El proyecto fue impulsado por el productor Paul Gregory, quien buscaba un guion adecuado para el debut como director de Laughton. Para el papel principal, se eligió a Robert Mitchum después de que Gary Cooper rechazara el rol por temor a que afectara negativamente su carrera. Laughton seleccionó a Shelley Winters para interpretar a la vulnerable Willa Harper por su capacidad de actuar de forma reservada y pensativa. Además, la inclusión de la estrella del cine mudo Lillian Gish fue un homenaje deliberado a las técnicas de D.W. Griffith, buscando restaurar el poder visual de la era silente en el cine sonoro.
La estética visual de la película es uno de sus pilares más distintivos, lograda gracias a la colaboración entre Laughton y el cinematógrafo Stanley Cortez. Cortez utilizó película Kodak Tri-X en secuencias específicas para obtener negros profundos y una iluminación "fosforescente" que realzaba el estilo expresionista alemán de la obra. Debido a limitaciones presupuestarias, muchas escenas exteriores se rodaron en sets de sonido, lo que irónicamente creó una atmósfera "extraña" y artificial que funciona perfectamente desde la perspectiva de los niños. El diseño de producción de Hilyard Brown empleó decorados minimalistas y perspectivas forzadas para subrayar la sensación de irrealidad y amenaza.
A pesar de su actual estatus de culto, el filme fue un rotundo fracaso comercial y crítico tras su estreno original. La distribuidora United Artists tuvo dificultades para promocionarla debido a que no encajaba en los géneros típicos de la época, resultando en un tráiler que la hacía parecer un thriller genérico y mediocre. Sumado a esto, diversas organizaciones religiosas criticaron la película por su representación negativa de un "hombre de fe" atormentando a niños con un cuchillo. Laughton se sintió tan devastado por el rechazo de la crítica y el público que nunca volvió a dirigir otra película.
Un análisis profundo del filme revela una audaz subversión de la cristiandad patriarcal predominante en la década de 1950. A través del personaje de Rachel Cooper, la película otorga poder a la voz femenina para enfrentar y derrotar la corrupción masculina encarnada por el falso predicador. Mientras que personajes como Willa Harper sucumben trágicamente a las estructuras de poder patriarcal, Miz Cooper trasciende estas normas al tomar el control de la narrativa y del espacio visual. Esta crítica a la hipocresía y a la violencia de ciertos sectores religiosos fue un factor clave en la hostilidad de los sectores conservadores de su tiempo.
El desarrollo del guion ha estado rodeado de mitos, sugiriendo durante décadas que Laughton tuvo que reescribir completamente el trabajo original de James Agee. No obstante, investigaciones recientes en los archivos de Agee demostraron que su borrador inicial de 293 páginas era un trabajo profesional y fiel a la novela. Aunque Laughton realizó recortes y ediciones significativas para el rodaje, la relación entre ambos fue una colaboración armoniosa. Laughton insistió en que Agee recibiera el crédito total como guionista, reconociendo su habilidad para capturar el lenguaje y la dureza de la vida sureña.
Uno de los legados más potentes y reconocibles de la película es el tatuaje de "LOVE" y "HATE" en los nudillos de Harry Powell. Este motivo, inspirado en la tradición marítima donde los marineros se tatuaban "HOLD" y "FAST", sirve como una metáfora visual del conflicto eterno entre la luz y la oscuridad. La escena en la que Powell explica el significado de sus manos se ha convertido en un momento icónico de la historia del cine. Esta imagen ha sido homenajeada por cineastas como Spike Lee en Do the Right Thing y Martin Scorsese en su versión de Cape Fear, consolidando su lugar en la cultura popular.
La resurrección crítica de la película comenzó a gestarse décadas después de su estreno, impulsada por figuras como Pauline Kael y Roger Ebert. La difusión en televisión nocturna y la llegada del formato de video doméstico permitieron que nuevas generaciones descubrieran su audacia estética y temática. En 1992, fue seleccionada para su preservación en el Registro Nacional de Cine de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos por su significado cultural e histórico. Hoy, la película es celebrada no solo por su belleza visual, sino como una pieza única que logró superar su fracaso inicial para ser reconocida como uno de los mayores logros del cine estadounidense.
Película estrenada en España por TVE el 5 de agosto de 1970.
Reparto: Robert Mitchum, Shelley Winters, Lillian Gish, James Gleason, Evelyn Warden, Peter Graves, Billy Chapin, Sally Ann Bruce.

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