¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984) es la obra que consolidó a Pedro Almodóvar como un cineasta de éxito comercial e internacional tras su periodo inicial de experimentación. Definida por el propio director como un homenaje al neorrealismo italiano, la película utiliza un humor negro punzante para retratar el calvario de una familia de clase baja en el Madrid de los años ochenta. A través de esta "pequeña obra maestra", Almodóvar logra una ácida radiografía de las existencias que laten a pie de asfalto, alejándose de las fantasías erótico-religiosas de sus trabajos anteriores para someterse a una narración cinematográfica más clásica, aunque plagada de elementos subversivos.
La protagonista, Gloria, interpretada magistralmente por Carmen Maura, encarna a la "supermamá" de la clase obrera: una ama de casa frustrada, malcasada y pluriempleada como asistenta que sobrevive gracias a su adicción a las anfetaminas. Su vida transcurre en un estado de aislamiento y falta de comunicación absoluta con su marido Antonio, sus hijos y su suegra, lo que refleja el debilitamiento de la estructura familiar tradicional,. Gloria es descrita como una mujer "atribulada" que se ha convertido en una máquina para servir a los demás, careciendo de tiempo para su propio cuidado o atención.
El entorno físico es un personaje más: el barrio de La Concepción y el complejo de "Las Colmenas" junto a la autopista M-30 actúan como espacios opresivos y sofocantes. Estos bloques de viviendas representan la marginalidad y la estratificación urbana, separando físicamente a los protagonistas del centro de un Madrid que despierta a la modernidad. Almodóvar utiliza tomas desde el interior de electrodomésticos para sugerir que los objetos son los únicos testigos de la soledad de Gloria en un entorno donde el consumo es un deseo inaccesible debido a la precariedad económica.
Desde una perspectiva de género, la película funciona como una parodia que deconstruye las representaciones normativas. Se propone que el género no es una identidad esencial, sino un performance o un "actuar" que se produce a través de la repetición de actos sociales. Personajes como la vecina prostituta Cristal, que construye su feminidad mediante disfraces para sus clientes, refuerzan esta idea de la identidad como artificio. Almodóvar cuestiona así el mito de la "perfecta casada" y la mística masculinista, mostrando la arbitrariedad de los roles impuestos por el patriarcado.
La desestructuración familiar se manifiesta cruelmente en la vida de los hijos: Toni, que trafica con heroína, y Miguel, que mantiene relaciones con hombres mayores por dinero. Gloria, en un acto que desafía toda norma maternal tradicional, llega a permitir que Miguel se vaya a vivir con un dentista pederasta para aliviar la carga económica del hogar. Por otro lado, la abuela vive obsesionada con el agua con gas y el deseo de regresar a su pueblo, simbolizando la nostalgia por un pasado rural frente a la hostilidad de la urbe moderna.
El clímax del filme, el asesinato de Antonio con una pata de jamón, es una liberación simbólica del sujeto patriarcal. Esta escena, inspirada directamente en el relato de Roald Dahl y la estructura de Hitchcock en "Lamb to the Slaughter", ocurre en la cocina, el único espacio donde Gloria ejerce cierto dominio. El hecho de que el crimen quede sin resolver resalta la "epistemología de la ignorancia" de la sociedad: el detective jefe, cuya autoridad es parodiada por su propia impotencia sexual, es incapaz de concebir que una mujer como Gloria sea capaz de tal acto de rebelión.
Finalmente, la película sirve como puente hacia la modernidad que Almodóvar exploraría años después en Todo sobre mi madre. Mientras Gloria vive entre las ruinas de una España posfranquista en crisis, la evolución de la filmografía del director mostrará el paso hacia mujeres más independientes y modelos de familia monoparental o "pactada". No obstante, ¿Qué he hecho yo...? permanece como un retrato universal sobre cómo el capitalismo y la desigualdad moldean las relaciones humanas, demostrando que lo que ocurre en un pequeño piso de Madrid puede suceder en cualquier parte del mundo.
La película de Almodóvar es un ejercicio magistral de subversión estética y política. A través del uso de elementos kitsch y una estética "cruda", el director logra destapar lo que la sociedad prefiere ignorar: que la familia nuclear tradicional a menudo es un espacio de opresión y deshumanización. La cinta no solo critica la herencia del franquismo, sino que utiliza la parodia para demostrar que la identidad de género y las estructuras de poder son construcciones modificables y cuestionables,. En última instancia, el regreso de Miguel al final de la película, afirmando que "esta casa necesita un hombre", deja un cierre ambiguo: para algunos es una liberación feliz, para otros, la perpetuación de un ciclo patriarcal del que Gloria no puede escapar realmente. Es, en definitiva, un testimonio de una España que buscaba su voz entre la precariedad y el deseo de modernidad.
Película estrenada en Madrid el 24 de octubre de 1984.
Reparto: Carmen Maura, Luis Hostalot, Gonzalo Suárez, Ángel de Andrés López, Verónica Forqué, Kiti Mánver, Chus Lampreave, Juan Martínez, Emilio Gutiérrez Caba, Katia Loritz, Amparo Soler Leal.

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