Sarah Miles es una mujer apasionada y atrapada en un matrimonio estéril que conoce al novelista Maurice Bendrix durante una fiesta que da su marido Henri, un respetable pero poco interesante funcionario del Estado. Ambos comienzan un apasionado romance. Pero, durante un bombardeo alemán, la casa de Bendrix es alcanzada por una bomba que sorprende a los amantes en la cama. Adaptación de una novela de Graham Greene.
Lástima que Jordan sobrecargue y maree las alforja de la
historia, privándola del vuelo libre requerido. De cualquier forma, el
espíritu, el fatum, el oficio y las caras ensimismadas hacen que esta película
(y estas líneas) carguen más hacia la tercera estrella que al aprobado raspado.
Una vez al año, ser romántico desmesurado no hace daño. (Javier Cortijo en ABC del 17 de marzo de 2000)
"Un relato de exacerbado sabor romántico. (...) sumerge a sus turbios personajes en una relación sentimental agitada por la pasión y el rencor." (Miguel Angel Palomo en El País)
Jordan dirige con estilo, deleitándose en sensuales escenas eróticas y en un montaje que combina los varios puntos de vista de la historia, manejando al espectador. El resultado es puro kitsch católico: un melodrama romántico religioso, con adulterio y sacrificio. (Fotogramas)
Si la película no fuera tan deprimente y su pedigrí literario tan distinguido, la resolución sería una telenovela. (Roger Ebert)
Estas no son ideas expresadas simple o fácilmente en la pantalla. Y, sin embargo, Jordan, como hizo con "The Butcher Boy" (1997), ha adaptado brillantemente una obra difícil sin comprometer su complejidad. Tomándose libertades especialmente ingeniosas con la segunda mitad del material de Greene, crea una película perfectamente fascinante que hace plena justicia a la profundidad de sus pensamientos y sentimientos. La película logra ser profundamente conmovedora y elegantemente concisa. (Janet Maslin en The New York Times del 3 de diciembre de 1999)
Bellamente montada, culta y emocionalmente sofisticada, The End of the Affair tiene todo lo que debería tener un romance de época. (Kenneth Turan en Los Angeles Times)
Ningún misterio, ningún defecto, ningún escándalo, ninguna revuelta. No hay altibajos, sino una línea aburrida y sin cambios, que este melodrama ronroneante sigue sin desviarse. (Erwan Higuinen en Cahiers du Cinéma)
Cualquiera que sea el crédito que le demos a la interpretación que el novelista obliga a su lector a aceptar (…), no podemos más que admirar la inteligencia con la que Neil Jordan maneja este difícil material. (Thomas Sotinel en Le Monde)
Desde las primeras imágenes, la música de Michael Nyman envuelve la película y nos transporta al reino de la tragedia y el lirismo. El fin del romance es una película inquietante, que puede molestar a los cínicos y a los desilusionados, pero hará las delicias de los románticos desesperados. (Jean-Christophe Derrien en Cplanet.com)
Neil Jordan alcanza con esta película la zona peligrosa y frágil de la obra maestra y firma lo que debería parecer un clásico. El cineasta ha encontrado el tono, el estilo y los intérpretes que mejor pueden restaurar el universo romántico y trágico de Graham Greene. (Eric Leguèbe en Le Parisien)
Película estrenada en España el 17 de marzo de 2000.
Reparto: Ralph Fiennes, Julianne Moore, Stephen Rea, Ian Hart, Jason Isaacs, Sam Bould.
Años cincuenta. Una acomodada y modélica ama de casa de Connecticut
lleva una vida aparentemente equilibrada, satisfactoria y programada
según los cánones de la familia burguesa americana. Sin embargo, de
manera inesperada, tiene que enfrentarse a una gravísima crisis
matrimonial y a un mundo exterior que impone límites a las emociones. Un
mundo en el que domina el racismo y la intolerancia sexual.
“Lejos del cielo” es una película de impecable ambientación,dirección de actores y detallismo formal. Se parece mucho, y no lo oculta, a los memorables melodramas que el cineasta alemán Douglas Sirk rodó en Hollywood, tan idolatrados primero por Fassbinder y luego por Almodóvar. Pero alabar tan meritorio ejercicio mimético del “melo” elevado a obra maestra por Sirk, descartando otros detalles, supondría una lectura superficial de esta maravillosa, emocionante y –en el fondo– perversa película firmada por el joven cineasta Todd Haynes. (Lluís Bonet Mojica en La Vanguardia del 16 de marzo de 2003)
El
filme tiene dos grandes bazas que al final no lo son tanto: como
guionista, Haynes no recurre a la ironía ni traiciona a sus personajes,
lo cual ennoblece el relato pero a la vez lo vuelve grave, so riesgo de
caer en la involuntaria parodia; y visualmente, con una cuidadosa
reconstrucción de época que, aunque vistosa y colorista, reproduce no
tanto el ambiente real de esos años como su representación mitificada en
el cine. (ABC)
En esa delicadeza, en esos diálogos entrecortados que no se atreven a
llamar las cosas por su nombre, Haynes elabora una teoría secreta sobre
la crisis de las emociones en la sociedad contemporánea. Si es cierto
que Lejos del Cielo tiene el aspecto de una película de los años 50,
Haynes sabe que los mecanismos de ocultación del ser humano siguen
siendo los mismos, que nos es difícil no sucumbir a los rumores y a las
mentiras, y que los sentimientos siguen encerrados a cal y canto en el
armario. La insondable belleza de Lejos del Cielo está en sacarlos a
ventilar. (Sergi Sánchez en Fotogramas)
El reparto fue perfecto, con Julianne Moore como ama de casa sufrida que
se niega a admitir la homosexualidad de su marido, un Dennis Quaid que
homenajea a Rock Hudson, estrella de este tipo de películas que siempre
mantuvo oculta su condición sexual. La película de Haynes es al mismo tiempo un homenaje al melodrama
sirkiano como un ajuste de cuentas con la sociedad censora y restrictiva
de aquel tiempo. (Miguel Blanco en Sensacine)
La pertinente reflexión elaborada por Haynes extrae sus patrones narrativos de las claves genéricas del melodrama, género dominado por el realizador de origen austriaco Douglas Sirk en el Hollywood de los años 50 (All That Heaven Allows, Imitation of Life,...). La película de Haynes no supone una actualización de aquellas premisas genéricas, pues la historia sigue ambientándose en la misma época, sino más bien una puesta al día de lo que en aquellos tiempos permanecía vetado. Es decir, la desaparición de muchos de los condicionantes sociales de la época permiten que aquello que se ocultaba en los melodramas de Sirk aquí sea expuesto sin ningún tipo de obstáculo (a saber: relaciones homosexuales explícitas, comportamientos inaceptados, violencia doméstica,...). Pero ¿constituye esto un logro? ¿Acaso en los melodramas de Sirk uno, a pesar de no verlo, desconocía las motivaciones sexuales de los personajes? Si bien es cierto que la distancia temporal permite a Haynes ser mucho más directo y visualizar lo prohibido, no es menos cierto que su filme carece de la sutil sugerencia empleada por Sirk. (Enric Albero en Encadenados.org)
Un melodrama exquisitamente diseñado y realizado, Far From Heaven gana las lágrimas de sus espectadores con sinceridad e inteligencia. (Rotten Tomatoes)
Aunque es menos obvia como tour de force que muchas películas de arte recientes más llamativas, como el largometraje de Alexander Sokurov, Russian Ark, no es menos impresionante como logro técnico. (Jonathan Rosenbaum)
Los actores se mueven por este elaborado museo de película en un estado de sueño modificado, como si vivieran en el presente mientras están enraizados en el pasado. Pero la estrategia no funciona. Es una imitación de la falta de vida. (Joe Morgenstern en The Wall Street Journal)
Puede ser una película sobre películas, pero el artificio no contradice el realismo emocional de la película. La sorprendente y sutil actuación de Moore como mujer atrapada en las convenciones de su época resume la valiente belleza de doble filo de la película. (David Ansen en Newsweek)
Tranquilamente imponente en plano amplio, emocionante en primer plano, estatura y cara, cuerpo y ojos, Dennis Haysbert es perfecto para eso. Tanto mejor, porque es lo propio de una serie. Y de un melodrama también.(Marie-Anne Guerin en Cahiers du Cinéma)
En apariencia, por supuesto, Lejos del cielo es un pastiche. No es un avatar de melodrama moderno, sino un retorno a su génesis. Esta intuición decisiva del director revela, mucho más que Safe y Velvet Goldmine, sus películas anteriores, un verdadero talento junto con un gran coraje artístico. El pacto no es obvio y, sin embargo, la película sigue adelante, sin retroceder ante las escenas de desgarro impuestas por su trama. (Florence Colombani en Le Monde)
Película estrenada en España el 14 de marzo de 2003.
Reparto: Julianne Moore, Dennis Quaid, Dennis Haysbert, James Rebhorn, Patricia Clarkson, Viola Davis.