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viernes, 10 de diciembre de 2021

Detective con rubia (The Alphabet Murders, 1965). Frank Tashlin

Adaptación en clave de humor de la novela de Agatha Christie "The ABC Murders", en la que el detective belga Hércules Poirot viaja hasta Inglaterra siguiendo el rastro de un asesino que está matando a sus víctimas por orden alfabético.

"Detective con rubia", versión cinematográfica de "The alphabet murders", contiene veinte minutos del mejor Tashlin—las secuencias del asesinato en la piscina, el baño turco y la bolera—-o sea, del Tashlin ingenioso, ágil, visualizador, atractivo por sus encuadres de gran poder plástico al que se alía un sentido del humor que trasciende a la sala con facilidad; el resto es una película más de misterio con algunos detalles irónicos y una estructura típica del cine artesanal británico que hizo furor hace unos años. (...) Tashlin no ayuda mucho con este film a los que siguen discutiendo sobre los grados de su valía dentro de la comedia, y en este sentido defraudará, porque la mayor parte de su labor es puro sometimiento al guión, sin los rasgos que han caracterizado varias anteriores producciones suyas. (Martínez Redondo en ABC del 24 de noviembre de 1966)

Para dar al film mayor amenidad se le ha incorporado una considerable dosis de humor. El director del film, Frank Tashlin, no ha usado siempre de esta mezcla con el necesario equilibrio. Lo cómico prepondera en muchas ocasiones sobre lo emocionante. De este modo resulta que la serie de asesinatos que se van produciendo a lo largo del film nos intrigan pero no nos conmueven. Tashlin es especialmente conocido por haber sido el realizador de un buen número de películas de Jerry Lewis y, naturalmente, no puede sustraerse a un modo de hacer que ha impreso carácter a su buen oficio. La película es dinámica, incluso un poco atropellada, pero se sigue con interés a pesar de que la trama imaginada por Agatha Christie ha sido bastante modificada, así como un cierto número de sus personajes. De todos modos, la orientación argumental sigue siendo la misma. (A. Martínez Tomás en La Vanguardia del 7 de abril de 1967)

Insólita combinación de elementos, donde Tashlin logra un conjunto hasta cierto punto desconcertante, propio de una renovación de estilo, en la que se encuentra asimismo una soltura narrativa heredada de aquella nueva ola francesa, muchos de cuyos componentes le habían entronizado como uno de los grandes. Angulaciones de cámara, detalles tan insólitos como ese juguete de un muelle que discurre por la escalera, provocando el temor de Poirot y Hastings. El gran cineasta logra convertir un encargo de antemano rutinario, en una prolongación y apuesta de estilo que, por desgracia, no tendría la debida continuidad en su obra. (Cinema de perra gorda)

Frank Tashlin, quien dirigió esta aventura con el más amplio de los estilos, logró captar un poco de humor al hacer que Poirot interrogara en voz alta a un sospechoso en la cama sobre los ronquidos de su esposa. Y ha fotografiado el Londres pintoresco, incluido el camino de herradura de Hyde Park. Lo que él, sus guionistas y elenco no han logrado es convertir a Poirot y su intrigante galería de amigos y enemigos, en los personajes clásicos que han fascinado genuinamente a millones de lectores de Agatha Christie todos estos años. Poirot en las imágenes es simplemente un "belga con nariz ganchuda" poco sugestivo e involucrado en asesinatos que no son especialmente emocionantes. (A.H. Weiler en The New York Times del 12 de julio de 1966)

Esta adaptación británica de una de las novelas policíacas más conocidas de Agatha Christie, The ABC Murders, recibe el tratamiento de una comedia. Gran parte de la intriga de la obra de Christie se pierde al convertirla en comedia y, como resultado, no es más que una parodia del original, poco inteligente para resultar sobresaliente. (Variety)

Sin duda, fue una elección curiosa la del director Frank Tashlin, ya que para empezar filmaba en blanco y negro, por lo que sus colores de dibujos animados estaban ausentes. A pesar de eso, su sentido del humor irreverente queda bien patente, y si se toma esta versión más como una parodia que una obra con alguna gravedad, entonces probablemente su visión será más acertada. Seguramente el original de Agatha Christie tenía más sentido que esta película, que revolotea de una escena a otra sin mucho cuidado por la lógica, y al final se enorgullece de presentar como culpable al personaje del que habíamos sospechado todo el tiempo en lugar de ir a por la gran revelación que podría haber ofrecido a los espectadores una sorpresa. (The Spinning Image)

Al igual que las películas de Marple, The Alphabet Murders es más una broma cómica que difiere en tono y trama del texto de Agatha Christie. De hecho, va más allá, pareciendo parodiar las películas de Poirot casi antes de que existieran. La parodia aparece de inmediato cuando Tony Randall se dirige a la cámara como él mismo antes de transformarse en Poirot y dirigirse a la cámara otra vez. Todo es una broma, y este enfoque no agradó a Christie ni a los fans del misterio, ni siquiera a los fans de Randall. (Michael Barrett en Pop Matters)

Película estrenada en Madrid el 22 de noviembre de 1966 en los cines Canciller, Capitol e Infante; en Barcelona, el 6 de abril de 1967 en el cine Pelayo.

Reparto: Tony Randall, Anita Ekberg, Robert Morley, Maurice Denham, Sheila Allen, Guy Rolfe, James Villiers.

martes, 29 de octubre de 2019

Abajo el amor (Down With Love, 2003). Peyton Reed


Barbara Novak (Zellweger) es una joven escritora feminista cuyo primer libro, titulado "Abajo el amor", se ha convertido en la guía que siguen las mujeres de todo el mundo. El libro parte de un principio: las mujeres pueden disfrutar del sexo sin que el amor sea un obstáculo. Convencido de que Novak es un fraude y de que, en el fondo desea lo que cualquier mujer (amor y matrimonio), el reportero estrella de una revista de caballeros (Ewan McGregor) intenta desenmascararla, haciendo que se enamore de él, para lo cual adopta la tímida personalidad del astronauta Zip Martin.

No resulta arriesgado, así, decir que Abajo el amor es a la comedia de enredos lo que Lejos del cielo, el reciente e impresionante filme de Todd Haynes, es al melodrama. No obstante, el filme de Peyton Reed está muy lejos de los hallazgos formales, pero sobre todo, del riesgo ético que asume Haynes. Aquí todo es más leve, y al tiempo, más exagerado. (...) Pero se deja ver por la inteligencia de su puesta en escena, por sus constantes guiños cinéfilos y por cosas tan inasibles como la nostálgica recreación de un mundo de cine en el que la gente creía hace sólo un par de generaciones. (Mirito Torreiro en El País de 12 de septiembre de 2003)

"Una acertada imitación de estilo, una auténtica invitación a viajar a los años 60 y un eficaz musical sin números músicales." (Manolo Marinero en El Mundo)

El film que nos ocupa es un muy honroso comienzo en el largometraje de este realizador, curtido de sobra en series y comedias televisivas, que ha sabido encajar todos los recursos de la época en un film tan divertido como bien escrito. Pero, no nos engañemos, jugar con la nostalgia exige un ejercicio de complicidad para elespectador que muchos no están dis-puesto a hacer, sobre todo porque o bien desconocen el cine de los sesenta, o bien abominan de él, tachándolo de«cursi», «higiénicamente pulcro» o «demasiado americano». Pero si se tiene, en cambio, un ancho de miras lo suficientemente amplio como para satirizar toda esa cinematografía, «Abajo el amor» es una muy divertida comedia orquestada con todos esos rancio instrumentos, que ahora han estado más afinados que nunca. (Federico Casado Reina en ABC Sevilla del 14 de septiembre de 2003)

El modelo de “Abajo el amor” no es la gran comedia, sino las obras más discretas del género. Su intención no es adaptar al presente la estética del pasado sino la necesidad de convertir lo viejo en proyección hacia lo nuevo. En la película redescubrimos el valor estético de la vieja fotografía en technicolor, el encanto de esos ritmos ligeramente jazzísticos reciclados al ritmo melódico, las imágenes partidas que nos permiten ver dos escenas al mismo tiempo y unos cuantos vestidos marcadamente kitsch que pasean por un decorado que vive las transformaciones pretecnológicas de los setenta, dominado por la multipresencia de los electrodomésticos. La mirada hacia este mundo es irónica, pero no establece los niveles de superiodidad del pastiche, ya que busca un modo claro para insertarse en el medio y proyectarlo hacia la actualidad. (Ángel Quintana en La Vanguardia del 15 de octubre de 2003)

Abajo el amor mimetiza hasta el delirio los mohínes coloristas de las comedias de Rock Hudson y Doris Day para que disfrutemos sin prejuicios con un ejercicio de estilo 100 por 100 posmoderno. La cinta de Peyton Reed no pretende reflexionar sobre la guerra de sexos contemporánea a través de las rosáceas batallas románticas entre una recatada de pueblo y un seductor periodista en los felices 60. Es como esas copias perfectas de cuadros clásicos que adornan los salones de los nuevos ricos, con el dudoso interés de que, en este caso, el original no daba para mucho más que un Martini y unas risas cómplices. Una divertida reproducción pictórica cuya superficie no conviene rascar, no sea que nos encontremos con el más inquietante de los vacíos. (Sergi Sánchez en Fotogramas)

Se ve muy bien, pero Zellweger y McGregor no tienen química juntos, y el tono autocomplaciente y de complicidad rechina. (Rotten tomatoes)

Creo que se compara favorablemente con Pillow Talk y Lover Come Back en sus bromas oportunas y destreza verbal. (Andrew Sarris)

No mejor ni peor que las películas que la inspiraron, lo que es un cumplido, creo. (Roger Ebert)

Por desgracia, esta comedia a veces histérica con encanto anticuado solo entretendrá a los cinéfilos nostálgicos en busca del humor y la ingenuidad típicos de un cine hoy obsoleto. (Xavier Pichard en MCinéma.com)

El ejercicio de estilo, intencionalmente kitsch, no carece de garbo y los guionistas entienden de qué va la cosa. Sin embargo, falta la chispa, el gramo de locura que convertiría un placer menor en un verdadero éxito. (Aurélien Ferenczi en Télérama)

Película estrenada en España el 12 de septiembre de 2003.

Reparto: Renée Zellweger, Ewan McGregor, Sarah Paulson, David Hyde Pierce, Tony Randall.