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jueves, 5 de marzo de 2026

Todos los hombres del presidente (All the President's Men, 1976). Alan J. Pakula

Todos los hombres del presidente (1976), dirigida por Alan J. Pakula, es considerada una de las películas más precisas y trascendentales sobre el periodismo de investigación en la historia del cine. Basada en el libro homónimo de Carl Bernstein y Bob Woodward, la trama se centra en los primeros siete meses del escándalo Watergate, desde el allanamiento en el complejo de oficinas hasta la segunda investidura de Richard Nixon. El filme narra cómo dos reporteros del Washington Post, inicialmente asignados a una noticia aparentemente menor, logran desentrañar una red de sabotaje y encubrimiento que involucraba a las más altas esferas del poder estadounidense.

Para un público que no sea norteamericano y tenga una excelente memoria, el caso “Watergate” no llega a resultar apasionante. Fatigan tantos nombres, tantos rostros, tantas reiteraciones. Los puntos fundamentales del relato quedan desdibujados. Hay, en suma, una fuerte dosis de oscuridad mezclada con algunas secuencias magistrales, con los momentos en que la veracidad de la historia se hace dramáticamente trascendente. (Pedro Crespo en ABC del 22 de octubre de 1976)

La producción fue impulsada por Robert Redford, quien compró los derechos del libro en 1974 y participó activamente en el desarrollo del guion junto a Pakula. Aunque el guionista William Goldman recibió el crédito oficial y ganó un Oscar por su trabajo, el proceso creativo estuvo marcado por tensiones, incluyendo borradores alternativos escritos por el propio Bernstein y su entonces pareja Nora Ephron. Finalmente, el enfoque se mantuvo en el dogged reporting (periodismo tenaz) de los protagonistas, eliminando la segunda mitad del libro para concentrar la tensión dramática en la investigación.

El éxito de la cinta reside en gran medida en la química y el contraste entre sus protagonistas: un reservado y analítico Bob Woodward (Redford) y un más impetuoso Carl Bernstein (Dustin Hoffman). Ambos actores pasaron meses en la redacción del Washington Post realizando investigaciones para sus papeles, logrando una interpretación que ha sido calificada como el "estándar de oro" para el cine sobre periodismo. Junto a ellos, Jason Robards brindó una actuación icónica como el editor Ben Bradlee, lo que le valió el Premio de la Academia al Mejor Actor de Reparto.

Visualmente, el filme destaca por la maestría de Gordon Willis, quien utilizó una iluminación fluorescente y composiciones gráficas para capturar la atmósfera de la redacción. Uno de los momentos más memorables es el plano cenital en la Biblioteca del Congreso, donde la cámara se aleja verticalmente hasta mostrar a los protagonistas como figuras diminutas en un mar de registros, simbolizando la magnitud de su tarea. Willis evitó el uso de colores vulgares y se apoyó en lentes divididas (split diopters) para mantener el foco tanto en el primer plano como en el fondo, integrando el entorno en la narrativa.

El diseño de sonido refuerza el realismo de la obra al prescindir casi totalmente de música incidental, permitiendo que el ruido ambiental de las máquinas de escribir y las conversaciones de oficina generen la tensión. Pakula buscaba una atmósfera naturalista donde los actores tuvieran que alzar la voz sobre sonidos cotidianos, como el estruendo de aviones, para intensificar la sensación de estar en una Washington real y laberíntica. El sonido metálico de las teclas golpeando el papel se ha convertido, con el tiempo, en un icono de la libertad de prensa.

La autenticidad fue una obsesión para el equipo, llegando a reconstruir minuciosamente la redacción del Post en un estudio de Burbank tras no recibir permiso para filmar en las oficinas reales. El diseño de producción incluyó réplicas exactas de escritorios, directorios telefónicos antiguos e incluso cajas de basura auténtica traída de la redacción original para asegurar que cada detalle fuera fiel a la época de 1972. Esta dedicación al detalle ayudó a transformar un proceso burocrático y tedioso, como es la comprobación de fuentes, en un thriller de suspense electrizante.

Temáticamente, la película se inserta en la "Trilogía de la Paranoia" de Pakula, explorando las zonas oscuras del poder y la gestión del secreto. A través de los encuentros clandestinos con la fuente anónima "Garganta Profunda" en garajes oscuros, el filme popularizó la frase "follow the money" (sigue el rastro del dinero), un concepto que no aparecía en el libro original pero que definió la lógica de la investigación. La obra concluye no con el triunfo personal de los reporteros, sino con un montaje de teletipos que anuncian la dimisión de Nixon, subrayando que el periodismo es el verdadero protagonista.

Todos los hombres del presidente trasciende el género biográfico para convertirse en una oda a la ética profesional y a la transparencia gubernamental. Su valor radica en no ceder a la tentación de "hollywoodizar" la historia con escenas de acción innecesarias, confiando en que la búsqueda de la verdad es suficientemente fascinante por sí misma. Al retratar las frustraciones, las pistas falsas y el riesgo personal de los periodistas, Pakula logró que el público interiorizara el estrés de una democracia bajo amenaza. Es una obra que permanece vigente en un mundo que aún lucha con la integridad de los medios y la rendición de cuentas del poder político.

Película estrenada en Madrid el 21 de octubre de 1976 en los cines Rialto y Fantasio.

Reparto: Robert Redford, Dustin Hoffman, Jack Warden, Martin Balsam, Hal Holbrook, Jason Robards, Jane Alexander, Ned Beatty, Stephen Collins, Lindsay Crouse.

jueves, 5 de febrero de 2026

Brubaker (1980). Stuart Rosenberg

Lanzada en 1980 y dirigida por Stuart Rosenberg, la película Brubaker es considerada una de las obras más destacadas en la carrera de su director, situándose junto a La leyenda del indomable (Cool Hand Luke) como un pilar del cine de prisiones. El filme está protagonizado por Robert Redford, quien interpreta a Henry Brubaker, un nuevo alcaide que asume el reto de reformar un sistema penal corrupto y violento en una granja penal de Arkansas. A diferencia de otros vehículos de lucimiento para estrellas de la época, esta cinta adopta una postura política contundente, alineándose con una visión liberal que desprecia el compromiso político cuando este se vuelve contraproducente para una sociedad justa.

“Brubaker”, en definitiva, es una película humanista y, si se quiere, un tanto maniquea, porques su protagonista no cuestiona la “injustícia” del sistema que hipócritamente considera a Wakefield como un establecimiento de “utilidad pública”, con tal de que resulte “rentable” a la comunidad, en lugar de ser “gravoso”. Pero, junto a una nueva visión –hasta cierto punto emparentada con las numerosísimas incursions del cine americano en el mundo carcelario- de la prisión, es también y fundamentalmente una narración que interesa por su bien dosificado dramatismo y por la excelente interpretación de Robert Redford... (Pedro Crespo en ABC del 7 de febrero de 1981)

La trama utiliza un recurso narrativo ingenioso: Brubaker entra en la prisión de Wakefield de incógnito, disfrazado como un recluso recién llegado. Durante sus primeros días, es testigo presencial de abusos sistémicos, que incluyen torturas, asaltos sexuales, comida infestada de gusanos y un sistema de fraude generalizado donde los negocios locales utilizan a los presos como mano de obra esclava. Tras revelar su verdadera identidad durante un tenso enfrentamiento, Brubaker asume su cargo oficialmente, provocando el asombro tanto de los guardias corruptos como de los prisioneros deshumanizados.

Una vez en el poder, el protagonista inicia una cruzada personal de reforma centrada en la rehabilitación y los derechos humanos. Esto lo lleva a un conflicto directo con la junta de prisiones del estado, descrita en las fuentes como una manifestación de las maquinaciones corporativas capitalistas que se benefician del statu quo. Brubaker despide a personal corrupto, detiene el uso de prisioneros como esclavos y forma un consejo de reclusos para que puedan autogobernarse, desafiando a las estructuras de poder que han lucrado con el sistema durante décadas.

El filme posee una base histórica sólida, pues se inspira libremente en el libro de no ficción de 1969 Accomplices to the Crime: The Arkansas Prison Scandal, escrito por Tom Murton y Joe Hyams. Murton fue un alcaide real contratado a finales de los 60 para modernizar las granjas penales de Arkansas, pero fue despedido en menos de un año tras generar publicidad negativa para el estado al descubrir fosas comunes de prisioneros asesinados. Esta conexión con eventos reales otorga a la narrativa una autenticidad cruda que resalta temas de reforma judicial todavía vigentes hoy en día.

Desde una perspectiva técnica, Rosenberg adopta un enfoque quasi neorrealista, donde la acción física se complementa con conversaciones políticas reveladoras, fruto del guion de W. D. Richter, que fue nominado al Oscar. El director utiliza primeros planos íntimos para orquestar momentos de gran catarsis emocional, como la escena final en la que los prisioneros aplauden en unidad mientras Brubaker es obligado a abandonar las instalaciones tras negarse a encubrir el escándalo de las tumbas. El reparto de apoyo es excepcional, incluyendo a un joven Morgan Freeman y a Yaphet Kotto como Dickie Coombes.

En el ámbito comercial y crítico, Brubaker fue un éxito rotundo. Producida con un presupuesto de entre 9 y 13 millones de dólares, la película recaudó más de 37 millones de dólares en Norteamérica, convirtiéndose en la decimonovena película más taquillera de 1980. Además de su nominación al Premio de la Academia por su guion, la cinta obtuvo el Golden Reel Award a la mejor edición de sonido, consolidando su estatus como un drama potente y bien ejecutado que capturó la atención nacional sobre los abusos en los sistemas penitenciarios.

El legado de la película se extiende a través de su impacto en el género de dramas carcelarios, influyendo en obras posteriores como The Last Castle (2001). Al final de la cinta, un texto informa que dos años después del despido de Brubaker, una demanda liderada por los reclusos logró que los tribunales declararan inconstitucional el trato en Wakefield, ordenando su reforma o cierre. De este modo, la película trasciende el mero entretenimiento para actuar como un llamado a la acción contra la complacencia ante la injusticia institucional.

A pesar de su éxito, Brubaker no está exenta de críticas. El célebre crítico Roger Ebert señaló que la película a veces sacrifica la dimensión humana de sus personajes en favor de sus posiciones ideológicas, presentando roles arquetípicos como el "reformador idealista" o el "político pragmático" de forma demasiado rígida. Asimismo, desde el análisis del realismo carcelario, se puede argumentar que el filme refuerza la idea de la prisión como una necesidad inevitable, enfocándose en reformar el sistema para hacerlo más humano en lugar de cuestionar su existencia misma. No obstante, su postura izquierdista totalizadora y su negativa a aceptar el compromiso político la mantienen como una obra valiente y necesaria dentro del cine político de Hollywood.

Película estrenada en Madrid el 4 de febrero de 1981 en los cines Real Cinema, Richmond, Luchana y Torre de Madrid. 

Reparto: Robert Redford, Yaphet Kotto, Jane Alexander, Murray Hamilton, David Keith, Tim McIntire, Morgan Freeman.


viernes, 29 de noviembre de 2024

El golpe (The Sting, 1973). George Roy Hill


Chicago, años treinta. Johnny Hooker (Redford) y Henry Gondorff (Newman) son dos timadores que deciden vengar la muerte de un viejo y querido colega, asesinado por orden de un poderoso gángster llamado Doyle Lonnegan (Shaw). Para ello urdirán un ingenioso y complicado plan con la ayuda de todos sus amigos y conocidos.

Es sumamente difícil aunar el caudal de perfecciones que Roy Hill suma en su esplèndida realización. Ni un metro de cinta sobra. El montaje es nervioso, rápido, elíptico y al mismo tiempo claro. (...) “El golpe” es un ejemplo de los grados de maestría a que es posible llegar en un cine comercial que, pese a su comercialidad, sea un producto honrado, atractivo y artístico. “El golpe” se inserta en los grandes logros peculiares del mejor cine norteamericano y habla un lenguaje universal, destinado a darle un enorme éxito popular en todo el mundo. (Lorenzo López Sancho en ABC del 21 de abril de 1974)

«El golpe» —en el título original «The Sting»— no es un filme trascendente, ni pretende hacer una revolución técnica o estética, ni tampoco ideológica o social. No sostiene tesis ninguna, ni abusa de exageraciones o violencias, como ahora está de moda. La cosa es más simple. Lo que se ha querido premiar en «El golpe» es la maestría de la realización, el equilibrio de su ritmo, la inteligente selección de los intérpretes, la bella y cuidada ambientación, etc. En suma, los valores que pudiéramos llamar clásicos, eternos, imprescriptibles. (A. Martínez Tomás en La Vanguardia del 29 de mayo de 1974)

Uno de los grandes éxitos comerciales de los 70, realizado en plena boga del llamado cine "retro" por prácticamente el mismo equipo de "Dos hombres y un destino". Su ingenioso guión, las adecuadas interpretaciones y la hábil recuperación de la música de Scott Joplin son sus principales alicientes. Su realización resulta tan discreta como eficaz. (Fotogramas)

El guión es de una perfección tan inusitada, que cuenta una mentira dentro de otra mentira, nos hace sentir privilegiados de conocer ambas mentiras, pero en el corazón de esa mentira reside otra (aunque no sería justo hablar de mentiras, quizá sí lo sería de falsas apariencias) que redondea de manera fabulosa la relación entre Gondorff y Hooker. En medio de todo ello, somos testigos de la fabricación de esa apariencia. Es extraordinario ver cómo se maquillan, cómo eligen la ropa, cómo construyen el decorado de la casa de apuestas. En realidad, es un falso ‘making of’ de la película. (Adrián Massanet en Espinof)

El estilo visual de Hill es oblicuo; en lugar de situar a sus actores en el encuadre y registrar la acción, parece acercarse sigilosamente a ella. Newman y Redford casi parecen estar de camino a otra película. Si eso suena a crítica, no lo es: el estilo aquí es tan seductor e ingenioso que es difícil de definir. No se parece a nada de lo que he visto de Hill y, por momentos, casi me recuerda a Jacques Tati cruzado con Robert Altman. Es bueno conseguir una película negra que se centre más en el humor y los personajes que en la sangre y las vísceras; es una película, como decimos, para toda la familia. (Roger Ebert)

En muchas películas de atracos, terminamos apoyando a los criminales, y El golpe no es una excepción. La película evita cualquier escrúpulo moral al presentar al objetivo de Gondroff y Hooker como un tipo realmente malo. Lonnegan no tiene cualidades redentoras, por lo que nos liberamos de cualquier remordimiento de conciencia por desear que lo estafen. Asimismo, el bastión de la ley y el orden de la película, Snyder, es tan reprensible como se puede imaginar. Los estafadores son presentados como hombres honestos con un código de honor que ganan su dinero aprovechándose de la avaricia de los demás. Todo esto contribuye a la sensación optimista que transmite la resolución, que agrada al público. El golpe representa una de las películas más populares y queridas que han ganado el premio a la mejor película en el último medio siglo y un ejemplo de gran entretenimiento. (James Berardinelli en Reel Views)

"El golpe" parece y suena como una comedia musical a la que le han quitado las canciones, dejando sólo una banda sonora de fondo con rags de piano antiguos que evocan con tanta facilidad a los tiempos anteriores a la Primera Guerra Mundial como a los años treinta. Muchos de los demás detalles de época no están demasiado firmemente anclados en el tiempo, pero la película es tan agradable, tan obviamente consciente de todo lo que está tramando, incluso de sus propios fraudes pintorescos, que opto por seguirla. Uno perdona sus incansables esfuerzos por cautivar, aunque sólo sea porque "El golpe" en sí es una especie de estafa, carente de las aspiraciones poéticas que lastraron a "Dos hombres y un destino". (Vincent Canby en The New York Times del 26 de diciembre de 1973)

La contribución de George Roy Hill es insignificante; su dirección no es exactamente fría per se, sino que no hace nada para desarrollar un clima emocional palpable. Sin embargo, no se puede tener todo. El golpe proporciona una buena y limpia diversión, una producción lujosa y es agradable de ver como lo son sus protagonistas. (Janet Maslin en The Boston Phoenix del 25 de diciembre de 1973)

El golpe es una película sin problemas (...), una película feliz de la que salimos alegres (...) habiendo presenciado el triunfo de la malicia y la insolencia sobre la estupidez y la maldad. (Jean de Baroncelli en Le Monde del 23 de abril de 1974)

El golpe recuerda a un elegante envoltorio navideño, deliciosamente coloreado y envuelto, en cuyo interior no hay nada más que humo y espejos. (Positif n° 159 de mayo de 1974)

La historia es tan complicada que el guionista David S. Ward ha optado por detallar metódicamente cada fase de esta estafa bastante desproporcionada, lo que tiene también el efecto de reforzar la noción de espectáculo y de placer del espectador. La reconstrucción es cuidadosa y el mundo de los gángsters es a la vez realista y onírico. Todo es bastante largo, un poco aburrido y bastante frío, aunque con un bonito giro final. El enorme éxito popular de esta película comercial fue reconocido con siete premios Oscar. (L'oeil sur l'écran)

Ganadora de siete premios Oscar, incluida la mejor película, El golpe pertenece ahora a la memoria colectiva gracias a varios elementos atemporales. En primer lugar, el placer del espectador, intacto desde hace más de treinta años; nos dejamos atrapar por el deleite de ver los giros y vueltas del argumento tan finamente ejecutados. El dúo formado por Redford y Newman, que compiten en carisma para seducir al público, es uno de los más exitosos de Hollywood. Finalmente, la música, ese ragtime embriagador, alegre y vivaz, completa la referencia de la película en un rincón de nuestra mente. Pero estos elementos serían en vano sin la precisión quirúrgica del guión que podría considerarse el antepasado de todas los guiones con giros imprevistos que hemos podido ver recientemente en el cine. Es imparable incluso para espectadores con una imaginación probada. El golpe es sin duda un clásico para (re)descubrir en familia, no sólo para maravillarse de su brillantez sino también para comprobar que la industria de Hollywood no siempre ha tomado a sus espectadores por imbéciles. (Edgar Hourrière en À voir, à lire)

Película estrenada en Madrid el 18 abril 1974 en el cine Lope de Vega; en Barcelona, el 27 de mayo de 1974 en el cine Novedades.

Reparto: Paul Newman, Robert Redford, Robert Shaw, Charles Durning, Ray Walston, Eileen Brennan, Harold Gould, Dana Elcar, Robert Earl Jones, Charles Dierkop, Dimitra Arliss

miércoles, 27 de diciembre de 2023

Un paseo por el bosque (A Walk in the Woods, 2015). Ken Kwapis


Tras pasar dos décadas en Inglaterra, Bill Bryson (Robert Redford) regresa a los Estados Unidos con el fin de emprender la gran aventura de su vida: escalar los Apalaches, atravesando algunos de los paisajes más bellos del continente. En este viaje cuenta con la ayuda de un viejo amigo (Nick Nolte), que es el único loco dispuesto a acompañarlo. El único problema es que tienen una idea muy distinta de lo que significa "aventura". Adaptación de las memorias de Bryson, un conocido escritor de libros de viajes.

Como Redford es muy listo, se hace acompanyar para ese viaje de otro actor, su réplica en un espejo deformante, personaje magnifico que interpreta Nick Nolte, con lo que la aventura senderista adquiere el color de la comedia y los tintes del esperpento. (...) No hay más en la película, ese resuello de dos hombres de edad provecta mientras repasan lo que han sido y lo que no. (...) El director es Ken Kwapis, cuya tarea consiste en seguir a estos dos tipus que llevan ya el papel de cualquier personaje escrito en la cara –en especial Nolte, que la conserva en toda su degradación-, y que sólo tiene que estar allí, filmando, cuando ellos digan algo. (Oti Rodríguez Marchante en ABC del 11 de diciembre de 2015

El viaje, claro está, contiene muchas incidencias, constantes gotas de humor (habría sido un excelente vehículo para Jack Lemmon y Walter Matthau) y algún coqueteo sentimental (Redford roba el corazón de Mary Steenburgen en una de sus paradas de reposo, Nolte se encapricha de una obesa casada). Pero lo que cuenta es la química que destila la pareja (por su exuberancia, Nolte le gana la partida a su más comedido compañero) y que hace atractivo el filme. (Jordi Batlle Caminal en La Vanguardia del 11 de diciembre de 2015)

Con esa extraña pareja funcionando a medio gas, y pese a la atonía de la puesta en escena y de un guión menos tronchante que su referente literario (¡qué poco se aprovecha la aparición de Kristen Schaal!), es indudable la fuerza de la película como generadora de buen rollo. Mal que les pese a los haters de las feelgood movies, salir sonriendo de una sala de cine es todo un valor. Y por ahí encontrará un camino más plácido que el que encaran los protagonistas del film. (Alex Montoya en Fotogramas)

Todo es de una sonrisa perenne en la película, cuyo público potencial es el que comparte edad con Redford y con Nolte (que pese a ser más joven que su compañero y colega aparenta tener como mil años más). Road movie senderista de manual y duelo de actores (...), ya es suficiente para que nos lo pasemos bien con estos dos abueletes haciendo el camino de sus vidas. (Suso Aira en Sensacine)

A décadas de ser considerado un rompecorazones, Redford todavía es capaz de captar la atención de la cámara con su carisma y simpatía innatos. Es un buen complemento para la torpeza de Nolte; es sorprendente que los dos no combinen mejor en forma de aceite y agua. El tono alegre evita que Un paseo por el bosque se vuelva demasiado severa y, a diferencia de otras películas de aventuras en la naturaleza (como la mencionada Wild y la de título similar Into the Wild), nunca hay una sensación de que la naturaleza sea más que un bromista cascarrabias. Se subestima el mensaje sobre la mortalidad: las personas mayores pueden tener la mente vivaz, pero sus cuerpos a menudo no cooperan. Cualquier elemento agridulce que esto pudiera haber inyectado en el proceso es rápidamente disipado por un giro jocoso. La película rechaza rotundamente hablar en serio más que por un momento pasajero. Un paseo por el bosque es agradable pero intrascendente, una diversión pasajera más que un destino cinematográfico digno. (James Berardinelli en Reel Views)

Sólo hay una pregunta que debes hacerte antes de decidirte a ver “Un paseo por el bosque”: ¿puedes justificar sentarte a ver una divagación entre el hombre y la naturaleza completamente predecible y bastante mansa para disfrutar de la afable química de extraña pareja que comparten Robert Redford y Nick Nolte? Ciertamente es difícil resistirse a la rara oportunidad de observar a estos septuagenarios experimentados trabajar con entusiasmo, (...) Estos muchachos todavía saben no solo cómo captar nuestra atención, sino también atraparla, incluso si su película actual los necesita más de lo que ellos la necesitan. (Susan Wloszczyna en Roger Ebert.com)

Un relato bastante agradable de dos viejos renqueantes (Redford y Nolte tienen 79 y 74 años respectivamente, Bryson era un mozalbete de 44 cuando emprendió el camino), asumiendo la grandeza de la naturaleza y reavivando una vieja amistad. No hay mucho en juego si completan el viaje o no, pero las bravuconadas irritables de Nolte entretienen en todo momento, y la actuación distante y ligeramente engreída de Redford es fascinante, como si fuera el tipo que parece tenerlo todo (¡Bryson tiene una biblioteca que lleva su nombre! ) pero que no se siente muy cómodo consigo mismo. En última instancia, superficial pero visible en todo momento, es la definición misma de tontería con clase. (Trevor Johnston en Time Out)

En el creciente apartado del cine dirigido principalmente a personas mayores, aquí están las amables aventuras de dos viejos amigos que parten hacia los Apalaches para demostrarse a sí mismos que todavía están vivos. Esfuerzos, bromas: Robert Redford y Nick Nolte le ponen corazón, ligereza y convicción. (Frédéric Strauss en Télérama)

Paradójicamente, la sobriedad de la puesta en escena también nos permite concentrarnos en esas pequeñas cosas, en esos detalles que caracterizan a un personaje (mímica, gestos, costumbres). Además, el punto más logrado sigue siendo éste: observar el efecto de toda una vida en el presente y la percepción del futuro que tienen estos dos hombres. Esto es posible gracias a la alianza entre la precisión de la escritura, la interpretación afinada de los dos actores, así como una dirección lo suficientemente sensible y paciente para captar el conjunto. (Georges Lechameau en Le blog du cinéma)

Sin embargo, a pesar de todos los (muchos) defectos de esta película de amigos, dos elementos devuelven a “Un paseo por el bosque” al camino correcto: Robert Redford y Nick Nolte. La película, que glorifica a estas dos grandes figuras del cine americano, es un homenaje a su talento, un amplio y cuidadoso escaparate destinado a demostrarnos que los dos abuelos todavía tienen algo bajo el capó. Y al final, el planteamiento da en el blanco ya que sólo recordaremos la actuación de los dos actores cuya química consigue hacernos olvidar las bromas poco inspiradas de sus personajes. Si no eres fan de estos señores y prefieres mirar las bellas imágenes de los Apalaches en Google, corres el riesgo de que el tiempo te resulte largo, muy largo... (Christophe Brangé en Abus de cinéma)

Película estrenada en España el 11 de diciembre de 2015.

Reparto: Robert Redford, Nick Nolte, Emma Thompson, Mary Steenburgen, Nick Offerman, Kristen Schaal, R. Keith Harris.


viernes, 4 de diciembre de 2015

A River Runs Through It (1992). Robert Redford


Aunque Norman (Craig Sheffer) y Paul McLean (Brad Pitt), hijos de un pastor protestante, recibieron una rígida educación, pero tambien disfrutaron de libertad. Norman, un joven juicioso y reservado, es profesor y está enamorado. Paul, en cambio, es extrovertido, se dedica al periodismo y lleva una vida desordenada. A pesar de todo, hay algo que siempre los mantendrá unidos: el río salvaje que atraviesa Montana, donde aprendieron a pescar.

Aclamada adaptación de una novela de Norman McLean (1902-1990) ganadora del premio Pulitzer. Consiguió varias nominaciones a los Oscar y buenas críticas en Estados Unidos, que fueron más moderadas en Europa.

Es una película admirable en el sentido de que se nota que está hecha con un gran cariño y respeto. Redford es alguien que siente un gran cariño por el cine, y eso se nota en su forma de hacer películas y de contar historias. También es una película admirable ya que se trata de cine independiente, que no sigue ninguna moda sino todo lo contrario, va contra corriente de lo que se hacía en ese momento en Hollywood. Fue ganadora de un Oscar por la excelente fotografía y nominada por la adaptación del guión. (Oscar en Film Affinity)

Estamos ante un gran espectáculo visual, y ello es debido a una excelente fotografía de Philippe Rousselot, premiada con el Oscar, que sabe resaltar la belleza de la naturaleza. En este sentido se hace preciso destacar las secuencias de pesca en el río, que son auténticamente espectaculares. El carácter en ocasiones nostálgico y bucólico del film está subrayado por la acertada banda sonora de Mark Isham. (Decine21)

El relato hace un canto a los ríos y a una afición, la pesca de la trucha con mosca, que un padre (pastor presbiteriano) inculca a sus hijos, uno de ellos Norman Maclean, desde temprana edad.
El hecho de que Norman fuese profesor de Literatura, murió en 1990, y que su máxima aficción fuese precisamente la pesca de la trucha a mosca, siempre ejerció sobre mí una gran curiosidad por leer el libro, del que supe por la película. El autor era experto en las dos cosas, escribir y pescar truchas, y efectivamente lo demuestra en este relato con creces. Un relato muy curioso, interesante y único. La historia familiar que narra es también conmovedora, el río de la vida misma. Cuando van a pescar por última vez, el padre y los hijos en el río Blackfoot en Montana, se convierte en una jornada de pesca inolvidable. (Rios galegos)

"Relato condensado en la mirada cálida de los héroes que van de paso (...) Redford construye a ritmo pausado un drama tenso, evocador y emotivo." (Luis Martínez: Diario El País)
Adaptación de una novela autobiográfica de Norman MacLean, en la que se desarrolla un proceso de aprendizaje marcado por la religión y una fuerte identificación con la naturaleza. Como de costumbre, Robert Redford demostró una notable pericia narrativa y un delicado diseño visual, pero no acabó de extraer todas las significaciones de la historia. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 19 de febrero de 1993.

Título español: El río de la vida.

Reparto: Brad Pitt, Brenda Blethyn, Craig Sheffer, Edie McClurg, Emily Lloyd y Tom Skerritt.



viernes, 13 de marzo de 2015

Ordinary People (1980). Robert Redford


Las relaciones de una familia estadounidense modelo (padre, madre, dos hijos) se ven alteradas por un accidente ocurrido en un bote. El mayor de los hermanos muere y el menor, agobiado por la culpa de haber sobrevivido, intenta suicidarse y es internado durante un tiempo en un psiquiátrico. El film narra el regreso a casa del joven, con sus problemas atrapados entre la frialdad de su madre y la impostada alegría de su padre.

Se trata de un retrato de familia auténtico, fiel y sin tapujos. Fue el primer trabajo como director del gran actor Robert Redford, que consiguió un Oscar. Además, obtuvo la estatuilla como mejor película, mejor actor secundario para Timothy Hutton, y mejor adaptación. Basada en la novela de Judith Guest. Una película soberbia y contundente, que cuenta con brillantes interpretaciones. De un realismo que pone los pelos de punta. (Decine21.com)

Redford, eligió para su debut en la realización, esta historia aparentemente amable que a medida que transcurre, tras ese prólogo canónico, se vuelve más incómoda para el espectador, se vuelve autopsia de una sociedad americana, que tras la postal de las clases medias altas, está en descomposición. (José Luis Hurtado en Miradas de cine)

Lo corriente esconde sentimientos y dramas profundos. Es una película dura y amarga. Desde el principio, con una aparentemente trama, se va desvelando la tragedia. La película combina el gusto amargo respecto lo que no puede arreglarse, el pasado, los problemas de comunicación y las limitaciones humanas. Aún así, las personas pueden decidir, pueden optar. Las interpretaciones son extraordinarias. El guión, fascinante y sinceramente, tras el aparente aspecto "corriente", es cine de gran contundencia. Judd Hirsch impresionante es su papel de psiquiatra. Sutherland maravilloso, lleno de matices y Maty Tyler Moore, probablemente en uno de sus mejores papeles. (Maverik63 en Film Affinity)

"Contundente y emotivo drama, con desgarradora actuación de Hutton. Doloroso y traumático acercamiento a un adolescente" (Omar Khan: Cinemanía)

Película estrenada en España en marzo de 1981.

Título español: Gente corriente.

Reparto: Donald Sutherland, Mary Tyler Moore, Timothy Hutton, Judd Hirsch, Elizabeth McGovern.