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jueves, 3 de agosto de 2023

¿En qué piensan las mujeres? (What Women Want, 2000). Nancy Meyers


Después de sufrir un accidente con un secador en la bañera, Nick Marshall, un egocéntrico publicista de Chicago, se da cuenta de que puede escuchar los pensamientos de las mujeres. Esto le permite descubrir que ellas no lo estiman tanto como él cree, pero intentará sacarle partido a este don para triunfar en la empresa.

Es, en cualquier caso, (...) comedia pura y, a su manera, pese a un final no tan acomodaticio como pudiera parecer, dura, con un toque fantástico, unos diálogos tan inteligentes como divertidos, secundarios bien definidos y mejor interpretados y un juego, en todas las acepciones posibles, de la pareja protagonista, modélico. (César Santos Fontenla en ABC del 16 de marzo de 2001)

Mel Gibson no lo hace mal: tiene madera de buen comediante, consigue que algunas escenas levanten el vuelo e incluso imita a Fred Astaire, bailando con un perchero, con un toque de distinción. Distinción, en cambio, es lo que le falta a Nancy Meyers en su puesta en escena para que esta comedia sobre la batalla de los sexos pueda codearse con los clásicos a los que pretende emular. (Jordi Batlle Caminal en La Vanguardia del 18 de marzo de 2001)

Muy flaco favor a quienes pensaran que una vez que las mujeres alcanzasen determinado estatus en Hollywood el cine masivo dejaría de perpetuar los roles de género patriarcales, o que al menos les incorporaría más variedad, porque el filme de Meyers pasa por todos los clichés sexistas atribuidos a la mujer con una determinación pasmosa. (Diana Albizu en Sensacine)

Nancy Meyers, la directora, orquesta con cierta habilidad el producto, si bien es cierto que desaprovecha las líneas argumentales más interesantes. Queda entonces una comedia endeblita, que hace sonreir alguna que otra vez, pero en la que el eterno tema de las complejas relaciones entre hombres y mujeres queda reducido a poco más que un juego de pensamientos robados en el entorno ferozmente competitivo de la empresa ultracapitalista de hogaño. (Enrique Colmena en Criticalia)

La película, escrita y dirigida por Nancy Meyers, más que fluir lo que hace es saltar de una buena escena a otra sobre las grietas de las escenas planas intermedias. (...) Aunque la película es imperfecta, no es aburrida y suele ser muy divertida, como en un baile en solitario que hace Nick en su apartamento, con Frank Sinatra cantando "I Won't Dance". (Roger Ebert)

La escena final no funciona. Claro, logra lo que se supone que debe hacer al unir todo en un paquete ordenado y enviar a todos felices a casa, pero hay algunos problemas serios de credibilidad. Además, hay una sensación de prisa en los procedimientos, como si los cineastas se dieran cuenta de que habían sobrepasado la marca de las dos horas y tuvieran prisa por terminar las cosas para que los espectadores no se inquietaran. Sin embargo, debido a que el final envuelve las cosas de una manera que cumple con las expectativas, no resta valor sustancial al mejor material anterior. La directora Nancy Meyers (...) ha creado un algodón de azúcar cinematográfico: todo azúcar y aire. Sus pocos intentos de hacer una declaración de empoderamiento a favor de la mujer son tan débiles que se pierden en la trama. Sin embargo, entiende la esencia de la fórmula y la aplica de una manera contagiosa. Dentro de un año, es poco probable que los cinéfilos recuerden What Women Want con algún grado de claridad, pero, en una era de películas en gran parte desechables y olvidables, hay formas mucho peores de pasar un par de horas. (James Berardinelli en Reel Views)

What Women Want es una comedia romántica hilarante y exitosa, con Gibson y Hunt en su mejor forma y compartiendo una gran química como estrellas. Es un entretenimiento al viejo estilo y demuestra ser un buen escaparate para Gibson, aunque, por atractivo que sea el film, dura demasiado con 126 minutos. (Derek Winnert)

Los préstamos de Nancy Meyers de una forma clásica de comedia estadounidense le dan a su película una bienvenida elegancia y despreocupación. (Samuel Blumenfeld en Le Monde)

Comedia a la vez moderna en su caracterización postfeminista de los personajes y clásica en su atención al diálogo. Todo está puntuado por una banda sonora retro que evoca los buenos viejos tiempos de las "comedias que ya no se hacen". (Christian Jauberty en Première)

Los gags se encadenan, Mel Gibson nos proporciona toneladas de ellos, pero eso pasa hasta el momento en que la película desemboca en una pesada comedia romántica. (Nathalie Piernaz en Chronic'art.com)

Película estrenada en España el 16 de marzo de 2001.

Reparto: Mel Gibson, Helen Hunt, Marisa Tomei, Alan Alda, Ashley Johnson, Mark Feuerstein, Lauren Holly, Judy Greer.

miércoles, 9 de febrero de 2022

Eternamente joven (Forever Young, 1992). Steve Miner

 


Año 1939. Daniel McCormick (Mel Gibson), piloto de pruebas, es un hombre al que todo le va bien en la vida. Todo cambia una mañana en la que su novia, Helen, tiene un desgraciado accidente. Desolado, se ofrece voluntario para un experimento secreto: El cuerpo de Daniel queda congelado en una cápsula experimental. En 1992, más de cincuenta años después, dos niños descubren la cápsula y descongelan el cuerpo, llevando a Daniel a casa de uno de ellos, que vive con su madre Claire (Jamie Lee Curtis).

Candoroso cuento de Jeffrey Abrams, el jovencísimo guionista de "A propósito de Henry", que es tan predecible como la chata, átona dirección del televisivo Steve Miner, entre dudosos juegos con el melodrama, el humor y la poesía de más barata extracción. (José Luis Guarner en La Vanguardia del 15 de abril de 1993)

Un melodrama simpático y emocionante que contó con la inestimable ayuda de un elenco principal de lujo. Aconsejable. (Fernando Morales en El País)

Partiendo de una situación que podría estar sacada de un episodio de "Twilight Zone" -un piloto hibernado en 1939 volverá a la vida en 1992- este producto resulta agradable dentro de sus limitaciones. Combina la fantasía, el drama y la comedia con moderado tino, consiguiendo unos resultados compactos pero que prometen más de lo que llegan a ofrecer. (Fotogramas)

Buena fotografía tiene la película y una historia de amor y también otra de amistad. No pasará a la historia por ser un peliculón pero desde luego que se deja ver y es un filme de esos a los que se les califica como amables en el que sí que se podría haber explotado un poco más el tema de las diferencias de una y otra época. (Diario de una cinéfila)

Su romanticismo un tanto forzado no impide reconocer que nos encontremos ante un producto diseñado para el lucimiento de un ya adulto Mel Gibson, dirigido a públicos familiares, que en su génesis podría incluso haber sido el guión de un episodio de una serie televisiva de temática fantástica, y que se ve con la misma nimiedad con la que pocos minutos queda olvidada, sin que nos tengan que congelar medio siglo para ello. (Cinema de perra gorda)

Debido a que la película parece dividida sobre su tema real, carece del tipo de impulso emocional que necesita para sus escenas finales. (Roger Ebert)

El Sr. Gibson es lo suficientemente bueno como para darle sustancia a la película, haciendo que "Forever Young" sea mucho más fácil de ver de lo que debería ser. (Vincent Canby en The New York Times)

"Forever Young", que gira en torno a artilugios de la trama en lugar de aspectos de los personajes, es tan barata emocional como ideológicamente. (Rita Kempley en el Washington Post)

Sorprendentemente, el director se las arregla para seguir la línea del melodrama sin caer nunca en el campamento, equilibrando esos elementos con humor y suspenso para llevar a "Forever Young", si no a la luna, al menos a las nubes. (Brian Lowry en Variety)

Mirado con ojos malvados, el guión es sentimentaloide y está lleno de agujeros; si nos entregamos a un espíritu de romanticismo descuidado, funciona. (Nigel Floyd en Time Out)

Muy típica de los 90 y agradable de ver, sin embargo, no explota el potencial que desarrolla, colocándose al mismo nivel que El abuelo congelado (Hibernatus, 1969) con Louis de Funès. (Alexarod en Allociné)

Obviamente, Forever Young no es una película perfecta. Pertenece demasiado a esos melodramas de Hollywood como había muchos en su momento (Starman, por ejemplo), que en realidad no tenían otra vocación que la de hacer llorar al público en los cines, y además con un casting de campanillas. (Yannickcinéphile en Allociné)

Es un bello melodrama al que le falta un poco de ritmo y cuyo lado de ciencia ficción está poco explotado. Hoy en día, "Forever Young" parece una película para televisión un poco pasada, pero aún así no está mal. (Eselce en Allociné)

Película estrenada el 2 de abril de 1993. 

Reparto: Mel Gibson, Jamie Lee Curtis, Elijah Wood, Isabel Glasser, George Wendt, Joe Morton.


viernes, 24 de mayo de 2019

Cuando éramos soldados (We Were Soldiers, 2002). Randall Wallace


En plena guerra del Vietnam, el coronel Hal Moore (Mel Gibson) y sus soldados (unos 400 hombres) aterrizaron en noviembre de 1965 en una región conocida como "El valle de la muerte". Allí fueron recibidos por más de 2.000 soldados del Vietcong, desencadenándose una de las batallas más feroces de la guerra.

Junto a la indecencia de su belicismo encubierto, está la incapacidad del guionista y el director del engendro para poner en movimiento el flujo de tensión y acción que pide un género tan complejo como el bélico, que exige altísima precisión en las definiciones rítmicas y en los desarrollos espaciales (recordemos La delgada línea roja, donde Terrence Malick acota con alta precisión el espacio de un campo de batalla). Pero nada remotamente parecido a esto hay en la amorfa inexpresividad de esta ofensa al cine. (Ángel Fernández-Santos en El País del 28 de junio de 2002)

El resultado es un indigesto cóctel de integrismo religioso y soflama militarista. Aunque abuse de la imagen ralentizada como subrayado dramático, Wallace imprime notable brillantez visual a las escenas de guerra, en especial las nocturnas.Pero diálogos como el de Gibson diciendo: “Ser buen soldado te hace ser mejor padre” propiciaron que el cronista se pellizcara en la penumbra de la sala, creyéndose en sueños y víctima de alucinante pesadilla. (Lluís Bonet Mojica en La Vanguardia del 30 de junio de 2002)

Todo exagerado hasta lo grotesco y lo paródico, con un sentido esperpéntico y demasiado calculado de lo que sería el estilo clásico. Una película caduca y falsa que quiere copiar a los modelos clásicos del cine bélico de Hollywood, pero a la que le pierde su tendencia al gigantismo dramático. (Miguel Blanco en Sensacine)

Aparte de la brillantez de algunas de sus secuencias bélicas (salvo las nocturnas, demasiado estereo-tipadas), Wallace expone con acierto la angustia de aquéllos que parten a combatir y la de sus familias. (Joaquín R. Fernández en La butaca)

No aportan nada nuevo las particularidades psicológicas frecuentadas miles de veces en el personaje heroico y los recursos técnicos de realismo y crudeza guerrera ya cargantes por su reiteración en el contexto tras el éxito de “Salvar Al Soldado Ryan”. (AlohaCriticón)

Los clichés de guerra se imponen un poco, pero la película logra poner un rostro humano a los soldados de ambos bandos en la guerra de Vietnam. (Rotten tomatoes)

Cuando me metí en mis recuerdos de la Segunda Guerra Mundial, me encontré extrañamente conmovido incluso por los artificios más cursis y trillados. (Andrew Sarris)

Las secuencias de batalla en We Were Soldiers no son tan complicadas como en Black Hawk Down, pero esta película hace un trabajo mucho mejor para establecer a los personajes antes de que se lancen a la batalla. (Richard Roeper)

Durante gran parte de su duración, la película consiste en escenas de batalla. No son tan lúcidas y fáciles de seguir como los eventos en 'Black Hawk Down', pero el terreno es diferente, el lienzo es más grande y no hay ojos en el cielo para rastrear los movimientos de las tropas. (Roger Ebert)


Tiene un impacto que trasciende la política y una dramatización excesiva a cargo del escritor y director Randall Wallace. (Peter Travers en Rolling Stone)


A este espectáculo se agrega un rito, relativamente nuevo en relación con las películas dedicadas a la Guerra de Vietnam: el homenaje al adversario. (...) El comandante de las tropas vietnamitas se presenta como un sabio valiente (no tanto como Mel Gibson, aún así, él no va a disparar). Este deseo de falsa simetría, esta ingenua puesta en escena de la guerra evoca irresistiblemente las grandes máquinas cinematográficas y militares de la década de 1960, cuyo arquetipo sigue siendo El día más largo. (Thomas Sotinel en Le Monde)

Cuando el fuego ya está en el frente, la paciencia ha de extenderse a hora y media de acción, asedios, despanzurramientos y sacrificio; un tramo de cine aceptablemente bien confeccionado pero exento de fascinación y salpicado, como el precedente, por frases (Me alegra morir por mi país) que al espectador juicioso le duelen tanto como a los personajes de ficción sus múltiples heridas abiertas. Decididamente, esta es otra de esas películas que en un mundo ideal no existirían ni en sueños. (Jordi Batlle Caminal en Fotogramas)

Película estrenada en España el 28 de junio de 2002.

Reparto: Mel Gibson, Madeleine Stowe, Sam Elliott, Greg Kinnear, Chris Klein, Barry Pepper.