martes, 22 de septiembre de 2020

Más fuerte que el odio (The Presidio, 1988). Peter Hyams

 

Jay Austin, un policía de San Francisco debe investigar un asesinato cometido en una base militar. Para ello, cuenta con la ayuda del jefe de seguridad, un coronel con el que mantiene una tensa relación, que se agrava desde el momento en el que el policía se enamora de la hija del militar.

La acción, la intriga y la reflexión son las piezas angulares sobre las que descansa el guión, cuya realización se muestra pausada -lo que se agradece en la actualidad- y permite al espectador mirar y disfrutar con sosiego de los aciertos formales de la película.Por contra, escenas fallidas, un desenlace previsible, blando, nostálgico y feliz al lado de cierta frialdad que aparece en la sucesión de sus secuencias desmerecen el interés despertado por la escritura cinematográfica del director y operador, y convierten el proyecto y la película final en un producto menor, aunque poseedor de cierta originalidad, que se deja ver sin fatiga, pero sin despertar en ningún momento el calor necesario para recomendar su visión. (Ángel Luis Inurria en El País del 10 de octubre de 1988)

No es demasiado nueva la idea de partida, aunque sí, en cierto modo, sugestiva. Y da pie para que, a través de un hábil pero a veces farragoso guión de Larry Ferguson, Hyams, que es, además de director del filme,responsable de su fotografía -por otra parte excelente-, monte, basándose fundamentalmente en el trabajo con y de los actores, una película si no admirable sí correcta y, por momentos, brillante, con menores dosis de violencia que las que cabía temer, dada la trama y concienzudamente elaborada, quizá demasiado. Porque, a fuerza de querer ser perfecto, el filme acaba por denotar cierto manierismo, y la frialdad acaba sustituyendo a la pasión que, en todo momento, debió haberlo impregnado. (César Santos Fontenla en ABC del 17 de octubre de 1988)

El caso es que Larry Ferguson, autor del guión de “Superdetective en Hollywood 2”, no parece tener muy claro si nos está proponiendo un “thriller” o un melodrama sentimental. Hyams, ese director que es también el operador de sus películas —como Iquino en su última época—, no ha perdido el tiempo esclareciendo el dilema. Según una estrategia habitual, se ha apoyado firmemente en el carisma de los tres actores protagonistas —cada uno de los cuales defiende con competencia sus personajes— y procura, con alguna pequeña excepción, que las cosas ocurran lo más deprisa posible. Y, medida prudente, carga la mano en las escenas de acción,espectaculares y bien llevadas. (José Luis Guarner en La Vanguardia del 27 de octubre de 1988) 

Es una película que no tiene un pensamiento original en su cabeza y parece que le gusta de esa manera. (Dave Kehr en Chicago Tribune)

Toda la película da la sensación de ser un clon, una película ensamblada con piezas de repuesto de otras películas en el depósito de chatarra cinematográfica. (Roger Ebert)

Más fuerte que el odio es una película de fórmula que ni siquiera puede manejar su propia simple aritmética. Está destinada a ser un thriller de acción con connotaciones cómicas, del tipo en el que un par de policías disparejos acorralan a los malvados mientras nos invitan a un flujo constante de bromas ligeras. Debido a que es una premisa televisiva, medio vivificada por un guión olvidable y una dirección blanda, el pobre argumento aparece muy incómodo en la pantalla grande, como desvaído y avergonzado, ansioso por abandonar las pretensiones y apresurarse hacia su legítimo hogar como película de la semana en un canal de televisión. (Rick Groen en The Globe and Mail)

Película estrenada en España el 7 de octubre de 1988.

Reparto: Sean Connery, Mark Harmon, Meg Ryan, Jack Warden, Mark Blum, Dana Gladstone.


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