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domingo, 15 de septiembre de 2019

Tierra (1996). Julio Medem


En alguna parte de ese inmenso océano negro que es el cosmos, hay una isla con colinas de tierra roja, a la que llega Ángel para fumigar y exterminar la plaga de cochinillas que produce en el vino un extraño sabor a "tierra". Bajo la atmósfera de unos cielos eléctricos y el contacto con unas gentes sencillas, Ángel encuentra la oportunidad de resolver su desdoblamiento de personalidad por medio de la elección entre dos mujeres.

Hay que decir que todo el talento visual, la fortaleza y la capacidad de sugerencia de Julio Medem alcanza en «Tierra» una altura considerable; y que la fotografía de Aguirresarobe y la música de Alberto Iglesias son, por momentos, los auténticos protagonistas.de la película. Y apostíllar- que cuando Medem considere oportuno que su cine, genial a rachas, fluya de verdad a la altura de los ojos en vez de irse a buscar el hiperespacio, será un placer ver y hablar de sus películas. (Oti Rodríguez Marchante en ABC del 27 de mayo de 1996)

Cuando Medem afronta directamente los dilemas de la pasión,el amor y el sexo, es cuando la película funciona mejor y combina la fuerza de las imágenes con una inusitada intensidad narrativa. (Lluís Bonet Mojica en La Vanguardia del 26 de mayo de 1996)

"Un guión con deficiencias de estructura y exceso de pedantería hace demasiado larga la primera parte. Más atractiva la segunda parte." (Augusto M. Torres: Diario El País)

Tan sólo por ser cómplice de este precioso galimatías merece verse una fascinante, aunque quebrada, película, que podría haber sido perfecta, magistral. (Ángel Fernández Santos en El País del 20 de mayo de 1996)

Tierra es una fascinante inmersión en el interior de un personaje desdoblado, atrapado por pasiones enfrentadas y abocado a elegir entre la vida y la muerte, o tal vez entre la locura y la cordura, mientras el espectador queda encadenado a las bellísimas imágenes de un cineasta inimitable, que siempre viaja a contracorriente. (Miguel Ángel Palomo en El País)

Si su sinopsis es ya de por sí complicada de explicar, mucho más lo es explicar como traslada Medem todo este juego de dualidad, lo terrenal y lo celestial, siempre a través de elementos tan surrealistas que a veces rozan lo fantástico y las metáforas, que en más de una ocasión, sólo el director las entiende —la cochinilla y el dichoso sabor a tierra que da al vino—. (Lauraros en Espinof)

Medem logra capturar con notable intensidad las alteraciones y estados emocionales que vive el protagonista y cruza meritoriamente un registro más crudo y realista con fugas hacia el fantástico y lo surrealista. (Bibi Ramos en Sensacine)

A pesar de su ambición poética, Julio Medem solo logra crear una metáfora de la entropía, hasta que su película, prisionera de fuerzas contradictorias, se detiene, lejos del objetivo soñado. (Thomas Sotinel en Le Monde)

Más allá de la historia, banal, es el tratatamiento a que la somete el director, Julio Medem, lo que fuerza la admiración, incluso lo que cautiva. Engrandeciendo los gestos, las personas y los paisajes con una sentido inspirado de encuadre y movimiento, Medem transmuta la realidad y le da una dimensión mítica. (Vincent Ostria en L'Humanité)

Película estrenada en España el 24 de mayo de 1996.

Reparto: Carmelo Gómez, Emma Suárez, Silke, Nancho Novo, Karra Elejalde, Txema Blasco.


lunes, 8 de abril de 2013

La pelota vasca. La piel contra la piedra (2003). Julio Medem



Largometraje de género documental basado en entrevistas a setenta personas sobre el conflicto vasco.

La intención es la de ofrecer, desde su diversidad, un retrato de los múltiples aspectos de un viejo problema, de base nacionalista, y cuya consecuencia más devastadora es la persistencia de la lucha armada de ETA. El documental está hecho desde la convicción de que este atormentado árbol vasco padece una enfermedad, desde sus raíces hasta sus ramas más recientes, de carácter eminentemente político.

La actitud y el objetivo final es invitar al diálogo entre las partes, un necesario diálogo político que en estos momentos está totalmente bloqueado. Se parte de la idea de que, posiblemente, nadie puede ser dueño de la verdad absoluta, sino que esta, aparte de definirse sólo en términos relativos, se encuentra fraccionada y diversificada en cada uno de los entrevistados. Se trata de dar la oportunidad, desde el respeto, a que cada uno tenga derecho a exponer lo que piensa y siente, con la sana sospecha de que todos son dueños, por lo menos, de una verdad parcial.

Lo primero que me planteé de La pelota vasca. La piel contra la piedra fue abarcar el mayor número posible de voces diferentes, como una polifonía humana en la que cada cual cantara a su aire. De alguna manera lo opuesto al coro, o un anticoro de voces del que se pudieran distinguir los timbres de cada una. Quería individuos hablando de su preocupación personal por un problema social como es el vasco. En un país tan dado a las entregas colectivas, lo mejor que cada cual puede aportar al grupo es su propia particularidad. Me propuse dejar opinar a todas las partes posibles del espectro vasco, para luego hacer alternar sus voces, creando la sensación de que podrían escucharse unas a otras, si quisieran, y sobre todo entenderse, también a sí mismas. Desde este escenario simulado de diálogo pretendía crear las mejores condiciones para despolarizar, desradicalizar o desbloquear (aunque sólo fuera una sensación durante la contemplación de la película) a las partes del conflicto vasco. (Julio Medem, 2003)