Apolo 13, estrenada en 1995 y dirigida por Ron Howard, es una adaptación cinematográfica del libro Lost Moon escrito por el astronauta Jim Lovell y Jeffrey Kluger. La película recrea con minuciosidad la odisea real de la misión lunar de abril de 1970 que, tras la explosión de un tanque de oxígeno en el módulo de servicio, se convirtió en una desesperada lucha por la supervivencia frente a la mirada de todo el mundo. Este filme no solo narra un evento histórico, sino que lo eleva a la categoría de epopeya sobre la resiliencia y el ingenio humano.
Con ese espíritu, el de volver a casa, Ron Howard hace una
película larga e inevitablemente prolija (...) Cuando se llevan a la pantalla
estas aventuras tan enormes del hombre, del tipo del “descubrimiento” de
América, la Luna, y así, no sé que es lo que pasa, pero el caso es que siempre
se queda un pequeño regusto a decepción. (E. Rodríguez Marchante en ABC del 14
de octubre de 1995)
El enfoque narrativo adoptado por Howard se inclina decididamente hacia el estilo documental, priorizando la precisión de los eventos sobre la transformación dramática profunda de los personajes. A diferencia de otras estructuras de ficción, los protagonistas mantienen su esencia intacta de principio a fin, mientras que el suspenso emana de los daunting problemas logísticos y matemáticos que el centro de control y la tripulación deben resolver en tiempo récord para garantizar un regreso seguro.
Uno de los hitos técnicos más impresionantes de la producción fue la recreación de la ingravidez sin recurrir a efectos digitales, que en aquella época eran limitados. Siguiendo una sugerencia de Steven Spielberg, Howard utilizó el avión KC 135 de la NASA, conocido como el "Cometa del Vómito", para realizar cientos de parábolas que permitían ráfagas de unos 23 segundos de gravedad cero real. Esto permitió que la interacción de los actores con los objetos y el entorno espacial fuera totalmente auténtica, algo que todavía hoy destaca por su realismo.
La producción contó con una colaboración sin precedentes de la NASA y el asesoramiento directo de figuras como el propio Jim Lovell y David Scott. Los decorados fueron construidos con tal nivel de detalle que incluso expertos en misiones espaciales se sentían desorientados al entrar en el set, creyendo estar en las instalaciones reales de Houston. Escenas icónicas, como la improvisación del "buzón" —un adaptador de purificación de CO2 construido con manuales, cinta y calcetines—, reflejan fielmente los "hacks" de ingeniería que salvaron la vida de los astronautas.
El reparto estelar está encabezado por Tom Hanks, quien interpreta al comandante Lovell con una nobleza cotidiana que lo define como un héroe cercano. Kevin Bacon y Bill Paxton completan la tripulación en el espacio, mientras que en tierra sobresale la figura de Ed Harris como el director de vuelo Gene Kranz. Harris inmortalizó la frase "el fracaso no es una opción", una línea que, aunque no fue pronunciada históricamente en ese momento exacto, terminó por definir el espíritu de competitividad y honor de la agencia espacial.
La banda sonora, compuesta por James Horner, es un pilar emocional que utiliza el estilo "Americana" para subrayar el idealismo de la exploración. A través del uso de una trompeta solista para el tema de la NASA y la incorporación de las voces etéreas de Annie Lennox en pasajes como el tránsito por el lado oculto de la Luna, Horner logró capturar tanto la majestuosidad del cosmos como la fragilidad de los hombres atrapados en él.
Apolo 13 fue un éxito rotundo, recaudando 355 millones de dólares y obteniendo nueve nominaciones a los premios Óscar, de los cuales ganó dos: Mejor Montaje y Mejor Sonido. Más allá de los premios, su mayor impacto cultural fue la resignificación histórica de la misión: lo que originalmente pudo ser visto como un costoso error técnico, el cine lo transformó en un "fracaso exitoso" que celebra la capacidad colectiva de los estadounidenses para superar una catástrofe sin precedentes.
Desde un punto de vista crítico, Apolo 13 se mantiene como un referente de la reconstrucción histórica impecable y una cátedra de cómo generar tensión narrativa en una historia cuyo desenlace es de conocimiento público. Sus mayores fortalezas residen en su maestría técnica y en la solidez de sus interpretaciones, especialmente la de Ed Harris. No obstante, algunos análisis señalan como debilidad un desarrollo de personajes secundarios algo limitado y un clímax final que puede sentirse alargado innecesariamente, empañando ligeramente el ritmo vibrante del resto del filme. Pese a ello, la película logra su objetivo de ser una obra inspiradora que honra la era de la carrera espacial con honestidad y brillantez visual.
Película estrenada en España el 6 de septiembre de 1995.
Reparto: Tom Hanks, Kevin Bacon, Bill Paxton, Gary Sinise, Ed Harris, Kathleen Quinlan, Loren Dean.

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