Estrenada en 1961, Esplendor en la hierba (Splendor in the Grass) representa una pieza fundamental en la filmografía de Elia Kazan, cerrando una década de obras maestras que exploraron la marginación y la psique estadounidense. Escrita por William Inge, la película se sitúa en Kansas a finales de la década de 1920, pero funciona como una crítica mordaz a la moralidad puritana y la hipocresía social de mediados del siglo XX. La trama sigue a dos adolescentes, Deanie Loomis y Bud Stamper, cuyo amor romántico se ve asfixiado por las restricciones sexuales impuestas por su entorno, lo que conduce a una tragedia personal marcada por la represión.
Es película valiente y de peligrosos matices por la misma
dificultad que plantea la llegada de la pubertat. Y cuando, como en este caso,
se trata de exponer tan grave problema de una manera dramàtica y concreta, sólo
la mano maestra de Elia Kazan es capaz de sortear el espinoso camino con
realismo y con limpieza, sin hurtar ninguna dificultad, pero tocándolas todas
con finísimo tacto. (...) “Esplendor en la yerba” es una película importante,
obra legítima de un veterano maestro y buena para el recuerdo y hasta para la
meditación. Película con amarga y mansa moraleja. (Gabriel García Espina en ABC
del 29 de enero de 1963)
Los protagonistas, interpretados por Natalie Wood y Warren Beatty, encarnan la lucha entre el deseo natural y las normas de conducta "adecuadas". Mientras Bud lidia con la presión de su padre y su propia frustración física, Deanie es bombardeada por las advertencias de su madre sobre la castidad, bajo la premisa de que las "chicas buenas" no deben tener sentimientos sexuales. Esta tensión constante entre el instinto y la represión se convierte en el motor destructivo de su relación, llevando a los personajes al borde del colapso mental y moral.
El conflicto generacional es un tema central, donde los padres actúan como los "asesinos" del amor romántico en nombre de virtudes caducas. Ace Stamper, un millonario hecho a sí mismo, y la Sra. Loomis, una mujer dominante, imponen a sus hijos una visión del éxito y la respetabilidad que ignora la salud emocional. Kazan utiliza este escenario para denunciar cómo las ambiciones materiales y el puritanismo distorsionado de la generación anterior sacrifican la felicidad de los jóvenes por el estatus y la apariencia.
Kazan utiliza magistralmente la puesta en escena y la cultura material para comunicar el mundo interior de los personajes. Los objetos en el hogar de los Loomis y los Stamper no son decorativos, sino extensiones de sus luchas; por ejemplo, Deanie crea un "santuario" con fotos de Bud para canalizar su deseo reprimido, mientras que Ace utiliza su mansión para proyectar un poder basado únicamente en el consumo. Esta técnica del "Método" permite que los objetos hablen por los actores, revelando la complejidad moral y emocional que las palabras no pueden expresar.
Desde el punto de vista técnico, la película destaca por el uso simbólico del agua y el color. Kazan y el director de fotografía Boris Kaufman evitaron los colores brillantes típicos de la época para lograr una estética monocromática y fría, huyendo de una apariencia de "fruta de cera" en los actores. Asimismo, la imagen recurrente de la cascada funciona como un trasfondo de la fuerza incontenible del deseo sexual, contrastando con la rigidez de los espacios interiores donde los jóvenes se sienten atrapados.
El desenlace de la película es una exploración sobre la pérdida de la inocencia y la sabiduría que surge de la experiencia. Años después de su separación, Deanie y Bud se reencuentran como adultos ajustados a la realidad, habiendo perdido su vigor juvenil pero ganando una comprensión filosófica de la vida. Este final, considerado por Kazan como uno de los más satisfactorios de su carrera, se apoya en el poema de William Wordsworth, que sugiere que, aunque el esplendor inicial se haya ido, se debe encontrar fortaleza en lo que queda atrás.
Finalmente, la película cierra con una visión de supervivencia frente a la caída del sueño americano materialista. Bud termina viviendo una vida modesta como agricultor, lejos de la opulencia corrupta de su padre, quien se suicidó tras el colapso financiero de 1929. A través de esta resolución, Kazan propone que la verdadera "buena vida" no reside en el consumo excesivo o el estatus, sino en la integridad moral y la capacidad de aceptar la realidad con resiliencia, transformando el dolor en una forma de entendimiento profundo.
Esplendor en la hierba constituye una de las acusaciones más feroces contra el materialismo y la represión social en el cine clásico. La genialidad de Kazan reside en su capacidad para demostrar que la rigidez de los valores morales y económicos —a menudo presentados como la "buena vida"— es en realidad una fuerza destructiva que fragmenta la identidad humana. Al situar la historia en el pasado, Kazan ofrece una perspectiva objetiva que permite al espectador de cualquier época reconocer la falsedad de la máscara de respetabilidad. La película nos recuerda que la verdadera madurez no consiste en la conformidad, sino en la fortaleza espiritual necesaria para sobrevivir a la pérdida y encontrar un nuevo significado en los fragmentos de la juventud.
Película estrenada en Madrid el 28 de enero de 1963 en el cine Rialto.
Reparto: Natalie Wood, Warren Beatty, Pat Hingle, Audrey Christie, Barbara Loden, Zohra Lampert, Sandy Dennis, Phyllis Dieller, Gary Lockwood.

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