"La carrera del siglo", dirigida por Blake Edwards en 1965, es una comedia épica inspirada libremente en la carrera automovilística real de Nueva York a París de 1908. Este evento histórico, que comenzó en Times Square y terminó en la Torre Eiffel, sirvió como base para que Edwards intentara crear la que denominó "la comedia más divertida de la historia". El proyecto fue sumamente ambicioso y terminó siendo producido por Warner Bros. después de que United Artists abandonara el filme debido a sus crecientes costos. Con un presupuesto de 12 millones de dólares, se convirtió en la comedia más cara realizada hasta ese momento.
Los films de Blake Edwards son dignos, vivos, de una gran
riqueza visual. De ellos se desprende, además, una ironia sana y estimulante. “La
carrera del siglo” es una película que participa de todas estas cualidades, pero
a la que perjudica su larga duración. (...) Se mire por donde se mire a este
film le sobra por lo menos media hora. El desmesurado despliegue de imágenes
resquebraja el ritmo trepidante de la acción y llega un instante -precisamente donde se interrumpe la proyección
para intercalar el descanso- en que sabemos que nada nuevo se nos puede ofrecer
ya. (José Luis Martínez Redondo en ABC del 12 de abril de 1966)
El reparto estelar está encabezado por Tony Curtis como "The Great Leslie" y Jack Lemmon como el villano "Professor Fate". Leslie representa el arquetipo del héroe clásico, siempre impecable y vestido de blanco, mientras que Fate es el antagonista tradicional, vestido de negro, con bigote y una risa maníaca. A ellos se une Natalie Wood como Maggie DuBois, una periodista sufragista que decide participar en la competencia. Aunque la química en pantalla es notable, se sabe que Wood inicialmente no quería participar en el filme y solo aceptó tras la promesa de protagonizar posteriormente el drama Inside Daisy Clover.
La trama sigue a los competidores a través de tres continentes, enfrentando diversos peligros y situaciones absurdas en su camino a París. Blake Edwards, un admirador del cine mudo, dedicó la película a los cómicos Laurel y Hardy, incorporando numerosos gags visuales, peleas de taberna y duelos de espadas. Uno de los segmentos más recordados ocurre en el reino ficticio de Carpania, que sirve como parodia de El prisionero de Zenda, donde Lemmon interpreta doblemente al profesor Fate y al príncipe Hoepnick debido a su parecido físico.
La producción destacó por la creación de vehículos personalizados que se han vuelto icónicos en la historia del cine. El "Leslie Special" fue construido para parecerse al Thomas Flyer que ganó la carrera real de 1908, mientras que el "Hannibal Twin-8" del profesor Fate contaba con dispositivos de sabotaje como un cañón y un generador de humo. Se construyeron varios ejemplares de cada automóvil, algunos de los cuales se encuentran hoy en museos automovilísticos de Estados Unidos. El rodaje incluyó locaciones internacionales en Austria y París, además de numerosos estudios en California.
El punto culminante de la cinta es la famosa pelea de pasteles, promocionada como la más grande jamás filmada en el cine. Se utilizaron más de 4,000 pasteles reales durante cinco días de rodaje, con un costo aproximado de 18,000 dólares solo en repostería. Edwards diseñó la escena para generar tensión, permitiendo que el héroe Leslie permaneciera impecable hasta el momento justo en que finalmente es alcanzado por un pastel blanco. La filmación fue físicamente agotadora para el elenco y el set llegó a desprender un olor desagradable debido a los residuos de pastel acumulados durante el fin de semana.
La música y la estética visual también juegan un papel crucial en la identidad del filme. Henry Mancini compuso una banda sonora romántica y encantadora, destacando la canción "The Sweetheart Tree", que fue nominada al Oscar. Los vestuarios fueron diseñados por la legendaria Edith Head, quien trabajó meticulosamente para equilibrar el estilo de 1900 con la estética de los años 60, especialmente en los atuendos de Natalie Wood. Por su parte, Ken Mundie creó una secuencia de títulos única al estilo de diapositivas que complementa el tono nostálgico de la obra.
El legado de la película trasciende el cine, siendo la principal influencia para la serie animada "Wacky Races" (Los Autos Locos) de Hanna-Barbera. El personaje de Dick Dastardly está basado directamente en el Professor Fate interpretado por Jack Lemmon. A pesar de que en su estreno recibió críticas mixtas por ser considerada "exagerada", la película ganó un Premio de la Academia por sus efectos de sonido, a cargo de Treg Brown, un veterano de los dibujos animados de Warner Bros.
En conclusión, La carrera del siglo es un monumento a la comedia de bofetadas (slapstick) y una oda al cine clásico que, aunque puede resultar excesivamente larga con sus 160 minutos, desborda una energía creativa innegable. Su valor reside en su capacidad para transformar un evento histórico en una fantasía visual llena de color y humor absurdo, logrando un equilibrio entre la nostalgia y la sátira. Aunque críticos de la época cuestionaron su falta de sustancia, el tiempo la ha consolidado como un clásico del entretenimiento familiar que celebra tanto la invulnerabilidad del héroe como la persistencia cómica del villano. Es una obra que demuestra que la ambición desmedida en el presupuesto puede resultar en un espectáculo visual inolvidable.
Película estrenada en Madrid el 10 de abril de 1966 en el cine Proyecciones.
Reparto: Jack Lemmon, Tony Curtis, Natalie Wood, Peter Falk, Keenan Wynn, Arthur O'Connell, Vivian Vance, Dorothy Provine, Larry Storch, Ross Martin.
