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lunes, 25 de mayo de 2026

Comando en el mar de China (Too Late the Hero, 1970). Robert Aldrich

Segunda Guerra Mundial (1939-1945). En la primavera de 1942, japoneses y aliados ocupan una isla del Pacífico. Un grupo de soldados ingleses es enviado a una misión casi suicida a través de la espesa y agobiante jungla: se trata de desmantelar una emisora enemiga. 

No es película “Comando en el mar de China” de vencedores ni vencidos. Británicos y japoneses permanecen en la misma isla. Ambos son igualment inteligentes, vulnerables o crueles y cínicos. Se abusa de la nota patética, inhumana, y se alargan demasiado algunas escenas. La interpretación es excelente por parte de los protagonistes. La cámara y la realización marchan al unísono logrando magníficos efectos. (Antonio de Obregón en ABC del 23 de septiembre de 1970)

Robert Aldrich intentó replicar el fenómeno de su éxito previo, The Dirty Dozen (1967), con la ambiciosa pero sombría Too Late the Hero (1970). Tras obtener libertad creativa al fundar su propia productora, Aldrich utilizó un guion que había permanecido guardado por una década para dar forma a este drama bélico ambientado en el Teatro del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, a diferencia de su predecesora, esta película se alejó del espectáculo triunfalista para adentrarse en un terreno nihilista y cínico, donde la supervivencia individual prima sobre cualquier ideal patriótico.

La trama se centra en una misión "imposible" en las Nuevas Hébridas, donde una unidad británica debe infiltrarse en territorio enemigo para destruir un transmisor de radio japonés y enviar un mensaje falso que proteja a un convoy estadounidense. El protagonista es el teniente Sam Lawson (Cliff Robertson), un oficial de la Armada de los EE. UU. experto en japonés que ha evitado el combate hasta ese momento y es obligado a unirse a la patrulla. La misión, que debería ser un ejercicio de precisión militar, se convierte rápidamente en un desastre sangriento debido a la incompetencia y las luchas internas.

El corazón de la película reside en la tensión entre sus personajes, quienes son presentados como tipos humanos más que como héroes convencionales. Mientras que el Capitán Hornsby (Denholm Elliott) es retratado como un líder inepto cuyas decisiones temerarias cuestan vidas, el soldado Tosh Hearne (Michael Caine) destaca como un médico cockney cínico y pragmático que cuestiona constantemente la validez del sacrificio. Esta dinámica subraya uno de los temas recurrentes de Aldrich: la corrupción y falta de criterio de la clase oficial frente al instinto de preservación del soldado raso.

La producción de la cinta fue tan extenuante como la misión que describe, rodándose en condiciones brutales en la isla de Boracay, Filipinas. El elenco y el equipo técnico sufrieron temperaturas extremas de más de 48 grados Celsius, alta humedad y plagas de insectos. Además, la relación entre Aldrich y Cliff Robertson fue extremadamente tensa; el director se negó a darle permiso al actor para asistir a la ceremonia de los Premios Oscar, donde Robertson terminó ganando el premio al Mejor Actor por Charly.

Desde una perspectiva política, la película funciona como una alegoría de la Guerra de Vietnam, reflejando el desencanto y la desilusión de finales de los años 60. A pesar de estar ambientada en 1942, los diálogos incluyen anacronismos como referencias a "objetores de conciencia de pelo largo". Aldrich despoja al conflicto de su ambigüedad moral tradicional, sugiriendo que la guerra es un sistema inclusivo de traiciones donde los soldados son meras piezas de un juego absurdo dirigido por líderes ensimismados.

En el apartado técnico, destaca la banda sonora de Gerald Fried, quien utilizó una orquesta amplia complementada con sintetizadores e instrumentos exóticos para crear una atmósfera de tensión constante. El clímax visual de la película es el famoso campo abierto frente a la base británica, un espacio que los soldados deben cruzar corriendo en zigzag bajo el fuego de francotiradores japoneses. Esta secuencia ha sido elogiada por su edición dinámica y su capacidad para mantener el suspenso hasta el último segundo.

A pesar de sus virtudes, Too Late the Hero fue un fracaso financiero masivo en su estreno, perdiendo más de 6 millones de dólares, lo que contribuyó al declive de la productora de Aldrich. También se le ha criticado por sus inexactitudes históricas, ya que el ejército japonés nunca llegó a ocupar las Nuevas Hébridas durante la guerra. Con el tiempo, sin embargo, la película ha ganado un estatus de culto como una pieza clave de la filmografía de Aldrich y una de las visiones más crudas y honestas del género bélico.

Too Late the Hero es una obra fascinante pero imperfecta que desafía las convenciones del cine de guerra. Su mayor triunfo es la humanidad despojada de sus protagonistas, especialmente la actuación de Michael Caine, que ofrece un ancla emocional en medio de un guion a veces laberíntico. Aunque su ritmo puede resultar moroso y algunos giros de la trama son inverosímiles, la película sobresale como una crítica feroz a la autoridad y una meditación sobre la futilidad del heroísmo. Es, en última instancia, una pieza esencial para entender la transición de Hollywood hacia un cine más violento, honesto y políticamente cargado en la década de los 70.

Película estrenada en Madrid el 22 de septiembre de 1970 en el Real Cinema.

Reparto: Michael Caine, Cliff Robertson, Ian Bannen, Harry Andrews, Denholm Elliott, Ronald Fraser, Ken Takakura, Henry Fonda.

viernes, 7 de junio de 2019

Spider-Man (2002). Sam Raimi



Tras la muerte de sus padres, Peter Parker, un tímido estudiante, vive con su tía May y su tío Ben. Precisamente debido a su retraimiento no es un chico muy popular en el instituto. Un día le muerde una araña que ha sido modificada genéticamente; a la mañana siguiente, descubre estupefacto que posee la fuerza y la agilidad de ese insecto. Las aventuras del hombre araña se basan en el famoso cómic de Stan Lee y Steve Ditko.

Prolija en sus efectos especiales y escenas de acción, que acaban por resultar algo tediosas, el humor salva esta primera entrega (habrá dos más, para mostrar la vigencia de Umberto Eco y su teoría de la “narrativa de la redundancia”), sólo risible en el plano de Spider-Man colgado del mástil donde ondea –sobre los cielos de Nueva York: se ha suprimido la secuencia de una gran telaraña tendida entre las Torres Gemelas– la bandera americana. (Lluís Bonet Mojica en La Vanguardia del 23 de junio de 2002)

Agradable, divertido, simpático, confortable y (aunque con algunas arritmias) trepidante Spider-Man, un maravilloso y entrañable tebeo hecho película, que con redomada astucia aplica literalmente al bueno de Spiderman la organización escénica de la aventura y la leyenda de otro hombre sobrehumano, antecesor suyo, el venerable padre Superman, sin asumir el riesgo de buscar un cauce propio por donde hacer discurrir las aguas propias del nuevo personaje, el chico araña. (Ángel Fernández Santos en El País del 21 de junio de 2002)

El resultado es, pues, de una eficacia demoledora. Por un lado, conserva el espíritu de melodrama juvenil, con toques de la América de Capra y Disney, realista y sentimental, del cómic original, y por otro, sirviéndose, claro, de un siempre impresionante Dafoe, nos ofrece también delirios fantasmagóricos, barrocos y siniestros, propios del zeitgeist neogótico y postindustrial de nuestros tiempos. En definitiva, Spider-Man nos devuelve a un Raimi pletórico, a quien ya hace tiempo que echábamos de menos (de hecho, era más fácil detectarlo en sus simpáticas producciones televisivas, especialmente la delirante Xena: La princesa guerrera, que en sus films más recientes), a la par que satisface las expectativas del fan más freak, llegando también a los espectadores que poco o nada sepan de Peter Parker y sus amigos. Entre otras cosas, claro, por la elección de un perfecto reparto joven, lleno de encanto y belleza. (Jesús Palacios en Fotogramas)

El principal mérito de Raimi consiste en que cada una de las piezas de las que se compone la película, funcione a la perfección: la historia de amor con Mary-Jane, la lucha entre los antagónicos Spider-Man y el Duende Verde, la tensión en la amistad entre Peter y Harry, y la configuración de todo el universo interior del protagonista. Todo ello, aderezado con unas excelentes escenas (para la época) del vuelo del hombre araña por los rascacielos de Nueva York. (Virginia Montes en Sensacine)

Spider-Man es una buena película de entretenimiento con un mensaje muy claro acerca del crecimiento personal, un guión sencillo y varios momentos brillantes. Aunque no se excede en la acción, tiene un buen equilibrio entre narración, diálogos y secuencias movidas, y, como siempre, es un placer buscar a Stan Lee en su cameo de rigor. (Raquel Hernández en Hobby Consolas)

El éxito de esta primera obra radica en la forma que tiene de posponer el momento inevitable en que la película y su personaje tendrán que decidir entre uno de sus dos destinos (...) hasta el punto de inventar, durante el camino, la figura plausible de un superhéroe sentimental. (Patrice Blouin en Cahiers du Cinéma)

Un hermoso trabajo sin pretensiones, por lo tanto, para crédito de Sam Raimi, aunque uno hubiera preferido que tuviera más audacia ... y causticidad. (Yannick Dahan en Positif)

La historia original está bien contada, y los personajes no decepcionarán a nadie que valore los cómics originales. Es en las escenas de acción donde las cosas se desmoronan. (...) El atractivo de las mejores secuencias en las películas de Superman y Batman es que le dan peso e importancia a las imágenes de cómics. Dentro de las reglas básicas establecidas por cada película, incluso tienen plausibilidad. Como lector de los cómics de Spider-Man, admiré los marcos vertiginosos que mostraban a Spidey colgando de alturas terroríficas. Tenía los poderes de una araña y los instintos de un ser humano, pero la película está dividida entre un plausible Peter Parker y un superhéroe intrascendente. (Roger Ebert)

Spider-Man no solo ofrece una buena dosis de diversión, sino que también tiene corazón, gracias a los encantos combinados del director Sam Raimi y la estrella Tobey Maguire. (Rotten Tomatoes)

Película estrenada en España el 21 de junio de 2002.

Reparto: Tobey Maguire, Willem Dafoe, Kirsten Dunst, James Franco, Cliff Robertson, Rosemary Harris, J.K. Simmons.