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viernes, 19 de abril de 2024

Wyatt Earp, Frontier Marshall

 


Una mañana soleada el sheriff del pueblo deja pasar el tiempo medio aburrido mientras se sienta en un mecedora. Los jinetes y la gente van y vienen. Cansado de su postura alarga las piernas y apoya una en la columna de madera del porche. El sheriff se llama Wyatt Earp. El pueblo es Tombstone y estamos en 1881. La película es My darling Clementine, de John Ford.

¿Pero quién era Wyatt Earp? Es un personaje que nos encontramos en muchos westerns como figura principal o secundaria y que tuvo una existencia real y bien documentada, hasta el punto de que él mismo colaboró en una especie de biografía suya que se publicó en 1931. En este artículo repasaremos brevemente su vida y las películas donde aparece.

Wyatt Berry Stapp Earp nació el 19 de marzo de 1848 en Monmouth (Illinois) y creció como un chico de campo en una granja de Iowa. En 1864 su familia se estableció en California. Trabajó como conductor de diligencias y cazador de búfalos. Luego empezó su relación un tanto ambigua con el mundo de la ley y la justicia. Fue “marshall” en las ciudades de Wichita, Kansas y Dodge City (Kansas). Sobre esta etapa dirigió Jacques Tourneur en 1955 el filme Wichita, donde Earp está interpretado por Joel McCrea.

En aquellos años entabló amistad con Bat Masterson y Doc Holliday, personajes cinematográficos también, y estableció su reputación de hombre de la ley y jugador. Murió su primera mujer y un segundo matrimonio parece que no funcionó. Parece ser que también tuvo problemas con el alcohol. Estos aspectos oscuros de su vida aparecen reflejados en Wyatt Earp (1994) de Lawrence Kasdan, que es prácticamente una biografía entera del personaje, aunque irregular y fallida.

Él y su familia se trasladaron posteriormente a la ciudad de Tombstone (Arizona), donde tuvo lugar el episodio más famoso de su biografía. Obtuvo la concesión de juego en el “Saloon” Oriental y conoció a su tercera mujer, Josie. En 1881, una enemistad con la familia Clanton acabó con el famoso duelo en el OK Corral. Previamente los Earp se habían hecho elegir como hombres de la ley en la ciudad. Murieron tres componentes de la familia Clanton. Los tres hermanos Earp, Virgil, Wyatt y Morgan, sobrevivieron junto con Doc Holliday.

Este episodio queda reflejado en algunos de los mejores ejemplos del género western: Pasión de los fuertes (My Darling Clementine, 1946) de John Ford, donde Wyatt es interpretado por Henry Fonda, y Duelo de titanes (Gunfight at the OK Corral, 1957) de John Sturges, con interpretaciones de Burt Lancaster (Earp) y Kirk Douglas (Holliday). Lancaster habló con gente que había conocido personalmente a Earp para preparar su papel.

La enemistad de las dos familias Earp y Clanton proseguiría tras el duelo con más muertes y venganzas por ambas partes. John Sturges recoge esta etapa en su filme La hora de las pistolas (Hour of the Gun, 1967), donde James Garner es Wyatt Earp. Lawrence Kasdan en su filme incide en el hecho de la posición de Earp como representante de la ley para efectuar su venganza.

Entre 1885 y 1887, Earp y su mujer viven en San Diego (California). Él sigue jugando e invierte el dinero en propiedades y “saloons”. También se dedica a las carreras de caballos. En 1897 encontramos a la pareja en Alaska durante la fiebre del oro, donde abren otro “saloon”. En 1901 se establecen en Tonopah (Nevada) con negocios de juego, saloons y minas.

Wyatt Earp pasó sus últimos años explotando negocios de minas en el desierto de Mojave, pero el matrimonio veraneaba en Los Ángeles donde trabaron amistad con los primeros artistas de Hollywood. Vivían de sus inversiones en propiedades y minas. Earp se dedicó a asesorar en los primeros westerns que se filmaron, entre ellos los de William S. Hart (1864-1946), el primer cowboy de la pantalla, y Tom Mix (1880-1940). La relación entre Earp y Tom Mix aparece en el mediocre filme Asesinato en Beverly Hills (Sunset, 1988) de Blake Edwards, donde James Garner vuelve a ser Earp y Bruce Willis es Tom Mix.

Wyatt Earp también se encontró con Charles Chaplin, que conocía bien su fama de pistolero, y con un joven John Ford, con quien habló extensamente del famoso duelo en el OK Corral de Tombstone. La conversación, donde Earp describió el duelo como si de una acción militar se tratara, seguramente sirvió muchos años después para filmar las escenas de Pasión de los fuertes, la mejor película sobre el personaje y uno de los filmes más inspirados de John Ford , aunque tergiverse un tanto los hechos. Earp también aparecería, aunque episódicamente, en uno de los últimos filmes de Ford: El gran combate (Cheyenne Autumn, 1964). Lo interpretaba James Stewart.

Finalmente, Wyat Earp murió en Los Angeles a la edad de 81 años el 13 de enero de 1929. En 1931 se publicaron sus memorias escritas en colaboración con Stuart N. Lake: Wyatt Earp, Frontier Marshall.

(Artículo publicado originalment en la revista Blanc i negre, nº 11, julio de 2003)

martes, 2 de febrero de 2021

Cita en Honduras (Appointment in Honduras, 1953). Jacques Tourneur

 

Corbet, un aventurero estadounidense, libera a un grupo de cinco delincuentes de un barco para que le ayuden a llegar a tierra y adentrarse en la selva hondureña. El objetivo de Corbet es hacer llegar dinero al general Prieto, un rebelde que lucha en las montañas contra el dictador del país. A ellos se une también el rico matrimonio Sheppard.

Dada la artificiosidad de la mayor parte de los escenarios, la escasa propiedad con que los actores se comportan y la calidad caprichosa y gratuita de los incidentes que componen el film, «Cita en Honduras» no logra interesar. En general, los elementos de que consta son, individualmente considerados, los mismos que en otras ocasiones han conducido a cintas merecedoras de cierta estimación, pero en virtud de la desmañada forma de combinarlos, de su rudimentario y elemental empleo, en esta ocasión no logran más que acentuar los voluminosos y dominantes defectos del film.(Horacio Sáenz Guerrero en La Vanguardia del 17 de mayo de 1955)

"Cita en Honduras" es una película ingenua, infantil, con lances amorosos que hacen reír y con esas luchas cruentas de las que no se concibe cómo logra, al final, salir victorioso el héroe, el protagonista.¡Pero qué desilusión si no saliera, y si la oportuna muerte del esposo, arrastrado involuntariamente con su mujer a la aventura, no dejase paso libre a su futura felicidad ! (Donald en ABC del 25 de junio de 1955) 

El director francés apostó por una insólita propuesta, despojada de artificios y cualquier otro aditamento, que el que le proporcionara la fuerza y sugestión de la imagen, de la ubicación de sus actores dentro del plano, la composición de los mismos, la presencia de las sombras, tomando como base la luminosa y al propio tiempo oscura utilización del color –espléndida la aportación del operador Joseph Biroc, un vez más el más férreo aliado técnico con el que se apoyaba a la hora de formular sus imágenes-, y también el uso de un fondo sonoro sugerente y lleno de amenazas lejanas. De todos modos, la referencia argumental de Cita en Honduras no es más que una leve base sobre la que se sostiene la sensualidad, la ambigüedad y la expresión plena de sentimientos contrapuestos con una sorprendente austeridad, tomando como base unos escasos decorados naturales recreados en estudio, que pudieron estar filmados en cualquier lugar ¿Qué más da? (Juan Carlos Vizcaíno en Cinema de perra gorda)

Me aburrió mucho en su momento, o más bien debería decir que me desorientó, pues conservo de ella la sensación recurrente de girar en círculos como sus personajes perdidos en una selva de estudio, puro cartón piedra trucho con el que el director de Yo caminé con un zombi armó una puesta en escena laberíntica, segura responsable de este recuerdo cíclico mío ligado a ella que nunca me abandona. (Marco Vieytes en Hacerse la crítica)

Glenn Ford, Ann Sheridan y Zachary Scott, caminando a través de la neblinosa selva centroamericana en tecnicolor, son acosados por un guión rutinario más peligroso que los horrores simulados que enfrentan. (P.W. en The New York Times)

Asfixiante aventura en la jungla que es buena en ambiente pero rutinaria en todo lo demás. (Dennis Schwartz)

Película menor pero agradable, con una buena dirección. (Michael E. Grost)

Película estrenada en Barcelona el 16 mayo de 1955 en los cines Alcázar, Borrás y Principal Palacio; en Madrid el 22 de junio de 1955 en el cine Rialto.

Reparto: Glenn Ford, Ann Sheridan, Zachary Scott, Rodolfo Acosta, Jack Elam, Ric Roman.

miércoles, 5 de julio de 2017

I Walked with a Zombie (1943). Jacques Tourneur


Betsy Connell (Frances Dee), una enfermera canadiense, es contratada por el Sr. Holllan (Tom Conway), un terrateniente de una plantación azucarera en la isla antillana de San Sebastián, para que cuide a su esposa: Jessica. Una vez allí, Betsy comprueba que la enferma está en una especie de estado catatónico; los habitantes del lugar dicen que es una zombi.

Resulta difícil olvidar algunos de los momentos que conforman este extraordinario y singular filme: el encuentro inicial entre Betsy y Paul en la cubierta de un barco que navega sobre aguas plateadas a la luz de las estrellas, la exaltada primera toma de contacto de la enfermera con su nueva paciente o, muy especialmente, el hipnótico paseo nocturno de ambas a través de altas cañas de azúcar mecidas por un cálido viento.(Esculpiendo el tiempo)

Si hay algo por lo que destaca un film como Yo anduve con un zombi es por su manera de abordar el género fantástico mediante una puesta en escena que juega sus mejores bazas en la sugerencia y la evocación frente al vacuo exhibicionismo que encontramos en buena parte de las aproximaciones contemporáneas al género. Donde hoy en día imperan los efectos digitales para hacer evidente (casi tangible) lo imaginario, Tourneur utilizaba recursos tan denostados en nuestros días como el fuera de campo, la oposición entre luz y sombra o el uso del sonido como elemento sugeridor para crear atmósferas absolutamente fascinantes en las que lo fantástico nunca se presenta como una evidencia (oxímoron en el que caen muchas películas en la actualidad) sino que aflora como algo incierto y, por lo tanto, inquietante y perturbador. (Cinema esencial)

'Yo Anduve con un Zombie' dura poco más de una hora y en su interior posee elementos más que suficientes como para seguir siendo el clásico que es actualmente, tanto por la elegante realización de Tourneur como por algunos fascinantes momentos, casi oníricos, donde la luz es protagonista. El terror queda reservado a la atmósfera y a las apariencias, más que a lo que vemos realmente; lo cual, paradójicamente, espantará a todo aquel que busque una ración de género sangriento. No me parece una obra maestra, como creo que he dejado claro, pero sí un film de imprescindible visionado por la ejemplar forma en que está rodado. Algo que ya no se ve hoy en día. (Espinof)

Es la dirección de Tourneur acariciadoramente evocativa, respaldada soberbiamente por las imágenes en claroscuro de Roy Hunt, lo que hace pura magia del meditativo viaje al miedo de la película. (Tom Milne)

Producido por Val Lewton, uno de los máximos creadores del cine fantástico, este excelente film de horror fantasea en torno a la mitología del vudú con tanta imaginación como rigor expositivo. En este sentido, la labor de Jacques Tourneur es muy similar a su legendaria "La mujer pantera", y sus resultados poseen una capacidad de sugerencia igual o superior. Film inédito en España. (Fotogramas)

Película estrenada en España en cines de arte y ensayo y en Filmoteca Española. Fue estrenada por TVE en versión doblada el 31 de octubre de 1982 en el espacio Largometraje.

Título español: Yo anduve con un zombi.

Reparto: James Ellison, Frances Dee, Tom Conway, Edith Barrett, James Bell, Christine Gordon.


martes, 6 de septiembre de 2016

Cat People (1942). Jacques Tourneur


Oliver conoce a Irena durante una visita al zoo. Se enamoran y acaban contrayendo matrimonio. Durante el convite, una misteriosa mujer aparece y afirma ser pariente de Irena. Ella comienza desde entonces a comportarse de manera extraña. Por ello, Oliver busca la ayuda de un psiquiatra. Al mismo tiempo, confía sus temores a su amiga Alice. Los celos de Irena complicarán aún más la situación.

El film suma drama, horror, romance y thriller. El relato se mueve dentro de unos parámetros calculadamente ambiguos, en torno a los cuales se combinan datos extraños, confusos e incompletos. No se llega a saber si los problemas que afectan a Irena son consecuencia de una posible aversión al sexo, asociada a un síndrome de represión sexual, o si se relacionan con antiguas leyendas serbias sobre descendientes de una secta satánica exterminada casi del todo en tiempos del rey Juan. Las mujeres descendientes de este grupo se convertirían en panteras agresivas y mortíferas ante la presencia de celos, pasión amorosa, caricias, besos, etc. Irena teme ser víctima de una maldición ancestral y por ello rehuye el contacto sexual con Oliver, al que ama y no quiere perjudicar.
A la ambigüedad argumental indicada se añade una acertada inconcreción visual y sonora, que alimenta la inquietud, el temor, el horror y el miedo del espectador. Mediante juegos de luces, sombras, sonidos y silencios se sugiere la presencia física del mal y de su poderosa influencia. (Miquel en Film Affinity)

Setenta escasos minutos y bajo presupuesto para un sensacional trabajo de terror en el que no se ve (al contrario del patético cine de terror actual) ni una gota de sangre y se muestra escasa violencia envuelta en un sabio juego de sombras. (AlohaCriticón)

El miedo es un miedo que se sugiere e imagina, el miedo lo construye el espectador, a través del magistral tratamiento de las atmósferas y de los escenarios, es precisamente el gran valor de la película, su capacidad de mantener el suspense y la sorpresa del género, entregándose a la simplicidad en forma y estilo, gracias al uso de las sombras y de la acción en off. El terror se organiza únicamente en torno a tres escenas brillantemente concebidas y realizadas: la persecución nocturna de Irina sobre Alice por el parque, el ataque de Irina convertida en pantera a Alice en la piscina y la lucha con el psiquiatra en casa de Irina al final de la película. En la primera de estas escenas, únicamente el ritmo de los tacones de Alice al andar, sus giros de cabeza al mirar atrás y el silencio construyen un ambiente de intranquilidad y sugestión que no requieren de más para crear el miedo y la tensión en el público. Pero si una escena hay que destacar por su belleza y encanto es la del ataque en la piscina. Aquí confluyen la oscuridad, en magistral contraste con la claridad de la luz que refleja el agua, un ambiente íntimo y cerrado, y la utilización de las sombras, ingredientes que sintetizan en esencia el cine del producor Val Lewton y Tourneur, un cine caracterizado por ofrecer mucho y de calidad con muy poco. (El espectador imaginario)

"Lo que produjo en mí verdadera extrañeza la primera vez que vi la película –escribe José Luis Garci–, a mis nueve o diez años, no fue que Simone Simón pudiera convertirse en una pantera (en el cine podía pasar cualquier cosa y, además, los rasgos felinos de Simone eran tan adecuados al personaje que -¿por qué no?- lo asombroso de la película es que, en su noche de bodas, la maravillosa Simone no quería acostarse con su marido. Y eso hacía. Encerrarse en una habitación y negarse a ver a Ken Smith. Hoy, casi medio siglo después de su filmación. La mujer pantera es algo más que una formidable obra de terror o misterio. Es una auténtica obra maestra del cine: En el moderno trazado de sus personajes, en la descripción de los ambientes, en inteligente guión o en su atmósfera estilizada, adivinamos sin esfuerzo la otra cara de la sociedad, un lado oculto de la vida que aquellas películas de la época nunca nos enseñaron: el vértigo del sexo, la frigidez o, incluso, un lesbianismo encadenado. Otras raíces del miedo, otros monstruos internos que jamás encontraron sitio ante la cámara" (ABC, 12-5-1989).

Jacques Tourneur dirigió este clásico del cine fantástico, que fue todo un éxito en 1942, a pesar de que está concebida como una producción de serie B por la productora RKO. A diferencia de otras películas de terror de la época, con actores especializados en el género, y maquillajes, Tourneur se decanta por sugerir la transformación de su protagonista en pantera. Además, la historia tenía una ambientación contemporánea, pues tenía lugar en la época en la que fue rodada, algo bastante atípico en el género por aquel entonces. (Decine21)

Un film mítico y pionero, por cuanto inauguró un memorable ciclo de títulos fantásticos producidos por Val Lewton. No sólo fue el primero sino también el mejor del ciclo, convirtiéndose en una indiscutible obra maestra del género. Su extraordinaria capacidad de fascinación y sus inquietantes recovecos apenas fueron intuidos por un cineasta tan oblicuo como Paul Schrader en su convencional remake de 1982. (Fotogramas)

Título español: La mujer pantera.

Reparto: Simone Simon, Kent Smith, Tom Conway, Jane Randolph, Jack Holt, Alan Napier, Elizabeth Dunne, Mary Halsey.


viernes, 1 de julio de 2016

Out of the Past (1947). Jacques Tourneur


Jeff Bailey, un antiguo detective, posee una gasolinera en un pequeño pueblo, donde lleva una vida tranquila y sencilla. Sus amores son la pesca y una joven con la que quiere casarse. Inesperadamente, recibe la visita de un viejo conocido que le anuncia que el jefe quiere verlo. Bailey se ve entonces obligado a contarle a su novia su turbio pasado.

El film suma cine negro, drama, intriga y thriller. Presenta una trama que se torna progresivamente compleja, en la que se dan cita los principales características del cine negro. Las atmósferas son opresivas, sombrías e inquietantes. En ellas palpitan la traición, la deslealtad, el chantaje, la venganza, el fraude, la mentira y la fatalidad. Los personajes, cada uno a su manera, encarnan manifestaciones del mal: el gángster elegante y de trato afable es un asesino implacable, la bellísima mujer fatal es codiciosa, destructiva y mata sin piedad, los esbirros del gángster matan por dinero. Son figuras oscuras, ambíguas, ambivalentes y retorcidas. Viven permanentemente angustiados y dominados por el peso de amenzas difusas, inconcretas e intangibles, pero insolubles e hirientes. El pasado siempre regresa para proyectar su sombra implacable de fatalidad y destrucción. (Miquel en Film Affinity)

Del mismo modo, la fotografía constituye una de las principales aportaciones que confieren calidad y majestuosidad a este filme noir. Su magistral utilización ayuda a potenciar los rasgos del cine negro que ya enunciamos al principio de esta crítica, y que se concretan en el juego de claroscuros (geniales los planos ambientados en Nueva York), las luces y sombras (a destacar la bellísima parte en Acapulco, donde la luminosidad del exterior contrasta con la ambientación sombría del interior de los cafés) y los primeros planos (irremplazable el rostro de Robert Mitchum capaz de expresar profundas emociones con sólo un gesto, sin duda uno de sus mejores trabajos). Los encuadres incluyen a los paisajes como unos protagonistas más de la historia, ya que describen el entorno en el que se desenvuelven los personajes y reflejan su estado de ánimo así como se erigen en verdaderos marcos pictóricos para cada uno de los planos, como si se tratara de pequeñas y sutiles postales que pretenden dejar en la memoria del espectador la magia de cada escenario. (Alvaro Esteve Ferrer en El espectador imaginario)

Desde la primera secuencia en el lago, vemos reflejado en el rostro de Jeff el signo de la fatalidad, como si fuera consciente de que más tarde o más temprano tendrá que enfrentarse a un pasado que acecha esperando el momento oportuno para reaparecer e impedir que pueda llevar una vida “normal”. No en vano, y tal como vemos en el mencionado flahsback (un flashback, no lo olvidemos, narrado desde el punto de vista del protagonista), Jeff es un personaje que intenta desesperadamente enterrar el recuerdo de su relación con Kathie, quintaesencia de la femme fatale, bajo el influjo de la cual el detective cae irremediablemente desde el primer momento que la encuentra (“Entonces la vi, y entendí por qué a White no le importaban los 40.000 pavos”). Poseído por este influjo, Tourneur imprime a este larguísimo episodio una aureola romántica (en el sentido más etimológico del término, referido a lo inefable, aquello que no se puede expresar con palabras) que confiere a sus imágenes esa atmósfera onírica antes referida. Sirva como ejemplo la extraordinaria secuencia nocturna de Jeff y Kathie en la  playa, en la que los personajes manifiestan su pasión bajo la luz nocturna de la luna, entre amenazantes redes de pesca que parecen sugerir la fatalidad que el destino les depara (secuencia que contrasta con la anterior de Jeff y Ann en el lago, de una luminosidad radiante y formalmente mucho más apacible). (David Vericat en Cine esencial)

Puede parecer una razón demasiado subjetiva, pero como exponente del cine negro que es, ‘Retorno al pasado’ desprende los tópicos que hicieron irrepetible al género en los años cuarenta: diálogos lacónicos y afilados, violencia latente, muerte tras muerte, contrastes entre la inocencia del mundo rural –de nuevo personificada en la novia de Mitchum– y la diabólica ciudad, que corrompe a los personajes hasta hacerles cometer todo tipo de actos abominables. Como dice José Antonio Hurtado en el libro ‘Gun Crazy’ (T&B Editores, 2005), la película provoca un malestar general difícil de expresar con palabras. A fin de cuentas, el gran cine es sentimiento. (Víctor Guerrero en El criticón9

"Una de las cimas incontestables del cine negro de los cuarenta. El realizador crea unos personajes rotundos y ambivalentes, entre los que destaca un impactante retrato de femme fatale, bajo los rasgos de Jane Greer, que destruye a todo aquel que se le acerca. Una historia alambicada, de innumerables lecturas. Imprescindible." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)
 
Memorable film negro que adaptó una novela que Daniel Mainwaring publicó con su habitual seudónimo: Geoffrey Homes. A partir de una historia que tiene como constante la ambigüedad, Tourneur consiguió su obra maestra. La fascinación emanada de sus imágenes lleva emparejada una carga de ambivalencia moral que le confiere un poder irresistible. En 1984, Taylor Hackford realizó un olvidable remake: "Contra todo riesgo". (Fotogramas)

Película estrenada en España el 28 de abril de 1958.

Título español: Retorno al pasado.

Reparto: Robert Mitchum, Jane Greer, Kirk Douglas, Rhonda Fleming, Richard Webb, Steve Brodie, Virginia Huston, Paul Valentine.


viernes, 26 de junio de 2015

Wichita (1955). Jacques Tourneur


Wyatt Earp, antiguo cazador de búfalos y aventurero, llega a Wichita (Kansas), un pueblo ganadero en el que impera la ley del más fuerte. Su habilidad con el revólver le convierte en el candidato perfecto para el puesto de sheriff, pero rechaza el empleo. Sin embargo, las circunstancias hacen que se sienta moralmente obligado a imponer la ley y el orden en la caótica ciudad.

La dirección de Tourneur aporta un tratamiento refinado y elegante de la historia, toques de exquisita sutileza, el uso reiterado de la sugerencia como recurso narrativo, la aplicación de elipsis rotundas (paso de un plano en el que dos personajes se estrechan la mano a otro en el que se prepara el lanzamiento de arroz a dos recién casados) y una puesta en escena siempre inquietante. (Miquel en Film Affinity)

Buena parte del interés de esta excelente película recae en su espléndido uso del Cinemascope, formato que al propio Tourneur le parecía muy interesante: «El Cinemascope es el mejor de los formatos, incluso para una historia íntima (…) Desde que acabó el cine mudo, hemos tenido una cierta tendencia a olvidar la importancia de la composición pictórica; todos los esfuerzos se concentran sobre el texto, sobre la palabra. El Cinemascope obliga a componer» . Si bien es verdad que, dejando aparte el personaje de Earp, el resto de los que aparecen en el relato parecen a su lado algo desdibujados, ello se debe a que Tourneur concentra sus energías en aquél presentándolo como un ente extraño y perturbador que viene a alterar, para bien o para mal, la vida de Wichita y sus habitantes. El uso del formato panorámico contribuye sobremanera a la descripción del protagonista, poniéndolo constantemente en relación con el resto de personajes dentro del plano, en el que quizás sea uno de los films más elaborados a nivel de composición visual del encuadre de toda la carrera de su autor. (Tomás Fernández Valentí en Cine Archivo)

Stranger on Horseback y Wichita, ambas en color, la segunda en Scope, transcurren en espacios más ásperos, entre las paredes de la cárcel, en el saloon, en las calles polvorientas que irremediablemente servirán para que héroes (no proscritos) y villanos resuelvan a tiros sus problemas. Son westerns hieráticos, como lo es la composición de McCrea. Tourneur hace angulosos y desazonantes los espacios, especialmente en Wichita, donde el Scope ofrece un recurso longitudinal que busca el dinamismo interno del plano a pesar de que la acción se concentre en escenarios cerrados y progresivamente abstractos. A diferencia de Ford y Lang, pero coincidente con Boetticher, Ray o Fleiseher, Tourneur apreciaba el formato panorámico y tenía unas teorías peculiares al respecto: «Pienso que el CinemaScope es muy relajante para el espectador porque su mirada va de un personaje a otro, y eso cansa menos la vista que mantenerla fija sobre una mancha luminosa en medio de la oscuridad». (Quim Casas, Miradas de Cine)

Tourneur realiza una exquisita puesta en escena, marcada con un uso llamativo de los colores, reflejo de un mundo en expansión (excelente la utilización del formato scope). Consigue además manejar muy bien el tempo narrativo (hablamos de una de esas ejemplares películas en las que nos narran todo muy bien en 80 minutos), permitiéndose el lujo de ofrecernos un par de momentos planteados como si de un film de suspense se tratase. Son éstos instantes en los que ‘Wichita’ se vuelve muy violenta, pero se trata de una violencia contenida, a punto de explotar, y que provoca en el espectador una tensión inesperada. Sirvan como ejemplo las escenas en las que Earp se enfrenta sólo a un grupo de hombres (escena precisamente homenajeada en ‘Appaloosa’ con resultados lamentables), o aquella en la que llegan a la ciudad dos hombres contratados para hacer frente a Earp. (Alberto Abuin en Blog de cine)

"El maestro Jacques Tourneur asombra de nuevo (...) puesta en escena cercana a lo fantasmagórico. Así crea una obra tan inquietante como magistral, de belleza plástica desbordante." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)
La conocida y repetida historia de Wyatt Earp dio pie a un western de modestos planteamientos y estimulantes resultados. Los limitados medios utilizados en su realización no llegan a hacerse patentes por la sabiduría narrativa de un director que, con concisión e inteligencia, llevó a buen puerto un proyecto cuya simplicidad no excluye la inspiración. (Fotogramas)

Película estrenada en España en octubre de 1956.

Título español: Wichita, ciudad infernal.

Reparto: Joel McCrea, Vera Miles, Lloyd Bridges, Wallace Ford, Edgar Buchanan, Peter Graves.

viernes, 20 de julio de 2012

Stars in My Crown (1950). Jacques Tourneur


Un veterano de la guerra civil llamado Josiah Grey (Joel McCrea) llega a una pequeña ciudad del sur de los Estados Unidos para ejercer su ministerio como pastor religioso. Grey tiene una familia y muchos amigos, pero pronto encuentra la fricción con algunos de sus feligreses. En seguida se crea una disputa entre su ministerio y el del joven doctor del lugar, que busca el tratamiento científico para curar a sus pacientes. La aparición del Ku-Klux Klan y una epidemia de fiebres tifoideas soliviantarán los ánimos de la población...
"Es la vida en una pequeña ciudad, hecha de cosas pequeñas que cobran una gran importancia" (Jacques Tourneur).

Reparto: Joel McCrea, Ellen Drew, Dean Stockwell.
Título español: Estrellas en mi corona.