jueves, 29 de enero de 2026

La guerra de papá (1977). Antonio Mercero

La guerra de papáestrenada en 1977 bajo la dirección de Antonio Mercero, es una de las adaptaciones cinematográficas más exitosas de la obra de Miguel Delibes, basada específicamente en su novela de 1973, El príncipe destronado. La película se sitúa en la España de la década de los sesenta y utiliza el entorno de una familia de clase media-alta para ofrecer una mirada aparentemente sencilla, pero con un mensaje profundo sobre la sociedad de la época. Su estreno coincidió con la Transición española, convirtiéndose en un fenómeno de taquilla que recaudó más de 361 millones de pesetas, a pesar de ser catalogada inicialmente como un "filme blanco" o familiar.

“La guerra de papá” es una sensible y cuidada traslación cinematogràfica de la novela “El príncipe destronado”, de Miguel Delibes. (...) Horacio Valcárcel y el propio Antonio Mercero –que también ha sido coguionista- han acentuado el leve sustrato político que alentaba en la novela elevándolo de tono y llevándolo al titulo absolutamente significativo: “La guerra de papà” (...) Pero la película no se resiente por ello; quizá la carga de humanidad y verosimilitud que contienen los personajes y el ambiente permanece y se asienta en las imágenes. Mercero, por su parte, como responsable de las mismas, ha efectuado un correcto trabajo de planificación y una magnífica labor como director de actores. (Pedro Crespo en ABC del 14 de septiembre de 1977)

El eje central de la trama es Quico, un niño de casi cuatro años interpretado por Lolo García, quien sufre el síndrome del "príncipe destronado" tras el nacimiento de su hermana menor, Cristina. La historia transcurre a lo largo de un solo día en el que Quico, sintiéndose relegado a un segundo plano, intenta recuperar la atención de los adultos mediante travesuras y un vocabulario que incluye palabras como "mierda" o "cagao". La interpretación de Lolo García, con su carismática apariencia de rizos rubios y ojos azules, se convirtió en el corazón del filme y le valió un gran reconocimiento popular.

La película funciona como un retrato costumbrista de 1964, capturando la esencia de una época donde la infancia convivía con Chupa Chups y tabaco Ducados. Mercero logra recrear una atmósfera doméstica opresiva y cerrada, ya que casi toda la acción ocurre dentro del piso familiar en Madrid, con breves excepciones como las visitas al médico. A través de los ojos de Quico, el espectador observa detalles de la vida cotidiana de aquel entonces, como las inyecciones intramusculares, el uso de "Calcio 20" y el hecho de que se fumara habitualmente en presencia de niños y médicos.

El reparto es un pilar fundamental de la obra, destacando a Héctor Alterio como el padre autoritario y belicoso, y a Teresa Gimpera como la madre subyugada que intenta mediar en las tensiones familiares. También sobresale Verónica Forqué en el papel de Vito, la asistenta por la que Quico siente un gran cariño, y Rosario García Ortega como la Domi, la niñera que prefiere a la hermana pequeña. Estos personajes secundarios ayudan a construir el microcosmos de la España de la posguerra, donde las jerarquías sociales entre la burguesía y el servicio estaban muy marcadas.

Una diferencia clave respecto a la novela es el cambio de título, que desplaza el interés desde la psicología infantil hacia el conflicto sociopolítico. Mientras que Delibes se centraba en el complejo del niño, Mercero utiliza el concepto de "la guerra de papá" para aludir a las secuelas de la Guerra Civil y la ideología del régimen franquista que el padre intenta perpetuar. En una escena clave durante la comida familiar, el padre define la guerra con crudeza: "matar y que no te maten", revelando cómo la violencia del pasado sigue presente en el hogar a través de los juegos de los niños con armas.

La película también explora el machismo imperante y el conflicto generacional incipiente. El padre representa los valores rígidos y llega a negar la capacidad de pensamiento de las mujeres, mientras que su hijo mayor, Pablo, ya muestra reticencias ante las imposiciones ideológicas de su progenitor, prefigurando el espíritu pacifista de los años posteriores. Quico, en su inocencia, absorbe este entorno y cuestiona si él también deberá ir a la guerra, lo que subraya cómo las estructuras de poder influyen en la formación de la personalidad desde la infancia.

Finalmente, La guerra de papá es recordada como un ejemplo del cine de la "Tercera Vía", una tendencia que buscaba un punto medio entre el cine de autor intelectual y la comedia comercial de consumo masivo. Aunque la crítica de la época a veces la consideró una obra menor frente al cine político más explícito, su capacidad para combinar ternura y sátira social ha permitido que sea revalorizada con los años. La película termina dejando un mensaje agridulce sobre la dificultad de romper con las dinámicas heredadas de una historia de confrontación.

La guerra de papá trasciende la etiqueta de comedia infantil para convertirse en una denuncia sobre la persistencia de los conflictos bélicos en la vida cotidiana. Su mayor acierto reside en utilizar la mirada limpia de un niño para desnudar las hipocresías y la rigidez de un mundo adulto marcado por el trauma y el autoritarismo. El final, donde la madre expresa su deseo de que la guerra termine definitivamente, resuena como un anhelo de paz que, según los análisis, sigue teniendo validez décadas después. En última instancia, la obra nos recuerda que cualquier guerra, incluso la que se hereda de los padres, termina siendo la guerra de todos.

Película estrenada en Madrid el 19 de septiembre de 1977 en el Albéniz Cinema.

Reparto: Lolo García, Teresa Gimpera, Verónica Forqué, Queta Claver, Héctor Alterio, Rosario García Ortega, Vicente Parra.

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