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martes, 25 de noviembre de 2025

La diligencia (Stagecoach, 1939). John Ford


Personajes muy variopintos emprenden un largo, duro y peligroso viaje en diligencia. Entre ellos, un fuera de la ley en busca de venganza, una prostituta a la que han echado del pueblo, un jugador, un médico, la mujer embarazada de un militar, un sheriff. Las relaciones entre ellos serán difíciles y tensas. Además, durante el viaje, tendrán que afrontar el ataque de una partida de indios apaches.

Ciertamente, si en esta película no hubiese puesto John Ford su indiscutible inventiva de realizador y sus aciertos técnicos, bien poco quedaría de ella. Se trata de una de aquellas cintas del Oeste. (...) Pese a los paisajes y a la técnica del realizador, por lo archiconocido del asunto (...), la película no pasa de la categoria de mediana. (Miguel Ródenas en ABC del 18 de octubre de 1944)

La película Stagecoach (1939), dirigida por John Ford, es considerada una obra fundamental que supuso el resurgimiento del género Western, elevándolo de la categoría de película de serie B al estatus de película de clase A. Su lanzamiento marcó el inicio de los años de triunfo de Ford como director. Stagecoach se destaca por haber cimentado una de las asociaciones más legendarias del cine con John Wayne, quien tuvo su primer papel protagónico para Ford como el forajido Ringo Kid. El éxito de taquilla de la película en 1939, con ingresos netos de $1.1 millones solo ese año, demostró su atractivo comercial.

Si bien la película se estrenó en 1939, un año sobresaliente para el cine estadounidense, y formó parte de un resurgimiento más amplio de Westerns de clase A, se distinguió rápidamente de títulos contemporáneos como Jesse James y Dodge City. Ford logró combinar caracterizaciones realistas, efectos dramáticos y filmación en locación impresionante para definir el Western como cultura popular y como forma de arte seria. Stagecoach fue la única película Western estrenada entre 1939 y 1941 que fue nominada a un Óscar a la Mejor Película. Su éxito estableció un estándar de calidad y atractivo que las productoras no pudieron ignorar.

La trama es una narración arquetípica de un grupo de extraños forzados a viajar juntos en circunstancias extraordinarias y peligrosas, un concepto a menudo denominado "Película del Arca" (Ark Movie). El guion, escrito por Dudley Nichols en estrecha colaboración con Ford, se basó en el cuento "Stage to Lordsburg" de Ernest Haycox, aunque modificó sustancialmente la narrativa original. El viaje de la diligencia, que va desde Tonto hacia Lordsburg a través de territorio Apache, impulsa la acción a través de tres líneas argumentales centrales: el peligro constante de un ataque, un romance entre el forajido y la prostituta, y la búsqueda de venganza del Ringo Kid.

La diligencia funciona como un microcosmos de la sociedad. Los pasajeros representan diversas clases sociales de la frontera: desde la "élite" representada por el pomposo banquero Gatewood y el jugador Hatfield, hasta aquellos de "menor categoría social", como la prostituta Dallas, el forajido Ringo y el doctor alcohólico Doc Boone. La narrativa utiliza el pathos y el humor para explorar las luchas humanas. Al final de la película, la historia desplaza la pirámide social: el arrogante banquero es arrestado por malversación, y los personajes marginados, como Ringo y Dallas, que son redimidos, logran escapar juntos a su rancho en México. Thomas Mitchell ganó un Premio de la Academia por su interpretación del Doc Boone.

El papel del Ringo Kid fue el despegue de John Wayne, quien hasta ese momento era un actor de Westerns de serie B. Ford se opuso firmemente a la exigencia del estudio de elegir un actor de renombre y eligió a Wayne, que tenía 32 años en el momento del rodaje. Ford ayudó a Wayne a perfeccionar su persona cinematográfica, que se convirtió en el arquetipo del héroe del Western. Su actuación se caracteriza por la contención verbal y una presencia imponente, logrando una mezcla de sinceridad y vulnerabilidad. La escena de su introducción, en la que su figura se magnifica ante la cámara, se considera un momento icónico de la iconografía del género.

Stagecoach fue la primera película de John Ford en ser filmada en Monument Valley, Arizona/Utah, un lugar que se convertiría en su paisaje emblemático. Ford, impresionado por la épica sensación de edad y la monumentalidad de las formaciones rocosas, utilizó el valle para crear una sensación de autenticidad y grandeza. El paisaje de Monument Valley, con sus vastas tomas que empequeñecen a la diligencia, simboliza la lucha de la civilización contra la naturaleza salvaje. Este lugar, que en realidad es un parque tribal dentro de la Nación Navajo, se convirtió en el ícono central del mito del Oeste en el cine, un efecto que Ford repetiría en siete películas más, incluyendo The Searchers (1956).

A nivel técnico, la película fue profundamente influyente. Se sabe que Orson Welles vio Stagecoach unas cuarenta veces antes de filmar Citizen Kane (1941). Ford utilizó un estilo de edición económico y conciso, asegurando que cada escena fuera clara y sin nada superfluo. La película también es legendaria por su secuencia de acción, que fue supervisada por el coordinador de acrobacias y doble de riesgo Yakima Canutt. Canutt realizó el famoso truco en el que un atacante Apache cae bajo los caballos y la diligencia en movimiento, un truco que carece de CGI y requiere gran habilidad.

El filme ha dejado un impacto duradero en la historia del cine. La crítica contemporánea y posterior ha aclamado la película, citándola como el punto de partida del Western moderno y un ejemplo de madurez de estilo. El éxito de Stagecoach llevó a otros directores a explorar el género con mayores estándares artísticos y tecnológicos. 

Película estrenada en Madrid el 16 de octubre de 1944 en el cine Palacio de la Música.

Reparto: Claire Trevor, John Wayne, Andy Devine, John Carradine, Thomas Mitchell, Louise Platt, George Bancroft, Donald Meek, Berton Churchill, Tim Holt. 


viernes, 13 de diciembre de 2024

Pasión de los fuertes (My Darling Clementine, 1946). John Ford


 A Wyatt Earp (Henry Fonda), antiguo sheriff de Dodge City, le ofrecen el puesto de comisario de la ciudad de Tombstone, pero lo rechaza porque le interesa más el negocio ganadero al que se dedica con sus hermanos. Sin embargo, cuando uno de ellos muere asesinado, acepta el puesto vacante y nombra ayudantes a sus hermanos. Contará también con la amistad y la colaboración de un jugador y pistolero llamado Doc Holliday (Victor Mature).

"Yo conocí a Wyatt Earp. En los primeros días del cine mudo venía un par de veces al año a visitar amigos, vaqueros que había conocido en Tombstone, de los cuales había muchos en mi compañía. Creo que yo era ayudante de "atrezzista" entonces y le daba una silla y una taza de café y él me contaba el combate de O.K. Corral. Así que en Pasión de los fuertes hicimos exactamente lo que había ocurrido. No se limitaron a recorrer la calle y liarse a tiros; se trató de una hábil maniobra militar." (John Ford a Peter Bogdanovich)

«Pasión de los fuertes» da la impresión de que deliberadamente se ha dejado al margen hasta lo posible lo que es aventura movimiento, para complacerse, con reposada delectación, en la descripción de ambientes y personajes, con lo cual el “film” pierde emoción, agilidad, lozanía. Se queda, en suma, inmóvil en muchos momentos y esto, de cara al público, es lo peor que le puede pasar a un “western”, aunque a nosotros personalment no nos parezca mal el procedimiento. (Horacio Sáenz Guerrero en La Vanguardia del 10 de marzo de 1948)

En “Pasión de los fuertes”, dentro de un cuadro abrupto en todo instante, el director ha logrado momentos y situaciones de profunda poesia, lo mismo que el poeta –en verso- con duras palabras consigue, si es un verdadero artista, la ternura. La expresión de los tipos, el impulso de sus conciencias, y lo que pone siempre de amanecer todo movimiento de civilización que nace, se muestra con rasgos certeros en ese único objectivo que John Ford persigue siempre, que es el de hacer algo más que una “mera película”. (Donald en ABC del 19 de marzo de 1949)

Una de las obras maestras de su director, en la que recreó el conocido episodio del duelo entre Wyatt Earp y los hermanos Clanton en O.K. Corral. Ford había conocido personalmente al protagonista de la historia, e intentó narrar los hechos con un máximo de fidelidad. Sin embargo, poco importa que se corresponda a la realidad, ya que el conjunto está mostrado desde una mirada casi mágica que le confiere una entidad pocas veces superada. (Fotogramas)

La historia de Ford recrea la moralidad central del western. Wyatt Earp se convierte en el nuevo alguacil de la ciudad, hay un enfrentamiento entre la ley y la anarquía, la ley gana y la última escena presenta a la nueva maestra de escuela, que representa la llegada de la civilización. La mayoría de los westerns ponen el énfasis en el enfrentamiento. “My Darling Clementine” se desarrolla hasta el legendario tiroteo en el OK Corral, pero trata más sobre cosas cotidianas: los cortes de pelo, el romance, la amistad, el póquer y la enfermedad. (Roger Ebert)

Seamos más específicos: el eminente director John Ford es un hombre que tiene un don para el western como nadie en el mundo del cine. Hace siete años, su clásico "La diligencia" se acercaba mucho a las bellas artes en este género. Y ahora casi lo iguala con "Pasión de los fuertes". No del todo, es cierto, ya que esta película está demasiado cargada de convenciones del western como para ponerla a la par. Se observa una definición demasiado obvia de héroes y villanos, y el aspecto estandarizado del romance está entrelazado de manera demasiado prolija y considerable. Pero aún así se logra una composición dinámica de leyenda y paisaje del western. Y el rico sabor de la frontera se filtra con una fragancia abrumadora desde la pantalla. (Bosley Crowther en The New York Times del 4 de dciembre de 1946)

Ford hizo grandes películas antes de Pasión de los fuertes y grandes películas después de ella, pero si tuviera que elegir una película para presentar a Ford (o el género western en general) a un neófito, sería ésta. No hay una síntesis más clara del estilo visual de Ford, sus preocupaciones temáticas, su manera de contar historias y el desarrollo de los personajes que Pasión de los fuertes. (Matt Bailey en Not Coming to a Theater Near You)

Mediante el uso de estas diferentes figuras estilísticas (largos planos fijos, paisajes filmados por sí mismos incluso antes de que los personajes se integren en ellos, montaje privilegiado en relación a los movimientos de cámara, ángulos de encuadre), Ford sabe conferir una dimensión "más grande que la vida" a sus historia y logró plenamente lo que evidentemente era el primer objetivo buscado. (Damien Ziegler en DVD Classik)

Lo que Bazin definió como barroco fue sin duda la evolución de la estética de Ford, que aquí parece un tanto influenciada por el cine negro. El cineasta no duda en jugar con claroscuros, juegos de sombras y otros efectos luminosos. La llegada de los hermanos Earp al pueblo de Tombstone, en plena noche, entre las bulliciosas luces del pueblo, la intensa lluvia y los húmedos reflejos, da un efecto visual llamativo, sumergiendo inmediatamente la película en una atmósfera un tanto oscura. También abundan las escenas nocturnas, que contrastan con las luces deslumbrantes del western tradicional (salvo el enfrentamiento final en el O.K. Corral, al alba, que rehabilita un patrón más clásico). La historia también se basa en una construcción policial: la búsqueda del misterioso asesino de James. Y aunque la investigación se deja de lado durante la película para dar tiempo a revelar la creciente autoridad del sheriff (y su integración en el pueblo, ilustrada por la escena en la que Fonda, sentado en una silla, observa los movimientos de los habitantes mientras hace ejercicios de equilibrio), pero es con un esquema policial con el que Ford establece su división (el asesinato fuera de cámara, o el primer plano del colgante, que indica al culpable). (Alain Zind en Critikat)

A través del esplendor del blanco y negro, la precisión del corte, el uso sobrio y fluido de los amplios espacios abiertos de Monument Valley, John Ford creó con Pasión de los fuertes un buen ejemplo de western minimalista, una película menos apasionante debido a su espectacular dimensión que por la monstruosa estabilidad del más pequeño de sus planos y la muda gentileza de los elementos. Las figuras que se destacan, entre pasiones comunes y fantasías contradictorias, marcan la pantalla con su definición tranquila, su contorno preciso y puro. Es esta sencillez de trazo, esta seguridad en el gesto, la que hizo la leyenda de Ford, estableciendo desde hace mucho tiempo (¿para siempre?) su firma a la vez en la historia del cine (toda ficción comunitaria tiene "algo" de Ford) y en una patria (América) a la que dedicó su vida restableciéndola para sí misma, devolviéndola a sus cimientos a través de un ojo único (el famoso parche) pero siempre asertivo. (Sidy Sakho en Il était une fois le cinéma)

Película estrenada en Barcelona 9 de marzo de 1948 en el cine Montecarlo; en Madrid, el 18 de marzo de 1949 en el cine Rialto.

Reparto: Henry Fonda, Linda Darnell, Victor Mature, Walter Brennan, Tim Holt, Cathy Downs, Ward Bond, John Ireland, Alan Mowbray, Jane Darwell.

viernes, 19 de abril de 2024

Wyatt Earp, Frontier Marshall

 


Una mañana soleada el sheriff del pueblo deja pasar el tiempo medio aburrido mientras se sienta en un mecedora. Los jinetes y la gente van y vienen. Cansado de su postura alarga las piernas y apoya una en la columna de madera del porche. El sheriff se llama Wyatt Earp. El pueblo es Tombstone y estamos en 1881. La película es My darling Clementine, de John Ford.

¿Pero quién era Wyatt Earp? Es un personaje que nos encontramos en muchos westerns como figura principal o secundaria y que tuvo una existencia real y bien documentada, hasta el punto de que él mismo colaboró en una especie de biografía suya que se publicó en 1931. En este artículo repasaremos brevemente su vida y las películas donde aparece.

Wyatt Berry Stapp Earp nació el 19 de marzo de 1848 en Monmouth (Illinois) y creció como un chico de campo en una granja de Iowa. En 1864 su familia se estableció en California. Trabajó como conductor de diligencias y cazador de búfalos. Luego empezó su relación un tanto ambigua con el mundo de la ley y la justicia. Fue “marshall” en las ciudades de Wichita, Kansas y Dodge City (Kansas). Sobre esta etapa dirigió Jacques Tourneur en 1955 el filme Wichita, donde Earp está interpretado por Joel McCrea.

En aquellos años entabló amistad con Bat Masterson y Doc Holliday, personajes cinematográficos también, y estableció su reputación de hombre de la ley y jugador. Murió su primera mujer y un segundo matrimonio parece que no funcionó. Parece ser que también tuvo problemas con el alcohol. Estos aspectos oscuros de su vida aparecen reflejados en Wyatt Earp (1994) de Lawrence Kasdan, que es prácticamente una biografía entera del personaje, aunque irregular y fallida.

Él y su familia se trasladaron posteriormente a la ciudad de Tombstone (Arizona), donde tuvo lugar el episodio más famoso de su biografía. Obtuvo la concesión de juego en el “Saloon” Oriental y conoció a su tercera mujer, Josie. En 1881, una enemistad con la familia Clanton acabó con el famoso duelo en el OK Corral. Previamente los Earp se habían hecho elegir como hombres de la ley en la ciudad. Murieron tres componentes de la familia Clanton. Los tres hermanos Earp, Virgil, Wyatt y Morgan, sobrevivieron junto con Doc Holliday.

Este episodio queda reflejado en algunos de los mejores ejemplos del género western: Pasión de los fuertes (My Darling Clementine, 1946) de John Ford, donde Wyatt es interpretado por Henry Fonda, y Duelo de titanes (Gunfight at the OK Corral, 1957) de John Sturges, con interpretaciones de Burt Lancaster (Earp) y Kirk Douglas (Holliday). Lancaster habló con gente que había conocido personalmente a Earp para preparar su papel.

La enemistad de las dos familias Earp y Clanton proseguiría tras el duelo con más muertes y venganzas por ambas partes. John Sturges recoge esta etapa en su filme La hora de las pistolas (Hour of the Gun, 1967), donde James Garner es Wyatt Earp. Lawrence Kasdan en su filme incide en el hecho de la posición de Earp como representante de la ley para efectuar su venganza.

Entre 1885 y 1887, Earp y su mujer viven en San Diego (California). Él sigue jugando e invierte el dinero en propiedades y “saloons”. También se dedica a las carreras de caballos. En 1897 encontramos a la pareja en Alaska durante la fiebre del oro, donde abren otro “saloon”. En 1901 se establecen en Tonopah (Nevada) con negocios de juego, saloons y minas.

Wyatt Earp pasó sus últimos años explotando negocios de minas en el desierto de Mojave, pero el matrimonio veraneaba en Los Ángeles donde trabaron amistad con los primeros artistas de Hollywood. Vivían de sus inversiones en propiedades y minas. Earp se dedicó a asesorar en los primeros westerns que se filmaron, entre ellos los de William S. Hart (1864-1946), el primer cowboy de la pantalla, y Tom Mix (1880-1940). La relación entre Earp y Tom Mix aparece en el mediocre filme Asesinato en Beverly Hills (Sunset, 1988) de Blake Edwards, donde James Garner vuelve a ser Earp y Bruce Willis es Tom Mix.

Wyatt Earp también se encontró con Charles Chaplin, que conocía bien su fama de pistolero, y con un joven John Ford, con quien habló extensamente del famoso duelo en el OK Corral de Tombstone. La conversación, donde Earp describió el duelo como si de una acción militar se tratara, seguramente sirvió muchos años después para filmar las escenas de Pasión de los fuertes, la mejor película sobre el personaje y uno de los filmes más inspirados de John Ford , aunque tergiverse un tanto los hechos. Earp también aparecería, aunque episódicamente, en uno de los últimos filmes de Ford: El gran combate (Cheyenne Autumn, 1964). Lo interpretaba James Stewart.

Finalmente, Wyat Earp murió en Los Angeles a la edad de 81 años el 13 de enero de 1929. En 1931 se publicaron sus memorias escritas en colaboración con Stuart N. Lake: Wyatt Earp, Frontier Marshall.

(Artículo publicado originalment en la revista Blanc i negre, nº 11, julio de 2003)

jueves, 7 de diciembre de 2023

Misión de audaces (The Horse Soldiers, 1959). John Ford


Un severo coronel de La Unión (Wayne) está al frente de un regimiento que debe infiltrarse en pleno territorio confederado para cumplir una difícil misión. En esta aventura lo acompaña un médico de buenos sentimientos (Holden). Para evitar que revele sus planes al enemigo, se ven obligados a llevarse como rehén a una joven rebelde sureña (Constance Towers) que conoce la misión.

John Ford, el prestigioso realizador de tantos films notables, ha dado a «Misión de audaces» esa expresividad vibrante que caracteriza a su estilo. Hay en el film una habilísima valoración de múltiples aspectos, tanto plásticos como narrativos, que en las manos de otro ealizador nos parecerían pequeños detalles secundarios, pero que narrados por Ford adquieren una categoría expresiva, casi simbolista, que sorprende. (...) No obstante lo trillado del asunto, la labor de John Ford consigue elevarlo sobre el nivel medio de este tipo de films y mantenerlo casi constantemente en una tensión dramática honda y concentrada. (A. Martínez Tomás en La Vanguardia del 20 diciembre de 1959)

No desmiente la realización que presenciamos la mano magistral de John Ford, el director –para no citar más que uno de sus títulos, y uno de los más clásicos- de “La diligencia”. Su estilo tan personal como extraordinariamente expresivo, y sobre todo cuando aborda estos, o semejantes temas, se patentiza a lo largo de la proyección. Posee la magia John Ford de obtenir la máxima economía, o, mejor, sobriedad, en los medios, lo que no quiere decir que actúe con escasez de medios materiales. (Donald en ABC del 23 de diciembre de 1959)

Basada en un episodio real de la guerra civil norteamericana, esta es una de las obras más explícitamente épicas de su director. Su majestuosa composición combina el vigor con la amargura, la mitificación con la lucidez, el humor con algunos de los momentos más dramáticos del cine de John Ford. Sin llegar a la categoría de obra maestra, es un film realmente grande. (Fotogramas)

Los estudios que analizan la obra de John Ford tienden a considerar Misión de audaces como una obra menor que no alcanza el esplendor artístico de los grandes títulos que componen la filmografía del director americano, pero un análisis más detallado debe servir para situar esta obra dentro de ese grupo de películas de Ford donde se puede apreciar la madurez de un estilo que se plasma en los extraordinarios detalles que acompañan la descripción de unos personajes que sobresalen por encima de los tópicos del cine del oeste, para convertirse en referentes clásicos de una época y un cine cada vez más difícil de encontrar. (Luis Tormo)

‘Misión de audaces’ está llena de encuadres maravillosos —en la fotografía William H. Clothier en su primera colaboración acreditada con el maestro—, de un lirismo sutil, no tan evidente como otras veces, de grandes momentos duros —todas las muertes—, de vida, al fin y al cabo —con un tratamiento en los secundarios, con sus sueños y desgracias, a veces más interesante que en los principales—. La película fue un sonoro fracaso comercial —otra ironía cuando fue la película con la que se empezó a hacer grandes contratos con las estrellas, porcentajes además de su sueldo—, y la experiencia no fue muy del agrado de Ford, que veía cómo el séptimo arte cambiaba a marchas forzadas por encima de su entendimiento. (Alberto Abuín en Espinof)

Ford presenta más acción de lo habitual, pero la valiente heroína Hannah Hunter (interpretada por Constance Towers) y el leal equipo de actores secundarios son detalles típicos del director. Aunque a menudo es conmovedora, Misión de audaces sigue siendo una película obstinadamente normal y estancada en una rutina familiar en algunos pasajes, por lo que no se encuentra entre los mejores trabajos de Ford. Sin embargo, las hermosas imágenes de Luisiana en otoño tomadas por el director de fotografía William H. Clothier le añaden un toque de distinción. (Derek Winnert)

Si bien es un sólido western de la Guerra Civil, "The Horse Soldiers", también es bastante olvidable. Resulta familiar la historia de la misión detrás de las líneas enemigas y hay poco que la haga sentir única. Incluso las actuaciones de John Wayne y William Holden no logran que parezca más original y sin Constance Towers aportando un agradable toque de ligereza al drama, podría haber sido aún más olvidable. (Andy Webb en The Movie Scene)

Algunos de los ingredientes de Ford están ahí: patriotismo belicoso, comedia vulgar, canciones de caballería, momentos simbólicos (un soldado blanco de la Unión muere mientras un niño negro nace en libertad con la ayuda de un médico del ejército), un sargento irlandés borracho. En cierto modo es bastante formularia. Una repetición de elementos ya vistos. Pero hay poco de la vieja magia de Ford. No hay Monument Valley y no hay indios. Es extraordinario cuán diferente es este western bastante ordinario (y bastante anticuado para 1959) de Centauros del desierto, sólo tres años anterior. Algunos incluso dirían que era triste ver cuánto se había hundido Ford. (Jeff Arnold)

Hay momentos en los que nos preguntamos si John Ford no se está divirtiendo haciendo él mismo un pastiche. Desafortunadamente, esto es poco probable. Movido, se podría decir, por una especie de mecanismo interno que ninguna circunstancia puede perturbar, Ford pone en escena estos títeres y anima esta acción irrisoria con la misma maestría técnica, el mismo aliento, el mismo virtuosismo de una obra maestra. Nos asombra ver tanto talento puesto al servicio de tanta estupidez. (Jean de Baroncelli en Le Monde del 5 de octubre de 1959)

En cualquier caso, Misión de audaces no es ciertamente la mejor película de John Ford, pero sigue siendo una obra maestra en gran medida subestimada en su carrera y un ataque muy vigoroso contra la guerra en general. En cualquier caso, parece que las carencias del rodaje no empañaron esta obra contundente, atrayente y muy conmovedora. (Justin Leonard en DVD Classik)

John Ford dirigió a regañadientes Misión de audaces. El tema se lo había impuesto United Artists que produjo la película, y podemos imaginar al viejo y brusco cineasta refunfuñando contra sus poco complacientes jefes. Sin embargo, como ocurre con todas sus obras, menores o no, encargadas o no, John Ford consigue imponer su toque inimitable a la película. En un magnífico Cinemascope, multiplica los planos generales de la caballería estadounidense, cuya valentía y devoción tan bien glorificó en el pasado. Pero al igual que Centauros del desierto, que marca un punto de inflexión en la obra de Ford, Misión de audaces impone una visión más oscura y ambigua de la naturaleza humana por parte de un cineasta anciano que se encontraba entonces en el ocaso de su carrera. (Ophélie Weil en Critikat)

Misión de audaces es una gran película turbia, donde las mujeres son humilladas, los hombres desollados vivos y los niños enviados a la carnicería. Pero, cuando puede caer en emociones fáciles, Ford siempre escapa a través de la trivialidad. Así, durante la sublime secuencia de la carga de los cadetes de la Academia Militar, calma el patetismo justo cuando John Wayne se niega a combatir. Con otro cineasta, digamos John Huston, el pequeño tambor habría muerto en primer plano bajo una lluvia de violines; aquí le dan una azotaina sin que le veamos la cara. Nada debe interferir con la fría descripción de la violencia, el inevitable aumento de la barbarie. Nunca antes Ford había alcanzado este nivel de oscuridad. Aquejada de mala fama, difícil de amar, esta película desgarradora debe ser redescubierta. Es la confesión de un humanista desesperado. (Frédéric Bonnaud en Les Inrockuptibles)

Película estrenada en Barcelona el 18 de diciembre de 1959 en los cines Astoria y Cristina; en Madrid, el 20 de diciembre de 1959 en el cine Capitol.

Reparto: John Wayne, William Holden, Constance Towers, Althea Gibson, Hoot Gibson, Russell Simpson, Anna Lee, Ken Curtis.

miércoles, 8 de marzo de 2023

El hombre que mató a Liberty Valance (The Man Who Shot Liberty Valance, 1962). John Ford

 

Ransom Stoddard (James Stewart), anciano senador del Congreso de los Estados Unidos, explica a un periodista por qué ha viajado con su mujer (Vera Miles) para asistir al funeral de su viejo amigo Tom Doniphon (John Wayne). La historia empieza muchos años antes, cuando Ransom era un joven abogado del Este que se dirigía en diligencia a Shinbone, un pequeño pueblo del Oeste, para ejercer la abogacía e imponer la ley. Poco antes de llegar, fue atracado y golpeado brutalmente por Liberty Valance (Lee Marvin), un temido pistolero.

"El hombre que mató a Liberty Valance" no sólo refleja con acierto, un clima, no sólo sirve una anécdota típica y trepidante, no sólo nos mantiene pendientes de lo que se narra. Va más lejos. Es a manera de un lienzo con un fondo histórico vivo, que palpita, aun siendo ya el pasado, y en el que se mueven unos personajes que rezuman humanidad. John Ford ha empleado toda su experiencia, toda su sabiduría y toda su sensibilidad de captación de matices en esta clase de películas, y ha volcado todo ello en esta obra suya, como si tratara de brindar un resumen de otras que realizara anteriormente. (Donald en ABC del 6 de novembre de 1962)

Mas si el relato sigue caminos muy trillados, su estilo peculiar le hace emergir a una gran altura por encima de otras películas similares. Desdeñando la pantalla grande y el color, Ford, se ha adentrado valerosament con las únicas armas de su talento y maestría en esta producción a la que su cine instintivo pero apasionante convierte en una obra maestra. (J. Pedret Muntañola en La Vanguardia del 14 de noviembre de 1962)

"Quizá, no lo sé; no soy psicólogo. A lo mejor estoy envejeciendo”. Esto es lo que contestó John Ford a Peter Bogdanovich cuando éste le preguntó por qué la imagen del Oeste en El hombre que mató a Liberty Valance (The man who shot Liberty Valance, 1962) era tan triste. (Jesús Mota en El País del 15 de abril de 2017)

Una de las obras maestras indiscutibles de su director, en la que adaptó una novela de Dorothy M. Johnson ("El árbol del ahorcado"). A manera de reflexión sobre su propia obra, desarrolla un agudo discurso sobre la interrelación entre la historia y la leyenda, sobre los hechos reales y la versión de los mismos que se transmite de generación en generación. Todo ello está narrado con precisión poco común, conteniendo las secuencias más emotivas que nunca rodara John Ford. (Fotogramas)

Hay una pureza en el estilo de John Ford. Su composición es clásica. Ordena a sus personajes dentro del encuadre para reflejar las dinámicas de poder, o a veces para sugerir que está cambiando un equilibrio. Sus magníficos paisajes del Oeste siempre están ahí, pero como entorno, no como cuaderno de viaje. Filma principalmente en platós, pero no somos particularmente conscientes de ello. En una película con el gruñido de Lee Marvin, la voz chillona de Andy Devine y el acento de los suecos, John Wayne, como de costumbre, proporciona el centro de la calma, sin intentar nunca un efecto. (Roger Ebert)

La expresión más pura y sostenida de Ford de los temas familiares del ocaso del Viejo Oeste, el conflicto entre la naturaleza salvaje y el jardín cultivado, y el poder del mito. (Nigel Floyd en Time Out)

El caos, el asesinato y la maldad francamente coloridos e inspirados en la lucha aparentemente interminable entre ganaderos y colonos, son manejados con consumado profesionalismo por manos tan importantes como John Ford, el director, James Stewart y John Wayne. Pero el tiempo ha hecho que su vehículo chirríe. Su relato, básicamente honesto, robusto y maduro, se ha visto afectado en gran medida por un anticlímax obvio, demasiado largo y parlanchín. (A.H. Weiler en The New York Times del 24 de mayo de 1962)

Una gran película, rica en pensamiento y sentimiento, compuesta en ritmos que van desde lo elegíaco hasta lo espontáneo. (Dave Kehr en Chicago Reader)

Lo que me atre sobre todo de esta película (…) es la perfección formal y la abstracción debida a su exploración de las posibilidades estructurales del western. (Barthélemy Amengual en Positif)

Me es imposible pensar que el placer que se siente en una película así no sea universal. (Claude-Jean Philippe en Cahiers du Cinéma nº 137, noviembre de 1962)

Con una lucidez que sería la de otros grandes artistas del cine americano de la época (Hitchcock, Hawks), Ford reclamaba un minimalismo verdaderamente televisivo para lo que resultaría ser una forma de síntesis de su arte. La película no es sólo una obra maestra (...) firmada por Ford, es hoy una pieza fundamental de la cultura estadounidense del siglo XX, una meditación que verdaderamente piensa en la historia de América a la vez que un poema triste (...) (Jean-François Roger en Le Monde)

Película estrenada en Madrid el 5 de noviembre de 1962 en los cines Carlos III, Consulado y Roxy B; en Barcelona, el 12 de noviembre de 1962 en el cine Tívoli. 

Reparto: James Stewart, John Wayne, Vera Miles, Lee Marvin, Edmond O'Brien, Andy Devine, Woody Strode, Ken Murray.


viernes, 15 de julio de 2016

Fort Apache (1948). John Ford


Terminada la Guerra de Secesión (1861-1865), el general Owen Thursday, tras ser degradado, es enviado a Fort Apache en calidad de coronel para hacerse cargo del mando. El fuerte, situado en medio del desierto de Arizona, es un puesto militar fronterizo cuyos soldados están curtidos en la lucha contra los apaches mescaleros.

El desarrollo del relato se apoya en gran medida en la confrontación de contrarios. En este sentido cabe hablar de la contraposición que se da entre el teniente coronel y el capitán, la mentalidad práctica del Oeste y el rigorismo formalista del Este, la vida de cuartel y la familiar, las marchas en formación de la Caballería y los bailes de salón, etc. El film describe con gran eficacia y satisfactoria economía de medios la vida cotidiana en el cuartel de oficiales, suboficiales, clase de tropa, reclutas y familiares (esposas, hijos, sirvientas…). La obra muestra la notable capacidad narrativa del realizador, que se advierte a través de la acertada selección de detalles significativos que muestra, capaces de decir muchas cosas al espectador (imagen religiosa, biblia, colgador de prendas de vestir…) y del excelente uso que hace del lenguaje no verbal (gestualidad), del vigor expresivo que caracteriza el diseño y la composición de numeroso encuadres. Me parece magnífico el fotograma que desde el interior de la casa de los padres del segundo teniente Michael O’Rourke (Agar) muestra un exterior luminoso a través de la puerta de entrada y de la ventana abiertas de par en par). Aligera el relato un salpicado abundante de humor deliciosamente jovial. (Miquel en Film Affinity)

El maestro John Ford describe los sentimientos como nadie lo ha hecho. Sostiene un plano para retener un gesto, una mirada que suple a cientos de palabras, utiliza los escenarios y sus elementos de manera asombrosa, concede el ritmo necesario a la acción, conexiona diálogo e imagen como método descriptivo de manera siempre efectiva y concede profundidad a unos temas que definen a un hombre lleno de humanidad y respeto social, ejemplificado en la consideración y casi homenaje (por el comportamiento injusto de Owen hacia ellos) en el gratificante tratamiento al pueblo apache. (AlohaCriticón)

Fort Apache, denostada en su momento por la crítica pero apreciada inmediatamente por el público, es ahora reconocida como una obra maestra del maestro de directores. En ella podemos deleitarnos con su amor por la naturaleza rodando en espacios abiertos. Conjuga así los grandes planos, como los del regimiento de caballería atravesando Monument Valley, con los interiores en los que su reconocida capacidad de composición le permite llenar la escena de personajes sin mostrar apelotanamiento. En definitiva, una obra imprescindible para los amantes de los westerns y, especialmente, del buen cine. (Juan Sanchís en Rosebud)

John Ford inició con este film su conocida “Trilogía de la caballería”, integrada además por La legión invencible y Río Grande. El personaje de Thursday estaba inspirado, obviamente, en el general Custer, muerto en la célebre masacre de Little Big Horn. El director empezaba a trabajar esa idea, que tendría su máxima expresión en El hombre que mató a Liberty Valance, de que la leyenda muchas veces ayuda más a la nación que los hechos reales. Por eso aseguraba que “al país le conviene tener héroes a los que admirar. Como Custer, un gran héroe.” (Decine21)

"El Sr. Ford nunca nos decepciona. Cada episodio, cada detalle del drama y de los personajes está realizado con firmeza y vigor." (Bosley Crowther: The New York Times)

Primera entrega de la famosa trilogía sobre la caballería, que se completaría con "La legión invencible" y "Río Grande", en la que se contrastan un majestuoso sentido de la épica con la lucidez de una reflexión sobre la inutilidad de ciertos heroísmos. A su impecable resolución formal debe sumarse la calidez de un tono narrativo que muy a menudo roza el lirismo. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 10 de febrero de 1949.

Reparto: John Wayne, Henry Fonda, Shirley Temple, Pedro Armendáriz, Ward Bond, George O'Brien, Victor McLaglen, Anna Lee, Irene Rich, Dick Foran, Guy Kibbee, Grant Withers, Mae Marsh, John Agar.


jueves, 5 de mayo de 2016

The Last Hurrah (1958). John Ford


Una vez terminado su mandato, Frank Skeffington, el veterano alcalde irlandés de una ciudad de Nueva Inglaterra, se presenta a la reelección. Cuando comienza la campaña electoral, sus amigos le aconsejan que cambie sus métodos porque, aunque su rival es un joven incompetente, cuenta con el apoyo de los sectores más influyentes de la ciudad.

El maestro Ford realiza un soberbio y profundo retrato de la política americana local, salpicado de sus inmejorables y precisas pinceladas de personajes y ambientes, y donde mezcla la comedia y el drama como sólo él supo hacerlo. Pero no todo el mérito fue suyo: el inmenso Spencer Tracy está, como siempre, perfecto en su papel. (Pablo Kurt)

Ford nunca quiso entrar a valorar artísticamente su obra, limitándose a afirmar que hacía aquéllo por lo que le pagaban, o que su labor se reducía a colocar la cámara y gritar "acción". Sin embargo, este licenciado en bellas artes logró siempre una depurada estética, con bellos encuadres, una sabia continuidad de planos generosa con el ritmo narrativo, buenos movimientos de cámara, y en suma, una cuidada planificación. Todo ello da como resultado secuencias tan logradas como las del velatorio (muy divertida, además), la entrevista televisada del candidato rival, o el recuento de votos, además de algún plano verdaderamente hermoso, como el que cierra el filme, ante el que el espectador no puede evitar emocionarse. (Quatermain80 en Film Affinity)

Genial película del maestro John Ford, a partir del guión de uno de sus colaboradores habituales, Frank S. Nugent, que adapta una novela de Edwin O'Connor. El film ofrece un interesante cuadro de los intereses bastardos que surgen en la política, pero también de su significado más noble, de servicio al ciudadano. Todo ello sin acritud, recorrido por la mejor vena sentimental de Ford, donde no falta su proverbial sentido del humor. No falta el retrato de la esposa de Frank, al que éste mira con cariño siempre que sube o baja la escalera de su casa, y ante el cual hay siempre una flor fresca; algo que contrasta con la primera aparición del hijo, que asciende con ligereza la escalera sin dedicar al cuadro ni una fugaz mirada. (Decine21)

Destacados en un fuerte del Séptimo de Caballería, yendo a la busca del paraíso perdido en la vieja Irlanda, situados en una misión en China o en plena contienda electoral en Nueva Inglaterra, los personajes fordianos poseen una dimensión universal. Las historias en que intervienen afectan a los grandes temas de la humanidad: la familia y la cohesión social, el amor y la amistad, la lealtad y la traición, la vida y la muerte. Y sobre la muerte, más que sobre la política o cualquier otro asunto particular, trata El último hurra, la última campaña, la última misión, el último suspiro del hombre. (Cinema Genovés)

Y si hay una escena entre todas la escenas es la que muestra a ese hombre victorioso en la derrota volviendo a casa tras el último escrutinio. Un travelling decidido que nunca antes fue tanto una cuestión de moral (Godard dixit) como aquí. 45 segundos de un hombre que anda hacia la izquierda de la pantalla mientras la comitiva, la cabalgata victoriosa del absurdo e incapacitado adversario atraviesa la calle hacia la derecha. El silencio se contrapone al barullo. La honestidad se contrapone a la mentira. Un hombre victorioso en la derrota se contrapone a muchos derrotados en su flamante victoria. (La impostura del misionero)

Una campaña política municipal sirvió a John Ford para efectuar una aguda radiografía de la localidad, resaltando lo individual al servicio de lo colectivo, y al mismo tiempo desarrollar un inteligente y emotivo discurso sobre la grandeza de la derrota. Es uno de sus films más maduros en el que, lejos de toda tentación crepuscular, la lucidez le permite llegar hasta el más generoso vitalismo. (Fotogramas)

Película estrenada por TVE el 12 de marzo de 1974 dentro de un ciclo dedicado a John Ford.

Título español: El último hurra.

Reparto: Spencer Tracy, Jeffrey Hunter, Dianne Foster, Pat O'Brien, Basil Rathbone, Donald Crisp, James Gleason, Jane Darwell, John Carradine, Frank McHugh, Edward Brophy, Ricardo Cortez, Wallace Ford.



viernes, 6 de marzo de 2015

Judge Priest (1934). John Ford


El juez William "Billy" Priest vive en una patriótica y muy confederada región sureña. Allí, viudo y muy dedicado a su trabajo, Priest se enfrentará al caso más difícil de su carrera. Mientras, también tendrá que ejercer de casamentero con su tímido sobrino.

Se trataba de una historia creada por los guionistas Dudley Nichols y Lamar Trotti a partir del universo descrito en varias de las historias breves del escritor sureño Irvin S. Cobb, amigo personal de Ford y por cuya obra este sentía gran admiración. Ford desechó los estilos vigentes en el momento y retomó el de uno de sus maestros, D. W. Griffith. Esto se aprecia claramente en la secuencia del flashback mediante el que el reverendo Brand relata durante el juicio el pasado del acusado. No es casual que el reverendo sea interpretado por Henry B. Walthall, el mismo actor que encarnó al «pequeño coronel» en El nacimiento de una nación.

El resultado fue una comedia costumbrista ambientada en un idílico Sur marcado por el recuerdo de la Guerra de Secesión en el que Will Rogers encarna a un veterano juez viudo. La película muestra episodios aparentemente banales en los que vemos la relación del juez con los sumisos habitantes negros, su rivalidad con el fiscal que desea arrebatarle el puesto en las próximas elecciones, su apoyo a una joven pareja y la solución de un pequeño misterio que envuelve a un hombre de oscuro pasado. El filme se abre con una secuencia muy representativa en la que el juicio a un perezoso negro se desarrolla de forma surrealista, con el juez leyendo viñetas mientras el pomposo fiscal presenta la acusación, el público discutiendo acerca de una antigua batalla en la que venció la Confederación y el diálogo sobre pesca entre juez y acusado. La siguiente secuencia nos presenta ya a estos dos últimos yendo a pescar juntos. La productora censuró, no obstante, una secuencia de un linchamiento que ha sido elogiada por la crítica por su escritura y puesta en escena.


La película obtuvo buenas críticas ya en su momento. Con el paso del tiempo, nuevas generaciones de críticos cinematográficos destacan secuencias como aquella en la que Priest se une a la criada interpretada por Hattie McDaniel en su canción, los monólogos del juez con su difunta esposa —que prefiguran secuencias semejantes en futuras películas de Ford—, la improvisación de Rogers —como cuando da una palmadita en la espalda a la joven que se encara con la puritana pariente del juez—, las actuaciones de los actores secundarios y la secuencia en la que Priest y su sobrino charlan sobre el amor en la veranda y la cámara, en una muestra de profudidad de campo, nos permite vislumbrar al fondo la luminosa figura de la enamorada del joven en la penumbra del porche de su casa. Algunos la consideran una de las mejores películas del director en los años 30 e, incluso, de su carrera.
El tema gustó tanto a Ford que años más tarde lo retomó para rodar El sol siempre brilla en Kentucky (The Sun Shines Bright, 1953). Esta película no es ni un remake ni una secuela de El juez Priest, sino una revisitación del mundo de Cobb con distintas características.


Las películas que Ford realizó con Will Rogers se han englobado por algún autor —junto con la posterior El sol siempre brilla en Kentucky—en lo que denominan el género americana. Son filmes que se consideran necesarios en el difícil camino seguido por el director para llegar a su peculiar «estilo transparente». Aunque alejadas del expresionismo de otras películas de Ford, su estructura narrativa es más compleja de lo que parece a primera vista. El protagonista —Priest, por ejemplo— suele ser un personaje cuya época transcurrió hace tiempo y que experimenta una evidente nostalgia del pasado. Sin embargo, eso mismo hace que su actuar en el presente impida que éste discurra de forma atropellada y olvidando las lecciones del ayer. Con el protagonista se mueven personajes marginales, tales como delincuentes, prostitutas, negros, huérfanas u holgazanes a los que aquel defiende de la sociedad bien pensante. Dichos personajes principales suelen ser tratados por otros como niños debido a su excentricidad, pero es ese comportamiento inusual el que evita que las películas ofrezcan una visión totalmente idílica de la vida en las comunidades rurales. El pensamiento de Ford es más complejo de lo que parece; en consecuencia, la virtud y el pecado se confunden, la ley puede hacer trampas cuando la situación lo requiere y el idealismo no es incompatible con la decepción. La aparente placidez del cuadro esconde turbulencias bajo su superficie, como ocurre en la pintura de Edward Hopper.

Bajo una apariencia de film menor, debajo de la sencillez y brevedad de esta película, El juez Priest contiene ya las esencias del mejor Ford y decir que es una obra menor del director supone, en todo caso, un elogio que para sí quisieran muchos. El juez Priest es un film encantador, amable y que nos deja un poso de alegría en el corazón. (Archivos de cine)

Adaptación de diversas novelas de Irvin S. Cobb, de las que se tomaron personajes y situaciones, que el propio Ford filmaría de nuevo en "El sol siempre brilla en Kentucky". Con un estilo muy similar al de "Doctor Bull", propone el agudo retrato de una comunidad a través de una serie de ìincidencias de distinto signo, pasando de lo grave a lo jocoso con singular facilidad. Film inédito en España. (Fotogramas)

El film fue estrenado en España por TVE el 17 de agosto de 1998 dentro del programa Qué grande es el cine.

Título español: El juez Priest.

Reparto: Will Rogers, Tom Brown, Anita Louise, Henry B. Walthall, David Landau, Stepin Fetchit.


lunes, 10 de noviembre de 2014

The Rising of the Moon (1957). John Ford


Película compuesta por tres historias independientes presentadas por Tyrone Power y con Irlanda como telón de fondo. En la primera, basada en un relato de Frank O'Connor titulado "The Majesty of the Law", se aborda el tema del orgullo y las viejas costumbres: un campesino prefiere ir a la cárcel antes que pagar una multa por haber dado una paliza a un vendedor de whisky de mala calidad. En la segunda, adaptación de la obra teatral de Martin J. McHugh "A Minute's Wait", se retrata el lento ritmo de la vida irlandesa utilizando como metáfora el sistemático retraso de un tren. La tercera, según un relato de Lady Gregroy, "The Rising of the Moon", trata la historia de un patriota irlandés que va a ser ejecutado.

Obra extraordinaria de Ford, que a pesar de estar realizada en uno de los momentos mas brillantes de su carrera sigue siendo una gran desconocida para muchos. Pocas veces han quedado tan bien resumidas la personalidad y estilo del director que en este bello canto a Irlanda. Toda la poesía de Rio Grande, la nostalgia y el sentido del humor Quiet Man o el compromiso social de The Informer están presentes en estos tres breves relatos. También su capacidad de mostrarnos las entrañas emocionales de sus personajes en unos pocos planos y frases de diálogo. Y por supuesto, en un momento de madurez narrativa absoluta, la puesta en escena es magistral, sutil, poderosa y compleja pero aparentando sencillez y cercanía con la que siempre realizaba sus films. (Jairechu en Film Affinity)

''La salida de la luna'' es una obra menor (en términos de presupuesto) y fue un primer intento de crear una especie de industria de cine irlandés (por aquellos tiempos, inexistente) por parte del productor Michael Killanin. (...) Para un amante del cine de John Ford, ''La salida de la luna'' es una película imprescindible, impactante y disfrutable. La falta de pretensiones, humildad y la autonomía con la cual se rodó, la convierten en una pieza única y esencial para conocer el verdadero talante de John Ford. Una oda divertida y crepuscular a la melancolía y a las tradiciones irlandesas, que colmará las expectativas de los cinéfilos que anhelen deleitarse con una obra de cine puro no contaminado por las exigencias del guión ni de productores ansiosos de maximizar beneficios. Porque ''La salida de la luna'' es cine moderno, pionero y heterodoxo, de ese que de vez en cuando consigue llenar de alegría a los amantes del cine en estado puro. (Rubén Redondo en Clásicos eternos)

Una nueva visita de John Ford a su Irlanda natal, en la que adaptó tres narraciones de distintos autores con un fuerte sabor local. No es una de las obras mayores de su autor, que se limitaba a afirmar: "La hice sólo para divertirme y me lo pasé muy bien"". Grandes momentos en un conjunto algo desangelado, en el que se añora el espíritu vitalista de "El hombre tranquilo".  (Fotogramas)

Título español: La salidad de la luna.

Reparto: Cyril Cusack, Dennis O'Dea, Eileen Crowe, Jack MacGowran, Noel Purcell, Tyrone Power.


viernes, 21 de marzo de 2014

Mogambo (1953). John Ford



Vic Marswell (Clark Gable) es un cazador que organiza safaris. En su pequeño hotel se encuentra hace algún tiempo la atractiva Eloise Kelly (Ava Gardner), con la que Marswell ha iniciado una relación. Llega un matrimonio estadounidense que ha contratado los servicios de Marswell para filmar gorilas en libertad. La esposa (Grace Kelly) queda impresionada por el maduro cazador y se enamora perdidamente de él. A su vez, Marswell se siente halagado y se cree también enamorado de ella. Eloise Kelly contempla esta situación con celos, dolor e incredulidad. Parece que las relaciones entre ambas parejas se van a romper irremediablemente.

Es un remake de la película de 1932 Red Dust (en España se titulaba Tierra de pasión), basada en una obra de teatro homónima de 1931 escrita por Wilson Collison (1893 - 1945). La película Red Dust había sido dirigida por Victor Fleming, y había contado con el mismo Clark Gable y Jean Harlow encarnando a los protagonistas. La versión de 1932 estaba ambientada en Indochina.
Mogambo fue candidata a dos Oscar: a la mejor actriz principal (Ava Gardner) y a la mejor actriz de reparto (Grace Kelly).

"Todo un clásico del cine de aventuras. Peripecias en plena selva, amores pasionales y un profundo estudio de caracteres para una apasionante película" (Fernando Morales: Diario El País)
El animoso tacto en las escenas de acción, la gran utilización de los escenarios naturales de Ford ayudado por el pictórico trabajo fotográfico de Robert Surtees ("Las minas del rey Salomón") y Freddie Young ("Ivanhoe"), o el sugerente encuentro escénico entre el trío de megaestrellas que se ven atrapados por el dilema amoroso y la determinación emocional, son factores suficientemente atractivos como para valorar positivamente a esta pelicula, a pesar de que la trama carezca de singularidad y los personajes circundantes no posean demasiado interés. (El Criticón)

Uno de los films menores de su director, cuya notoriedad entre nosotros vino de la mano de la chapucera manipulación que la censura franquista infligió a la historia, con la paradoja de que convirtió un simple adulterio en un sórdido incesto. Estaba basado en una obra teatral de Wilson Collison que Victor Fleming llevara al cine en 1932 como "Tierra de pasión". Con su franqueza habitual, Ford explicó así su trabajo: "Nunca había estado en aquella parte de Africa, así que fui y la hice". (Fotogramas)

Reparto: Clark Gable, Ava Gardner, Grace Kelly, Donald Sinden.


viernes, 13 de septiembre de 2013

The Searchers (1956). John Ford


Texas. En 1868, tres años después de la guerra de Secesión, Ethan Edwards, un hombre solitario, vuelve derrotado a su hogar. La persecución de los comanches que han raptado a una de sus sobrinas se convertirá en un modo de vida para él y para Martin, un muchacho mestizo adoptado por su familia.

Un hombre parte en busca de los indios que se llevaron a su sobrina. Este es el -aparentemente- simple argumento de un viaje al centro del odio y la intolerancia a cargo del mejor John Wayne. En la mirada cansada de Ethan el racismo late poco a poco, casi sin notarse; ojos caídos de un perdedor que apenas puede esconder un desprecio tan brutal como poco explícito. El maestro Ford volvió a demostrar por qué es el mejor director de la historia del cine en un genial relato lleno de fuerza, amargura, poesía y perfección. Un obra de arte. (Pablo Kurt)

"Estamos ante el mejor western de la Historia. (...) Contiene algunos de los momentos más emotivos jamás vistos, como ese plano final". (Alberto Luchini: Diario El Mundo)
"Maravillosa historia, considerada por todos como una auténtica obra maestra del género." (Fernando Morales: Diario El País) 
Posiblemente este film sea la cumbre de la obra fordiana, el resumen definitivo de su visión del mundo y una completa antología de sus temas recurrentes. Según el director se trata de la "tragedia de un solitario, que en realidad nunca podría formar parte de una familia". Sin embargo es mucho más, un entramado de historia y mito con una complejidad serena y admirable. (Fotogramas)

Título español: Centauros del desierto.

Reparto: John Wayne, Jeffrey Hunter, Vera Miles, Ward Bond, Natalie Wood.

domingo, 19 de mayo de 2013

She Wore a Yellow Ribbon (1949). John Ford



Las tribus indias planean unirse para una guerra total contra los blancos. Brittles, un veterano capitán de caballería, recibe la orden de evitar las concentraciones de indios, al tiempo que debe escoltar a la esposa y a la sobrina de su comandante. Además, ha de impedir que un traficante venda una partida de armas a los indios. Esta triple misión será la última del capitán antes de su jubilación.

"De insólita belleza plástica (...) una de las películas de Ford más amargas y radicales. Una obra maestra."
(Miguel Ángel Palomo: Diario El País)
Segunda entrega de la trilogía sobre la caballería que John Ford había iniciado el año anterior con "Fort Apache". Se centra en la última misión de un capitán y en el accidentado viaje que deberá devolverle a la vida civil. Planteada en un tono aparentemente crepuscular, paradójicamente está llena de dinamismo y vigor, ejemplificando los dos registros esenciales de su director: la pasión vital y la reflexión agridulce. (Fotogramas)

Título español: La legión invencible.
Reparto: John Wayne, Joanne Dru, John Agar, Harry Carey Jr., Victor McLaglen.

viernes, 23 de marzo de 2012

The Long Voyage Home (1940). John Ford

Segunda Guerra Mundial. Tras una noche de diversión en las Antillas, la tripulación del carguero SS Glencairn vuelve a la dura rutina y navega rumbo a Baltimore. Son un grupo heterogéneo: Driscoll, un irlandés de mediana edad, Ole Olsen, un joven ex-granjero de origen sueco, y Smitty, un caballero inglés. Tras recoger una carga de dinamita, la tripulación debe regresar a casa, pero la amenaza que suponen los submarinos alemanes, siempre al acecho, hará que se vivan momentos de enorme tensión.
Uno de los films de ambiente marinero de John Ford, en el que adaptó pasajes de diversas obras de Eugene O'Neill. Su habitual aliento épico viene expresado a través de la atmósfera claustrofóbica que crea en el interior de la nave. Más allá de esta primera impresión, el mar juega el papel del Destino al que no pueden sustraerse los protagonistas. El retrato de este microcosmos posee una admirable precisión.

Reparto: John Wayne, Thomas Mitchell, Ward Bond, Barry Fitzgerald.
Título español: Hombres intrépidos