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lunes, 4 de mayo de 2026

Apolo 13 (Apollo 13, 1995). Ron Howard


Apolo 13, estrenada en 1995 y dirigida por Ron Howard, es una adaptación cinematográfica del libro Lost Moon escrito por el astronauta Jim Lovell y Jeffrey Kluger. La película recrea con minuciosidad la odisea real de la misión lunar de abril de 1970 que, tras la explosión de un tanque de oxígeno en el módulo de servicio, se convirtió en una desesperada lucha por la supervivencia frente a la mirada de todo el mundo. Este filme no solo narra un evento histórico, sino que lo eleva a la categoría de epopeya sobre la resiliencia y el ingenio humano.

Con ese espíritu, el de volver a casa, Ron Howard hace una película larga e inevitablemente prolija (...) Cuando se llevan a la pantalla estas aventuras tan enormes del hombre, del tipo del “descubrimiento” de América, la Luna, y así, no sé que es lo que pasa, pero el caso es que siempre se queda un pequeño regusto a decepción. (E. Rodríguez Marchante en ABC del 14 de octubre de 1995)

El enfoque narrativo adoptado por Howard se inclina decididamente hacia el estilo documental, priorizando la precisión de los eventos sobre la transformación dramática profunda de los personajes. A diferencia de otras estructuras de ficción, los protagonistas mantienen su esencia intacta de principio a fin, mientras que el suspenso emana de los daunting problemas logísticos y matemáticos que el centro de control y la tripulación deben resolver en tiempo récord para garantizar un regreso seguro.

Uno de los hitos técnicos más impresionantes de la producción fue la recreación de la ingravidez sin recurrir a efectos digitales, que en aquella época eran limitados. Siguiendo una sugerencia de Steven Spielberg, Howard utilizó el avión KC 135 de la NASA, conocido como el "Cometa del Vómito", para realizar cientos de parábolas que permitían ráfagas de unos 23 segundos de gravedad cero real. Esto permitió que la interacción de los actores con los objetos y el entorno espacial fuera totalmente auténtica, algo que todavía hoy destaca por su realismo.

La producción contó con una colaboración sin precedentes de la NASA y el asesoramiento directo de figuras como el propio Jim Lovell y David Scott. Los decorados fueron construidos con tal nivel de detalle que incluso expertos en misiones espaciales se sentían desorientados al entrar en el set, creyendo estar en las instalaciones reales de Houston. Escenas icónicas, como la improvisación del "buzón" —un adaptador de purificación de CO2 construido con manuales, cinta y calcetines—, reflejan fielmente los "hacks" de ingeniería que salvaron la vida de los astronautas.

El reparto estelar está encabezado por Tom Hanks, quien interpreta al comandante Lovell con una nobleza cotidiana que lo define como un héroe cercano. Kevin Bacon y Bill Paxton completan la tripulación en el espacio, mientras que en tierra sobresale la figura de Ed Harris como el director de vuelo Gene Kranz. Harris inmortalizó la frase "el fracaso no es una opción", una línea que, aunque no fue pronunciada históricamente en ese momento exacto, terminó por definir el espíritu de competitividad y honor de la agencia espacial.

La banda sonora, compuesta por James Horner, es un pilar emocional que utiliza el estilo "Americana" para subrayar el idealismo de la exploración. A través del uso de una trompeta solista para el tema de la NASA y la incorporación de las voces etéreas de Annie Lennox en pasajes como el tránsito por el lado oculto de la Luna, Horner logró capturar tanto la majestuosidad del cosmos como la fragilidad de los hombres atrapados en él.

Apolo 13 fue un éxito rotundo, recaudando 355 millones de dólares y obteniendo nueve nominaciones a los premios Óscar, de los cuales ganó dos: Mejor Montaje y Mejor Sonido. Más allá de los premios, su mayor impacto cultural fue la resignificación histórica de la misión: lo que originalmente pudo ser visto como un costoso error técnico, el cine lo transformó en un "fracaso exitoso" que celebra la capacidad colectiva de los estadounidenses para superar una catástrofe sin precedentes.

Desde un punto de vista crítico, Apolo 13 se mantiene como un referente de la reconstrucción histórica impecable y una cátedra de cómo generar tensión narrativa en una historia cuyo desenlace es de conocimiento público. Sus mayores fortalezas residen en su maestría técnica y en la solidez de sus interpretaciones, especialmente la de Ed Harris. No obstante, algunos análisis señalan como debilidad un desarrollo de personajes secundarios algo limitado y un clímax final que puede sentirse alargado innecesariamente, empañando ligeramente el ritmo vibrante del resto del filme. Pese a ello, la película logra su objetivo de ser una obra inspiradora que honra la era de la carrera espacial con honestidad y brillantez visual.

Película estrenada en España el 6 de septiembre de 1995.

Reparto: Tom Hanks, Kevin Bacon, Bill Paxton, Gary Sinise, Ed Harris, Kathleen Quinlan, Loren Dean.

jueves, 11 de mayo de 2023

American Graffiti (1973). George Lucas



Cinco adolescentes celebran su última noche juntos después de la secundaria, ya que al día siguiente cada uno marchará en busca de su futuro. Se trata de una historia de amor que amenaza con romperse por el peligro de la distancia, un amor imposible y platónico, bandas callejeras, carreras de coches y un locutor de radio convertido en leyenda urbana. Las historias de cada uno de los cinco protagonistas se cuentan casi independientemente de las demás, a pesar de que en algunos momentos todas ellas se relacionen de alguna manera.

La interpretación tiene esa frescura que sólo brota cuando los actores, por ser nuevos, no están ya esclerosados en personajes como nos sucede con Burton, con Brando, con Delon, que son ya signos de una expresión anterior a la historia que nos cuentan. La música aporta, en cambio, signos temporales anteriores al propio relato y da así a éste un ámbito más rico que su propia sustancia. La cámara y el montaje son de una destreza esplèndida. Todo ello da una escritura suelta, ágil, que sirve al libre relato, evocador y critico, que es “American Graffiti”. (Lorenzo López Sancho en ABC del 28 de junio de 1974)

Este ambiente de competición, de carrera, de conquista, está muy bien captado por el joven realizador George Lucas. Este ha exhumado una época —como decía en un principio no excesivamente lejana, pero sí clausurada en el tiempo— y ha sabido imprimir al relato, movimiento y fragancia. La película está muy bien dirigida y se basa en un guión perfectamente estructurado, que permite creer en una espontaneidad, en improvisación. Se trata de una vida de grupo, pero con individualidades que dan vida a distintos problemas, ambiciones, amores. El filme, en conjunto, rezuma una cierta Ingenuidad. (...) Ni se puede evitar que la historia aparezca en su anécdota como algo superficial. No hay profundidad en los caracteres. Pero esto forma parte de la intención del realizador qua ha situado, por encima de las historias particulares, el relato de un mundo que se contempla ya con añoranza. (Angeles Masó en La Vanguardia del 13 agosto de 1974)

Inteligente evocación sentimental de los primeros años sesenta que toma como pretexto la noche de un sábado de 1962 en una pequeña localidad californiana. La aparente intrascendencia de los diversos episodios va adquiriendo un sentido global a través de su precisa composición, para mostrar el desconcierto de una generación. Encuentra el equilibrio exacto entre lo emotivo y lo testimonial. (Fotogramas)

Sobrevalorado pero interesante título de George Lucas centrado en recuperar, en un estilo ‘felliniano’, memorias, imágenes e ilusiones autobiográficas con carácter nostálgico-sentimental, teniendo también similitudes con Nicholas Ray en el trato a los personajes adolescentes. (Antonio Méndez en AlohaCriticón)

Superficialmente, Lucas ha hecho una película que parece casi ingenua; sus adolescentes recorren Main Street y se detienen en Mel's Drive-In y escuchan a Wolfman Jack en la radio y se ponen a jugar y casi se convencen a sí mismos de que su momento durará para siempre. Pero la estructura enterrada de la película muestra una inocencia en el proceso de perderse, y como su símbolo, Lucas proporciona a la escurridiza rubia en el Thunderbird blanco: la visión de la belleza que siempre se vislumbra en la siguiente intersección, al final de la siguiente calle. (Roger Ebert)

Probablemente sea la película más sorprendente de la filmografía de George Lucas ya que está realizada con una mirada casi documental y los múltiples niveles de las historias funcionan. Su respuesta de 1990 sería Dazed and Confused de Richard Linklater sobre la década de 1970. Lucas tiene un gran sentido de cómo ganar mucho dinero con sus películas y sabe cómo complacer a su audiencia porque recuerda fácilmente lo que es estar viendo una película con la que te puedes identificar. Se me ocurre pensar que George Lucas podría ser el tipo más regular de los directores de Hollywood de la década de 1970. Hace películas para el hombre normal y para el niño que llevamos dentro. Es su fuerte y sabe hacer películas memorables. (Michaël Parent en Cinephiliaque)

"American Graffiti" también fue una de las primeras películas en contar con una banda sonora recopilatoria. Pero mientras esa técnica ha evolucionado para convertirse en una cobarde herramienta de marketing auxiliar de la película, en "American Graffiti" la música impregna las ondas de radio como un personaje vivo que respira. Y al elegir el nombre “American Graffiti” en lugar de un título de típica comedia adolescente, como “One Wild Night”, Lucas reconoce que buscaba algo más grande. Al igual que sus películas posteriores, "American Graffiti" trata sobre mitos y leyendas. Luke Skywalker buscando a Yoda no tiene nada que ver con la peregrinación de Curt Henderson a una estación de radio apartada en busca de Wolfman Jack. Sí, George Lucas continuaría haciendo cosas más grandes. Simplemente no estoy convencido de que lo haya hecho mejor. (Casey McCabe en Movie Magazine International)

El enfoque narrativo ostensible es Curt (Richard Dreyfuss), el sensible becario decidido a irse, pero la película, a veces en detrimento de ella misma, está más enamorada del vibrante entorno de un pueblo pequeño. (Kevin Maher en The Times)

Sin empujones ni subrayados innecesarios, Lucas establece a la perfección a sus personajes como esclavos de la imagen que los medios les han dado de sí mismos y con una necesidad permanente de su compañía. (Jan Dawson en Sight and Sound)

Esta soberbia y singular película capta no sólo el encanto y la energía tribal de la década de 1950, sino también la apatía y la resignación que lo subrayaban todo como una línea de bajo incesante en una de las canciones de rock and roll de la época. (Jay Cocks en Time Magazine)

El arte supremo de George Lucas radica en la construcción del guión, la forma de entrelazar las historias individuales unas con otras, sin dejarnos un momento de respiro. (Louis Marcorelles en Le Monde del 27 de abril de 1974)

Triste paseo nocturno, intercalado con momentos de comedia, "American Graffiti" está un paso por delante de la mayoría de sus contemporáneos. (Bruno Icher en Libération)

Lejos del retrato lineal y flotante, Lucas ha construido un verdadero ballet mecánico: del Buick al Chevrolet, es el movimiento algo vanidoso de esta juventud lo que filma, sus andanzas, sus vacilaciones. (Ariane Beauvillard den Critikat.com)

Película estrenada en Madrid el 27 de junio de 1974 en el cine Paz; en Barcelona, el 12 de agosto de 1974 en el cine Rex.

Reparto: Richard Dreyfuss, Ron Howard, Paul Le Mat, Charles Martin Smith, Harrison Ford, Cindy Williams, Candy Clark, Wolfman Jack.