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miércoles, 3 de junio de 2026

La carrera del siglo (The Great Race, 1965). Blake Edwards

"La carrera del siglo", dirigida por Blake Edwards en 1965, es una comedia épica inspirada libremente en la carrera automovilística real de Nueva York a París de 1908. Este evento histórico, que comenzó en Times Square y terminó en la Torre Eiffel, sirvió como base para que Edwards intentara crear la que denominó "la comedia más divertida de la historia". El proyecto fue sumamente ambicioso y terminó siendo producido por Warner Bros. después de que United Artists abandonara el filme debido a sus crecientes costos. Con un presupuesto de 12 millones de dólares, se convirtió en la comedia más cara realizada hasta ese momento.

Los films de Blake Edwards son dignos, vivos, de una gran riqueza visual. De ellos se desprende, además, una ironia sana y estimulante. “La carrera del siglo” es una película que participa de todas estas cualidades, pero a la que perjudica su larga duración. (...) Se mire por donde se mire a este film le sobra por lo menos media hora. El desmesurado despliegue de imágenes resquebraja el ritmo trepidante de la acción y llega un instante  -precisamente donde se interrumpe la proyección para intercalar el descanso- en que sabemos que nada nuevo se nos puede ofrecer ya. (José Luis Martínez Redondo en ABC del 12 de abril de 1966)

El reparto estelar está encabezado por Tony Curtis como "The Great Leslie" y Jack Lemmon como el villano "Professor Fate". Leslie representa el arquetipo del héroe clásico, siempre impecable y vestido de blanco, mientras que Fate es el antagonista tradicional, vestido de negro, con bigote y una risa maníaca. A ellos se une Natalie Wood como Maggie DuBois, una periodista sufragista que decide participar en la competencia. Aunque la química en pantalla es notable, se sabe que Wood inicialmente no quería participar en el filme y solo aceptó tras la promesa de protagonizar posteriormente el drama Inside Daisy Clover.

La trama sigue a los competidores a través de tres continentes, enfrentando diversos peligros y situaciones absurdas en su camino a París. Blake Edwards, un admirador del cine mudo, dedicó la película a los cómicos Laurel y Hardy, incorporando numerosos gags visuales, peleas de taberna y duelos de espadas. Uno de los segmentos más recordados ocurre en el reino ficticio de Carpania, que sirve como parodia de El prisionero de Zenda, donde Lemmon interpreta doblemente al profesor Fate y al príncipe Hoepnick debido a su parecido físico.

La producción destacó por la creación de vehículos personalizados que se han vuelto icónicos en la historia del cine. El "Leslie Special" fue construido para parecerse al Thomas Flyer que ganó la carrera real de 1908, mientras que el "Hannibal Twin-8" del profesor Fate contaba con dispositivos de sabotaje como un cañón y un generador de humo. Se construyeron varios ejemplares de cada automóvil, algunos de los cuales se encuentran hoy en museos automovilísticos de Estados Unidos. El rodaje incluyó locaciones internacionales en Austria y París, además de numerosos estudios en California.

El punto culminante de la cinta es la famosa pelea de pasteles, promocionada como la más grande jamás filmada en el cine. Se utilizaron más de 4,000 pasteles reales durante cinco días de rodaje, con un costo aproximado de 18,000 dólares solo en repostería. Edwards diseñó la escena para generar tensión, permitiendo que el héroe Leslie permaneciera impecable hasta el momento justo en que finalmente es alcanzado por un pastel blanco. La filmación fue físicamente agotadora para el elenco y el set llegó a desprender un olor desagradable debido a los residuos de pastel acumulados durante el fin de semana.

La música y la estética visual también juegan un papel crucial en la identidad del filme. Henry Mancini compuso una banda sonora romántica y encantadora, destacando la canción "The Sweetheart Tree", que fue nominada al Oscar. Los vestuarios fueron diseñados por la legendaria Edith Head, quien trabajó meticulosamente para equilibrar el estilo de 1900 con la estética de los años 60, especialmente en los atuendos de Natalie Wood. Por su parte, Ken Mundie creó una secuencia de títulos única al estilo de diapositivas que complementa el tono nostálgico de la obra.

El legado de la película trasciende el cine, siendo la principal influencia para la serie animada "Wacky Races" (Los Autos Locos) de Hanna-Barbera. El personaje de Dick Dastardly está basado directamente en el Professor Fate interpretado por Jack Lemmon. A pesar de que en su estreno recibió críticas mixtas por ser considerada "exagerada", la película ganó un Premio de la Academia por sus efectos de sonido, a cargo de Treg Brown, un veterano de los dibujos animados de Warner Bros.

En conclusión, La carrera del siglo es un monumento a la comedia de bofetadas (slapstick) y una oda al cine clásico que, aunque puede resultar excesivamente larga con sus 160 minutos, desborda una energía creativa innegable. Su valor reside en su capacidad para transformar un evento histórico en una fantasía visual llena de color y humor absurdo, logrando un equilibrio entre la nostalgia y la sátira. Aunque críticos de la época cuestionaron su falta de sustancia, el tiempo la ha consolidado como un clásico del entretenimiento familiar que celebra tanto la invulnerabilidad del héroe como la persistencia cómica del villano. Es una obra que demuestra que la ambición desmedida en el presupuesto puede resultar en un espectáculo visual inolvidable.

Película estrenada en Madrid el 10 de abril de 1966 en el cine Proyecciones.

Reparto: Jack Lemmon, Tony Curtis, Natalie Wood, Peter Falk, Keenan Wynn, Arthur O'Connell, Vivian Vance, Dorothy Provine, Larry Storch, Ross Martin.

lunes, 23 de febrero de 2026

Esplendor en la hierba (Splendor in the Grass, 1961). Elia Kazan

Estrenada en 1961, Esplendor en la hierba (Splendor in the Grass) representa una pieza fundamental en la filmografía de Elia Kazan, cerrando una década de obras maestras que exploraron la marginación y la psique estadounidense. Escrita por William Inge, la película se sitúa en Kansas a finales de la década de 1920, pero funciona como una crítica mordaz a la moralidad puritana y la hipocresía social de mediados del siglo XX. La trama sigue a dos adolescentes, Deanie Loomis y Bud Stamper, cuyo amor romántico se ve asfixiado por las restricciones sexuales impuestas por su entorno, lo que conduce a una tragedia personal marcada por la represión.

Es película valiente y de peligrosos matices por la misma dificultad que plantea la llegada de la pubertat. Y cuando, como en este caso, se trata de exponer tan grave problema de una manera dramàtica y concreta, sólo la mano maestra de Elia Kazan es capaz de sortear el espinoso camino con realismo y con limpieza, sin hurtar ninguna dificultad, pero tocándolas todas con finísimo tacto. (...) “Esplendor en la yerba” es una película importante, obra legítima de un veterano maestro y buena para el recuerdo y hasta para la meditación. Película con amarga y mansa moraleja. (Gabriel García Espina en ABC del 29 de enero de 1963)

Los protagonistas, interpretados por Natalie Wood y Warren Beatty, encarnan la lucha entre el deseo natural y las normas de conducta "adecuadas". Mientras Bud lidia con la presión de su padre y su propia frustración física, Deanie es bombardeada por las advertencias de su madre sobre la castidad, bajo la premisa de que las "chicas buenas" no deben tener sentimientos sexuales. Esta tensión constante entre el instinto y la represión se convierte en el motor destructivo de su relación, llevando a los personajes al borde del colapso mental y moral.

El conflicto generacional es un tema central, donde los padres actúan como los "asesinos" del amor romántico en nombre de virtudes caducas. Ace Stamper, un millonario hecho a sí mismo, y la Sra. Loomis, una mujer dominante, imponen a sus hijos una visión del éxito y la respetabilidad que ignora la salud emocional. Kazan utiliza este escenario para denunciar cómo las ambiciones materiales y el puritanismo distorsionado de la generación anterior sacrifican la felicidad de los jóvenes por el estatus y la apariencia.

Kazan utiliza magistralmente la puesta en escena y la cultura material para comunicar el mundo interior de los personajes. Los objetos en el hogar de los Loomis y los Stamper no son decorativos, sino extensiones de sus luchas; por ejemplo, Deanie crea un "santuario" con fotos de Bud para canalizar su deseo reprimido, mientras que Ace utiliza su mansión para proyectar un poder basado únicamente en el consumo. Esta técnica del "Método" permite que los objetos hablen por los actores, revelando la complejidad moral y emocional que las palabras no pueden expresar.

Desde el punto de vista técnico, la película destaca por el uso simbólico del agua y el color. Kazan y el director de fotografía Boris Kaufman evitaron los colores brillantes típicos de la época para lograr una estética monocromática y fría, huyendo de una apariencia de "fruta de cera" en los actores. Asimismo, la imagen recurrente de la cascada funciona como un trasfondo de la fuerza incontenible del deseo sexual, contrastando con la rigidez de los espacios interiores donde los jóvenes se sienten atrapados.

El desenlace de la película es una exploración sobre la pérdida de la inocencia y la sabiduría que surge de la experiencia. Años después de su separación, Deanie y Bud se reencuentran como adultos ajustados a la realidad, habiendo perdido su vigor juvenil pero ganando una comprensión filosófica de la vida. Este final, considerado por Kazan como uno de los más satisfactorios de su carrera, se apoya en el poema de William Wordsworth, que sugiere que, aunque el esplendor inicial se haya ido, se debe encontrar fortaleza en lo que queda atrás.

Finalmente, la película cierra con una visión de supervivencia frente a la caída del sueño americano materialista. Bud termina viviendo una vida modesta como agricultor, lejos de la opulencia corrupta de su padre, quien se suicidó tras el colapso financiero de 1929. A través de esta resolución, Kazan propone que la verdadera "buena vida" no reside en el consumo excesivo o el estatus, sino en la integridad moral y la capacidad de aceptar la realidad con resiliencia, transformando el dolor en una forma de entendimiento profundo.

Esplendor en la hierba constituye una de las acusaciones más feroces contra el materialismo y la represión social en el cine clásico. La genialidad de Kazan reside en su capacidad para demostrar que la rigidez de los valores morales y económicos —a menudo presentados como la "buena vida"— es en realidad una fuerza destructiva que fragmenta la identidad humana. Al situar la historia en el pasado, Kazan ofrece una perspectiva objetiva que permite al espectador de cualquier época reconocer la falsedad de la máscara de respetabilidad. La película nos recuerda que la verdadera madurez no consiste en la conformidad, sino en la fortaleza espiritual necesaria para sobrevivir a la pérdida y encontrar un nuevo significado en los fragmentos de la juventud.

Película estrenada en Madrid el 28 de enero de 1963 en el cine Rialto. 

Reparto: Natalie Wood, Warren Beatty, Pat Hingle, Audrey Christie, Barbara Loden, Zohra Lampert, Sandy Dennis, Phyllis Dieller, Gary Lockwood.