Mostrando entradas con la etiqueta Deborah Kerr. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Deborah Kerr. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de febrero de 2025

Suspense (The Innocents, 1961). Jack Clayton

Una puritana institutriz es contratada para hacerse cargo de la educación de dos niños huérfanos que viven en una apartada mansión rural. Pronto empieza a sospechar que los antiguos criados, muertos hace tiempo, ejercen todavía una perniciosa influencia en la vida de los niños. Basada en la novela de Henry James "Otra vuelta de tuerca".

El director ha reunido toda la extensa gama de maneras del “suspense” y la ha dosificado sabiamente a lo largo de la cinta, aunque algunas veces ha cargado la mano en demasía, lo que le ha costado producir en el público, en varias ocasiones, un efecto contrario al que buscaba. No obstante, su intento ha salido triunfante; logra sobrecoger al espectador, aunque fracasa en su ambición de producir alucinaciones. Ayudan a aconseguir este clima perfectos efectos sonoros, una fotografía muy adecuada, una ambientación perfecta, un decorosa dirección y, esto es lo más importante, la extraordinaria interpretación de Deborah Kerr. (Manuel Adrio en ABC del 4 de octubre de 1963)

Esta película tiene como primer objetivo mantener al espectador a lo largo de su proyección en un permanente estado de desasosiego e inquietud. Y no hay duda de que lo consigue, por lo menos, con gran parte de los que la presencian. Ahora bien, la inquietud buscada se trueca en desconcierto, porque en la pantalla suceden tantas cosas “insólitas” y las explicaciones sobre las mismas se dan de un modo tan parcial, que la comprensión se queda en perplejidad. (...) Justo es reconocer que Jack Clayton ha sabido traducir eficazmente en imágenes la siniestra fábula, si bien hace uso y abuso de los clásicos recursos del cine terrorífico... (J. Pedret Muntañola en La Vanguardia del 13 de octubre de 1963)

Impecable adaptación de la conocida y versionada narración de Henry James "Otra vuelta de tuerca", en la que se combina el rigor de la composición con una atmósfera inquietante hasta el desasosiego. La historia de la institutriz y los niños cuya inocente apariencia encierra la maldad más atroz tiene un tratamiento tan inteligente como sugestivo, con unos resultados realmente notables. (Fotogramas)

El señor Clayton y la señorita Kerr no han sabido interpretar la historia y los personajes con la suficiente incisividad y franqueza como para ofrecernos una película psicológica o de terror de primera categoría, pero sí nos han ofrecido una que sigue siendo interesante y que provoca unos escalofríos formidables. (Bosley Crowther en The New York Times del 26 de diciembre de 1961)

Una adaptación espeluznante de Otra vuelta de tuerca, de Henry James, en la que Deborah Kerr, la quintaesencia de la represión inglesa encorsetada, encarna a una institutriz contratada para cuidar de dos niños aparentemente dulces en una finca aislada en el campo. Filmada con una brillantez luminosa por el director de fotografía Freddie Francis, The Innocents es la apoteosis del terror británico de la vieja escuela (al que se hace referencia con cariño en Los otros, de Alejandro Amenábar). Como historia de fantasmas, funciona a la perfección (tanto por su moderación como por cualquier otra cosa), aunque eluda educadamente gran parte de los matices sexuales de la historia original. (Andrew Pulver en The Guardian)

No hay tácticas impactantes, sólo la cuidadosa creación de una atmósfera siniestra a través de la decoración, el inquietante trabajo de cámara de Freddie Francis y una actuación evocadora. Kerr, en particular, es excelente. (Geoff Andrew en Time Out)

Lejos del delirio barroco y espectacular de las producciones de la Hammer del mismo período, todo confluye para hacer de estos Inocentes la cumbre del cine de terror gótico y psicológico. La película de Clayton podría sin duda representar la quintaesencia de la fantasía en el cine. Rica, compleja, de una inventiva formal excepcional y habiendo inspirado a generaciones de cineastas del género (pensemos en la bella película Los otros de Alejandro Aménabar), The Innocents no ha terminado de fascinarnos con su belleza secreta y venenosa y su atmósfera turbada y perturbadora. ¡En definitiva, una gran película que hay que redescubrir urgentemente! (Maxime Iffour en DVD Classik)

Lo que hace que The Innocents sea inolvidable es que consigue crear una atmósfera angustiosa sin contener la más mínima imagen impactante. Los "fantasmas" de los sirvientes aparecen sólo muy brevemente y sólo en la distancia, con la única excepción del rostro de Peter Quint detrás de una ventana, durante una noche tormentosa. Aunque hay algunos ruidos perturbadores en la casa (o en la cabeza de la señorita Giddens), nos ahorramos todos los grandes golpes de efecto de tres al cuarto que nos hacen saltar. El silencio de la gran casa victoriana sólo se ve perturbado por algunos crujidos en la estructura del tejado, el silbido del viento, el crepitar de la lluvia y el cautivador acompañamiento musical compuesto por Georges Auric. (Philippe Gautreau en DVDFr.com)

La belleza de la película reside en su capacidad (y voluntad) de mantener la duda hasta el final, de mantener las posibilidades de interpretación (hasta la irrupción final de lo fantástico cuando la hipótesis psicológica había ganado terreno) sin que ninguna pista contradiga fundamentalmente a la otra. Y sea cual sea el camino elegido, el mundo de los niños parece inexorablemente contaminado por el de los adultos. (Je m'attarde)

Película estrenada en Madrid el 3 de octubre de 1963 en el cine Gran Vía; en Barcelona, el 10 de octubre de 1963 en los cines Alexandra y Atlanta. 

Reparto: Deborah Kerr, Peter Wyngarde, Megs Jenkins, Pamela Franklin, Martin Stephens, Michael Redgrave.

martes, 7 de mayo de 2024

Narciso negro (Black Narcissus, 1947). Michael Powell y Emeric Pressburger


Un grupo de monjas occidentales abre un hospital en un antiquísimo templo en las remotas montañas del Himalaya. A las dificultades económicas y a la hostilidad de los nativos, pronto se suman las tensiones entre las propias monjas. Un agente británico intentará mediar entre ellas para solucionar sus problemas, pero su presencia acabará despertando, con consecuencias fatales, la sexualidad reprimida de algunas hermanas. Basada en una novela de Rumer Godden (1907-1998) publicada en 1939.

Sugerente relato fantástico que ilustra las tribulaciones de un convento de monjas católicas instalado en un palacio tibetano que en otros tiempos ocupara el harén de un rajá. Una extrema sensualidad preside el relato, especialmente conseguida a través de una deslumbrante concepción visual y una brillantísima fotografía. Todo ello se desarrolla a través de un misticismo tan cautivador como heterodoxo. (Fotogramas)

Uno de los mejores trabajos conjuntos de Michael Powell y Emeric Pressburger (Las zapatillas rojas). La pareja de directores logra un sólido drama, adaptación de una novela de Rumer Godden, que narra las desventuras de un grupo de monjas, y que acaba convirtiéndose en una trágica historia próxima al cine de terror. Destaca la interpretación de Deborah Kerr, recordada por películas como De aquí a la eternidad. Tiene una gran riqueza visual, aunque quizá el ritmo narrativo se queda algo anticuado para un espectador actual. El director de fotografía, Jack Cardiff, consiguió un merecido Oscar, por su cuidada utilización del color. (Decine21)

Michael Powell y Emeric Pressburger han estado tan cerca de ejecutar una fusión perfecta de todos los elementos del arte cinematográfico (historia, dirección, actuaciones y fotografía) que uno desearía haber dado con un tema a la vez menos controvertido y más atractivo que el de "Narciso Negro". Al no estar familiarizados con la novela de Rumer Godden, no sabemos cómo de fiel es la película a su fuente. Pero, después de todo, eso tiene pocas consecuencias. Lo que importa es lo que han imaginado en el celuloide, y es una contemplación apasionante y provocativa del antiguo conflicto entre el alma y el cuerpo. "Narciso negro" es un frío drama moral e intelectual teñido de un cinismo que tiene el efecto de lanzar, por así decirlo, una reflexión gratuita sobre aquellos que, independientemente de su creencia, han abandonado los placeres mundanos por pura devoción religiosa. (The New York Times del 14 de agosto de 1947)

El delirante melodrama de Powell y Pressburger es una de las películas más eróticas que jamás haya surgido del cine británico y mucho menos de la reprimida década de 1940: se estrenó sólo dos años después de Brief Encounter (1945), de David Lean, con su historia más típicamente "británica" de deseo negado. A partir de una controvertida novela de Rumer Godden, una escritora inglesa que vivió mucho tiempo en la India, Powell y Pressburger crearon un tenso melodrama de pasiones inusualmente feroces y tensión erótica apenas contenida. Aunque el guión nunca desafió directamente los estrictos estándares de los censores, no hace falta decir que los deseos reprimidos de las monjas no eran un tema común -o seguro- para una película británica de 1947. (Mark Duguid en BFI screenonline)

A los críticos les gusta decir que Narciso negro no pertenece a ningún género establecido, pero lo que más se parece es a una película de terror. En su autobiografía, Michael Powell menciona cómo iba en bicicleta con entusiasmo a buscar copias de los thrillers de terror de la RKO y Val Lewton en el Londres bombardeado, y Narciso negro tiene interesantes paralelismos con la película de terror de Lewton/Jacques Tourneur I Walked with a Zombie. Ambas películas presentan lugares "exóticos" embriagadores creados artificialmente en un estudio de cine, y ambas tratan sobre el fracaso de los colonos anglosajones a la hora de imponer los valores cristianos a las tradiciones nativas. Al igual que el médico de I Walked with  a Zombie, las hermanas luchan contra la superstición local para atraer a sus pacientes indios a aceptar la medicina occidental. Y en ambas películas aparece un "monstruo" femenino: la perturbada hermana Ruth de Kathleen Byron se parece mucho al fantasma sonámbulo de Christine Gordon en la película de Lewton/Tourneur. Ruth, una "mujer mundana" con un vestido rojo y lápiz labial rojo, se transforma en una loca parecida a un zombi, con los ojos llameantes y el cabello suelto. (Glenn Erickson en DVD Savant)

A pesar de ciertos aspectos ligeramente kitsch, Narciso negro sigue siendo una obra asombrosamente atrevida y su esplendor visual te deja sin palabras. Sólo podemos compartir la admiración de Martin Scorsese (y muchos otros) por esta película donde el artificio intensificado se encuentra con el gran arte. (Claude Rieffel en À voir, à lire)

Basada en la novela de Rumer Godden, la producción imagina una película de bellezas exóticas, pero Michael Powell, el gran viajero, se niega, ante el asombro de todos, a ir a la India o a Nepal para filmar en escenarios naturales. Quiere recrear completamente la película en el estudio, firmemente convencido de las capacidades expresivas del cine, una fe intacta en sus poderes que inerva cada uno de sus proyectos. Powell elige este enfoque para tener un control absoluto sobre los diferentes componentes de su película. Usar vistas reales del Himalaya y mezclar estos exteriores con paisajes está fuera de discusión. Powell teme que rodar en el Himalaya abrume la película, que el exotismo de las localizaciones distraiga a quienes están detrás del proyecto de la esencia de la historia. De esta manera pretende dominar cada elemento de la película: el viento que sopla en los pasillos del templo, la altitud, los colores de cada objeto, las plantas, la ropa. Un mundo completamente recreado, reinventado, un mundo de cine puro. (Olivier Bitoun en DVD Classik)

Más allá de los superlativos de los que ya goza la película desde su creación, y situándola en su contexto histórico (ya tiene 67 años), está claro que no ha perdido nada de su extraño poder de fascinación. Ya sea el tema, la dirección de la fotografía, los encuadres, la elección de los actores y su dirección, la música y otras elecciones técnicas... del conjunto emerge, aún hoy, un gran aire de modernidad. Como ocurre con muchas películas del dúo Powell/Pressburger, debemos reconocer aquí un avance colosal respecto de su tiempo y un pronunciado gusto por la ausencia de facilidad. Pero la intensidad de la película descansa sobre los hombros de dos intensas actrices, Deborah Kerr y Kathleen Byron, que juntas se hacen cargo de la dualidad de la manifestación de sentimientos que pueden alterar vidas dedicadas precisamente a no preocuparse de tales sentimientos. Los conflictos internos que seguirán serán devastadores. Sensualidad y lucha interior... la película rezuma estos temas sulfurosos con innegable encanto y clase. (Stéphane Leblanc en DVDFr.com)

Esta eterna batalla entre el mundo del espíritu y el de los sentidos es restaurada en todo el esplendor del Technicolor emergente por el maestro Jack Cardiff, en decorados de Alfred Junge que, al estar compuestos en parte por pinturas y modelos, no son menos deslumbrantemente hermosos. (...) El ambiente nos embriaga como embriaga a las monjas, estamos como ellas hipnotizados por los colores y las luces brillantes, nuestra sangre late como la de ellas al ritmo de los tambores (sutilmente orquestados por Brian Easdale). Para mí hay pocas películas que merezcan tanto el calificativo de "obra maestra" como ésta. (Des films au poil)

Película no estrenada comercialmente en España. 

Reparto: Deborah Kerr, Sabu, David Farrar, Flora Robson, Esmond Knight, Jean Simmons, Kathleen Byron. 


lunes, 2 de agosto de 2021

Días sin vida (Beloved Infidel, 1959). Henry King

 

Una ex corista inglesa, transformada en brillante columnista de Hollywood, se convierte en el principal apoyo e inspiración de F. Scott Fitzgerald. El escritor se encuentra en el ocaso de su carrera y, además, su situación económica es muy precaria debido a los gastos que generan la estancia de su mujer en un hospital psiquiátrico y el internado de su hija. Para hacer frente a sus deudas, acepta un trabajo como guionista mientras trata de acabar una novela que lo sitúe de nuevo en la élite. Sin embargo, la adicción al alcohol, las riñas y las reconciliaciones son la nota dominante en su relación con la periodista.  

"Días sin vida"—extraño y absurdo titulo castellano para una historia muy vital—fue rodada hace siete años, en la época en que estaba dando los últimos coletazos un modo de hacer ampuloso, que idealizaba los temas más auténticos. Guión denso, diálogo subrayado por una música que pretende sublimar las situaciones y hacer entrar en el relato al espectador, realización cuidada aunque carente de inspiración y un argumento que interesa porque nos está hablando de seres conocidos. El tiempo ha dejado sus huellas, pero no ha invalidado del todo esta obra. (José Luis Martínez Redondo en ABC del 12 de octubre de 1966)

Henry King, que incidiría de nuevo en Fitzgerald en su último film, Suave es la noche, era un cineasta más que competente, pero aquí no logró atrapar el alma del novelista, ni lo que supuso para él su infidelidad. La imagen que se da de Scott es parcial. (...) Gregory Peck y Deborah Kerr están correctos, pero no se da suficiente cancha a sus respectivos talentos; y se les obliga a una omnipresencia en la pantalla, estirada innecesariamente, en el tramo en que él está escribiendo "El último magnate". (Decine21)

Es sorprendente que un actor como [Gregory Peck] pase por una película tan intensa con una limitación expresiva tan grande, como si viviera de rentas y con la simple “presencia” pudiera pasar ya por interpretación. La película, ignoro si poco o muy vista actualmente, tiene un poder visual muy notable, porque los escenarios naturales rodados en cinemascope permiten encuadres a medio camino entre la panorámica y el plano americano muy efectivos por su amplitud y por el desahogo visual que supone para el espectador (...) Sin ser una película completamente lograda, tiene mucho interés y permite ver en todo su apogeo a una gran actriz como Deborah Kerr en radiante madurez. (Juan Poz en El ojo cosmológico)

El guion es espantoso. Unos diálogos insufribles. Una historia que no entra ni con calzador. Rodada en estudio la mayor parte salvo las escenas de playa. (Marga R. Rocamora en Out of Paradise/Fuera del paraíso: Zelda y Scott Fitzgerald)

Lamentablemente, pero no es algo sorprendente, el mero nombre de F. Scott Fitzgerald no transmite ningún entusiasmo particular al personaje principal de "Beloved Infidel". Y dado que el guión de Sy Bartlett no logra convertir a este personaje en más que un escritor decaído y hosco viviendo a costa de una columnista de Hollywood, la historia del intermitente romance de esta pareja que se desarrolla durante más de dos horas, es generalmente plana y poco interesante. (...) Uno tiene la impresión de que la mujer se siente atraída  por el hombre porque lleva una etiqueta: "Soy el romántico F. Scott Fitzgerald". Todo lo demás —las escenas amorosas a la orilla del mar, la conmoción y la indignación cuando está borracho— es puramente artesanía cinematográfica, bajo la experta dirección de Henry King. (Bosley Crowther en The New Yort Times del 18 de noviembre de 1959)

Esta es principalmente una película sobre una columnista de cine agresiva y aguda que se enamora de un hombre que es superior intelectualmente y que, a través de la asociación con él, alcanza una nueva estatura humana. También es una película en la que la mayoría de los personajes no tienen explicación y esto genera una superficialidad que los priva de simpatía. Es más, la actuación, aunque excelente y persuasiva en algunas partes, es superficial y artificial en otras. (Variety)

Hay muy pocas razones para que alguien se siente a ver Días sin vida. Si no eres fanático de F. Scott Fitzgerald, probablemente el film no tenga atractivo cuando se ve sin tener referencias previas. Henry King es un director competente, pero poco más. Aunque es conocido por La colina del adiós, su filmografía está plagada de adaptaciones chapuceras de lo mejor de la literatura estadounidense. Muestra poca afinidad por los matices del trabajo de Fitzgerald, y mucho menos por el hombre mismo. El film se acerca tímidamente a los aspectos más oscuros de la historia, convirtiendo la verdad en un melodrama pusilánime. (Jamie S. Rich en DVD Talk)

Película estrenada en Madrid el 10 de octubre de 1966 en los cines Palacio de la Prensa, Carlos III, Bilbao, Progreso y Velázquez; en Barcelona, el 10 de febrero de 1968 en el cine Montecarlo. 

Reparto: Gregory Peck, Deborah Kerr, Eddie Albert, Herbert Rudley, Kenner G. Kemp, Ken Scott.


viernes, 3 de julio de 2020

Quo vadis? (1951). Mervyn LeRoy


Cuando regresa victoriosamente a Roma, después de tres años en el campo de batalla, el general Marco Vinicio se enamora de Ligia. Pero ella es cristiana y sus creencias le impiden enamorarse de un guerrero. Aunque fue adoptada por un general retirado, jurídicamente es un rehén de Roma, de modo que Marco consigue sin dificultad que el emperador Nerón se la ceda en pago por sus servicios.

Grandilocuente, reiterativo,con un desigual colorido en el que predomina lo "agresivo", lo "agrio", y con unos decorados de una monumentalidad empalagosa. (...) El "film" carece por completo de emoción, y ni siquiera su intento de constituir un "gran espectáculo" cuaja en el apetecido resultado. En las películas lo de menos es el número de primeras figuras que intervienen y la cantidad de comparsas; lo que importa es su valor dramático, lírico o cómico; la emoción que puedan comunicar, su fuerza, en suma. (...) Todo es desmesurado en el "film", y todos están exagerados. (Donald en ABC del 12 de febrero de 1954)

La cinta mantiene muy sólidamente sus méritos y sus atractivos incuestionables para toda dase de públicos. Emociones dulces o sobrecogedoramente trágicas, fino humor, escenas de brioso dinamismo y episodios de tan excelente factura como el sacrificio de los mártires y, por ejemplo, la lucha de Urus y el toro, se bastan y se sobran para seguirel relato con con el mayor interés, incluso teniendo en cuenta la morosidad discursiva del primer tercio del film. (Horacio Sáenz Guerrero en La Vanguardia del 12 de febrero de 1954)

Aparatosa adaptación de una olvidable novela histórica de Henry Sienkiewicz, cuyo trasfondo es la Roma gobernada por Nerón en los albores del Cristianismo. Pese a resultar algo ampulosa, conserva el encanto de las superproducciones a la antigua usanza y de un cuadro de intérpretes realmente notable. Ejercicio para cinéfilos: descubrir a Sofia Loren entre los figurantes. (Fotogramas)

Dirigida por Mervyn Leroy, la película está llena de color y alterna momentos magníficos (casi todas las escenas en las que aparece Peter Ustinov, la entrada de un victorioso Robert Taylor en Roma después de tres años de exitosas batallas, lo bien narradas que están las secuencias en el circo romano, en especial la de la lucha entre el toro y Ursus, algunos planos con raíces pictóricas…) con otros menos afortunados, que han quedado un tanto acartonados y presos de sus solemnidades religioso-sentimentales. (AlohaCriticón)

La opulenta versión de MGM de la antigua Roma filmada en 1951, con Peter Ustinov en su momento más caprichoso haciendo los honores como el loco Nerón. (Jonathan Rosenbaum)

Fue hecha, sospechamos, para aquellos a quienes les gusta la grandeza y el ruido, y sin puntuación. Probablemente será un gran éxito. (Bosley Crowther)

Por su gran tamaño, opulencia y deslumbramiento técnico, Quo Vadis es el espectáculo cinematográfica más impresionante del año. (Time Magazine)

Película estrenada en España el 11 de febrero de 1954. Madrid: cines Carlos III y Roxy B; Barcelona: Cine Windsor. En Palma se estrenó el 24 de abril de 1954 en la Sala Born.

Reparto: Robert Taylor, Deborah Kerr, Leo Genn, Peter Ustinov, Finlay Currie, Patricia Laffan, Abraham Sofaer, Buddy Baer, Marina Berti, Felix Aylmer.