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martes, 1 de agosto de 2023

El ministerio del miedo (Ministry of Fear, 1944). Fritz Lang


Tras dos años de reclusión, Stephen Neale abandona el sanatorio mental de Lembridge. Se encuentra entonces con un mundo distinto que nada tiene que ver con lo que él conocía. A su alrededor todo resulta inexplicable, sobre todo, el ser víctima de una persecución por parte de agentes del nazismo. Pero, cuando Stephen decide contarle a otras personas lo que le sucede, lo único que consigue es que piensen que está loco. Adaptación de una novela de Graham Greene. 

“Hollywood me obligó a hacer esta película sin modificar una sola palabra. No creo que sea una buena película. Está muy lejos de mis intenciones” . (Fritz Lang a Peter Bogdanovich en 1965)

Lo que hace tan especial a las mejores películas noir es su capacidad para captar la extrañeza del mundo real, esos elementos que se cuelan en la cotidianedad y que hacen que lo normal se nos revele como algo inquietante. Neale se dirige hacia Londres, pero por el camino se detiene en una pequeña fiesta parroquial de pueblo. Durante un momento el panorama se nos presenta idílico, hasta que de repente algo hace clic y todo pierde sentido. En este caso el detonante es algo tan estúpido como una tarta que gana en un concurso, que como veremos contiene en su interior secretos de estado que unos espías nazis quieren divulgar. Difícilmente puede haber un McGuffin más estúpido que una tarta ganada en una obra benéfica, pero a Fritz Lang le sirve en su propósito esencial: hacer de lo anodino e inofensivo un elemento inquietante. (El gabinete del doctor Mabuse)

Perteneciente a la tetralogía antinazi que rodó Fritz Lang estamos ante uno de los títulos más flojos de su filmografía, lastrado por un guión defectuoso, mal definido y con múltiples lagunas. Con todo, “El ministerio del miedo” resulta muy entretenida y deja escenas excelentes con una soberbia dirección, muy en la onda languiana/hitchcockiana del serial y el folletín con falso culpable de protagonista. (Cinemelodic)

El filme contiene varias escenas inolvidables, entre las que destacaría el inicio en el manicomio, con un Ray Milland absorto y envuelto en sombras mientras contempla el paso de los minutos en el reloj de pared de su habitación (¿qué terrible secreto oculta este hombre?), o la escalofriante sesión de espiritismo que tiene lugar en la mansión de la señora Bellane (Hillary Brooke). A lo que habría que sumar el magnífico pulso narrativo que Lang imprime durante todo el metraje. (Esculpiendo el tiempo)

Este thriller de 1944 representa la reunión histórica de dos maestros de la culpa católica y la paranoia, el novelista Graham Greene y el director Fritz Lang. Ray Milland, que acaba de salir de un sanatorio, encuentra que el mundo exterior supera a sus delirios cuando se topa con un elaborado complot nazi. El carácter alucinante de la escena inicial (una inocente feria rural resulta ser un nido de espías) recuerda a las películas expresionistas de Lang de los años 20, pero esta es una película más madura y controlada. Lang en su máxima expresión y pureza. (Dave Kehr en Chicago Reader)

Siéntese bien en su butaca y déjese el abrigo puesto cuando vaya a ver esta película de suspense, porque le absorbe y le empapa rápidamente. Cualquiera que haya leído las novelas recientes del Sr. Greene puede anticipar el estilo. Combina un toque de magia de hechicero con un ingenio moderno y sofisticado. Y Fritz Lang, al dirigir esta película, ha mantenido un curioso tono espectral desafinado que se insinúa a través de la narración de una historia completamente cautivadora. (Bosley Crowther en The New Yort Times del 8 de febrero de 1945)

Este es un thriller maravillosamente atmosférico, casi expresionista, repleto de momentos memorables. (Tom Milne en Time Out)

En "Ministry of Fear", el tema muy langiano es el de un hombre presunto culpable, pero inocente, que tendrá que desentrañar el misterio de la trama en que se ha visto envuelto para poder ser libre. Una historia de espionaje que comienza con la vulgar historia de un pastel de feria pero que, poco a poco, irá revelando una sucesión de pistas hasta un exitoso final con una revelación tan sorprendente como jubilosa. Siempre en tensión, la película es totalmente magistral, capaz de proponer escenas donde el tiempo parece expandirse en un ritmo sostenido globalmente, en esos momentos en que los gestos se vuelven más lentos y las miradas más concentradas. Lang, menos interesado en los movimientos de cámara que en un agudo sentido del encuadre, capta la complejidad de los temas en una transición de medio plano que se convierte en primer plano y en una luz que parece anecdótica y que luego ilumina los rostros de los personajes haciendo caer su máscara. Maravillosamente interpretada y dotada de un guión acertado e ingenioso, "Ministry of Fear" es también una soberbia película sobre la lucha contra el régimen nazi. (Kurosawa en Allociné)

El guión es de una rara sutileza, evolucionando al ritmo de una cascada de malentendidos que permiten resaltar poco a poco la psicología de los personajes y los resortes de la intriga. La puesta en escena de Lang es notablemente magistral, amoldándose a los cánones de Hollywood sin perder nada de su fuerza expresionista, especialmente a través de claroscuros de un esteticismo extravagante. Incluso el final feliz tradicional, obligatorio en este contexto, no aparece aquí como un artificio sino como algo lógico y necesario. Una verdadera obra maestra y una de las mejores películas de Lang en su etapa americana. (Maqroll en Allociné)

Una serie de secuencias emocionantes, reflejo de la angustia contemporánea del rodaje, El Ministerio del Miedo es también un modelo de construcción centrado en motivos y objetos destacados: el círculo, el sonido del bastón, las tijeras de sastre, el pastel, por supuesto. Estos elementos estructuran profundamente una película que va más allá de la mera propaganda para transformarse, gracias a una puesta en escena totalmente dominada (los encuadres, la fluidez de los travellings, la belleza del blanco y negro), en una obra coherente. No una obra mayor, sin duda, pero admirable. (A voir, à lire)

Si el Ministerio del Miedo divierte por su aspecto de película de serie y ofrece un suspense hábilmente orquestado, hay que remarcar su final. Con su torpe humor, el final parece pertenecer a una película de otro género (las comedias con Doris Day no están lejos) y no encuentra una coherencia real con el tono de la película. ¿Cómo podría haberle gustado a Fritz Lang este final fallido, eliminando toda la ambigüedad de un personaje cuyas áreas obscuras nunca dejó de explorar? Tal como está, The Ministry of Fear sigue siendo una obra maestra de Fritz Lang. ¿Y si, bajo su falsa apariencia de película menor (que no gustó a Fritz Lang), El Ministerio del Miedo revelara más que otros largometrajes los secretos más íntimos de su autor? Hay reflejos en el espejo que no podemos, no queremos ver. (Grégory Marouzé en Revus et corrigés)

Película no estrenada comercialmente en España. TVE la estrenó el 13 de noviembre de 1966.

Reparto: Ray Milland, Marjorie Reynolds, Carl Esmond, Hillary Brooke, Percy Waram, Dan Duryea, Alan Napier.


jueves, 19 de julio de 2018

Human Desire (1954). Fritz Lang



Carl Buckley (Broderick Crawford), un maquinista que teme perder su empleo, pide a su mujer (Gloria Grahame) con la que mantiene una fría relación, que interceda por él ante un ejecutivo de la compañía con el que ella había tenido relaciones antes de casarse. Pero, cuando Carl se entera del precio que su mujer ha tenido que pagar para evitar su despido, asesina al directivo durante un viaje en tren. El ferroviario Jeff Warren (Glenn Ford) se enamora de la mujer de Carl, que le confiesa que su marido la está chantajeando.

Lang le pone cuadrícula a una tormenta del espíritu. El tren es el vehículo mítico y mágico de esa energía destructora, al mismo tiempo maléfica y liberadora. Gleen Ford, Broderick Crawford y, sobre todo, la admirable Gloria Grahame -una de las más grandes y peor conocidas actrices norteamericanas- son los vehículos humanos, víctimas de una tensión insoportable, cuya sexualidad indirecta, es decir su erotismo, hace de Deseos humanos una de las películas de amor más violentas y abruptas que se conocen. (Ángel Fernández-Santos en El País)

La preocupación de Lang por dotar a las imágenes de ese tono oscuro y opresivo que requería la historia le lleva a definir con claridad la dirección artística, así declara: “Traté de hacer algo distinto, con las vías y los furgones, para dar la sensación de destino, de estar arrinconado por objetos enormes. Y utilizamos luz de <bajo contraste> en los interiores de estudio para hacer que los alrededores parecieran desvencijados y grises. Eso se parecía a Zola.” Abundando en las palabras de Lang, destacamos el tono documental que obtiene de la filmación de las estaciones ferroviarias, los cruces de vías, y las inmensas locomotoras, cuyas cabinas son auténticas moles grises, con altas escaleras para su acceso. Muy efectiva resulta la escena donde la joven Ellen es rechazada por Jeff en la cabina del tren y desciende llorando por la escalerilla, como si se tratara de la torre de un castillo de un mundo dominado por hombres insensibles.  (Miguel Ángel Císcar en Encadenados)

El autor de La mujer del cuadro, haciendo gala de su maestría en la captación de atmósferas turbias, maneja de forma admirable unos espacios casi siempre reducidos y claustrofóbicos (los pasillos y compartimentos del tren, el bar, las distintas habitaciones…), en los que los personajes se atormentan y debaten en torno a sus inconfesables pulsiones. También utiliza metáforas visuales, como las imágenes de vías de tren que se cruzan (destinos entrecruzados) o la entrada en oscuros túneles, anticipando de este modo lo que le va a acontecer a Warren. (Esculpiendo el tiempo)

Melodrama negro que adapta a la pantalla la novela "La bestia humana", de Emile Zola. Glenn Ford, Gloria Grahame y Broderick Crawford forman un triángulo tan sórdido como excelente, pero el director, el gran Fritz Lang, se obsesionó esta vez demasiado con la estética, queriendo recrear el estado de ánimo de los personajes a través de la velocidad de las locomotoras y los vericuetos que forman los raíles. Igualmente, el guión insiste mucho en el hecho de que el personaje de Glenn Ford luchó en la guerra de Corea, cuando ésto importa bien poco en la trama. Por todo ello, aunque la cinta tiene un nivel notable, no está considerada como una de las mejores de su director. (ABC Play Cine)

"Obra maestra del género negro. (...) Ford y Grahame, la pareja protagonista de 'Los sobornados', recrean una pasión turbia y malsana en la que se entrecruzan sexo, crimen y ambición. Una clase magistral de cine." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)

Aunque la acción gira en torno al chantaje y el asesinato, el corazón de la película es la lucha de un tipo normal con la violencia interna del frenesí sexual y la violencia externa de la guerra. (Richard Brody)
 
Fritz Lang, director, se excede en su esfuerzo por crear un estado de ánimo. La insistencia en el exceso de velocidad de la locomotora y en los rieles no es entretenida ni esencial para la trama. (Variety)

No hay un solo personaje para el que Lang genere la más mínima simpatía, y no hay mucho más en este film por lo que usted probablemente tenga la menor consideración. (Bosley Crowther)

La versión de Lang de La Bête Humaine de Zola es, como todos sus mejores trabajos de los 50, tan fría, dura y de color gris acerado como las vías del tren que aquí marcan la acción. (Steve Jenkins)
 
Este remake de La bestia humana de Jean Renoir es una película negra implacable donde se observa un comportamiento amoroso y asesino con una especie de neutralidad entomológica. Gloria Grahame sobresale como vampiresa provocativa. (Waldo Lydecker en Zurban)

Adaptación de la novela de Emile Zola "La bête humaine" que constituye una de las obras maestras de su director. Paradójicamente, Fritz Lang no quedó excesivamente satisfecho con sus resultados y manifestó siempre que prefería la versión que Jean Renoir había rodado en 1938. Sin embargo, llegó mucho más lejos que su precedente, creando una de las atmósferas morbosas más memorables en la historia del cine. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 18 de abril de 1969 en el circuito de arte y ensayo.

Título español: Deseos humanos.

Reparto: Glenn Ford, Gloria Grahame, Broderick Crawford, Edgar Buchanan, Kathleen Case.


lunes, 26 de septiembre de 2016

The Big Heat (1953). Fritz Lang


Un policía, Tom Duncan, se suicida dejando una carta en la que confiesa haber pertenecido a una banda de gángsters y la corrupción de ciertos altos funcionarios. Su viuda esconde la misiva con la intención de sacar provecho de ella. Mientras, el sargento Dave Bannion trata de resolver la muerte de Duncan. Sin embargo, el temor de sus jefes a que pueda encontrar alguna prueba comprometedora hace que Dave sea retirado del caso. No obstante, en su fuero interno cree que puede descubrir algo importante y decide continuar el proceso de investigación por su cuenta. Basada en un relato de William P. McGivern.

Al excelente guión, se une una maestría absoluta y un ritmo narrativo apoteósico, complementado por la extraordinaria ambigüedad moral de unos personajes que rallan por momentos la difícil línea de lo legal y lo ilegal, lo moral y lo inmoral.
Además en los aspectos técnicos la película no se queda atrás, pues a la intrigante banda sonora ensamblada por Daniele Amfitheatrof, se une una extraordinaria fotografía en blanco y negro a cargo de Charles Lang (que nada tiene que ver con Fritz) llena de sutiles y brillantes reminiscencias del famoso expresionismo del director austríaco.
Sin duda alguna esta es una magna obra paradigmática, influyente en la cinematografía posterior y de la que muchos cineastas se encargaron de encumbrar a la cima del olimpo del film noir. (Burton en Film Affinity)

Fritz Lang deja una poderosa película con un dominio, como siempre en su cine, de la puesta en escena y del lenguaje cinematográfico. No sólo deja unos personajes difíciles de olvidar: desde el mafioso poderoso (que en una escena lo encontramos en el salón de su casa donde el gran retrato de su madre domina todo y nos ‘cuenta’ mucho de ese extraño personaje), a la viuda fría o el matón sin escrúpulos. Sobrevolando por la ‘querida’ que ama, la mujer fatal que se redime (y que desde el principio muestra una rebeldía e inteligencia evidente así como un sentido de la libertad muy marcado: no soporta cómo todos los que la rodean giran y bailan alrededor del gánster poderoso) o el retrato de compañera ideal que refleja la esposa de Bannion (retrato muy años cincuenta… y muy interesante de analizar). Pero también imprimen un sello especial toda la galería de personajes secundarios que con solo una escena se convierten en necesarios (como esa anciana que apenas puede andar y que le da una pista al vengativo policía). Lang sabe ‘presentar’ con todos los contrastes necesarios los distintos lugares de la trama: el hogar del policía, la comisaria, la casa del mafioso, de la viuda, del matón de turno, los garitos, las habitaciones de hotel y garajes… Nos hacemos una idea del ‘espíritu’ de la ciudad. Es una película nocturna donde la iluminación y los claroscuros predominan y narran así como otros elementos claves: las lamparas que se encienden y se apagan, las sombras que delatan, los ruidos que sorprenden, las puertas que se abren violentamente o que se cierran. (El blog de Hildy Johnson)

Pocas veces en el cine clásico se ha visto un film tan violento como Los sobornados. Aun hoy sorprende su seca y fría brutalidad. No se ve sangre, pero hay escenas que ponen los pelos de punta, como el atentado en el coche o la famosa quemadura con el café hirviendo. Ford compone un protagonista genuino, atormentado, propio del género y, aunque es polizonte, actúa como un detective típico, siguiendo sus pistas de modo individual y dispuesto a todo con tal de encontrar a los responsables de la red de corrupción que impera en todos los ámbitos del gobierno local. La Grahame está soberbia –volvería a colaborar con Lang al año siguiente en Deseos humanos, también con Glenn Ford– y Lee Marvin es el perfecto matón, asesino y sádico, con una psicótica tendencia por torturar a las mujeres. (Decine21)

(Uno de los títulos más logrados de Lang). Lo es por su magnífica realización, a la vez funcional y brillante, con una gran economía narrativa, sin desperdiciar ni un solo plano ni subordinar el fondo a la forma, pecado que a veces cometen incluso los más grandes, abrumando al espectador con rutilantes fuegos de artificio y distrayéndole de lo esencial. Lo es por su guión, tan conciso como preciso, capaz de caracterizar a los personajes de un plumazo, a través de un detalle, un gesto, una mirada… También por sus diferentes interpretaciones, ajustadas y naturales, siempre al servicio de la historia, así como por su estilizado retrato del modo de vida americano, ya puesto de manifiesto nada más desembarcar en el país. (Fernando Cuesta en Ultramundo)

“Los Sobornados (The Big Heat)”, título que recoge parte de las formas expresionistas con las que Fritz Lang alcanzó el prestigio internacional desde Alemania, es una obra maestra y una desalentadora imagen del ciudadano anónimo en medio de las confabulaciones oscuras que nos rodean y manejan en nuestro contexto. (AlohaCriticón)

"Lang elabora una brutal película negra en la que la ambigüedad moral acecha a los personajes. (...) Una obra maestra." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)

Película estrenada en España el 22 de marzo de 1954.

Título español: Los sobornados.

Reparto: Glenn Ford, Gloria Grahame, Jocelyn Brando, Alexander Scourby, Lee Marvin, Jeanette Nolan.


jueves, 21 de abril de 2016

Secret Beyond the Door (1947). Fritz Lang


La joven Celia, una rica heredera, está a punto de casarse con un viejo amigo en lo que parece una apuesta segura. Pero antes se va de vacaciones a México, donde conoce a Mark, un misterioso hombre del que se enamora perdidamente. Se casan muy rápido y, después de la luna de miel, se van a vivir a la mansión de él, donde tiene un ala llena de habitaciones en las que ocurrieron asesinatos famosos. Pero a ella solo le llama la atención una, la que nunca está abierta.

La principal característica que singulariza al film es la variada mezcla de géneros en que se basa. El acierto que consigue el realizador en la dosificación y construcción de la obra la convierten en una admirable pieza única, una cautivadora rareza del autor. Se trata de un trabajo de encargo, que no constituye una de sus obras preferidas, ni es una de sus obras maestras, pero es un trabajo notable, limpio, interesante y absorbente, que merece ser tenido en cuenta por su carácter peculiar y por algunas escenas resueltas con maestría. La trama se presenta colmada de ambigüedades, que introducen en el film un sesgo de ensoñación y misterio que le confiere densidad, complejidad e interés. Quedan sumidas en la ambigüedad las tendencias sadomasoquistas que se sugieren, algunos traumas psicológicos de la infancia, las obsesiones paranoicas de algunos personajes, las fobias y las manías pirómanas de otros. A ello contribuye el hecho de que la voz en “off” oscila entre la protagonista y su marido, ampliando las dimensiones de la confusión, las dudas y los interrogantes, que sólo gradualmente y lentamente se van desvelando. (Miquel en Film Affinity)


Aunque no está a la altura de los otros trabajos conjuntos de la pareja director/actriz (“El Hombre Atrapado”, “La Mujer Del Cuadro”, “Perversidad”) algunos penetrantes, atmosféricos momentos que capturan su extraordinario sentido de la narrativa y percepción visual hacen que este film sea de visión exigible para todos los seguidores del arte de este genial director de origen austríaco. (AlohaCriticón)

 La cuarta y postrera colaboración entre Fritz Lang y Joan Bennett, una actriz entronizada por los amantes del "noir", precisamente, por estas películas que rodaron ambos, queda como producto de su época, un melodrama con acento "hitchconiano", un tanto confuso o deslavazado desde el punto de vista argumental y al que uno de los grandes cineastas de todos los tiempos, que aún tenía algo que decir como demostró en obras posteriores, con dificultad consigue dotar de enjundia, mayormente en el plano visual, gracias a su evidente habilidad en el manejo de los recursos del medio. Pero en esta ocasión, la habitual inmersión en la oscuridad del alma humana que nos propone apenas tiene un quebradizo sostén que la hace derivar hacia esa conclusión aludida poco convincente. Las preocupaciones vitales del director no aparecen en un argumento que le es ajeno y bastante hace con crear un ambiente onírico, ciertamente sugestivo en determinados instantes, o concebir imágenes visuales igualmente fascinantes y de gran fuerza misteriosa que nos hacen recordar su talento e insuflar algo de suspense en algún punto de la narración, así como construir un evocador prólogo que casi acaba siendo lo mejor de la película y que entronca con otros preámbulos como los de su primera película americana u otra rareza de su catálogo, introducciones realmente interesantes por uno u otro motivo. (Imprescinedible)

"Interesante drama psicológico, dirigido con habilidad y sentido del suspense. No es un clásico, pero tiene algunas escenas realmente conseguidas." (Fernando Morales: Diario El País)

La crítica francesa se entusiasmó con Secreto tras la puerta cuando descubrió apasionadamente la llamada política de autor, valorando muy en primer lugar la puesta en escena de Lang, su preocupación por narrar la historia a través de decorados inquietantes y sugestivos y su capacidad para desplazar la cámara con un sentido descriptivo que no eliminaba la interpretación poética.
Sería injusto, sin embargo, considerar Secreto tras la puerta como una de sus mejores obras; significaría exagerar el valor de otras películas suyas o igualarla a ellas. Ha realizado mejores títulos, y precisamente por ellos Fritz Lang es considerado un clásico reivindicable. (Diego Galán en El País)

Denostado durante muchos años, este film ha ido adquiriendo prestancia con el paso del tiempo. En su día fue considerado como una vulgar revisión de "Sospecha", de Alfred Hitchcock, o como un tópico melodrama psicoanalítico con las preceptivas gotas de suspense. Sin embargo, propone un apasionante ejercicio de fabulación que remoza la estructura del relato gótico, donde Lang vuelve a demostrar su rigor de composición. (Fotogramas)

Película estrenada en España en mayo de 1948.

Título español: Secreto tras la puerta.

Reparto: Joan Bennett, Michael Redgrave, Anne Revere, Barbara O'Neil, Natalie Schafer, Paul Cavanagh, Anabel Shaw, Rosa Rey, James Seay, Mark Dennis.

viernes, 11 de abril de 2014

Scarlet Street (1945). Fritz Lang


Christopher Cross es un simple cajero infelizmente casado, pero tiene un raro talento para la pintura. En cierta ocasión, conoce a una aventurera de la que se enamora y a la que hace creer que es un pintor de éxito. La chica y su novio, un individuo sin escrúpulos, aprovechan la ocasión para explotar al pobre hombre, que llegará incluso a cometer un desfalco en su empresa para que ella siga creyendo que es un artista de éxito.
"Lang dirige magistralmente este intenso drama (...)con una de las mujeres fatales más logradas del cine de todos los tiempos, Joan Bennett, y el perfecto trabajo de Robinson para un melodrama clásico e imprescindible. Fascinante" (Fernando Morales: Diario El País)
 
Una de las muestras de la perversidad más cruel y despiadada que se hayan filmado nunca, a cargo del maestro del expresionismo alemán, el cineasta de origen austríaco Fritz Lang, quien repite el exitoso reparto coral de su celebrada "La mujer del cuadro" tres años antes, con Edward G. Robinson, Joan Bennett y Dan Duryea como protagonistas.

Basada en la novela del escritor y novelista francés Georges de La Fouchardière titulada "La Chienne(La Golfa)" que sirvió para que el cineasta galo Jean Renoir la llevara a la gran pantalla por primera vez en 1931 bajo el título original homónimo en francés de la novela, y traducida como "Isn't Life a Bitch?", es homenajeada a su vez por Lang en esta especie de remake del original francés sacando si cabe mayor tajada del asunto, y con la colaboración en las lides de guionista de Dudley Nichols ("La Diligencia" 1939). (Burton en Film Affinity)
 
Adaptación de la novela de Georges de la Fouchardière que ya diera pie a "La golfa", de Jean Renoir. La pasión destructora -uno de los temas recurrentes en la obra de Lang- fue tratada bajo la apariencia de un envolvente film negro. Su denso contenido moral se expresa a través de una formulación sobria e impactante al mismo tiempo, con unos resultados que la convierten en la obra maestra de su director. (Fotogramas)

Título español: Perversidad.

Reparto: Edward G. Robinson, Joan Bennett, Dan Duryea.


viernes, 26 de julio de 2013

While the City Sleeps (1956). Fritz Lang


Los periodistas del Sentinel están a punto terminar la edición del periódico. En los pasillos y en las mesas se conspira y se intriga para hacerse con la dirección del diario. Mientras tanto, un criminal que se dedica a matar mujeres jóvenes, tras cada asesinato, deja a la policía un mensaje escrito con pintalabios. En el periódico se establece una feroz competición: el primero que consiga la noticia de la captura del asesino "del pintalabios", tendrá todas las de ganar. Un redactor sin ambiciones consigue convencer a una secretaria de la que está enamorado para que sirva de cebo a fin de atraer al asesino, contando, por supuesto, con vigilancia policial.

"Interesantísima producción de Fritz Lang (...) Una crítica al mundo capitalista en la que destaca, por un lado, la excelente dirección y, por otro, su efectivo y conocido reparto". (Fernando Morales: Diario El País)
 
Intenso film policial que adaptaba una novela de Charles Einstein. Retomando el espíritu de films como "M, el vampiro de Dusseldorf", Lang utilizaba la intriga criminal como pretexto para desvelar la lucha por el poder y el éxito del americano medio. Pese a revelar la identidad del asesino en la primera secuencia, supo imprimir un profundo sentido de la tensión al relato.

Título español: Mientras Nueva York duerme.
Reparto: Dana Andrews, George Sanders, Ida Lupino, Rhonda Fleming, Thomas Mitchell.


viernes, 4 de mayo de 2012

Fury (1936). Fritz Lang


Durante un viaje, Joe Wilson llega a un lugar desconocido, donde es encarcelado por un delito que no ha cometido. Un motín popular provoca el incendio de la cárcel de modo que todos dan por muerto al forastero. Sin embargo, Wilson consigue sobrevivir e intentará que sus asesinos corran la misma suerte de la que él escapó milagrosamente. "Fury" es una aclamada cinta de cine negro que supuso el primer film americano del gran director alemán Fritz Lang.

Reparto: Spencer Tracy, Sylvia Sidney, Walter Brennan.
Título español: Furia.