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lunes, 4 de diciembre de 2023

El portero (2000). Gonzalo Suárez


A Ramiro Forteza, un portero de Primera División, los rigores de la Guerra Civil (1936-1939) y de la postguerra lo han obligado a ganarse la vida por los pueblos, desafiando a los lugareños a que le marquen goles de penalti. Una noche, llega a un pueblo asturiano y conoce a Manuela, una joven viuda con un hijo, que sobrevive cosiendo para Úrsula, la esposa de Andrade, el sargento de la Guardia Civil. Pero las exhibiciones de Forteza y su relación con Manuela atraen la atención de Andrade, que le hará una propuesta relacionada con los maquis que implicará al portero en el conflicto entre los dos bandos.

Una peculiar tragicomedia a la que se yuxtaponen diversos subgéneros, desde el cine político en absoluto didáctico al drama rural, pasando por el alegato antirracista sin un solo latiguillo, el melodrama romántico y la fábula surrealista, que desemboca en la brillante secuencia final, nunca disparatada pese a los en apariencia incoherentes elementos que la configuran y que, al parecer, no hicieron sino complicar, técnica y organizativamente el rodaje. Considerada, con razón, como un canto a la libertad sin soflamas, a la par intimista y coral, El portero es, muy posiblemente, la mejor película de Gonzalo Suárez... (César Santos Fontenla en ABC del 8 de septiembre de 2000)

Dos de las grandes pasiones del director, pues, el cine del Oeste y el deporte (¿hace falta recordar sus crónicas deportivas, en el “Ciero” por ejemplo, bajo el seudónimo de Martín Girard?), hermanadas en una comedia que, como “La vaquilla” de Berlanga o “La hora de los valientes” de Mercero, toma nuestra historia reciente más negra y la baña con un humor cándido, amén de darle un acento de comedia costumbrista que recuerda las irónicas perlas de la factoría Ealing, cuna de la mejor comedia británica. “El portero” se atasca en la tanda de penaltis final, escena sin duda demasiado larga, pero todo cuanto la precede está cuajado de diálogos inspirados, momentos chispeantes y caricaturas sobresalientes. (Jordi Batlle Caminal en La Vanguardia del 10 de septiembre de 2000)

Amor al fútbol, amor al mar, amor al monte que sirve de refugio y al camino que permitirá la huida.La nueva película de Gonzalo Suárez, fruto probablemente de una sucesión de compromisos, más directa y sencilla que la mayoría de las suyas, íntegramente asumida y perfectamente dominada, supone un cambio de registro sin alterar los principios que han regido su obra anterior. Es divertida, burlona, tierna y romántica. Está llena de momentos felices, de conversaciones trabadas con el humor tan característico de su autor, de personajes que te atrapan aunque la mirada que los contempla sea diferente para cada uno de ellos. La historia tiene un quiebro en el desenlace demasiado traído por los pelos. Pero hasta que los maquis se presentan en la playa de los goles, Gonzalo Suárez ha rematado a puerta todas las jugadas. (Fotogramas)

Se agradece el esfuerzo del guión por encontrar un tono relativamente amable y ponderado -evidente sobre todo en el divertido personaje del sacerdote-, que acerca el film a las comedias costumbristas españolas de los años 50. Por otra parte, la ligereza de la trama se enriquece un poco gracias a la alta calidad artística -no exenta a veces de un cierto esteticismo- de la puesta en escena de Gonzalo Suárez (Remando al viento, Don Juan de los Infiernos, Mi nombre es sombra), de la fotografía de Carlos Suárez y de la música de Carles Cases. (Jerónimo José Martín en Aceprensa)

Una película liviana y un fresco de personajes de gran poder simbólico que desembocan en una escena final esplendorosa artística y técnicamente: veinte minutos de batalla deportiva que encarna entre el esperpento y la ironía punzante la herida abierta entre los dos frentes de la batalla de la guerra, la más atroz. Tal vez el film carece de una mayor descripción de caracteres sucumbiendo al concepto de 'dos frentes divididos' (en El portero hay, por desgracia, poco espacio para la duda o el matiz), y aunque el esquema se antoja fácil funciona por la dureza soterrada del paisaje exterior y humano de sus criaturas, todas simpáticas y miserables a su manera. Un cuento bien ejecutado que suma otra amable en apariencia pero crudísima en sus adentros crónica de la España de posguerra. (Cinoscar & Rarities)

El director abandona por un momento su cine sesudo, y nos cuenta una pequeña fábula, donde el enfrentamiento entre maquis y guardia civil en el tramo final se revela hermosa metáfora de cómo las diferencias deberían procurar resolverse por medios pacíficos. Suárez ha definido su film como un western. Y algo de eso hay en una película que él mismo califica como "la más amable que he hecho". (Decine21)

Película estrenada en España el 8 de septiembre de 2000.

Reparto: Carmelo Gómez, Maribel Verdú, Antonio Resines, Roberto Alvarez, Eduard Fernández, Elvira Mínguez, Abel Vitón, Adrián Martínez, Carolina Bona. 


lunes, 24 de abril de 2023

La regenta (1974). Gonzalo Suárez



Adaptación de la novela homónima de Leopoldo Alas "Clarín", que narra las vicisitudes de Ana Ozores (Emma Penella) y la sordidez de la vida en Vetusta (Oviedo), una ciudad de provincias del norte de España. La joven Ana, casada con un regente jubilado (Marsillach), vive oprimida por la hipocresía provinciana y los temores místicos de una religión absorbente. Sexualmente insatisfecha, acosada por constantes sueños eróticos, revela en el confesionario sus íntimos tormentos, y su confesor, el Magistral, comienza a sentir una morbosa pasión por ella. Paralelamente, Alvaro Mesía, un donjuán, se propone seducirla. La ciudad espera complacida la caída de La Regenta. 

El filme obtenido con estos medios tiene una dignidad inusual. Narra con seguridad y un tiempo que calificaríamos de moderato utilizando terminología musical, una aceptable síntesis, algo así como un “digest” de la gran novela clariniana. (…) “La Regenta” cinematográfica debe ser considerada como una pieza totalmente exenta de “La Regenta” literaria que le es -como ocurre siempre en las grandes novelas- muy superior a su forma segunda, para la que no fue concebida. (…) Necesitaba esta versión de “La Regenta” mayor franqueza, mayor valentía en la transcripción de la novela. La pudibundez que se impone a nuestro cine le ha privado de rasgos, de burilazos en los que se complació el talento de Clarín al pintar una sociedad, la asturiana, de 1884. (Lorenzo López Sancho en ABC del 24 de diciembre de 1974)

Resulta una tarea titánica llevar a cabo una síntesis de todos los valores de la Regenta —y aún de los principales— y plasmarlos en celuloide. Gonzalo Suárez ha optado por hacer desfilar a estos personajes con su anécdota al hombro por unos escenarios muy bien escogidos y presentados. Suárez ha captado sus pasiones, sus movimientos. Esta ha sido la síntesis, a mi juicio, elaborada por el guionista y el realizador de la versión de la obra de Leopoldo Alas. (...)González Suárez, que da un tono apresurado al relato por las razones más arriba apuntadas, entra con ‘La Regenta’ en una nueva etapa de su carrera cinematográfica que a pesar de las objeciones señaladas, me parece que indican una posición ascendente. Ocurre que esta empresa —que se dice soñó con realizar Visconti— es extraordinariamente compleja, harto difícil y comprometida. Posiblemente, tengan una opinión de la película mucho más favorable quienes no se hayan acercado a la obra de Clarín. (Angeles Masó en La Vanguardia del 9 de abril de 1975)

Hay que decir que Suárez ha salido airoso de la empresa, y que ha realizado un producto digno y consumible, de éxito comercial muy probable. Ha sabido contenerse y domesticarse, ha conseguido narrar -dentro de lo que cabe, con un guión tan lleno de agujeros- una peripecia dramática y bastante convencional, ha dirigido a los actores con notable precisión y en un registro naturalista que no es el suyo (...), ha logrado (...) la mejor y más viva ambientación de época conseguida por el cine español, e incluso ha realizado varias escenas en las que puede percibirse su peculiar e instintivo talento para usar la luz, el color y la música (...) para crear emoción. (...) Ha hecho de La Regenta un film visualmente muy atractivo y, fragmentariamente, muy emocionante. (Miguel Marías en Dirigido por nº 20, de febrero de 1975)

La película recibió buenas críticas y el trabajo de su realizador fue elogiado por la difícil labor de llevar al cine esta compleja obra de Clarín y que tanto revuelo tuvo en su momento por las inquietudes que el escritor reflejaba en ella. Gonzalo Suárez confesó a Fernando Trueba y Carlos Boyero considerar La Regenta como el examen de ingreso a la industria [ya que] no pretendía hacer una obra personal. Procedente de la Escuela de Barcelona donde se produjo un cine que hizo bandera de la modernidad, el director dejó a un lado en este proyecto los aspectos más vanguardistas de sus obras anteriores. (Laura Ortega en Sombras de luna)

La realización, desangelada, se parecía a toda la aburrida serie de adaptaciones galdosianas a las que se ha agarrado nuestro cine a la hora de procurar rodearse de cierto prestigio, hecha la excepción de las personales adaptaciones de Buñuel y del discreto trabajo que Pedro Olea hizo con Tormento. (Carlos Barbachano)

Estreno en Madrid, el 19 de diciembre de 1974 en el cine Albéniz. En Barcelona. el 7 de abril de 1975 en el cine Florida.

Reparto: Emma Penella, Keith Baxter, Nigel Davenport, Adolfo Marsillach, Charo López, Rosario García Ortega, Agustín González, María Luisa Ponte, Maruchi Fresno, Antonio Iranzo.


viernes, 22 de noviembre de 2013

Remando al viento (1987). Gonzalo Suárez


Dos poetas ingleses, Shelley y Lord Byron, se ven obligados a huir de Inglaterra. Durante el viaje, Mary Shelley recuerda cómo conoció en casa de su padre adoptivo al joven y apasionado poeta Shelley, cómo lo amó y cómo se fugó con él. También evoca una cita con Byron en Suiza. Pero, sobre todo, rememora una noche de noviembre de 1816 durante la cual, mientras sus amigos contaban historias de terror, ella daba a luz al legendario monstruo de Frankenstein.

Mary Shelley rememora las ideas de los dos poetas más emblemáticos del Romanticismo inglés sobre la primacía de los sentimientos por encima de la razón, la búsqueda de la originalidad frente a la tradición clásica, la apuesta por el liberalismo y el librepensamiento, la creación de mitos y héroes prototípicos de la rebeldía (don Juan, Prometeo, corsarios y piratas), la apuesta por narraciones fantásticas, la justificación del suicidio, el amor a la naturaleza como entidad superior, compendio y símbolo de toda la verdad, la ambición de crear vida artificial. (Miquel en Film Affinity)

La creación literaria del mito de Frankenstein en una reconstrucción imaginativa pero que acaba resultando menos inquietante de lo que pretende. Su exquisita formulación estética y la desapacible atmósfera que logra son sus bazas más positivas, contrastando con cierto tono enojosamente autocomplaciente. Aunque no sea una obra redonda es uno de los títulos más notables del reciente cine español. (Fotogramas)

Reparto: Hugh Grant, Lizzy McInnerny, Valentin Pelka, Elizabeth Hurley, José Luis Gómez.