viernes, 9 de septiembre de 2022

El Santo (The Saint, 1997). Phillip Noyce

Simon Templar se educó en un durísimo orfanato y allí tuvo que aprender muchos trucos. Años después, era el más famoso ladrón del mundo, a punto de completar cincuenta millones de dólares en su cuenta. Los mismos empresarios rusos a los que robó un valioso microchip, le contratan para una difícil misión: arrebatar a una bella científica el secreto de la fusión nuclear. 

Es posible que "El Santo" de ahora no esté a altura de las circunstancias (nostálgicas, mayormente) para aquellos que aún recuerden a Roger Moore y al muñeco con la coronita. Pero, para verla así, a botepronto, resulta una película muy movida, exagerada y mentirosilla. Es decir, tal y como debe ser. (E. Rodríguez Marchante en ABC del 27 de abril de 1997)

Cada vez más alejado de sus mejores e iniciales películas, el australiano Phillip Noyce narra con claridad la simple historieta gráfica que tiene entre las manos, al tiempo que maneja con habilidad los múltiples millones de dólares puestos a su disposición. Sin embargo, se estrella a la hora de dibujar a sus personajes, tanto porque ni resulta creíble la excelente y bellísima actriz Elisabeth Shue como importante científica con problemas cardiacos, como porque el rudo Val Kilmer no sabe trasmitir el humor que dio al personaje el ya mítico Roger Moore en los mejores episodios de la famosa serie de televisión. (Augusto Martínez Torres en El País del 2 de mayo de 1997)

Ocasionalmente inspirada en los momentos de acción (la huida por el subsuelo de Moscú, un homenaje a “El tercer hombre”; la secuencia frente a la embajada norteamerica na) y ciertos toques humorísticos, “El Santo” no pasa de ser un lujoso telefilme algo estirado. El tedio hace acto de presencia mediada la función, o así se lo pareció a este cronista, que la contempló con paciencia de santo y sin que la emoción de la aventura hiciera mella en él. (Lluís Bonet Mojica en La Vanguardia del 2 de mayo de 1997)

La caracterización de Val Kilmer no logra estar a la altura y su proceso de travestismo queda como una sucesión bastante anecdótica de vestimentas y acentos. El guión se concentra en exceso en la relación que traza éste con la científica protagonista (Elisabeth Shue), que emocionalmente le redime, y como propuesta de thriller funciona a medias. (Covadonga G. Lahera en Sensacine)

El Santo se puede ver gracias a Kilmer y Shue, pero el confuso guión abusa de la credulidad del espectador. (Rotten Tomatoes)

En comparación con las acrobacias sensacionales y los efectos especiales de la serie Bond, El Santo parece positivamente relajado. (Roger Ebert)

El amor redime al ladrón; pero también lo vuelve convencional. (Peter Travers en Rolling Stone)

Un suspense genérico que no sabe mal al primer bocado pero que se vuelve cada vez más difícil de tragar. (Todd McCarthy en Variety)

La realización un tanto seca de Phillip Noyce, apóstol de la frialdad en la pantalla y de una estética lustrosa, raras veces alcanza el nivel de un guión excesivamente académico. Se ve venir todo con veinte minutos de antelación y el espectador acaba encontrando el tiempo largo. (...) Con sus escenas de acción banales, The Saint también sufre de un ritmo bastante lánguido y no logra emocionar. El entretenimiento, aunque nunca malo, al final tiene muy poco interés. (Virgile Dumez en Cinedweller)

Película estrenada en España el 25 de abril de 1997.

Reparto: Val Kilmer, Elisabeth Shue, Rade Serbedzija, Valeriy Nikolaev, Henry Goodman, Alun Armstrong, Charlotte Cornwell.




viernes, 12 de agosto de 2022

El secreto de la pirámide (Young Sherlock Holmes, 1985). Barry Levinson

 

Cuando una oleada de extraños y horribles asesinatos mantienen en suspenso a Londres, el joven Sherlock Holmes y su nuevo amigo Watson se ven involucrados, casi sin advertirlo, en una oscura trama. Y el detective en ciernes se lanza a investigar y resolver el caso más sorprendente de su extraordinaria carrera.

Chris Columbus, el guionista, deduciblemente lector atento y apasionado de Conan Doyle, subraya con oportunidad los paralelismos buscados, las sugerencias y los guiñosde complicidad hacia los dos personajes centrales, Holmes y Watson, buscando con gracia antecedentes, principios y comienzos de su doble y común historia y biografía. Barry Levinson, el realizador, mueve con soltura los elementos y escenarios de la intriga, apoyándose con habilidad en una serie de efectos especiales realmente singulares, donde se mezclan horror y humor en proporciones no precisamente usuales. (Pedro Crespo en ABC del 30 de marzo de 1986)

El filme divierte, se sigue atentamente, sin estridencias ni necesidad de algún ¡oh! admirativo. Pero una vez visto se olvida para siempre. Nadie se arrepentirá de acudir al cine para verlo ni nadie saldrá del cine, una vez visto, con la sensación de haber visto realmente algo. Es un montaje sobre un bien arnañado e hilvanado conjunto de nadas, o, si se quiere, de naderías. (Angel Fernández-Santos en El País del 30 de marzo de 1986)

Los efectos y las peripecias se suceden con la trepidante profusión a que nos tiene acostumbrados la fábrica Spielberg, consumadamente experta en vendernos el mismo perro con un collar distinto. Pues “El secreto de la pirámide” se revela menos una fantasía en torno a los años formativos de Sherlock Holmes que un simple cruce de “Los Goonies” —su guionista, Chris Columbus, es aquí también el autor del guión—e “Indiana Jones y el templo maldito". (José Luis Guarner en La Vanguardia del 1 de abril de 1986)

El resultado es delicioso, una película de aventuras que apenas ha envejecido, con unos efectos especiales pioneros -tal vez excesivos para Sherlock Holmes, que prefiere la simple niebla londinense y la deducción-, pero cuyo brillante ventanal fue realizado por John Lasseter. Y con un suave toque nostálgico adecuado para el mundo del gran detective. (Fila Siete)

El secreto de la pirámide es una versión encantadora, aunque innecesariamente llamativa, del maestro detective. (Rotten Tomatoes)

De hecho, el título británico, El joven Sherlock Holmes y la pirámide del miedo, apunta a lo que realmente se pretendía, un intento de convertir a Holmes en una figura a lo Indiana Jones. Por desgracia, el cerebral detective no es suficiente como héroe de acción, o no en los términos de Spielberg, y la improbable existencia de una enorme pirámide de madera llena de sectarios del culto egipcio a la muerte tampoco ayuda (¿acaso no tenían permiso de filmación en el Londres victoriano?). Agregue a eso un inventor chiflado que se supone que debemos tomar como mentor de Holmes y que ha creado una máquina voladora décadas antes que los hermanos Wright, y es mejor que se olvide de las conexiones con Arthur Conan Doyle. (Graeme Clark en The Spinning Image)

Independientemente de la forma y el grado en que colaboraron Columbus, Levinson y Spielberg, el resultado no es sólo la mejor película que presenta una cerbatana egipcia en varios años, sino también una de las pocas películas estadounidenses realmente elegantes y entretenidas de 1985. (Vincent Canby en The New York Times del 4 de diciembre de 1985)

Si los elementos de la historia parecen típicos de Conan Doyle, también hay mucho en esta película que se remonta directamente al trabajo de Steven Spielberg, el productor ejecutivo. (Roger Ebert)

Es un entretenimiento familiar perfectamente agradable, una fantasía artesanal sobre Conan Doyle. (Paul Attanasio en el Washington Post)

Una suerte de joven Indiana Jones en un convincente Londres victoriano, "El secreto de la pirámide" ha soportado, a pesar de sus debilidades, el paso del tiempo sin mayores daños y muestra una solidez y delicadeza en el cine de entretenimiento de la que en gran medida carece el género hoy. (Vincent Avenel en Critikat.com)

La mejor de las producciones de Amblin junto con "Regreso al futuro". Una maravilla. (Cédric Delelée en Mad Movies)

Película estrenada en España el 24 de marzo de 1986.

Reparto: Nicholas Rowe, Alan Cox, Sophie Ward, Anthony Higgins, Susan Fleetwood, Freddie Jones, Nigel Stock.


viernes, 5 de agosto de 2022

Infiltrado en el KKKlan (BlacKkKlansman, 2018). Spike Lee

A principios de los años setenta, una época de gran agitación social con la encarnizada lucha por los derechos civiles como telón de fondo, Ron Stallworth se convierte en el primer agente negro del departamento de policía de Colorado Springs. Pero es recibido con escepticismo y hostilidad por los mandos y algunos de los agentes. Sin amedrentarse, decide seguir adelante y hacer algo por su comunidad llevando a cabo una misión muy peligrosa: infiltrarse en el Ku Klux Klan y exponerlo ante la ciudad.

Infiltrado en el KKKlan es una obra hecha con mucho rigor y estilo, muy tensa en la parte final, donde Lee domina con excelente pulso las escenas paralelas y el suspense. Y una obra, al mismo tiempo, con mucha rabia acumulada, que señala con el dedo no sólo unos hechos pasados sino también a la América de Trump en unas imágenes de archivo finales que cortan la respiración. Una historia muy bien contada, una buena ración de cine­cine. (Jordi Batlle Caminal en La Vanguardia del 31 de octubre de 2018)

Estereotipada y maniquea, como tantas veces ocurre en el cine de Lee, Infiltrado en el KKKlan pretende ser el reverso de El nacimiento de una nación, mito cinematográfico y racista de David Wark Griffith, y se aplica en ello con explicitud y una visión que suena incluso vengativa (y seguramente justa). Pero lo que al final eleva un conjunto tan desigual como interesante es una decisión en apariencia complementaria que, sin embargo, se convierte en fundamental porque las sensaciones que estaba dejando la película quedan trastocadas de plano. Es muy probable que muchas críticas y artículos las comenten expresamente; aquí, en pro de una cierta virginidad en cuanto a la información, no lo haremos. Pero sí digamos que esas imágenes tras su desenlace son las que hielan la mueca de la risa, las que mutan el aparente delirio en algo siniestro, las que transforman una provocación en una obra realmente seria. (Javier Ocaña en El País del 2 de noviembre de 2018)

Lo magro de la película, la anécdota policial, la protagonizan John David Washington (hijo chispeante de Denzel) y Adam Driver, que soporta la batería de bromas sobre su narizota judía, y junto a ellos, Laura Harrier, que es al tiempo una activista negra radical y un bombón Godiva, y juntos (frente al re-trato grotesco y hostil de lo blanco) hacen que este choque de supremacías resulte divertido, ácido y rítmico a pesar de los trazos gruesos de sus caricaturas y sermones, y pueda disfrutarse en lo que vale aun perteneciendo uno a la raza zafia. Sus alusiones a «Lo que el viento se llevó» y, en especial, a «El nacimiento de una nación» tienen el mismo calado histórico e intelectual que sus opiniones sobre Colón. (Oti Rodríguez Marchante en ABC del 2 de noviembre de 2018)

Lo que ocurre es que Lee, que nunca ha sido un cineasta precisamente sutil, hace un retrato excesivamente caricaturesco de los supremacistas blancos, a los que deja tan en ridículo que nunca llegamos a percibirlos como un auténtico peligro. Cierto es que pisamos el reino de la sátira, pero, teniendo en cuenta que se inspira en una historia real, la película nunca parece anclarse en lo plausible. Tal vez por eso Lee sienta la necesidad de buscar otro anclaje, el de lo contemporáneo, con las imágenes de la revuelta de Charlottesville, por si no quedaba claro que, si fuera por él, las barras y estrellas de Trump bien merecen una hoguera. (Sergi Sánchez en Fotogramas)

El problema de Infiltrado en el KKKlan reside más bien en la irregular mescolanza de géneros. Una mayonesa que no acaba de cuajar. A Lee le cuesta mantener el nivel de comicidad en un terreno tan incómodo, con una anécdota que se percibe como estirada, y trata de compensar los baches con pasables guiños a la blaxploitation, inyecciones de soul train que podrían haber ido a más, y con una Love Story acaso demasiado tópica con la que cuesta muchísimo empatizar. (Philipp Engel en Sensacine)

BlacKkKlansman usa la historia para ofrecer comentarios mordaces sobre eventos actuales, y presenta uno de los trabajos más impactante de Spike Lee en décadas de carrera. (Rotten Tomatoes)

Pasando de una parodia de blaxploitation a un thriller encubierto y terminando con una coda de la vida real sin golpes, BlacKkKlansman es desenfrenadamente divertida en un momento, y muerde salvajemente en el siguiente. (Philip De Semlyen en Time Out)

Spike Lee es un cineasta audaz que cruza fronteras y deliberadamente desdibuja el drama y la realidad. Esto nunca ha sido más efectivo que en BlacKkKlansman, que desafía una serie de reglas y ofrece un puñetazo en el estómago. (Leonard Maltin)

La película de Spike Lee sobre un policía negro que se infiltró en el KKK en la década de 1970 es también una acusación incendiaria de nuestro momento Trump actual y una de las mejores películas del año. Un gigante del cine ha vuelto a encontrar su voz y el poder para hacerla oír. (Peter Travers en Rolling Stone)

Este relato despreocupado de un policía afroamericano que se infiltró en el Ku Klux Klan a principios de la década de 1970 es problemático como drama narrativo, pero sorprendente como provocación. (Joe Morgenstern en Wall Street Journal)

Al fundir una historia tranquilizadora en una realidad aterradora, Spike Lee nos une para reírnos de aquello de lo que ya no podemos reírnos, provocando buen humor y disponibilidad ante la ducha fría que nos enviará de vuelta a un mundo no apaciguado, sino atravesados ​​por interrogantes y rebelión. No esperábamos menos de él. (Nicholas Elliot en Cahiers du Cinéma)

Spike Lee escenifica la historia de estos dos infiltrados con una ligereza sorprendente, un diletantismo algo intrascendente y sólo evoca el contexto de la época como un inofensivo telón de fondo. (Olivier de Bruyn en Positif)

Las rupturas de tono y el rasgo deliberadamente proteico, aunque no sea fino, de Spike Lee se adaptan a este guión, inicialmente destinado a Jordan Peele [...], cuyas preocupaciones por las paradojas de la identidad y las carencias de la asimilación se revisten aquí sin dificultad con el estilo de Lee y un alegre decorado setentero. (Julien Gester en Libération)

Spike Lee hace más que adaptar esta asombrosa historia: conecta estos años de lucha de los estadounidenses negros con los acontecimientos actuales, con la América de Donald Trump y con el movimiento Black Lives Matter que hoy lucha contra los grupos neonazis, los supremacistas blancos y otros miembros del Klan. (Clarisse Fabre en Le Monde)

Película estrenada en España el 31 de octubre de 2018.

Reparto: John David Washington, Adam Driver, Topher Grace, Laura Harrier, Ryan Eggold, Jasper Pääkkönen, Paul Walter Hauser.

martes, 12 de julio de 2022

Érase una vez en Hollywood (Once Upon a Time in Hollywood, 2019). Quentin Tarantino

                                                  


Hollywood, años 60. La estrella de un western televisivo, Rick Dalton (DiCaprio), intenta amoldarse a los cambios del medio al mismo tiempo que su doble (Pitt). La vida de Dalton está ligada completamente a Hollywood, y es vecino de la joven y prometedora actriz y modelo Sharon Tate (Robbie) que acaba de casarse con el prestigioso director Roman Polanski.

Una historia tradicional de amistad viril, casi westerniana: DiCaprio y Pitt cabalgando juntos sobre cuatro ruedas en un paisaje fílmico que es idiosincrásicamente hollywoodiense e intrínseca, torrencialmente tarantiniano. Amor enfebrecido por las imágenes (puras, clásicas, sin infección digital), humor de diversa graduación, violencia feroz, rock a granel, ritmo vigoroso pero nunca acelerado y digresiones de toda índole: los diálogos entre DiCaprio y una niña que participa en un episodio de su serie, Sharon Tate contemplándose luminosa en una proyección pública de La mansión de los siete placeres o la jocosa pelea entre Pitt y Bruce Lee son algunas de esas escenas que marcan a fuego la filmografía de un gigante. Sales de ver Érase una vez en... Hollywood rebosante de felicidad y lamentando únicamente una cosa: que no dure una hora más. No hay elogio mayor. (Jordi Batlle Caminal en La Vanguardia del 15 de agosto de 2019)

La película es radiante, chisposa (el momento Bruce Lee), pero también sórdida y maléfica (la visita al rancho Spahn, de Manson), y musical, potente, divertida y violenta, y contiene uno de esos giros postales al pasado, o a «lo pasado», que revientan de ingenio, músculo creativo y desvergüenza, pero en el mejor sentido de la palabra, de la intención. Ojalá la realidad, la vida, tuviera un demiurgo como lo tiene esta fascinante y fascinada película. (Oti Rodríguez Marchante en ABC del 16 de agosto de 2019)

Si en Los odiosos ocho (2015) uno podía tener la impresión de que Tarantino se embriagaba en exceso con la sonoridad envolvente de sus alambicados diálogos, aquí emerge otro cineasta (que es el mismo, pero más maduro y depurado, sin perder un ápice de su voluntad de juego). Confiarlo todo a la imagen, mirada, silencio y gesto como en la escena de Sharon Tate en el cine demuestra una contundente firmeza en este nuevo registro, en el que también se introduce una luminosa iconoclastia (el tratamiento de Bruce Lee) y se afina un sentido lúdico de la narración que logra cimas como la del encadenado de flashbacks mientras un personaje arregla una antena de televisión. Auténtico trabajo de amor (cinéfilo), Érase una vez… en Hollywood es una obra mayor, inagotable, esplendorosa. (Jordi Costa en El País del 16 de agosto de 2019)

En esta preciosa elegía dedicada a la amistad masculina –entre un Leonardo DiCaprio y un Brad Pitt cuya química supera expectativas– hay pocas secuencias climáticas. No hay muchos cineastas que sepan definir a un personaje mientras lo filman conduciendo o dando de comer al perro, sin otro objetivo que pasar un rato con él, y acompañarlo antes de que protagonice una set piece diseñada con el metrónomo en la mano. No hay, tampoco, muchas películas en las que uno se quedaría a vivir, por mucho que la familia Manson estuviera merodeando por los alrededores. Y esta es una de ellas. (Sergi Sánchez en Fotogramas)

En Cannes salimos todos de la sala dando tumbos, balbuceando, sin saber bien a qué aferrarnos. Había quien la odiaba. Había quien decía que era un Tarantino menor. Había quien no la había entendido. Había quien lleva su tristeza por mochila. Había quien había disfrutado en parte, o mejor dicho, por partes. Y luego estábamos los que lo habíamos pasado como si fuera una de las mejores orgías cinéfilas nunca vistas. Probablemente dicho entusiasmo madure y se asiente en un segundo revisionado pasado el huracán cannoise (algo habitual). Pero, hoy por hoy, déjenme decirles que ésta película es una absoluta obra maestra. (Alejandro G. Calvo en Sensacine)

Emocionantemente desenfrenada pero sólidamente elaborada, Érase una vez en Hollywood modera los impulsos provocativos de Tarantino con la claridad de la visión de un cineasta maduro. (Rotten Tomatoes)

Un paseo lento e indulgente por un pasado gloriosamente recreado, plácidamente hipnotizado por su propia nostalgia luminosa y de ritmo majestuoso. (Adam Nayman en Sight and Sound)

Como cabría esperar de las películas anteriores de Tarantino, ésta es violenta y tierna, además de terriblemente divertida. Sin embargo, este virtuoso ejemplo de narración también ofrece una intrincada reflexión sobre la omnipresencia de la violencia en la cultura popular. (Joe Morgenstern en Wall Street Journal)

Tarantino es un omnívoro de la cultura popular; no tiene necesidad de probarlo de nuevo. Esta película revela ambición pero se ahoga en el exceso. Érase una vez... en Hollywood es sólo un elaborado relleno de tiempo. (Leonard Maltin)

Tarantino ha creado una oda elegíaca a una época que solo ha experimentado a través de libros y películas. (Brian Tallerico en RogerEbert.com)

La fantasía estelar de Tarantino vincula la violencia de Hollywood y la época de Manson en el mejor y más explosivo cine que hemos visto en todo el año. Puedes sentir el loco amor de Tarantino por las películas en todo su deslumbramiento irrespetuoso y su arte subversivo en cada toma. (Peter Travers en Rolling Stone)

Un film que se encuentra en la extrema madurez del trabajo de Tarantino, combinando su narración irónica con un arte cinematográfico exquisito y actuaciones demoledoras de Brad Pitt y Leonardo DiCaprio. (Dave Calhoun en Time Out)

Que Tarantino se imagine a sus nerds molones salvando su mundo de fantasía, bien, pero que aparezca como el salvador del cine americano cuando cada vez tiene menos que decir, nos deja más que perplejos. (Joachim Lepastier en Cahiers du Cinéma)

No es la gran obra testamentaria que su título presagiaba, sino una película desigual, ligera, melancólica y a veces intensamente disfrutable. (Yann Tobin en Positif)

Una oda a Los Ángeles recreada en su esplendor vintage con infinito amor, sin recurrir a trucos digitales, salpicada de letreros y luces de neón en las fachadas de restaurantes y cines no necesariamente míticos [...], que Tarantino se complace en ver encenderse al anochecer, como tantos restos arqueológicos de esta ciudad que nació de la nada en un trozo de desierto poco después del final de la fiebre del oro. (Clélia Cohen en Libération)

Por eso, cuando las puertas de la villa se abren al amanecer, no debe haber revisionismo, ni consuelo, sólo la dolorosa evocación de lo que no es, de lo que ya no es, de lo que no fue. Una elegía. El sueño de una noche de verano, que deja un rastro de tristes arrepentimientos en el momento en que te despiertas. No, de verdad, no es un Tarantino como los demás. Y no, no estamos aquí para reírnos. (Guillaume Bonnet en Premiére)

Película estrenada en España el 15 de agosto de 2019.

Reparto: Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie, Kurt Russell, Dakota Fanning, Damon Herriman.



viernes, 10 de junio de 2022

The Italian Job (2003). F. Gary Gray


Una banda de ladrones liderada por un veterano (Donald Sutherland) se propone llevar a cabo un robo en Venecia planificado por el inteligente Charlie Croker (Mark Wahlberg), pero la banda es traicionada por uno de sus miembros. Para recuperar el botín, deciden dar un nuevo golpe, pero eso supone introducirse en el sistema de control de tráfico de Los Ángeles, manipularlo y crear el mayor atasco de la historia.

Remake de Un trabajo en Italia (The Italian Job, 1969), dirigida por Peter Collinson.

Constante tour de force en el que sólo se plantea de qué forma sorprender al respetable, el asunto se aguanta porque deja absolutamente claras sus intenciones, que no son otras que entretener al espectador y establecer con él el sempiterno juego de este tipo de películas: "Te voy a sorprender, tú lo sabes, y también sabes que lo conseguiré". (Casimiro Torreiro en El País del 26 de septiembre de 2003)

 “The italian job” es un electrizante thriller de atracos “hi-tech”, un híbrido de “Misión: imposible” y las aceleradas epopeyas de moda sobre cuatro ruedas (modelo “A todo gas”) que logra, trabajando con materiales de derribo, que no nos aburramos ni un minuto, tal es el grado de trepidación... (Jordi Batlle Caminal en La Vanguardia del 28 de septiembre de 2003)

Esa pulcritud narrativa, ese ir al grano en momentos donde muchos (me incluyo) nos quedamos en la paja hace de este nuevo film de F. Gary Gray el paradigma de elegancia vacilona, evasión sana y honesta de todo aquel cine-pasatiempo que quiere, antes que nada, ser cine. Y para qué negarlo: este es de muchísimos quilates. (Fausto Fernández en Fotogramas)

A diferencia de “El Planeta De Los Simios” o “La Verdad Sobre Charlie”, y a pesar de que la poca expresividad de Walhberg resulta casi imposible de superar, este remake no se manifiesta tan inane como los títulos citados ya que por lo menos, y aunque se aleje bastante de la película original en el concepto, escenario y tono, “The Italian Job” expone la capacidad de F. Gary Gray (“Diablo”) para conformar una cinta llena de estilo, ritmo y acción, con válidas escenas de persecución y el añadido placer de disfrutar con los Mini Cooper. (Antonio Méndez en AlohaCriticón)

A pesar de algunos elementos dudosos de la trama, The Italian Job logra ofrecer una versión moderna y entretenida de la película original de atracos de 1969, gracias a un elenco carismático. (Rotten Tomatoes)

Ofrece una diversión agradablemente sin sentido en la que los villanos (incluido Norton) son realmente villanos, la venganza es satisfactoria de una manera puramente infantil y la familiaridad de todo es extrañamente reconfortante. (Jonathan Rosenbaum)

Una película de volatines extrañamente satisfactoria aunque completamente absurda. (Andrew Sarris)

Es sólo una película con dos horas de escapismo sin sentido de un nivel profesional relativamente hábil. (Roger Ebert)

Con su sincronización impecable, su constante impulso cinético y sus secuencias de persecución magníficamente coreografiadas a través de los canales de Venecia y las calles de Los Ángeles, la película, dirigida por F. Gary Gray, se siente como un suave y emocionante descenso por una pista de esquí. (Stephen Holden en The New York Times de 29 de mayo de 2003)

Los hilos pueden ser aparentes, pero todo funciona con una facilidad arrogante. Tal vez un trabajo de falsificación, pero un trabajo brillante. (Mathieu Carratier en Première)

Una película que no revoluciona la historia del thriller pero que se presenta como una feliz alternativa a las superproducciones formateadas de nuestro tiempo. Trabajo artesanal, como nos gustaría ver más a menudo. (Jean-Luc Brunet en MCinéma.com)

Si la innegable falta de inspiración de las escenas de atracos o de presentación de los personajes revela cruelmente la ausencia de toda originalidad, es sobre todo el casting y la forma en que Gray lo aprehende, lo que resalta sus límites de estilista amable. (Guillaume Loison en Chronic'art.com)

Película estrenada en España el 26 de septiembre de 2003.

Reparto: Mark Wahlberg, Edward Norton, Charlize Theron, Seth Green, Jason Statham, Donald Sutherland.