miércoles, 11 de octubre de 2017

Guys and Dolls (1955). Joseph L. Mankiewicz


Adaptación de un musical de Broadway basado en un cuento de Damon Runyon, gran maestro de la literatura picaresca americana. Nathan Detroit (Frank Sinatra), organizador de las partidas más selectas de dados de Nueva York, apuesta mil dólares con uno de los jugadores (Marlon Brando) a que no es capaz de enamorar a una joven puritana que pertenece al Ejército de Salvación (Jean Simmons).

"Divertida historia en la que Brando (en un registro sorprendente) se enamora de una púdica mujer, miembro del ejército de salvación. En medio anda Sinatra, que borda su personaje de truhán con buen corazón." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)
 
La película más rara de la gran y prolífica obra de Mankiewicz pues se trata de un musical. Para no patinar demasiado, el autor no se adaptó al género, sino que inteligentemente adaptó el género a sí mismo. El resultado, bien considerable, ofrece un argumento más elaborado que en el clásico musical, guarda el mismo tono que aquel, hay ecos hasta de Capra, pero pone más agudeza e interés en el guión, el diálogo y los personajes. Film espacioso, divertido y sugestivo, tiene muchas más "rarezas" dentro de sí, como ver a Brando bailar y cantar, al igual que Simmons, y a Sinatra componer el personaje de un gángster sin malicia. Francamente recomendable. (Kafka en Film Affinity)
 
El film, un entretenimiento producido por Samuel Goldwyn, es recomendable aunque sufre de cierto estatismo derivado de su raíz teatral (está basado en una obra de Abe Burrows y Jo Swerling), de una irregular coreografía de Michael Kidd, y de un metraje muy extenso que cae en el letargo en su periplo cubano. (AlohaCriticón)

"Ellos y ellas" no es una de las grandes obras de Joseph L. Mankiewicz. Sin embargo, él sabe llevarla a buen puerto en todo momento y con gran dignidad, demostrando que incluso algo de encargo basado en un libreto que no es de su total autoría puede hacerlo bien. No todos los directores se permiten el lujo de ello. (El gabinete de cinemagníficos)
 
Posiblemente la mejor película que produjo Sam Goldwyn, este musical de 1955 tiene una mala reputación inmerecida, en gran parte debido a que los dos protagonistas -Marlon Brando como el jugador profesional Sky Masterson y Jean Simmons como Sarah Brown, una misionera del Ejército de Salvación- no eran cantantes profesionales. De hecho, ambos hacen maravillas con la excelente partitura de Frank Loesser porque interpretan sus números con sentimiento y sinceridad, y sus esfuerzos para estar a la altura de su material están perfectamente en sintonía con las aspiraciones de sus personajes (así como las propias canciones); en resumen, éste puede ser el único método musical. Joseph L. Mankiewicz realiza un trabajo loable con estilizados escenarios teatrales y el mordaz lenguaje del material original de Damon Runyon. (Jonathan Rosenbaum)

Un musical bastante brillante realizado con inteligencia e invención. (Tom Milne)

Adaptación de un musical de Frank Loesser, estrenado en Broadway cinco años antes, que fue la única incursión de Mankiewicz en el género. No sólo supo conjugar hábilmente sus recursos sino que confirió una dimensión francamente maliciosa a su historia. Su perspicaz planteamiento y su brillante resolución formal ligan coherentemente con el sutil universo de uno de los directores más inteligentes de su generación. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 19 de diciembre de 1957.

Título español: Ellos y ellas.

Reparto: Marlon Brando, Jean Simmons, Frank Sinatra, Vivian Blaine, Robert Keith, Sheldon Leonard, Stubby Kaye, B.S. Pully.




jueves, 5 de octubre de 2017

Wyatt Earp (1994). Lawrence Kasdan


Nacido en una granja de Iowa, Wyatt Earp (Kevin Costner) huye de su hogar, en plena Guerra Civil (1861-1865), para alistarse en el ejército de la Unión, pero su padre (Hackman) lo obliga a volver a casa porque es todavía demasiado joven. Decide entonces estudiar leyes y casarse con Urilla Sutherland (Annabeth Gish), que muere de fiebre tifoidea antes de que puedan tener hijos. Completamente abatido, Earp se da a la bebida y se dedica a robar ganado, pero su padre lo encuentra y lo devuelve al camino recto.

La película presenta una mirada más a la vida de Wyatt Earp, su labor para restablecer la ley en Tombstone, y el famoso tiroteo en el O.K. Corral, entre la familia Earp y los Clanton. La trama comienza con la juventud de Earp en California y sus vivencias en un mundo de brutalidad propia del Oeste. Earp desarrolla la capacidad de reaccionar efectivamente ante agresiones de matones y forajidos y esto le vale ser nombrado alguacil en un pueblo donde impera sólo la ley del más fuerte.

Entretenido e infravalorado western cuyo mayor reproche debería ser su excesivo metraje. En una década en la que el género agonizaba, y gracias al respiro que le dió Clint Eastwood con su magistral "Unforgiven" (1992), Lawrence Kasdan se atrevió a contar de nuevo la historia del duelo de OK Corral, apuesta sin duda arriesgada dados sus antecedentes, pero sus resultados fueron más que meritorios. Un western de nervio, de brillante puesta en escena y magníficamente interpretado. (Pablo Kurt  en Film Affinity)

“Wyatt Earp” es un claro ejemplo de realización elegante y comedida junto a un tono clásico para una realización templada, casi contemplativa, siendo más un vehículo expositivo de la vida y milagros del personaje pero sin dejar a un lado arranques de violencia seca (muy bien expuestos) con los tiroteos en su justa medida pero sin ser estos los que dirijan la historia o sean el centro de atención aún siendo un western en toda su esencia. (Claqueta de bitácora)

¿Es injusto comparar "Wyatt Earp" a "Tombstone" simplemente porque han sido estrenadas en el mismo lapso de seis meses? Quizás. "Wyatt Earp" es sin duda el proyecto más ambicioso. Pero "Tombstone" era más clara sobre sus objetivos y más segura acerca de cómo llegar a ellos. Esto me forzó a compararlas. "Wyatt Earp" tiene grandes pretensiones y es un gran fresco, pero finalmente resulta demasiado lenta y no muy convincente. (Roger Ebert)

Aunque tiene bellas imágens (la cinematografía es de Owen Roizman), la película es excesiva, majestuosa y demasiado detallada para su propio bien; el director Kasdan afirma que su versión es la más exacta. Esto puede ser cierto, pero no hace que sea una buena película. (Emanuel Levy)

No deja de resultar sorprendente como el tiempo se revela un elemento imprescindible a la hora de ponderar el valor de una película: hace 22 años, con el género prácticamente muerto, el irregular Lawrence Kasdan (que ya había probado suerte en el género con la interesante Silverado) se atrevió a volver al personaje de Wyatt Earp y recibió una somanta de palos que llegaron al propio Kevin Costner, ganador del Razzie a peor actor esa temporada. Vista hoy, la película es una estupenda y clásica aproximación al western de toda la vida con un reparto memorable (destacando, como ya ocurriera en Sin perdón, al magnífico Gene Hackman) únicamente lastrada por una duración de 190 minutos difícilmente justificable. (El País)

Tras la estimable "Silverado", Lawrence Kasdan volvió a enfrentarse con el western a través de uno de sus personajes y de su episodios más significativos, inspiradores de innumerables films entre los que destaca la magistral "Pasión de los fuertes", de John Ford. Sus espectaculares resultados aventajan a la banal "Tombstone", rodada por George Pan Cosmatos casi simultáneamente, pero no alcanzan la maestría. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 26 de agosto de 1994.

Reparto: Kevin Costner, Dennis Quaid, Gene Hackman, Mark Harmon, Michael Madsen, Linden Ashby, Jeff Fahey, Joanna Going, Bill Pullman, Isabella Rossellini, Tom Sizemore, Mare Winningham.


viernes, 29 de septiembre de 2017

Anatomy of a Murder (1959). Otto Preminger


Frederick Manion (Ben Gazzara), un teniente del ejército, asesina fríamente al presunto violador de su mujer (Lee Remick). Ella contrata como abogado defensor a Paul Biegler (James Stewart), un honrado hombre de leyes. Durante el juicio se reflejarán todo tipo de emociones y pasiones, desde los celos a la rabia. Uno de los dramas judiciales más famosos de la historia del cine.

El film suma crimen, drama y misterio. La historia hace referencia a hechos reales ocurridos en Michigan en 1952, que inspiran la novela de Robert Traver. La narración mantiene el misterio sobre lo que realmente ocurrió y la verdadera responsabilidad de los actores, sin que decaiga el interés del espectador. Lo consigue gracias al hábil uso de la ambigüedad, que no se resuelve ni con el veredicto del Jurado ni con la acción de cierre del film. Construida con sutileza e inteligencia, la ambigüedad confiere a la obra una potente capacidad de fascinación. (Miquel en Film Affinity)

"Como mirada entretenida a un proceso legal, es fascinante, impregnada de una ambigüedad sobre la personalidad humana y las motivaciones que es característica de Preminger, y las localizaciones son increíbles." (Jonathan Rosenbaum)

Otto Preminger no juzga a sus personajes ni elucubra ningún tipo hipótesis acerca de la conducta ética sobre lo que narra y en la dualidad que respira el film teje su mayor virtud. No hay victimas ni victimarios, culpables ni inocentes. Nada es absoluto y la moral se ajusta a las circunstancias. Se exponen los hechos de forma cruel y cotidiana. Con inteligencia y un manejo del lenguaje cinematográfico envidiable aborda temáticas universales conflictivas para el hombre. El dilema moral que despierta la fina línea que separa la verdad de la mentira ha sido a lo largo de la historia un laberinto humano insoslayable. Dueña de un realismo descarnado, defendiendo lo indefendible: el ser humano es desnudado en sus intenciones y las consecuencias son devastadoras para todos: la mujer será castigada, el asesino puesto libre, el abogado no se saldrá con la suya y la justicia habrá sido burlada de la forma más desvergonzada. (En clave de cine)

Excelente película rodada con precisión por el experto Otto Preminger, artífice de Laura (1944) y Cara de ángel (1953). Despierta el interés desde el principio, porque no se revela la culpabilidad o la inocencia del asesino hasta el imprevisible final. El reparto de la película es excelente, y sobresale por supuesto el talante honesto y paciente de Stewart. La crudeza de la descripción verbal de la violación causó sensación en la época de su estreno. Acompaña una fenomenal composición de jazz de Duke Ellington, que también tiene un pequeño papel. Nadie debe perdérsela. (Decine21)

El realizador supera el desafío con suma elegancia y soltura; y así consigue que sus queridos planos secuencia se adapten sin mayor problema a la geografía del juzgado siguiendo a los letrados con sutiles movimientos de cámara por estancias y escaleras; disfrutamos también de estupendas panorámicas para los exteriores y de planos fijos con profundidad de campo para las secuencias que se desarrollan en el interior del juzgado; en éstas últimas el director nos mantiene al tanto de la acción principal desarrollándola en primer termino así como de las distintas reacciones en las sucesivas capas del plano. Sorprende también la utilización de planos subjetivos (algo que Preminger no utilizaba habitualmente) en algunos diálogos con estructura plano contra plano, ejecutados con picados y contrapicados para acentuar los diálogos mantenidos entre el juez (siempre en posición elevada dentro de la sala) y los abogados o los acusados. (Ciclos de cine)

Lo maravilloso de Anatomía de un asesinato es la sensación de cotidianeidad y autenticidad de todo lo que estamos viendo. Preminger estaba llevando a la pantalla, en impecable blanco y negro, un bestseller de un juez retirado Robert Traver que a partir de sus experiencias en el ejercicio de la ley se dedicó a la literatura (y a los libros de pesca, otra de sus aficiones que también se ve reflejado en la película). Así que Preminger no dudó en ambientar la historia realmente donde transcurría la trama, en Michigan, y rodó en Ishpening y Marquette, lugares que conocía perfectamente Traver. Además se valió de los lugareños para que fueran parte del jurado popular y del público que asiste a la sala. El juicio no transcurre de manera épica o con momentos excesivamente emocionantes que apelan al espectador sino con calma mucha calma. Donde nada es negro o blanco. Ni heroico. Sino todo tremendamente humano con luces y sombras pero sin mucho ruido. Y es esa ambigüedad que mantiene durante todo el metraje lo que da tensión a una historia donde como dice James Stewart a una testigo las personas no son ni totalmente buenas ni totalmente malas… son. (El blog de Hildy Johnson)

Excelente melodrama judicial que adaptó una novela de Robert Traver. Inscrito en la mejor tradición de su director, destaca el rigor casi matemático de su composición, en la que no se evidencia ninguna fisura. También sorprende la mezcla de ironía y escepticismo que preside su desarrollo, encerrando una aguda reflexión sobre la Justicia. No menos notable es la banda sonora de Duke Ellington, que tiene una breve aparición. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 19 de junio de 1961.

Título español: Anatomía de un asesinato.

Reparto: James Stewart, Lee Remick, Ben Gazzara, Arthur O'Connell, Georce C. Scott, Eve Arden, Kathryn Grant, Joseph N. Welch, Duke Ellington.





martes, 26 de septiembre de 2017

Ordinary Decent Criminal (2000). Thaddeus O'Sullivan


En el Dublín de nuestros días, Michael Lynch (Kevin Spacey) es un ladrón muy popular que desafía continuamente a las autoridades al tiempo que ama a sus dos mujeres, las hermanas Christine (Linda Fiorentino) y Lisa (Helen Baxendale), y a sus hijos. Mientras su creciente éxito engrandece su ego, el policía Noel Quigley (Stephen Dillane) está decidido a acabar con su carrera.

La intriga, la acción, la sátira a la ética y, si me lo permiten, profesionalidad de ladrones y policías están en su punto justo. Nada rebosa ni hay momentos de pesadez. Argumento sencillo, sin grandes golpes de guión ni giros de esos para la historia. (Elumano en Film Affinity)

Entretenida película sobre los gángsteres irlandeses, basada en un personaje real. Kevin Spacey quedó fascinado por Lynch: “Por una parte, está enfrentado con todos los aspectos del "establishment"; por otro, tiene un hondo sentido del deber, de la lealtad y la fidelidad para con la familia. Me interesó esta yuxtaposición. Me gusta interpretar personajes sobre los que el público no sabe qué pensar.” (Decine21)

"Criminal y decente", una caper movie de las muchas vistas con bastante acción, algo de humor y escaso amor para un film aunque no calamitoso, ciertamente prescindible y poco sorpresivo (aunque lo pretenda). (AlohaCriticón)

Entretenida película, basada en la historia del gánster irlandés Martin Cahill, que contiene una peculiar mezcla de realidad y fantasía, así como inteligentes diálogos, y cuenta con buenas interpretaciones. (El Mundo)

Es un entretenimiento más bien banal, rodado con el eclecticismo que caracteriza el cine de ahora, buscando más la sonrisa fácil que un análisis más enriquecedor del personaje que retrata y del entorno en que se mueve. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 28 de julio de 2000.

Título español: Criminal y decente.

Reparto: Kevin Spacey, Linda Fiorentino, Peter Mullan, Stephen Dillane, Helen Baxendale, Colin Farrell.

lunes, 25 de septiembre de 2017

The Man from Laramie (1955). Anthony Mann


Un capitán del ejército de los Estados Unidos se hace pasar por comerciante y va a Nuevo México para averiguar quién le vendió rifles a los apaches que asesinaron a su hermano. Entre los sospechosos se encuentran un arrogante hacendado, su despiadado hijo y el capataz de su rancho.

El estilo desarrollado por Mann para el western se apoya en bajar un poco la cámara y contrapicar ligeramente los planos con el fin de abarcar más cielo. Así, los fabulosos escenarios, que dejan a la naturaleza expresar su fuerza en imponentes panorámicas, incluyen cielos complejos, donde brillan nubes variadas. En medio de una tónica general de gran esfuerzo físico, los personajes escalan a caballo por zonas increíblemente escarpadas. A su vez, los interiores tienen minuciosidad y delicadeza de pintura flamenca; ropa, muebles, cortinas y maderas están armonizadas en las gamas rojizas y ocres de la tierra y las llanuras. (Archilupo en Film Affinity)

Mann, emplea con maestría el scope (en su primer film rodado en este formato) y demuestra su habilidad para rodar enérgicas escenas de acción, conformando un satisfactorio western psicológico, manejado de manera tensa y perturbadora, que contiene elementos prestados del “Rey Lear” de William Shakespeare. (AlohaCriticón)

Con guión de Philip Yordan y espectacular cinemascope, que realza la belleza del paisaje, Mann sigue fiel a la violencia seca típica de sus westerns, y al héroe solitario que trata de hacer justicia por su cuenta. Pero además recoge una galería de personajes muy bien retratados, donde destacan el inútil y malvado hijo del patriarca ranchero, y el capataz que sí tiene las cualidades que un padre desearía en su retoño. También están bien definidos los intereses amorosos de los personajes. Entre las impactantes escenas de El hombre de Laramie destaca la de Donald Crisp cabalgando locamente para vengar la muerte de su hijo, al modo de un Príamo clamando por su querido hijo Héctor. (Decine21)

Cito al crítico de cine André Bazin con respecto al uso del cinemascope en esta película: “En la mayor parte de los westerns, e incluso en los de John Ford, por ejemplo, el paisaje es un marco expresionista en el cual se inscriben las trayectorias humanas. En los filmes de Mann es un ambiente. El aire mismo se separa de la tierra y el agua. Como Cézanne, que lo quería pintar, Anthony Mann nos quiere hacer sentir el espacio aéreo, no como un contenedor geométrico, un vacío de horizontes y horizontes, sino como una cualidad concreta del espacio. Su cámara cuando filma una panorámica, respira. De aquí el uso tan remarcable del cinemascope, que nunca es utilizado como un nuevo marco. Simplemente, como el pez en un acuario más grande el cowboy está más a sus anchas en la pantalla grande. Si atraviesa el campo nuestro placer es doble, porque lo vemos dos veces más lejos”.
(Ciclos de cine)
 
La película puso fin a la brillante colaboración entre Mann y Stewart, un ciclo que modernizó radicalmente el western tanto desde el punto de vista temático como estético, y fue fundamental para su desarrollo y evolución durante la década siguiente, incluidos los filmes del oeste filmados en Europa. A través del mismo, Mann introdujo en este género un nuevo tipo de héroe, o quizás deberíamos llamarlo antihéroe, caracterizado por su ambigüedad moral y supo integrar como pocos el paisaje en el desarrollo de las historias que contaba, convirtiéndose éste en algunos momentos en el verdadero protagonista de las cintas. (The Wild Bunch)

Película estrenada en España el 30 de enero de 1956.

Título español: El hombre de Laramie.

Reparto: James Stewart, Arthur Kennedy, Donald Crisp, Cathy O'Donnell, Alex Nicol, Aline MacMahon, Wallace Ford, Jack Elam.