martes, 16 de noviembre de 2021

Callejón sangriento (Blood Alley, 1955). William A. Wellman

 


El capitán de un barco mercante (John Wayne) ayuda a los habitantes de un poblado de la China comunista a llegar hasta Hong Kong para alcanzar la libertad.

La realización de este film data de algunos años, circunstancia que no deja de advertirse con bastantes detalles. Sin embargo, es correcta y, en general, mantiene el clima de tensión que se ha propuesto. (M. Planas en La Vanguardia del 12 de noviembre de 1965)

Se trata de un típico film de propaganda anticomunista, discursivo e ingenuo, premioso en su desarrollo, con lagunas argumentales que no sabemos si obedecen a un "peinado" de la versión original o a un fallo ostensible de guión. (...)Las ingenuidades en el diálogo se complementan con evidentes fallos en la dirección de los intérpretes que llegan a lograr una caricatura de sus personajes. (Martínez Redondo en ABC del 15 de marzo de 1966)

Un tebeo de aventuras construido a la medida de John Wayne, que se lo pasó en grande masacrando a innumerables chinos (comunistas, naturalmente), en una trepidante huida hacia Hong Kong. Al margen de las consideraciones políticas que pueda suscitar, bastante insignificantes por cierto, cabe destacar el pulso narrativo con que se desarrolla la acción. Es una obra menor pero decididamente simpática. (Fotogramas)

Al menos, cuando comienza verdaderamente la aventura marina, estás caracterizaciones se diluyen en una acción ligera y efectiva, narrada con pulso y gusto por un William A. Wellman alejado de sus mejores obras. Aquí, la limitación de los decorados se suple en parte con una bonita fotografía. (El crítico abúlico)

Un espectador puede tener la incómoda sensación de que el Sr. Wayne ha pasado por este tipo de prueba antes y que "Blood Alley", a pesar de su exótica ambientación oriental, es un melodrama estándar de persecución modelado sobre un plano familiar. Pero nuestro duro héroe, instigado por Lauren Bacall, cuyos fríos y esculturales encantos obviamente no puede ignorar, y el director William A. Wellman, un conocido especialista en películas de acción enérgica, han hecho de "Blood Alley" una animada aventura, aunque no de altos vuelos. (The New York Times del 6 de octubre de 1955)

Blood Alley es un film a veces peculiar y vergonzante, pero bien producido y razonablemente lleno de suspense. (Stuart Galbraith en DVDTalk)

La cámara de Wellman sabe exactamente cómo posicionarse para dar lo mejor de lo que la secuencia tiene para ofrecer, a veces milimetrada (la cara de Lauren Bacall entre dos radios del timón), a veces cómica (Wayne gritando por la tubería de comunicación con las máquinas de la sala, sin que nos demos cuenta nada de lo que dice, ya que estamos afuera). En una secuencia de acción tan original como compleja, William Wellman demuestra el alcance de su talento y hace que sea más fácil de entender para el espectador con códigos visuales nítidos pero no toscos, que contrastan literalmente con la estructura clásica habitual de este tipo de reyertas. Y de hecho es aquí donde está la máxima aportación del director, pues de una película al principio completamente predecible entrega una versión final pulcra, de alta gama, rechazando la mayoría de las facilidades del género y llenando la historia de ideas notables. Blood Alley es simplemente la demostración perfecta del saber hacer del Hollywood de una cierta época en el cine de aventuras y emociones. Sin ningún efecto especial sintético y gracias a una energía salvadora en todos los instantes, este colorido entretenimiento se saborea como un caramelo de varios sabores y que deja un regusto terriblemente agradable. Algunos historiadores del cine dirían "común y corriente", otros dirían "históricamente menor", pero de innegable calidad para el deleite de todos. (Julien Léonard en DVDClassik)

La carga anticomunista, como era de esperar, es un poco pesada. Pero es la aventura humana lo que interesa a Wellman, ofreciendo buenos papeles a sus actores. Para los hombres de todos modos, porque la pobre Lauren Bacall es la sacrificada de la historia, reducida la mayor parte del tiempo a una bonita figuración. Excepto en dos o tres escenas, incluida una hermosa persecución a través de los devastados muelles de un antiguo puerto. Relativamente parca en grandes escenas de acción, la película favorece los momentos de intimidad. Pero cuando estalla la violencia es fulminante: el asesinato del oficial comunista es particularmente violento, y la pelea en la cabina del piloto es igual de brutal, pero sólo se ve a través de la ventana barrida por la lluvia y cubierta por el sonido de la tormenta. Una de las escenas de violencia más grandes del cine de Wellman. (Play It Again, Sam)

Película estrenada en Barcelona el 11 de noviembre de 1965 en el cine Excelsior; en Madrid, el 14 de marzo de 1966 en los cines Carlos III, Consulado y Roxy A.

Reparto: John Wayne, Lauren Bacall, Paul Fix, Mike Mazurki, Berry Kroeger, Anita Ekberg, Chester Gan, James Hong.


viernes, 12 de noviembre de 2021

Amor en el aire (1967). Luis César Amadori

Un argentino viaja a España para iniciar sus estudios. Durante el vuelo, causa tantos trastornos a una azafata, que es despedida. En casa, la ex azafata descubre unos vestidos de teatro de su abuela, y decide probar suerte ante un representante de artistas. Allí se encontrará con el chico que causó su despido. Ambos logran actuar en Barcelona, pero el padre del muchacho asiste a la actuación, quedando sorprendido, ya que creía que su hijo estaba en Madrid estudiando.

La historia relatada en esta producción hispano-argentina   es muy  manida.  Sin  que uno  pretenda  que  las comedias  de  esta  clase,  dirigidas  al  consumo  popular,   enfoquen   con   rigor   realista los  temas  cotidianos  de  los  que  se  nutren, habremos  de  confesar   la  continua   decepción  a  que  nos someten   los  guionistas. "Amor  en  el  aire"  está  saturada   de  fáciles   coincidencias   argumentales,   de   notas humorísticas   menores.  La   comedia   musical  da  amplios  márgenes  para  el  lucimiento  sin  tocar  el  folletín. (José Luis Martínez Redondo en ABC del 26 de diciembre de 1967)

Indudablemente cabe un cine comercial, sin grandes complicaciones, con historias más o menos vanas, pero —eso sí— con una cierta altura, con escenas graciosas, con un ritmo adecuado, con una cuidada realización que compense al espectador del contenido, del fondo que se exhibe. Pero ni fondo ni apenas forma: este podría ser el triste balance de la película reseñada. (Enrique Sopena en La Vanguardia del 13 de junio de 1968)

Luis César Amadori, un especialista en este tipo de cursilerías, fue el encargado de dirigir a Rocío Dúrcal en esta ñoña producción cantarina que explota la comerciabilidad tanto de la actriz, española como de su pareja artística argentina, Palito Ortega. Canciones a dúo para una comedia insípida cuyo interés se queda difuminado en el aire, como el amor del título. (Fernando Morales en El País del 29 de octubre de 1996)

Una co-producción hispano-argentina que se construyó a la medida de sus dos protagonistas, supuestos ídolos juveniles de ambos países. Su previsible trama, la pobreza de unos números musicales sin gancho alguno y una realización casi inexistente constituyen los dudosos atractivos de un producto que ya resultaba viejo en el momento de su rodaje. (Fotogramas)

Era común emparejar a actores de ambos lados del charco y esta producción hispano-argentina, dirigida por un argentino, reúne a la madrileña con el también argentino Palito Ortega que acaba siendo el mayor lastre de esta comedia musical, en que salvo algún número (el divertido baile en el avión) y la genial interpretación de José Sazatornil, tiene poco que salvar. (Xalons en C de cine)

Amable película sesentera, coproducida por España y Argentina, que cuenta con una Rocío Dúrcal en su momento de mayor esplendor. (Decine21)

Película estrenada en Madrid el 25 de diciembre de 1967 en los cine Rialto, Fantasio y Fígaro; en Barcelona, el 10 de junio de 1968 en los cines Alcázar, Palacio Balañá y Regio.

Reparto: Rocío Durcal, Palito Ortega, Amalia de Isaura, José Sazatornil, Fernando Rey, Alberto Dalbés, Tomás Blanco, Manuel Alexandre, Cándida Losada, Rosario García Ortega, Rafaela Aparicio, Erasmo Pascual.


lunes, 8 de noviembre de 2021

Suena el teléfono (Bells Are Ringing, 1960). Vincente Minnelli

 

Ella Peterson es una telefonista que, intentando ayudar a sus clientes, se inmiscuye en sus asuntos privados y acaba viéndose implicada en una organización de apuestas clandestinas.

Adaptación de una celebrada comedia musical, estrenada por Judy Holiday en 1956 bajo la dirección de Jerome Robbins, que sería la última interpretación de la malograda actriz. Minnelli trabajó con habilidad tanto la estructura narrativa como su vertiente de espectáculo. Así, las canciones y los bailes se integran con naturalidad dentro de la dinámica de la comedia sin romper su ritmo interno. Film inédito en España. (Fotogramas)

Mejores musicales de Broadway que Bells Are Ringing han llegado a Hollywood, pero pocos han sido traducidos a la pantalla con tanta eficacia. Bells se adapta idealmente a la intimidad del medio cinematográfico. Donde puede tener una tendencia en varios pasajes a quedar empequeñecido en un gran escenario, siempre es más grande que la vida en la pantalla, lo que en realidad es un factor deseable en una comedia clara y relajada como ésta. (Variety)

Vincente Minnelli hace uso de la pantalla ancha con movimientos elegantes y fluidos, y ayuda a Dean Martin a sujetar su alegría habitual con la cantidad justa de ansiedad. (Michael Sragow en The New Yorker)

Bells Are Ringing fue la última película de la talentosa Judy Holliday. Interpretó el papel de Ella en el escenario y pudo darle vida en la pantalla para su última actuación en Hollywood. Si bien me gustó la película en general más que a Bosley Crowther, estoy de acuerdo con su evaluación en que ella es la mejor parte de la película. Lamentablemente, fallecería de cáncer casi exactamente cinco años después del lanzamiento de Bells Are Ringing, pero la película es un testimonio de su talento cómico y musical y su capacidad para elevar el material con el que trabajó. (Lindsay D. en The Motion Pictures)

Bosley Crowther del New York Times, que había visto la obra original, fue mucho más elogioso con Judy Holliday que con los otros artistas involucrados: "Puede creer en nuestra palabra: 'Bells are Ringing' le debe más a Miss Holliday que a sus autores, su director (Vincente Minnelli), o incluso Alexander Graham Bell ". De los autores Comden y Green, escribió, "el romance telefónico que han preparado para ella [Holliday] se compone de un pequeño asunto y un montón de bromas que lo rodean. Lo que hace la señorita Holliday con esto último es la medida de la calidad del espectáculo." (Bosley Crowther en The New York Times del 24 de junio de 1960)

No solo marcó la última vez que el productor Arthur Freed y Vincente Minnelli hicieron una película del viejo estilo, creo además que es uno de los últimos verdaderos musicales de MGM. En ese momento, las extravagancias musicales de Judy Garland y Jane Powell eran cosa del pasado y “Bells are Ringing” es una llamada de atención a cómo eran las cosas para MGM. Después de esto, el musical clásico dejó de existir. También fue la última película de Judy Holliday antes de morir en 1965 debido a un cáncer de mama. Si bien esta película marcó varios finales para algunas carreras y una época, sigue siendo una obra entretenida. (Jessica Pickens en Comet over Hollywood)

Con 127 minutos, la película es a veces lenta y, en general, demasiado larga, con tramos teatrales que se habrían reproducido mucho mejor recortados y abiertos. (Stuart Galbraith en DVDTalk)

Sin embargo, incluso si no es tan memorable como algunas de las otras películas en las que participaron el productor Arthur Freed, Vincente Minnelli, Dean Martin y Judy Holliday, tiene sus momentos ingeniosos, se ve genial y se resuelve con un final generalmente satisfactorio. (Jeremy Carr en Cutprintfilm)

Es un placer contemplar a las dos estrellas, en especial a la atareada Judy Holliday, una operadora de servicio telefónico que no puede evitar involucrarse en la vida y las esperanzas de sus clientes. Y Dean Martin hace su papel de dramaturgo ebrio y dudoso con su acostumbrado encanto. Pero su material simplemente no está a la altura: el guión de Betty Comden y Adolph Green consiste en una sátira muy vista de temas ya tocados por otros como los métodos del Actors Studio, la música pop y las fiestas de artistas, mientras que las pocas canciones de Jules Styne realmente no hacen sonar las campanas. Algo también va mal con la puesta en escena de Minnelli, ya que la acción tiende a aparecer dentro del marco del cinemascope teatral e inerte; incluso las localizaciones parecen falsas. (Time Out)

Bells Are Ringing (1960) es el penúltimo musical de Vincente Minnelli y el último musical de la era Freed en MGM. Cuando la heroína canta "The Party's Over" sirve como una despedida simbólica de las glorias del musical de MGM, y del musical de Hollywood en general, que estaba llegando a su fin. (Michael E. Grost)

A veces se alarga, es lento de vez en cuando, pero este cuento de hadas moderno con su puesta en escena siempre tan precisa, es entretenido. Es uno de los Minnelli más débiles, pero sigue siendo un espectáculo bastante honesto a pesar de todos sus fallos. (Erick Maurel en DVDclassik)

Salvo el baile frente a los vecinos que se acomodan para animar a la pareja y la escena de la recepción del mundo del cine, el resto no supera el nivel medio de la comedia estadounidense. Un poco como si el genio de Minnelli trabajara de manera alternativa, sin duda por su implicación en ese momento en temas más dramáticos. Como el cineasta era un gran técnico, esta película superficial se puede ver con agrado, pero no más. (Ronny1 en Sens critique)
 
Película estrenada en España por TVE el 20 de septiembre de 1973 en el espacio Sesión de noche. 

Reparto: Judy Holliday, Dean Martin, Fred Clark, Eddie Foy, Jean Stapleton, Dort Clark, Frank Gorshin.

 

viernes, 29 de octubre de 2021

La delicadeza (La délicatesse, 2011). David Foenkinos, Stéphane Foenkinos

 


Los directores,  David  y  Stephan Foenkinos (basándose en una novela del primero), construyen una historia en la que se sortea continuamente lo manido, y que mezcla puntos de vista, sentimientos, ensoñaciones y humor nórdico (sea eso lo que sea) para modelar una delicada vuelta a la ilusión. Como «Azul» (Kieslowski), digamos, pero con irisaciones rosa pálido. (O. Rodríguez Marchante en ABC del 6 de julio de 2012)

En la línea de éxitos literarios recientes como La elegancia del erizo, Foenkinos nutre su historia de alivio ligero, de oxígeno sin complicaciones, y envuelve bien su relato con un fuerte apoyo musical, con una sensibilidad especial para narrar determinados estados de ánimo y, lo mejor, con un excelente manejo de las elipsis. (Javier Ocaña en El País del 6 de julio de 2012)

Sin el magnetismo de Audrey Tautou, La delicadeza sería un ejercicio caligráfico que busca denodadamente una originalidad sólo presente en la parte final. Se queda en comedia romántica, recreadora de una galería de imágenes que ya estaban perfectamente definidas en la novela original. (Lluís Bonet Mojica en La Vanguardia del 6 de julio de 2012)  

La delicadeza, en fin, tiene chispazos de ingenio dentro de un conjunto que va mutilando sus posibilidades para instalarse, sin dudarlo, en el bostezo. (Pere Vall en Fotogramas)

Tautou es toda la película. Su pequeña figura y su rostro delicado son fundamentales para que todo encaje. No sé si Foenkinos pensaba en ella cuando escribió la novela, pero desde luego acertó cuando la eligió para el film. (Nuria Vidal en Fotogramas)

La película tiene un extraño vaivén de voces narrativas, aunque eso en sí mismo no supone un problema. Casi lo contrario, porque cuando el relato cambia hacia el punto de vista del personaje de François Damiens, el tono se relaja, se abre hacia la magnífica vis cómica del corpulento intérprete, todo gestos de tipo torpe y noble. Con una presencia tal en pantalla, no se entiende cómo tras un número de citas entre él y Nathalie, ambos apenas lleguen a rozarse, no se comprende que el tacto (las caricias, la tensión sexual) quede relegado y casi resulte indiferente. Si en eso consiste la delicadeza, acabaremos encerrados en conventos. (Paula Arantzazu Ruiz)

Trata la historia romántica que vive una pareja treintañera utilizando los clichés más vistos, la primera media hora del film te hace temer lo peor. La verdadera y buena sorpresa es François Damiens. (Ariane Allard en Positif)

La historia y la puesta en escena oscilan entre una comedia un poco pesada, anotaciones muy finas (que a menudo dependen de la precisión de la interpretación de Audrey Tautou y François Damiens) e impulsos sentimentales. Cualquiera que sea la dirección que se tome, los directores se detienen antes de llegar a su destino. (Thomas Sotinel en Le Monde)

Uno se pregunta, con cierta molestia, dónde está la delicadeza en esta historia absurda y mezquina contada sin ninguna gracia. (Jean-Bapstiste Morain en Les Inrockuptibles)

"La delicadeza" es una historia de amor encantadora y un caramelo de arriba a abajo. Está protagonizada por la pizpireta Audrey Tautou como Nathalie, una bella parisina que ama, pierde y vive para amar de nuevo; no hay la menor duda de que pasará por las tres etapas. Soy un crítico demasiado concienzudo para aprobarlo por completo, y demasiado viejo para no caer en él, al menos un poco. Muchas comedias románticas son groseras y cínicas y manipulan a los personajes como piezas de ajedrez, pero ésta implica ternura y cierta inocencia, como si confiara en nosotros y nuestra indulgencia. (Roger Ebert)

El argumento resulta demasiado tímido, presenta giros adecuados de las estrellas Audrey Tautou y Francois Damiens, que hacen lo que pueden con una trama escasa y una dirección que sigue el original literario. (Jordan Mintzer en Hollywood Reporter)

Una historia romántica liviana que ocasionalmente muestra sentido del humor, pero parece tener miedo de enseñarlo. (Neil Genzlinger en The New York Times)

Es una película con una historia romántica simplista pero dulce, un bombón cinematográfico sin complicaciones. (Sam Adams en Time Out)

Película estrenada en España el 6 de julio de 2012. 

Reparto: Audrey Tautou, François Damiens, Bruno Todeschini, Mélanie Bernier, Joséphine de Meaux, Pio Marmai, Monique Chaumette, Marc Citti, Ariane Ascaride.