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miércoles, 17 de junio de 2026

La red social (The Social Network, 2010). David Fincher

                                                      

Cuando La red social (The Social Network) se estrenó en 2010, Facebook tenía apenas seis años de existencia y ya rondaba los 500 millones de usuarios. David Fincher y el guionista Aaron Sorkin se propusieron contar el origen de una empresa tecnológica todavía en plena expansión como si fuera una tragedia clásica, sin esperar a que la historia "terminara" para narrarla. El guion se basó libremente en el libro The Accidental Billionaires de Ben Mezrich, partiendo sobre todo de los testimonios de Eduardo Saverin, cofundador de Facebook y una de las partes demandantes en los litigios contra Mark Zuckerberg. Esta genealogía es importante: la película nunca pretendió ser un documental objetivo, sino una verdad emocional sobre la ambición, la amistad rota y la soledad que produce el éxito.

La estructura narrativa que propone Fincher para contar esta historia, una especie de biopic untado con curare, es magistral: se enlazan y confluyen dos tiempos, el pasado en proceso de composición (cómo y dónde se urdió Facebook) y el presente en proceso de descomposición, con el alma de Zuckerberg debatiéndose entre las ganancias y las pérdidas (...) Y es magistral la estructura narrativa porque no sólo enlaza tiempos, sino también puntos de vista y de moral: la historia, el pasado, nos lo cuentan los ojos que rodearon a Zuckerberg, es decir, aquellos que rellenan las cunetas de su trayecto hasta la cima. (E. Rodríguez Marchante en ABC del 15 de octubre de 2010)

Una de las decisiones más inteligentes de Sorkin fue estructurar la película alrededor de dos procesos legales paralelos: la demanda de los hermanos Winklevoss por supuesto robo de su idea, y la de Saverin por la dilución fraudulenta de sus acciones. Desde ese presente narrativo, hecho de deposiciones, la película salta constantemente hacia los días de Harvard en 2003 y 2004. Este recurso evita la trampa del biopic convencional y encarna el tema central de la obra: no existe una sola verdad sobre cómo nació Facebook, sino múltiples relatos en competencia, cada uno defendiendo los intereses de quien lo cuenta. La escena inicial, la ruptura entre Zuckerberg (Jesse Eisenberg) y Erica Albright (Rooney Mara), condensa en pocos minutos de diálogo veloz toda la caracterización del protagonista: su inteligencia voraz, su incapacidad para la empatía conversacional y una necesidad obsesiva de validación que será el motor de todo lo que vendrá.

Las actuaciones sostienen esa arquitectura emocional. Eisenberg construye un Zuckerberg inescrutable, cuya frialdad el espectador nunca sabe si interpretar como crueldad deliberada o genuina incapacidad de comprender el daño que provoca. Andrew Garfield, como Saverin, aporta el corazón herido de la historia: es el espectador moral, alguien que confía y termina traicionado con una frialdad burocrática más perturbadora que cualquier confrontación física. Justin Timberlake, como Sean Parker, introduce el carisma seductor del éxito ya consumado, una figura mefistofélica que ofrece a Zuckerberg la pertenencia a una élite disruptiva que Saverin nunca pudo darle. Armie Hammer, interpretando a ambos hermanos Winklevoss, aporta un registro casi cómico que equilibra la densidad dramática del resto del relato.

Visualmente, Fincher trabaja con el director de fotografía Jeff Cronenweth una paleta desaturada y sombras profundas que contrastan el frío prestigio institucional de Harvard con la energía caótica de las primeras oficinas de Facebook en Palo Alto. La partitura electrónica de Trent Reznor y Atticus Ross, ganadora del Óscar, funciona como contrapunto a la verborrea de Sorkin; la secuencia de la regata de Henley, musicalizada con una versión acelerada de Grieg, convierte una escena sin diálogo en pura tensión rítmica. Más allá de la disputa legal sobre la autoría de una idea, la película es una meditación sobre la soledad que produce el éxito construido sobre relaciones humanas instrumentalizadas: Zuckerberg crea una plataforma para cuantificar el estatus social y termina más aislado que al principio, recargando obsesivamente la página de Erica en el plano final.

La recepción crítica confirmó de inmediato la magnitud del logro. La Asociación de Críticos de Cine de Los Ángeles la nombró mejor película de 2010, y según recoge la Wikipedia en español, la película ganó más de 122 premios internacionales, con el récord de ser la única que ha triunfado en absolutamente todas las nominaciones en la categoría de mejor guion, sumando 30 victorias en ese campo, y fue nombrada mejor película del año por más de 400 medios y críticos internacionales.

Lo más notable es cómo ha envejecido en términos temáticos. Un análisis de su décimo aniversario señala que resulta inevitable pensar en todo lo que el público descubrió después sobre Facebook: las comparecencias de Zuckerberg ante el Congreso, las noticias falsas y la publicidad infiltrada en los muros de los usuarios, y la influencia de la red en cámaras de eco y ciclos electorales, y subraya un acierto involuntario: Facebook terminó convirtiéndose en la forma definitiva mediante la cual la gente juzga a los demás. Otro repaso crítico, a quince años del estreno, observa que resulta llamativo lo poco que ha envejecido, salvo en detalles superficiales como la ropa, las laptops, los teléfonos plegables y el diseño original de Facebook, que hoy se perciben como reliquias de época; el envoltorio tecnológico quedó fechado, pero el núcleo psicológico permanece intacto.

Una década después de su estreno, otra lectura retrospectiva propuso una lente distinta: la de la masculinidad tradicional como estructura invisible de toda la trama. Según ese análisis, a través de los ojos de los cofundadores de Facebook, Mark Zuckerberg y Eduardo Saverin, la película explora también varios aspectos de la masculinidad tradicional: la competencia arraigada en el orgullo, el papel del sexo en los negocios y las fiestas desbordadas que rodean al éxito. Esa capa de lectura ilumina por qué la historia funciona tan bien como tragedia: no es solo la traición entre dos socios, sino el choque entre distintos modelos de hombría y prestigio (el atletismo aristocrático de los Winklevoss, la lealtad institucional de Saverin, el desenfreno disruptivo de Parker, la introversión vengativa de Zuckerberg) compitiendo todos por la misma forma de validación social que la película, con cierta ironía, termina por automatizar y poner en código.

La red social logra trascender la inmediatez de su tema para convertirse en una obra de validez casi atemporal. Su mayor acierto no es haber anticipado el tamaño que alcanzaría Facebook, sino haber identificado con precisión quirúrgica el tipo de vacío emocional que produciría. Dicho esto, la película no está exenta de problemas: su retrato de Zuckerberg, deliberadamente especulativo, simplifica motivaciones empresariales complejas reduciéndolas a un origen romántico-vengativo que el propio Zuckerberg ha desmentido; la representación de las mujeres, casi exclusivamente como trofeos o figuras secundarias, reproduce sin demasiada distancia crítica las dinámicas de masculinidad competitiva que retrata; y la compresión dramática de los hechos legales reales sacrifica matices factuales en nombre de la eficacia narrativa. Aun con esas limitaciones, su valor no reside en la exactitud documental sino en la lucidez interpretativa: acertó al intuir que las plataformas diseñadas para cuantificar la aprobación social terminarían produciendo, a escala masiva, la misma soledad que atormenta a su protagonista. Por eso sigue funcionando más de una década después, no por haber capturado correctamente los hechos de 2003 y 2004, sino por haber comprendido con anticipación inquietante el tipo de sociedad emocionalmente fragmentada que la conectividad digital terminaría engendrando.

Película estrenada en España el 15 de octubre de 2010.

Reparto: Jesse Eisenberg, Andrew Garfield, Justin Timberlake, Arnie Hammer, Max Minghella, Rooney Mara. 

miércoles, 16 de junio de 2021

Zodiac (2007). David Fincher

 

Thriller sobre el famoso "Asesino del Zodiaco", un asesino en serie que, entre 1966 y 1978, mató a numerosas personas en San Francisco, al tiempo que enviaba a los medios de comunicación cartas con pistas. La acción se centra en las largas pesquisas de dos detectives que intentaron darle caza y en las investigaciones de dos periodistas que trataron de averiguar su identidad.

Una película insólita, que no se deja atrapar ni en uno solo de sus instantes por el tópico o el tedio (y dura más de lo que la paciencia aconseja), quedándote justo lo contrario de lo que se supone que promete o se espera de ella, acierta de pleno y se convierte en material auténti-camente inflamable: no te ha dado miedo (casi), no te ha resuelto los enigmas (¿o sí?), pero te ha abierto una vez más los ojos a algo que ni sabemos ni aprendemos por más que lo veamos, que las certezas cobran sentido del mismo modo que los pitillos: mientras se hacen humo. (E. Rodríguez Marchante en ABC del 18 de mayo de 2007)

 Zodiac es la historia de un fracaso y un triunfo: el fiasco policial y judicial, provocado por una mezcla de incompetencia, ausencia de colaboración entre organismos y poca capacidad de decisión, y el triunfo de un virtuoso ejercicio de objetividad fílmica, que lleva a Fincher a plasmar la investigación de una forma radicalmente opuesta a como lo había hecho, por ejemplo, en Seven, o a como lo hubiese desarrollado la inmensa mayoría de directores: aquí hay una fundamentalista huida del espectáculo, del sensacionalismo, del final sorpresa, del giro dramático, y la presencia de una puesta en escena austera que le lleva a rodar tan sólo uno de los asesinatos y de una forma tan seca como realista. (Javier Ocaña en El País del 18 de mayo de 2007)

Creador de atmósferas opresivasy de enigmáticas historias, siempre con notoria brillantez visual, a David Fincher le obsesionan las situaciones límite y los estragos que producen en quienes las padecen, siempre seres en apariencia frágiles. (Lluís Bonet Mojica en La Vanguardia del 20 de mayo de 2007)

Fincher construye una película tan enfermiza como su propio personaje, meticulosa hasta la extenuación, fascinante en cada uno de sus requiebros narrativos, en cada uno de sus pliegues que nos conducen por un agotador trayecto sumido en la oscuridad de una mente ofuscada. (Virginia Montes en Sensacine)

Zodiac, el film, habla de la frustrante búsqueda del sentido en los albores de la era de la sobreinformación. A Fincher no le interesan aquí ni los golpes de efecto, ni la truculencia, sino la labor de unos peones minúsculos abriéndose paso en una jungla de datos que quizás no esconda ningún tesoro en su centro: en el proceso hay bajas, y la progresiva transformación de un personaje secundario (Graysmith) en solitario caballero andante avanzando en el desierto de una épica ya imposible. (Jordi Costa en Fotogramas)

La película es perfecta en todos sus aspectos, desde la impresionante fotografía hasta la cuidada selección musical, tanto de canciones como la original compuesta para el film, pasando por una elaboradísima ambientación, en la que se ve claramente el cambio de los 60 a los 70 y posteriormente a los 80. Todo está en su sitio, nada falta, nada sobra; estamos ante la mejor película en lo que va de año, y no me tiembla el pulso al afirmar que estamos ante uno de los mejores largometrajes de la década. Una obra maestra. (Alberto Abuín en Espinof)

Un thriller silencioso, impulsado por el diálogo, que ofrece escena tras escena de ansiedad desgarradora. David Fincher también pasa más tiempo ilustrando los matices de sus personajes y recreando el estado de ánimo de los 70 que en los detalles sangrientos del asesinato. (Rotten Tomatoes)

El sexto largometraje de David Fincher combina poderosamente la dinámica del drama de la sala de redacción con la del procedimiento policial. (Graham Fuller en Sight and Sound)

Lo que hace que Zodiac sea auténtica es la forma en que evita persecuciones, tiroteos, grandilocuencia y falsos clímax, y simplemente sigue el progreso metódico del trabajo policial. (Roger Ebert)

La nueva película magníficamente obsesiva de David Fincher, Zodiac, es en parte procedimiento policial, en parte una película de monstruos, un entretenimiento fúnebre que es un testimonio de los dones de este sabio cinematográfico. (Manohla Dargis en The New York Times)

Fincher mantiene el fim en ebullición, hábilmente asistido por un elenco que incluye a Mark Ruffalo, Robert Downey Jr., Chloe Sevigny, Elias Koteas y Philip Baker Hall. (Jonathan Rosenbaum)

El talento de Fincher para el reparto es la principal ventaja de su regreso curiosamente atenuado al género de los asesinos en serie. (Andrew Sarris)

Transmitiendo una asombrosa variedad de información a través de un largo arco narrativo sin dejar de mantener el ritmo y la tensión dramáticos, esta adaptación del bestseller de Robert Graysmith representa el trabajo más maduro y logrado del director David Fincher. (Todd MacCarthy en Variety)

Un fascinante laboratorio del cine contemporáneo de Hollywood, un campo de fuerzas donde se exponen con total inteligencia las articulaciones de la historia y la técnica, de la escritura y de la imagen. (Cyril Neyrat en Cahiers du Cinéma)

La rigurosa sobriedad de "Zodiac" se suma así a la pirotecnia de "Seven" para completar el retrato de un cineasta que sabíamos que era realmente brillante (...), pero que aquí revela su madurez sintiéndose capaz de doblegar su estilo a la cohesión de un proyecto. (Christian Viviani en Positif)

Un thriller de implacable elegancia, bellamente fotografiado por el gran Harris Savides (...) la película es una extraña aventura en el reino indeciso de la curiosidad y la frustración. (Didier Péron en Libération)

David Fincher -que hasta ahora había demostrado ser brillantemente manipulador (...) y estar dotado de cierto don de presciencia (...) - renuncia a la más adolescente de sus cualidades y alcanza una madurez que impresiona tanto por el dominio de la forma como por la complejidad del tema. (Thomas Sotinel en Le Monde)

Película estrenada en España el 18 de mayo de 2007.

Reparto: Jake Gyllenhaal, Robert Downey Jr., Mark Ruffalo, Anthony Edwards, Chloë Sevigny, Brian Cox, Elias Koteas, Dermot Mulroney, Philip Baker Hall.

jueves, 26 de octubre de 2017

Se7en (1995). David Fincher


El veterano teniente Somerset (Morgan Freeman), del departamento de homicidios, está a punto de jubilarse y ser reemplazado por el ambicioso e impulsivo detective David Mills (Brad Pitt). Ambos tendrán que colaborar en la resolución de una serie de asesinatos cometidos por un psicópata que toma como base la relación de los siete pecados capitales: gula, pereza, soberbia, avaricia, envidia, lujuria e ira. Los cuerpos de las víctimas, sobre los que el asesino se ensaña de manera impúdica, se convertirán para los policías en un enigma que les obligará a viajar al horror y la barbarie más absoluta.

"Sombría, desasosegante. Guión turbio e inteligente. Las escenas de acción no son un pegote comercial y funcionan magistralmente. Sus imágenes perviven en la memoria." (Carlos Boyero: Diario El Mundo)

 "'Seven', un thriller oscuro, espeluznante, aterrador e inteligente, puede ser demasiado perturbador para mucha gente, supongo, aunque si puedes soportar su visionado, contemplarás cine de altísimo nivel." (Roger Ebert)

Ningún cineasta ha renovado el thriller contemporáneo como David Fincher. En 'Zodiac' subvertía la esencia del procedimental para demostrar que una investigación pormenorizada, obsesiva y que se alarga en el tiempo a veces desemboca... en nada. Unos años antes, ya había cargado de ambiente malsano la típica buddy movie de policías que tienen que atrapar un asesino en serie en 'Seven'. Ya desde los influyentes títulos de crédito de Kyle Cooper (fotografiados por el malograda Harris Savides), en 'Seven' se palpa un clima enfermizo. Al contrario de otros thrillers donde tota la maldad e inquietud se concentra en la figura del asesino, Fincher tiñó, a la manera del noir clásico, toda la película de un desencanto existencial: la ciudad hostil, la lluvia que cae constantemente, la agresividad que desprenden los crímenes, la podredumbre que pretende destapar el matarife... todo conduce a que... (Sensacine)

La trama es prácticamente inexistente, reduciéndose a los golpes de efecto y “cabriolas” criminales, cada vez más truculentas, eso sí, con las que nos sorprende el psicópata de turno; los personajes no sobrepasan el simple y visto estereotipo, quedando reservadas la contención y la pose sabia para el más mayor, y la impulsividad y las meteduras de pata para el más joven (aún no sé qué diantres pinta en la historia el personaje de Gwyneth Paltrow, al margen de su escabroso “protagonismo” final); y, para colmo de males, el guión trata de paliar sus evidentes deficiencias, a base de una impostada intelectualidad muy típica de Hollywood, que cree que con aludir superficialmente a Dante y a Geoffrey Chaucer, ya está dándole mayor entidad a lo narrado. (Esculpiendo el tiempo)

El film de David Fincher se convierte en una obra cinematográfica de primera magnitud gracias a un fenomenal guión de Andrew Kevin Walker traspasado visualmente con acierto a través de una relente atmósfera urbana con influencias góticas llena de claroscuros (destacado trabajo fotográfico de Darius Khondji), una exposición desarrollada con progresivas dosis de inquietud que culmina con un efectivo y efectista final, y unas estupendas interpretaciones de la pareja detectivesca en busca de asesino en serie Morgan Freeman y Brad Pitt, muy distinta en registros pero ambas sobresalientes. (Aloha Criticón)

Los realizadores se apegan a su visión con tal dedicación y persistencia que surge algo indeleble, algo ética y artísticamente superior a El silencio de los corderos, que se niega a explotar el sufrimiento por diversión o entretenimiento. (Jonathan Rosenbaum)

Un film glauco, nihilista y deprimente. (Bill Krohn en Cahiers du Cinéma)

Esta búsqueda del efecto a cualquier precio garantiza la calidad del espectáculo al mismo tiempo que traza sus límites. (Philippe Rouyer en Positif)

'Seven' no aguanta un análisis detallado o naturalista del guión. Hay muchas cosas inverosímiles o simplemente incoherentes. Pero de esa incoherencia saca Fincher la materia prima para hacer un cine en el que alterna momentos de ritmo lento e intimista, con secuencias trepidantes, sin que entre unas y otras haya una fractura, sino una continuidad absolutamente lógica. (Nuria Vidal en Fotogramas)
 
Película estrenada en España el 10 de enero de 1996.

Reparto: Brad Pitt, Morgan Freeman, Gwyneth Paltrow, Kevin Spacey, R. Lee Emery, Richard Roundtree.