentro del piso familiar en Madrid, con breves excepciones como las visitas al médico. A través de los ojos de Quico, el espectador observa detalles de la vida cotidiana de aquel entonces, como las inyecciones intramusculares, el uso de "Calcio 20" y el hecho de que se fumara habitualmente en presencia de niños y médicos.

El reparto es un pilar fundamental de la obra, destacando a Héctor Alterio como el padre autoritario y belicoso, y a Teresa Gimpera como la madre subyugada que intenta mediar en las tensiones familiares. También sobresale Verónica Forqué en el papel de Vito, la asistenta por la que Quico siente un gran cariño, y Rosario García Ortega como la Domi, la niñera que prefiere a la hermana pequeña. Estos personajes secundarios ayudan a construir el microcosmos de la España de la posguerra, donde las jerarquías sociales entre la burguesía y el servicio estaban muy marcadas.

Una diferencia clave respecto a la novela es el cambio de título, que desplaza el interés desde la psicología infantil hacia el conflicto sociopolítico. Mientras que Delibes se centraba en el complejo del niño, Mercero utiliza el concepto de "la guerra de papá" para aludir a las secuelas de la Guerra Civil y la ideología del régimen franquista que el padre intenta perpetuar. En una escena clave durante la comida familiar, el padre define la guerra con crudeza: "matar y que no te maten", revelando cómo la violencia del pasado sigue presente en el hogar a través de los juegos de los niños con armas.

La película también explora el machismo imperante y el conflicto generacional incipiente. El padre representa los valores rígidos y llega a negar la capacidad de pensamiento de las mujeres, mientras que su hijo mayor, Pablo, ya muestra reticencias ante las imposiciones ideológicas de su progenitor, prefigurando el espíritu pacifista de los años posteriores. Quico, en su inocencia, absorbe este entorno y cuestiona si él también deberá ir a la guerra, lo que subraya cómo las estructuras de poder influyen en la formación de la personalidad desde la infancia.

Finalmente, La guerra de papá es recordada como un ejemplo del cine de la "Tercera Vía", una tendencia que buscaba un punto medio entre el cine de autor intelectual y la comedia comercial de consumo masivo. Aunque la crítica de la época a veces la consideró una obra menor frente al cine político más explícito, su capacidad para combinar ternura y sátira social ha permitido que sea revalorizada con los años. La película termina dejando un mensaje agridulce sobre la dificultad de romper con las dinámicas heredadas de una historia de confrontación.

La guerra de papá trasciende la etiqueta de comedia infantil para convertirse en una denuncia sobre la persistencia de los conflictos bélicos en la vida cotidiana. Su mayor acierto reside en utilizar la mirada limpia de un niño para desnudar las hipocresías y la rigidez de un mundo adulto marcado por el trauma y el autoritarismo. El final, donde la madre expresa su deseo de que la guerra termine definitivamente, resuena como un anhelo de paz que, según los análisis, sigue teniendo validez décadas después. En última instancia, la obra nos recuerda que cualquier guerra, incluso la que se hereda de los padres, termina siendo la guerra de todos.

Película estrenada en Madrid el 19 de septiembre de 1977 en el Albéniz Cinema.

Reparto: Lolo García, Teresa Gimpera, Verónica Forqué, Queta Claver, Héctor Alterio, Rosario García Ortega, Vicente Parra.

lunes, 26 de enero de 2026

El vengador sin piedad (The Bravados, 1958). Henry King

The Bravados (1958), dirigida por Henry King y protagonizada por Gregory Peck, es un destacado ejemplo del "Western psicológico" o "adulto" de finales de la década de 1950. Producida en CinemaScope por 20th Century Fox, la película se basa en una novela de Frank O'Rourke y representa una de las seis colaboraciones entre King y Peck, un dúo que se especializó en deconstruir la imagen del héroe estadounidense tradicional. A diferencia de otros trabajos anteriores de King, en esta obra el director utiliza un estilo visualmente dinámico que abandona la "invisibilidad" clásica para reflejar con mayor fuerza el tormento interno del protagonista.

El realizador Henry King mueve a los personajes de ficción por parajes desolados, gargantas y desfiladeros en los que la muerte parece acechar detrás de cada peñasco, y lleva adelante las peripecias de la trama de manera irreprochable, con la proverbial perfección con que el cine norteamericano realiza las cintas de tipo “western”. (G. Bolín en ABC del 26 de mayo de 1960)

La trama se centra en Jim Douglass (Peck), un ranchero consumido por el odio que ha pasado seis meses rastreando a cuatro fugitivos que está convencido de que violaron y asesinaron a su esposa. La película comienza con una imagen clásica pero oscurecida: Douglass llega a la ciudad de Rio Arriba para presenciar la ejecución de estos hombres —Alfonso Parral, Bill Zachary, Ed Taylor y Lujan—, quienes han sido capturados por otro crimen no relacionado. Peck interpreta a Douglass como un hombre lacónico pero lleno de una rabia contenida que bordea la psicosis, extrayendo una suerte de dignidad oscura de su propio dolor mientras actúa con una convicción ciega.

El apartado visual, a cargo del director de fotografía Leon Shamroy, es fundamental para establecer la atmósfera sombría del relato. Filmada en localizaciones mexicanas como Morelia, la película utiliza paisajes montañosos, desérticos y quebrados para reflejar la mentalidad endurecida de Douglass. El uso de filtros azules para secuencias nocturnas y el color DeLuxe resaltan la crudeza del terreno, transformando el entorno en un elemento narrativo expresionista que subraya la soledad y el peligro de su misión de venganza.

El reparto de apoyo es notable por su profundidad, destacando a los villanos como personajes con matices distintos que logran incomodar al espectador. Stephen Boyd ofrece una interpretación amenazadora como el lujurioso Bill Zachary, mientras que Lee Van Cleef y Henry Silva aportan una energía nerviosa y autoridad a sus roles de fugitivos. Un elemento curioso y poco común es la participación de Joe DeRita (quien se uniría a Los Tres Chiflados ese mismo año) en un papel serio como un verdugo impostor que facilita la fuga de los presos, desencadenando la persecución final.

The Bravados es considerada a menudo un "Western católico" debido a la fuerte carga de moralidad cristiana y simbolismo religioso que atraviesa su metraje. La inmensa iglesia en el centro de Rio Arriba y los servicios religiosos contrastan con la sed de sangre de Douglass, quien intenta "jugar a ser Dios" como juez y verdugo. El padre de la comunidad es el único que conoce la verdadera historia de Douglass, y las escenas de oración sirven como un contrapunto ético que cuestiona si la fe del protagonista ha sido reemplazada por un fanatismo vengativo.

El clímax de la película presenta un giro narrativo devastador que redefine por completo la moralidad del héroe. Tras asesinar metódicamente a tres de los hombres, Douglass confronta al cuarto, Lujan (Henry Silva), quien le revela que ellos nunca estuvieron en su rancho ni conocieron a su esposa. Douglass descubre con horror que el verdadero asesino fue su vecino, Butler, y que su búsqueda de justicia fue en realidad una masacre de hombres inocentes del crimen que él les atribuía. Este giro transforma la historia en una tragedia sobre los peligros del vigilantismo y la falibilidad de la percepción humana.

La influencia de esta obra se extiende hasta el cine de Sergio Leone, observándose paralelismos temáticos y visuales en películas como La muerte tenía un precio. Elementos como el antihéroe taciturno, el uso de un reloj con la foto de un ser querido y la presencia de villanos sádicos sugieren que la visión de King ayudó a pavimentar el camino para el Spaghetti Western. Finalmente, Douglass regresa a la iglesia no como un héroe victorioso, sino como un hombre que busca perdón, cerrando el relato con una nota de redención amarga y profundamente humana.

The Bravados sobresale como una crítica punzante a la justicia por mano propia, demostrando cómo la obsesión puede corromper incluso a un hombre aparentemente noble. Aunque el romance secundario con el personaje de Joan Collins ha sido criticado por parecer innecesario o forzado, la película triunfa gracias a la intensidad interpretativa de Gregory Peck y su valentía al encarnar a un protagonista que termina siendo moralmente cuestionable. Es una obra sorprendentemente oscura para finales de los años 50 que utiliza el paisaje y la religión para explorar la fragilidad de la verdad y las consecuencias espirituales de la violencia irracional.

Película estrenada en Madrid el 23 de mayo de 1960 en el cine Lope de Vega.

Reparto: Gregory Peck, Joan Collins, Stephen Boyd, Albert Salmi, Henry Silva, Andrew Duggan, Lee Van Cleef.

jueves, 22 de enero de 2026

Vida de mi vida (Our Very Own, 1950). David Miller


Estrenada el 27 de julio de 1950, "Our Very Own" es un drama estadounidense producido por el legendario Samuel Goldwyn y dirigido por David Miller. La cinta surgió en un contexto donde Hollywood intentaba adaptarse a la competencia de la televisión, buscando atraer tanto a audiencias jóvenes con un elenco atractivo como a familias interesadas en valores tradicionales. Con un guion de F. Hugh Herbert, la película se presenta como una exploración de la identidad y los lazos familiares en la América de posguerra.

La naturalidad en el desenvolvimiento de las escenas, la ambientación justa y la perfecta interpretación son los factores que abonan la labor del director David Miller, que, con simplicidad suma de procedimientos, consigue una obra de auténticas calidades cinematográficas. (...) Quiere decirse con esto que la producción se ve con el mayor agrado, que ni un solo momento fatiga y que, en algunos casos, la emoción fluye directa y noblement y se apodera por entero del público. (Donald en ABC del 29 de diciembre de 1950)

La trama gira en torno a Gail Macaulay (Ann Blyth), una adolescente de 18 años de Los Ángeles que vive una vida aparentemente ideal. Sin embargo, la estabilidad de su hogar se rompe cuando su hermana menor, Joan, motivada por los celos que le provoca la relación de Gail con su novio Chuck (Farley Granger), descubre accidentalmente los papeles de adopción de Gail. Durante la fiesta de cumpleaños de la protagonista, Joan revela el secreto, lo que impulsa a Gail a iniciar una búsqueda para conocer a su madre biológica, Gert Lynch.

El reparto es uno de los puntos fuertes de la producción. Ann Blyth ofrece una interpretación dulce que genera simpatía inmediata en el espectador, mientras que Farley Granger cumple el rol de galán juvenil, a pesar de que en la vida real detestaba el guion por considerarlo "errático". Una joven y vehemente Natalie Wood, quien entonces tenía 11 años pero aparentaba menos, interpreta a la hermana menor Penny, destacando por su energía en pantalla frente a sus compañeros de reparto más experimentados.

Detrás de cámaras, la película dejó huellas curiosas en las carreras de sus protagonistas. Jane Wyatt, quien interpretó a la madre adoptiva, inicialmente se sintió decepcionada al pasar de papeles sofisticados a roles de ama de casa que solo daban consejos. No obstante, su actuación en esta película fue la que le permitió obtener más tarde el papel principal en la icónica serie de televisión Father Knows Best. Por otro lado, la producción contó con el talento del cineasta Lee Garmes y el compositor Victor Young, cuya partitura recibió una nominación al Oscar.

En cuanto a su ejecución narrativa, la película ha sido señalada por tener un inicio inusualmente lento. Las fuentes mencionan que la cinta dedica más de 30 minutos a subtramas triviales, como la instalación de un televisor en el hogar familiar, antes de llegar al conflicto central de la adopción. Aunque este enfoque permite establecer la dinámica de la "familia perfecta", para algunos críticos modernos esto retrasa innecesariamente el peso dramático de la historia.

La recepción de "Our Very Own" fue moderada. Comercialmente recaudó unos 2 millones de dólares, lo que significó un éxito modesto para Goldwyn. No obstante, la crítica de la época, representada por figuras como Bosley Crowther del New York Times, fue mordaz al calificarla de superficial. Crowther argumentó que la película no profundizaba realmente en el trauma de la adopción, prefiriendo recurrir a "sollozos trillados" y finales felices poco realistas en lugar de un análisis serio del problema.

Finalmente, como conclusión crítica, se puede afirmar que "Our Very Own" es una película que, si bien es entretenida y cuenta con actuaciones magnéticas de sus protagonistas, peca de un exceso de sentimentalismo. El filme suaviza las complejidades emocionales de la adopción con una resolución apresurada y "azucarada" que puede restarle impacto dramático. Es un retrato fascinante de las aspiraciones de la clase media estadounidense de 1950, pero como obra cinematográfica se queda en un nivel de "buena película" sin llegar a ser un clásico imprescindible del drama social.

Película estrenada en Madrid el 28 de diciembre de 1950 en los cines Pompeya y Palace.

Reparto: Ann Blyth, Farley Granger, Joan Evans, Jane Wyatt, Ann Dvorak, Donald Cook, Natalie Wood.


lunes, 19 de enero de 2026

La esclava libre (Band of Angels, 1957). Raoul Walsh

Band of Angels es una película de 1957 dirigida por Raoul Walsh para Warner Bros. que se presenta como una épica de la Guerra Civil estadounidense. Basada en la exitosa novela homónima de Robert Penn Warren de 1955, fue la primera gran producción de Hollywood en retratar la esclavitud y el Viejo Sur desde el estreno de Lo que el viento se llevó en 1939. Aunque a menudo fue comparada desfavorablemente con su predecesora y considerada un fracaso comercial en su época, la película intentó ofrecer una visión más oscura, compleja y ambigua del racismo y el sistema esclavista en los Estados Unidos.

El relato en imágenes es prodigo en lances, en imágenes de luminosos, o sombríos coloridos, según la circunstancia, y en pinceladas enérgicas de situación, y todo ello crea el clima de la cinta, que entretiene con el encadenamiento de sucesos y con su visualidad. (Donald en ABC del 16 de marzo de 1960)

La trama sigue la historia de Amantha Starr, interpretada por Yvonne De Carlo, una joven que vive una vida de privilegios en la plantación de su padre en Kentucky. Tras la muerte de su progenitor, Amantha descubre el impactante secreto de que su madre era una esclava negra, lo que, bajo las leyes de la época, la convierte legalmente en propiedad del patrimonio de su padre para pagar sus deudas. A raíz de esto, es vendida en una subasta de esclavos en Nueva Orleans, marcando el inicio de un viaje traumático donde se enfrenta a la brutalidad de la trata de personas y a intentos de abuso sexual.

En Nueva Orleans, Amantha es comprada por un precio exorbitante por Hamish Bond, interpretado por Clark Gable en un papel que evoca deliberadamente a Rhett Butler. Bond es un plantador rico con un pasado éticamente cuestionable como traficante de esclavos en el Atlántico, una revelación que más tarde horroriza a Amantha. A pesar de ser su dueño, Bond la trata con la cortesía de una dama y no como una esclava, lo que permite el desarrollo de una relación romántica entre ambos que se vuelve el eje central de la narrativa fílmica.

Un elemento crucial en la dinámica de la película es el personaje de Rau-Ru, interpretado por Sidney Poitier, quien es el hombre de confianza de Bond y un esclavo educado que lo desprecia profundamente. Rau-Ru ve la amabilidad y educación que Bond le otorga como un método de control más insidioso que la crueldad física, ya que sigue sin otorgarle la libertad absoluta. La interpretación de Poitier ha sido elogiada como la mejor de la película, retratando a un hombre en conflicto que finalmente se une al ejército de la Unión para luchar contra el sistema que lo oprime.

Desde el punto de vista técnico y artístico, la película destaca por la fotografía vibrante de Lucien Ballard y la partitura musical de Max Steiner, quien también compuso la música de Lo que el viento se llevó. Walsh mezcla los códigos visuales del Western —como paisajes áridos y persecuciones— con los temas del "Southern" o cine de plantaciones, creando una atmósfera de nostalgia por una sociedad en desaparición. El uso de efectos de mickey-mousing en la música y una puesta en escena que enfatiza la elegancia del Viejo Sur contribuyen a una estética romántica que a veces contradice la crudeza del tema de la esclavitud.

La transformación más radical de la obra original de Warren se encuentra en el final de la película, donde se optó por una resolución de redención romántica en lugar de la tragedia del libro. Mientras que en la novela Bond se suicida y Amantha termina en un matrimonio infeliz en Kansas, el filme muestra a Rau-Ru perdonando a Bond después de descubrir que este le salvó la vida en África cuando era un bebé. Este cambio permite que Bond escape con vida y que Amantha se una a él en una huida final hacia el mar, un desenlace que ha sido criticado por ser paternalista y condescendiente en su tratamiento del perdón racial.

A pesar de su recepción inicial negativa, Band of Angels ha ganado un estatus de culto por ser considerada una película "extraña" y adelantada a su tiempo en ciertos aspectos de la representación racial. Su tono "pulp" y provocativo parece anticipar el estilo de películas modernas como Django Unchained, explorando las tensiones sexuales y de poder inherentes al sistema de castas del Sur. Hoy en día, el filme es valorado como un documento fascinante de la transición de Hollywood hacia temas más arriesgados tras el debilitamiento de la censura del Código de Producción.

Película estrenada en Madrid el 14 de marzo de 1960 en los cines Real Cinema y Torre de Madrid.

Reparto: Clark Gable, Yvonne De Carlo, Sidney Poitier, Efrem Zimbalist Jr., Rex Reason, Patric Knowles, Thorin Thatcher, Ray Teal.