Una visión nueva del Caballero de la Triste Figura, que vive obsesionado por la caballería andante y sus códigos de honor. Acompañado de su peculiar escudero Sancho Panza, Don Quijote recuerda algunas de las aventuras que han compartido.
Pese a todo, hay momentos en que el aura del Caballero ilumina
la acción. Cortas secuencias donde la emoción brota con dignidad y hermosura
como si Cervantes iluminara al guionista Carlos Blanco y a Roberto Gavaldón. Porque
el filme se ha hecho con voluntad de belleza y ésta acude en algunos momentos a
la llamada. Pero la deformación es demasiado grave y Cantinflas, aún
demostrando que es un gran actor, sólo produce una baja caricatura del
admirable Sancho Panza. Mucho mejor está Fernando Fernán-Gómez, aunque en este
filme, y por razones comerciales, el escudero relegue al caballero a segundo
plano. (...) Técnicamente la película está bien hecha, con nítida fotografía,
con sobriedad en el juego de cámara, y la iluminación, con sólo discreta
ilustración musical. “Don Quijote cabalga de nuevo” tiene más osadía que logro.
No es Cantinflas –admirable actor cómico- ni el tipo ni de la talla que pide
Sancho Panza. Como todo ha sido pensado para él, todo queda tristemente bajo de
talla. (Lorenzo López Sancho en ABC del 11 de marzo de 1973)
La enteca figura de Mario Moreno no da físicamente la
dimensión de Sancho Panza. No es el orondo, redondo y apaisado personaje
descrito por Cervantes. Pero, en contrapartida, en su modo peculiar de «ver» e
interpretar al personaje, hay un sentido humano y popular que se expresa en
muchas ocasiones con brillante fortuna. Sin duda que esta realización de Gavaldón
está muy por debajo de la fuerza y el interés del tema, sobre todo para un
español, que siempre sentirá ante el texto cervantino reverencia. Pero no sería
justo negar que la película resulta entretenida, que muchos de sus trances son
chispeantes y graciosos y que, en general, las visiones manchegas y quijotescas
de la cinta están recogidas fotográficamente con dignidad artística, majestad
de expresión y una noble prestancia. (A. Martínez Tomás en La Vanguardia del 11
de abril de 1973)
En términos generales, este largometraje del mexicano Gavaldón es un digno espectáculo, bien llevado en su técnica y apreciable en lo interpretativo. Fernando Fernán Gómez teatraliza su Quijote y recarga esa vena histriónica que conviene a su interpretación. En contraste, el gran Mario Moreno Cantinflas opta por el naturalismo, y es grato que modere sus visajes y picardías de pelado en beneficio de esa ingenua sentimentalidad que caracteriza a su personificación de Sancho. Con todo, el mérito mayor corresponde al director, perfeccionista y capaz de repetir una toma hasta lograr un impecable acabado. De él dijo Ariel Zúñiga lo siguiente: «El arte de Gavaldón es esencialmente el de la repetición». (Centro virtual Cervantes)
Aquí no estamos ante una ilustración o adaptación propiamente dicha de la obra original, sino ante una historia nueva -escrita íntegramente por Carlos Blanco- que sigue de cerca, eso sí, los vericuetos argumentales de la novela, pero que se aleja de ellos cuando le conviene para inventar situaciones y lances distintos, que altera por completo el desenlace, que cede a Sancho Panza el protagonismo principal, que convierte a Don Quijote en acompañante de su escudero y que hace hablar a sus protagonistas con un lenguaje diferente. (Carlos F. Heredero en Don Quijote en el cine)
Versión pretendidamente cómica del mítico libro de Cervantes, a tono con el particular tipo de humor popularizado por Cantinflas, algo que escandalizó apreciablemente a muchos intelectuales, para quienes constituyó toda una afrenta que el personaje de Sancho Panza se viera transformado en todo un "peladito" mexicano. (Carlos Aguilar en Guía del cine)
Las licencias que se toma el film –que Cervantes aparezca en escena como espectador de lo que acontece, tomando notas para lo que será su próxima novela o que pase por alto los pasajes más populares para centrarse en las dos tramas principales en las que se centra (el juicio del Quijote y el nombramiento como gobernador de Sancho)- se antojan lo mejor de la película, así como las interpretaciones, todas soberbias, y todo lo referente al diseño de producción, ambientación y fotografía. Una factura técnica impecable. (Aquí vale todo)
Película estrenada en Madrid el 9 de marzo de 1973 en el cine Capitol; en Barcelona, el 9 de abril de 1973 en los cines Borrás, Bosque, Palacio Balañá y Principal Palacio.
Reparto: Fernando Fernán Gómez, Mario Moreno "Cantinflas", María Fernanda D'Ocón, Mary Francis, Ricardo Merino, Javier Escrivá, José Orjas, Emilio Laguna, Laly Soldevila, María Luisa Ponte, Valeriano Andrés, Manuel Alexandre, Valentín Tornos.
Aurora se incorpora como maestra a un pequeño pueblo castellano. En
seguida se convierte en centro de las murmuraciones debido a los
modernos métodos pedagógicos que aplica. Uno de sus alumnos, de doce
años, se enamora de ella, produciéndose un malentendido que escandaliza
al pueblo. La llegada de Fernando, un viejo republicano exiliado, supone
un apoyo para Aurora, pues rápidamente surge un vínculo afectivo entre
ellos.
Hay que añadir que a la riqueza temática, a la finura de las sugestiones y las alusiones, se una una calidad de escritura cinematográfica «depouillée», despojada. Escritura de frases cortas, directas, unidas por un montaje preciso y de extraño encanto, ya que une las anotaciones humanas y las paisajísticas, aprovechando la belleza increíble de Pedraza, la expresividad castellana de sus campos. Ni una postal, ni un plano exento. Incorporación perfecta de ámbito y acción, o sea, rigor y belleza entendidos como músculos de un relato sin estridencias, salvo el plano inesperado y sobrecogedor del can ahorcado y la escena bien resuelta del intento de violación de la maestrita. Armiñán ha conseguido una depuración de su lenguaje que le acerca a las corrientes más puras y actuales de un cine exigente. (Lorenzo López Sancho en ABC del 19 de noviembre de 1974)
Armiñán ha pretendido hacer un filme en el que se destaquen los contrastes entre el ayer y el hoy, entre la gente inmovilista —e inmovilizada— y el progresismo de la maestrita enamoradiza y excitante, que no duda incluso en inquietar sexualmente al muchachito que sabe que la ama. Ideológicamente, la trama nos parece un pretencioso galimatías, que ignoramos exactamente lo que quiere decir ni adónde va. Pero del montón de anécdotas que integran la trama —entre las cuales un intento de violación de la maestrita, por un bruto— se deduce un cierto interés, que intriga más por lo que se supone que quiere decir que no por lo que realmente dice. (A. Martínez Tomás en La Vanguardia del 1 de diciembre de 1974)
Relato romántico-costumbrista salpicado de un cierto escándalo debido al
triángulo que retrata. Ana Belén encarna a una profesora que se instala
en un pueblo cuya existencia altera con su presencia. Tierna, bonita,
pelín blanda. (Antonio Albert en El País)
En dura lucha con la censura del general Franco, que impone cambios, supresiones y obliga a rodar nuevas escenas, se convierte en uno de los grandes éxitos del cine español de la última etapa de la dictadura y también en el mejor trabajo de Jaime de Armiñán, junto con el similar El nido (1980). Como es habitual en las películas escritas y dirigidas por Armiñán, está narrada en clave de comedia de costumbres y sus personajes nunca se atreven a tomar decisiones trascendentales, pero encierra un buen dibujo de unos interesantes seres solitarios perdidos en un pequeño pueblo, lleno de referencias cinematográficas... (Augusto M. Torres)
Estrepitoso éxito comercial en su momento, por la grata sencillez de su acabado y su insólita ausencia de intelectualismo, todo un detalle para un film español de "qualité" de los primeros 70. (Carlos Aguilar)
He aquí una de las películas españolas míticas de los años setenta, una de las cintas que marcaron a toda una generación de jóvenes que se encontraron de repente con un doble cambio: de niño a hombre y de súbdito a ciudadano, (o, al menos, a intentar ser un ciudadano..). El amor del capitán Brando conectó extraordinariamente con el público de su época porque ofrecía justamente lo que ansiaba el pueblo español: libertad, reconciliación, paz, progreso. Ése fue el acierto de Jaime de Armiñán y de Juan Tébar en el guión, que se articulaba sobre un triángulo insólito: una maestrita rural de ideas avanzadas, un apenas adolescente hipersensible enamorado de su profesora, y un viejo republicano que vuelve del exilio para encontrarse con una España que ni es la de la Guerra Civil, ni tampoco la de la noche oscura de Franco. (Enrique Colmena en Criticalia.com)
La historia, más o menos coral, transcurre en Pedraza, un pueblo de Segovia, donde entre otros personajes destacan una maestra modernilla, Ana Belén, un exiliado republicano, Fernando Fernán Gómez, un joven que está a punto de acceder al mundo de los adultos, Jaime Gamboa, el alcalde, Antonio Ferrandis, la farmacéutica, Amparo Soler Leal... Pero el meollo del asunto lo constituye el joven enamorado de la maestra, que sublima como si la cosa fuera una película de ficción con Marlon Brando y Robert Mitchum como protagonistas de excepción; y ello deviene en metáfora, algo forzada, sobre la situación política. (Decine21)
Película estrenada en Madrid, el 15 de noviembre de 1974 en el cine Azul; en Barcelona, el 28 de noviembre de 1974 en el cine Cataluña.
Reparto: Fernando Fernán-Gómez, Ana Belén, Jaime Gamboa, Amparo Soler Leal, Julieta Serrano, Antonio Ferrandis, Verónica Llimerá, Fernando Marín, Eduardo Calvo, Chus Lampreave.
Para poder abrir una boutique propia, Alicia se ve obligada a ejercer el
oficio más antiguo del mundo. Lorenzo, ingenuo y simplón, novio de la
infancia en el pueblo, la visita en Madrid, sin conocer su nueva vida.
El descubrimiento de la verdad acabará alejándoles, y Alicia se casará
con Enrique un hombre de negocios entrado en edad. Pasado el tiempo,
Lorenzo abandonará a su vez el pueblo y se vendrá a Madrid, de nuevo
para comenzar una nueva vida, con Alicia, que está casada a su vez con
Enrique.
Todo parece haberse fiado a la presencia, indudablemente sugerente, de María Luisa San José y a sus destapes más o menos fugaces. Por lo demás, la situación es tan limitada y tan pobre que no es posible sacarle mucho partido y las reiteraciones se suceden, insistentemente, hasta resultar cargantes. Da la impresión de que el guión se ha ido elaborando sobre la marcha, bajo la apremiante angustia del «¿qué hacemos ahora?», con una absoluta falta de credibilidad en ninguno de los tipos que debían centrar la acción. (Hermes en ABC del 11 de febrero de 1977)
Jesús Yagüe aprovecha el enredo humorístico-satírico-erótico que constituye la trama del filme para hacer una crítica bastante ácida de las instituciones más estables y respetadas que ha habido en España hasta hace poco tiempo, entre ellas el matrimonio, en su aspecto sacramental y reverencial. Otras muchas picardías y travesuras se deslizan también en el filme, mientras se va obsequiando a la clientela con los atractivos desnudos de María Luisa San José, siempre de indiscutible calidad, y alto valor estético. La historieta es animada, divertida y ha sido dirigida con buen pulso. Además, Yagüe ha procurado hacer brillar el excelente reparto artístico... (M.T. en La Vanguardia del 26 de julio de 1977)
Esta vez Jesús Yagüe mete mano en el guion, y su dirección,
que economiza en planos pero que sale adelante con la velocidad que le otorgan
los actores a la acción, como viene siendo habitual en el director, resulta de
lo más eficaz. Vamós, que está entretenida. (Aquí vale todo, Blog de cine)
Yagüe –con la colaboración en el guión de Álvaro Lion-Depetre y Jaime
Zurinaga- factura así un extraño híbrido en el que los desnudos
integrales de María Luisa San José se multiplican exponencialmente, con
un papel de amante grosero llevado con insólita convicción por Fernando
Fernán-Gómez, y con un imposible rol de cura ingenuo, antiguo novio de
la chica, que acaba de colgar los hábitos, que le cae en suerte a
Sacristán. Aparte del morbo que intentaba fomentar la publicidad de la cinta
–“la espléndida anatomía de María Luisa San José por primera vez al
descubierto”- poco más ofrece la cinta. Hoy ni siquiera tiene interés
sociológico. (De qué va la peli.com)
Película estrenada en Madrid el 7 de febrero de 1977 en los cines Bilbao, Montera y Victoria; en Barcelona el 19 de julio de 1977 en los cines Rex y Palacio Balañá.
Reparto: María Luisa San José, José Sacristán, Teresa Gimpera, Fernando Fernán-Gómez, Marisa Porcel.
En un internado religioso de la España de la transición, regido por mano
dura por el director y sobre todo por el prefecto, los alumnos se
sublevan contra sus superiores. En paralelo a los acontecimientos del
país, los chicos se rebelan "contra la tiranía" y demandan poder
participar en la toma de decisiones. Adaptación de una novela de José María Vaz de Soto.
Una película a la vez oportuna y oportunista, con indudables aciertos parciales en cuanto a forma, un discutible planteamiento de fondo, y una interpretación más que aceptable en líneas generales. Un producto, en suma, comercial, que no recurre al sexo ni al panfleto, lo cual es bastante, y que además contiene humor en dosis considerables. (Pedro Crespo en ABC del 8 de junio de 1978)
Película de circunstancias, realizada con una estimable habilidad por José Luis Gutiérrez, hombre de ideas «nuevas», que procura, en lo posible, arrimar «el ascua a su sardina. (A. Martínez Tomás en La Vanguardia del 15 de septiembre de 1978)
En esta obra Manuel Azaña es representado como símbolo de resistencia, si bien el ocultamiento y la tergiversación de la historia por parte de la dictadura, hace que su figura sea casi desconocida para los colegiales, hasta el punto de no saber escribir bien el nombre del político republicano. ¡Arriba Hazaña! fue una película importante en su momento por muchas razones: tuvo un gran éxito en taquilla en su estreno, por la novedad en abordar el tema que luego repitieron otras películas, y por sus conclusiones sobre la Transición, no del todo complacientes. (Instituto Cervantes)
Película estrenada en Madrid en el cine Gran Vía el 24 de mayo de 1978 y en Barcelona el 10 de septiembre de 1978 en el cine Diagonal.
Reparto: Fernando Fernán Gómez, Héctor Alterio, José Sacristán, Gabriel Llopart, Luis Ciges, José Franco, Quique San Francisco, Iñaki Miramón, Lola Herrera.
Una huérfana, acogida en casa de unos desaprensivos que pretenden
utilizarla en un turbio negocio, huye con su gato y su canario. Acuciada
por las circunstancias, entra en casa de una modista con intención de
robar, pero el trato que le dispensa la dueña, Nena, la hace desistir de
su empeño. Sin embargo, cuando va a dejar el objeto que había robado,
un criado la descubre y la denuncia. Cuando Nena conoce la situación de
la chica la acoge como criada. La huérfana ayudará a la dueña de la casa
a solucionar sus problemas sentimentales.
Segunda
adaptación de la obra de teatro homónima de Carlos Arniches, que el
realizador Ramón Quadreny dirigió en 1943, durante el momento más duro
de la posguerra española. “La chica del gato” pertenece a la serie de
comedias que el director catalán realizó durante los años cuarenta con
la actriz Josita Hernán como protagonista. (ABC)
Cine de posguerra, rodado con pocos medios y con una trama sombría y
pobre, en la que destaca la presencia de Fernando Fernán Gómez,
encargado de poner el punto de humor. (Fernando Morales en El País)
Puede que la realización técnica en una comedia como La chica del gato
sea en ocasiones un tanto tosca. No puede decirse lo mismo, sin
embargo, de la lograda recreación de los bajos fondos que se nos
presenta en las escenas iniciales, mostrados con un cierto toque
documental y donde unos harapientos Eulalio y Eufrasia (Ana María
Quijada) parecen verdaderamente salidos de las filas del hampa. (Cinefilia Sant Miquel)
Una modesta aunque decorosa versión (...) Magnífica fotografía de Foriscot y aceptables decorados de Ferrer y Fontanals. Azagra comparece con una adecuada partitura ilustrativa. El público agradeció la amenidad del tema, en el que sobran situaciones de auténtico sabor. (Fernando Méndez-Leite)
Cinematográficamente, Quadreny, que es el director, ha realizado una película bastante mediocre, pero para divertirse queda la salsa de los decires y vayas arnichescos y la interpretación que es bastante buena. Josita Hernán da vida a la ingenua, con su gracia natural y buen arte escénico. Está muy bien Espantaleón, y secundan con mucho acierto a esta pareja de buenos artistas, Fuensanta Lorente, Pilar Guerrero, Blanquita Suárez, Ana María Quijada y Luis Pérez de León. (Ródenas en ABC del 19 de diciembre de 1943)
Película estrenada el 19 de diciembre de 1943 en el Cine Paz de Madrid.
Reparto: Josita Hernán, Juan Espantaleón, Fernando Fernán Gómez, Pilar Guerrero, Fuensanta Lorente, Luis Pérez de León.
Franquismo, años cuarenta. En una compañía de cómicos de la legua medio
emparentados entre sí, aunque no recuerdan con precisión cuál es su
parentesco, surgen amores y desamores. Hay separaciones dolorosas y
encuentros felices; el trabajo se entremezcla con el amor, los problemas
económicos con los familiares, y el hambre con el sueño de alcanzar el
triunfo.
El filme lo ha escrito y dirigido un actor, lo han interpretado una
veintena de actores, lo han producido dos actores, lo ha musicalizado un
noctámbulo actor del saxo y lo ha fotografiado un maestro indagador de
rostros de actores. No podía ser de otra manera. Sólo el actor puede
llorar así su apagamiento, decir cómo lamento que allí donde él muere,
muere el teatro. Esa es la triste, oscura condición testamentaria de
está bellísima obra. (Ángel Fernández Santos en El País del 17 de octubre de 1986)
Con todo, en el difícil equilibrio entre los dos primeros tercios y el último, «El viaje aninguna parte» es la mejor película de Fernando Fernán-Gómez director-guionista. (...) El estilo de la realización es funcional, sin ningún tipo de florituras, sin que la sintaxis cinematográfica merezca ningún subrayado por su calidad o sus hallazgos, simple vehículo de sinceridades agnósticas. (Pedro Crespo en ABC del 19 de octubre de 1986).
No parece exagerado ver en "El viaje a ninguna parte", la mejor película española de este año hasta el momento, su obra maestra, la culminación feliz de una carrera de actor, escritor y director absolutamente fuera de lo común. (José Luis Guarner en La Vanguardia del 13 de noviembre de 1986)
El mejor film de Fernán Gómez desde su memorable "El extraño viaje", donde fija su mirada en el mundo de los cómicos ambulantes. Con un espíritu cercano al Bardem de "Cómicos", contempla este entrañable universo con una acertada mezcla de ternura y sarcasmo. Estructurada con gran habilidad, y con un reparto de lujo, supera felizmente su larga duración sin que el cansancio haga presa en el espectador. (Fotogramas)
Quizá el único (y pequeño) defecto de esta obra clave de nuestro cine radique en su compleja estructura de flashbacks, en cierta ruptura rítmica un tanto caótica que no desmerece la, en su conjunto inquietante, profunda e impagable visión de la vida de este genial director, guionista e imponente actor que es parte fundamental de la historia cultural de nuestro país, de aquella idiosincrasia irrepetible del cine que hoy, algunos, miramos con nostalgia. (Los lunes seriéfilos)
La dirección fotográfica de Alcaine quiso recordar lo que había visto en su infancia, cuando en muchas casas españolas de la posguerra la luz era un bien de pudientes y el calor en el hogar esquivaba a la mayoría. Su fotografía, poco dada a artificios, quiso captar la tristeza de la pobreza en uno de los rodajes en los que, según confiesa, más ha disfrutado. Si a eso le sumamos el acierto de una espléndida banda sonora de un talento musical como Pedro Iturralde y las nostálgicas canciones de Los Panchos y Alberto Pérez, el homenaje a estos cómicos de la legua que viajan por tascas de mala muerte mientras luchan contra su propia extinción resulta sobrecogedor. (Jorge B. Montañés y Daniel Izeddin en El Mundo)
Pero nada funcionaría si no fuera por José Sacristán. El actor presenta
una exquisita actuación. No sólo la mejor de su carrera, sino una de las
mejores del cine español. Invoca casi cuatro décadas de una vida, en
varios planos de realidad, y es persuasivo hasta el momento de la
muerte. Fernán Gomez lo despide con un minuto de silencio a lo largo de
los lugares que le sirvieron de escenario, reales e imaginarios – o más
bien, todos imaginarios, porque sabemos que estamos viendo una
construcción cinematográfica. Pero el impacto emocional es innegable,
especialmente cuando la cámara repasa el legendario Cafe Gijón, lleno de
veteranos, aspirantes, diletantes y soñadores. En el fondo, todos
queremos creer en lo imposible. Esta carte de amor a los actores toma
medida del sueño y la pesadilla, convencida de que pase lo que pase, la
lucha vale la pena. La película ganó tres premios Goyas: Mejor Película,
Mejor Dirección y Mejor Guión Adaptado. (Juan Carlos Ampié en Cine Qua Non)
Película estrenada el 16 de octubre de 1986.
Reparto: José Sacristán, Fernando Fernán Gómez, Juan Diego, María Luisa Ponte, Nuria Gallardo, Gabino Diego, Laura del Sol, Agustín González, Óscar Ladoire, Queta Claver, Simón Andreu, Carlos Lemos, Carmelo Gómez