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lunes, 2 de febrero de 2026

Los profesionales (The Professionals, 1966). Richard Brooks


Los Profesionales (1966)
, escrita, producida y dirigida por Richard Brooks, se erige como un pilar del western revisionista que desafió las convenciones del género en su época. La película es una adaptación de la novela A Mule for the Marquesa de Frank O’Rourke, aunque Brooks cambió el título para atraer a una audiencia más amplia y enfatizar las habilidades de sus protagonistas. Con un presupuesto que aumentó de 3.5 a más de 5 millones de dólares debido al perfeccionismo del director, el filme terminó siendo un rotundo éxito comercial, recaudando casi 20 millones de dólares y obteniendo tres nominaciones al Óscar.

Brooks no suele hacer films de encargo y éste lo demuestra en el deseo de ir más allá de lo habitual en el género. Aparte de un par de fallos en la mecánica narrativa (...), esta producción posee calidad suficiente para no desmerecer de otras obras de Brooks. La atractiva psicología de los tipos y la habilidad con que está planteada la historia, aparte de una dirección siempre correcta, logran mantener en tensión al espectador. (José Luis Martínez Redondo en ABC del 24 de diciembre de 1967)

La trama se sitúa en 1917, durante los estertores de la Revolución Mexicana, donde el magnate ferroviario J.W. Grant contrata a cuatro especialistas para rescatar a su esposa, Maria, supuestamente secuestrada por el líder revolucionario Jesús Raza. Este contexto histórico permite que la película explore la transición de la era del caballo y el revólver hacia la modernidad de las ametralladoras y los automóviles. Sin embargo, la misión revela una verdad más compleja: Maria no es una víctima, sino una mujer que ha regresado voluntariamente con Raza, su verdadero amor y antiguo compañero de lucha.

El reparto estelar es uno de los puntos más fuertes de la cinta, encabezado por Burt Lancaster como Bill Dolworth, un experto en explosivos, y Lee Marvin como Rico Fardan, un estratega táctico. Junto a ellos, Robert Ryan interpreta a un sensible arreador de caballos y Woody Strode a un experto rastreador y arquero, cuyo papel fue ampliado por Brooks tras quedar impresionado por su presencia en pantalla. La autenticidad de sus interpretaciones se vio reforzada por el hecho de que Lancaster, Marvin, Ryan y Strode poseían experiencia militar real, habiendo servido en la Segunda Guerra Mundial.

La producción fue un auténtico desafío de supervivencia en locaciones extremas como el Valle de la Muerte y el Valley of Fire, donde el equipo enfrentó temperaturas de más de 48°C e inundaciones repentinas. El rodaje estuvo marcado por la tragedia cuando el especialista Keith Peacock falleció en un accidente ecuestre, un evento que ensombreció el set. Además, la tensión entre los protagonistas era constante: Lancaster, un profesional disciplinado, chocaba frecuentemente con un Marvin que a menudo llegaba ebrio al rodaje, llegando incluso a amenazar con lanzarlo desde una montaña durante una escena difícil.

Desde el punto de vista técnico, la cinematografía de Conrad L. Hall fue innovadora, utilizando luz natural y complejas técnicas de "día por noche" para capturar la belleza letal del desierto. Las escenas ferroviarias se rodaron en el Eagle Mountain Railroad de California, utilizando una locomotora vintage restaurada y efectos prácticos que daban un realismo imposible de replicar con tecnología moderna. Brooks insistió tanto en la autenticidad que las explosiones reales en el set llegaron a dejar a Burt Lancaster temporalmente sordo.

La película no solo ofrece aventura, sino que sirve como una metáfora de la Guerra de Vietnam, reflejando el desencanto con la violencia y la ambigüedad moral de las intervenciones extranjeras. A través de diálogos afilados y cínicos, Brooks cuestiona quiénes son realmente los "buenos", sugiriendo que la ideología a menudo es una máscara para el interés propio. Asimismo, el filme rompió barreras sociales al presentar el primer desnudo en un western comercial y al tratar el personaje afroamericano de Woody Strode con una dignidad poco común para la época.

Finalmente, los personajes femeninos, Maria (Claudia Cardinale) y Chiquita (Marie Gomez), desafían los arquetipos tradicionales del western al no ser simples damiselas en apuros o figuras decorativas, sino mujeres con autonomía política y sexual. Maria, en particular, es el motor que transforma una misión de rescate en un profundo dilema moral sobre la libertad y la lealtad. Al final, los mercenarios eligen el honor y la causa revolucionaria por encima del dinero del capitalista Grant, consolidando su identidad como verdaderos profesionales de su oficio.

Los Profesionales es mucho más que un simple espectáculo de acción; es una obra que redefine el heroísmo a través de la lente del cinismo y el profesionalismo. Su legado perdura gracias a un guion magistralmente escrito por Brooks, que equilibra el espectáculo visual con una profunda reflexión sobre la futilidad de la guerra y la corrupción del poder. La película logra que la audiencia empatice con mercenarios que, a pesar de sus rostros curtidos y su aparente amoralidad, poseen una integridad que supera a la de su adinerado empleador. Es un testamento de una era cinematográfica donde la destreza técnica de artesanos como Conrad Hall y la presencia magnética de estrellas como Lancaster y Marvin se combinaron para elevar un género tradicional a una sofisticada crítica social. En última instancia, nos enseña que, en un mundo lleno de caos y traición, lo único que queda es hacer lo necesario con la mayor pericia posible.

Película estrenada en Madrid el 22 de diciembre de 1967 en el cine Amaya.

Reparto: Burt Lancaster, Lee Marvin, Robert Ryan, Jack Palance, Ralph Bellamy, Claudia Cardinale, Woody Strode.

lunes, 8 de febrero de 2021

La leyenda de Bill Doolin (Cattle Annie and Little Britches, 1980). Lamont Johnson

En 1893, una banda de forajidos liderada por el legendario bandido Bill Doolin y su compañero Bill Dalton está a punto de venirse abajo, debido a la fatiga que les produce la vida errante y fuera de la ley. Todo cambia con la irrupción de dos chicas adolescentes, Annie y Jenny, que han huido de su casa en busca de aventuras, inspiradas por estos pistoleros míticos.

Lamont Johnson, que entre otras cintas ha dirigido «Lipstick», se encuentra a gusto en el tema del westem, lo cultiva con una cierta elegancia formal, pero alarga demasiado algunas secuencias y sobre todo, concede a la película un ritmo excesivamente lento. Pero la cinta se ve con agrado sobre todo por la personalidad de BurtLancaster, que conserva de sus buenos tiempos la presencia física necesaria para imponer el personaje, desde el primer fotograma hasta el final. (Angeles Masó en La Vanguardia del 6 de diciembre de 1980)

Un western más o menos desmitificador, basado en una novela de Robert Ward, que ilustra las andanzas de dos muchachas aparentemente frágiles en su intento de reunificar las legendarias bandas de los Doolin y los Dalton. Está resuelto con innegable pericia, pero se echa en falta el aliento mítico que inspiró las mejores piezas del género y que parece irremediablemente perdido. (Fotogramas)Simpático western, curioso y entretenido, amén de excelentemente interpretado. Hay una sabia mezcla de sátira hacia el género rey, y western del bueno, auténtico. (Victor1954's Blog)

La película ha sido aclamada en algunos sectores como un tesoro enterrado, sin embargo, aunque tiene cierto encanto, no es tan lograda como sugiere su reputación. (Matt Brunson en Film Frenzy)

Un divertido y dulce pseudowestern que milagrosamente evita la mayoría de las trampas sentimentales que se pone. Tiene dos ventajas principales, una vieja y otra nueva, en las actuaciones de Burt Lancaster, interpretando a un forajido cansado con el tipo de confianza en sí mismo relajada y cómica que sólo llega después de una vida en la pantalla, y Amanda Plummer, la hija de Christopher Plummer y Tammy Grimes, quien está haciendo un debut cinematográfico espectacular. (Vincent Canby en The New York Times del 15 de mayo de 1981)

Cattle Annie and Little Britches es tan cursi y poco memorable como su título. (...) De hecho, toda la película pasa sobre el espectador, sin imágenes ni momentos que se queden en la mente. El efecto se debe en parte al estilo visual extremadamente distante del director Lamont Johnson. (Variety del 31 de diciembre de 1980)

Realizada en un momento en el que el género western parecía haber terminado, Cattle Annie and Little Britches (1981) es una curiosidad. Basada en el libro del mismo nombre de Robert Ward (él coescribió el guión), la película está poblada por muchos forajidos históricos, incluidos Bill Dalton (Scott Glenn), Bill Doolin (Burt Lancaster) y la propia Cattle Annie (Amanda Plummer). Está interpretado por una intrigante mezcla de talentos cinematográficos veteranos y emergentes. La película está plagada de conceptos interesantes, similares aunque no directamente copiados de películas anteriores, incluidas Grupo salvaje y Dos hombres y un destino, pero nunca cuaja del todo. La dirección artística, el vestuario y la cinematografía son buenos, pero el director Lamont Johnson realmente no tiene una idea de la forma que hay que darle. Parece que falta material de la historia, material quizás filmado pero cortado antes del lanzamiento. De hecho, a veces la película parece casi esquemática. (Stuart Galbraith en DVD Talk)

Película estrenada en Barcelona el 2 de diciembre de 1980 en el cine Pelayo; en Madrid, el 23 de febrero de 1981 en los cines Bilbao y Vergara.

Reparto: Burt Lancaster, John Savage, Rod Steiger, Diane Lane, Amanda Plummer, Scott Glenn.


lunes, 23 de noviembre de 2020

Veracruz (1954). Robert Aldrich

 

 

En 1864, con el apoyo de los conservadores mexicanos, Napoleón III de Francia (1852-1871) impone como emperador de México a Maximiliano de Austria, lo que provoca la rebelión de los juaristas. En plena guerra civil, dos mercenarios americanos (Gary Cooper y Burt Lancaster), tratando de sacar partido de la situación, ofrecen sus servicios al mejor postor. Así es como conocen a una hermosa juarista (Sara Montiel) y a una condesa francesa (Denise Darcel). 

Una película de acción, a la que contribuyen, como elementos de fuerza para enriquecer su interés y su visualidad, un reparto excelente, una presentación ambiciosa, unos bellos paisajes, la animación del colorido, y ese movimiento de las cabalgadas, las refriegas y las batallas, más o menos grandes. (...) Alguien ha escrito que "Veracruz" tiene algo de epopeya, una epopeya que mezcla esencias de novela histórica y de "western" de buena clase; e, incluso, ha ido más lejos encontrando en ella como un soplo de canción de gesta. (Donald en ABC del 1 de junio de 1955)

Vera Cruz es, pues, admirable por lo que representa de sublimación de todo un estilo de hacer cine, tan ingenuo como se quiera, pero dotado de la gracia portentosa de un movimiento vital incesante, auténtica e intransferiblemente cinematográfico. (Horacio Sáenz Guerrero en La Vanguardia del 13 de septiembre de 1955)

'Veracruz' es un western sucio, en el que el polvo y el barro casi pueden palparse, al igual que luego sucedería en el tal sobado eurowestern. Aldrich no escatima en mostrar la violencia de un mundo cruel y sin compasión. (Alberto Abuín en Espinof)

Film notable que fue denostado en su día y que probablemente inspiró maneras, tonos y estéticas futuras del spaghetti western. (Aloha Criticón)

La presencia de Gary Cooper y Burt Lancaster en el elenco de "Vera Cruz", un western en superscope que rugió en el Cine Capitolio el día de Navidad, es un desperdicio de mano de obra potencial. Nada de lo que se pide a ninguno de los dos en esta gran mezcolanza de melodrama al aire libre, ruidoso y mal fotografiado es digno de su habilidad. "Vera Cruz", para decirlo sin rodeos, es una película bastante atroz, cargada de violencia sin sentido y clichés estándar del western. No faltan muchas formas de herir a las personas en este espectáculo sádico, desde patear, abofetear y cortar hasta atropellarlas a caballo y golpearlas con palos. De hecho, todo el cuadro parece estar diseñado como una mera exhibición de cuán malvados y viciosos pueden ser los hombres. (Bosley Crowther en The New York Times del 27 de diciembre de 1954)

Es asombroso que Aldrich haya encontrado tiempo para ser a la vez juguetón, reflexivo y airado, así como compacto y económico, metiendo todas estas cosas en 94 minutos de rápido movimiento y llenos de acción. (Jeffrey M. Anderson en Combustible Celluloid)

Interpretado como un juego de engaño de alianzas cambiantes y dobles cruces, es una historia alegremente despiadada que sirvió como un verdadero modelo para la marca mercenaria de spaghetti westerns italianos de la década de 1960. (Sean Axmaker en Stream on Demand)

Gracias a un guión bien engrasado, que Truffaut ha comparado con un mecanismo de relojería, Aldrich da en el blanco cada vez. Demostrando así que ha asimilado las lecciones del cine clásico, puede permitirse cualquier atrevimiento. (...) Parece que Sergio Leone se amamantó en el biberón preparado por papá Aldrich, tanto Vera Cruz se parece a un spaghetti western con humor demoledor además. (Marianne Spozio en aVoire-aLire.com)

Burt Lancaster es un verdadero villano y Gary Cooper no es tan limpio. Agregue algunas imágenes espléndidas, una mezcla picante de lirismo y humor y tendrá una obra maestra. (Le Figaroscope)

Película estrenada en Madrid el 31 de mayo de 1955 en el cine Lope de Vega y en Barcelona el 12 de septiembre de 1955 en el cine Coliseum.

Reparto: Gary Cooper, Burt Lancaster, Denise Darcel, Sara Montiel, César Romero, George Macready, Henry Brandon, Ernest Borgnine.