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jueves, 12 de febrero de 2026

La princesa prometida (The Princess Bride, 1987). Rob Reiner

La princesa prometida (1987), dirigida por Rob Reiner, es una obra que ha trascendido su modesto éxito inicial en taquilla para convertirse en un clásico de culto fundamental del cine de los ochenta. Basada en la novela homónima de William Goldman de 1973, quien también escribió el guion, la película narra una aventura épica que combina de forma magistral la fantasía, la comedia y el romance. Aunque su recepción en salas fue discreta, su posterior disponibilidad en formato doméstico y constantes reposiciones televisivas permitieron que el público descubriera su carisma y encanto particular a lo largo de las décadas.

El resultado –gracias a Rob Reiner, realizador además de productor- es una película sumamente divertida que juega en la cuerda floja del humor trenzado con la acción, sin caer en ningún momento en las procelosas simas de lo cursi o lo ridículo y sin aburrir, por supuesto. (Pedro Crespo en ABC del 31 de diciembre de 1987)

La estructura narrativa de la cinta se apoya en un recurso metaficcional donde un abuelo visita a su nieto enfermo para leerle un libro que ha pasado por generaciones en su familia. Este marco narrativo simplifica los complejos niveles de ficción de la novela original, donde Goldman utilizaba narradores ficticios como S. Morgenstern para crear un "Frankenstein narrativo". En el filme, la interacción entre el abuelo y el niño permite al espectador participar en la historia mientras se omiten las "partes aburridas" para centrarse en la emoción pura y la aventura.

El núcleo de la trama es el "amor verdadero" entre la bella Buttercup y el mozo de caballerizas Westley. Tras la supuesta muerte de Westley a manos del temible pirata Roberts, Buttercup se ve obligada a comprometerse con el malvado príncipe Humperdinck. La historia se complica con el secuestro de la joven por un trío de proscritos —el estratega Vizzini, el espadachín Íñigo Montoya y el gigante Fezzik—, lo que desencadena una serie de duelos de ingenio y esgrima que han quedado grabados en la memoria colectiva.

Una de las mayores virtudes de la dirección de Rob Reiner es el equilibrio casi perfecto entre la parodia de los tropos de caballería y la seriedad de los conflictos emocionales. La película funciona como una sátira amorosa de los clásicos de capa y espada de la época dorada de Hollywood, pero mantiene siempre unos intereses reales que evitan que la historia se vuelva ridícula o vacía. Este tono distintivo, que mezcla la dulzura con una pizca de dureza satírica, se convirtió en el sello distintivo de Reiner.

La banda sonora compuesta por Mark Knopfler es otro pilar esencial que aporta calidad y una atmósfera de cuento de hadas inconfundible. Reiner contrató al líder de Dire Straits convencido de que era el único capaz de capturar la peculiaridad romántica del relato. Temas como "Once Upon a Time… Storybook Love", nominado al Óscar, no solo acompañan la acción, sino que visten de gala a la película, haciendo que las escenas parezcan incluso más hermosas de lo que ya son.

El rodaje estuvo marcado por anécdotas que reflejan la entrega del reparto, como el entrenamiento de meses de Cary Elwes y Mandy Patinkin para un duelo de esgrima tan veloz que tuvo que ser ampliado porque la coreografía original duraba demasiado poco. Asimismo, destaca la brillante improvisación de Billy Crystal como el Milagroso Max, cuya actuación fue tan cómica que el director y el protagonista tuvieron que ser expulsados del set por no poder contener la risa. Las localizaciones reales en el Reino Unido e Irlanda, como los Acantilados de Moher, otorgaron a la producción una autenticidad visual que el CGI no podría replicar.

Desde una perspectiva de psicología analítica, la película ha sido analizada como una representación del "viaje del héroe" o monomito. Westley encarna al héroe que debe enfrentarse a su sombra (representada por Humperdinck) y superar diversas pruebas de iniciación para alcanzar la plenitud y la unión con su ánima, Buttercup. Esta carga simbólica y arquetípica es, posiblemente, lo que genera esa fascinación profunda y duradera en espectadores de todas las edades.

En conclusión, La princesa prometida es mucho más que una simple película de aventuras para niños; es una brillante reflexión sobre el arte de contar historias y la persistencia de los mitos en la cultura moderna. Su éxito reside en una honestidad inusual que permite al espectador reírse de los clichés mientras se emociona con ellos. Como señala el propio William Goldman, es una obra excepcional que simplemente "funcionó" gracias a una alineación única de talento, guion y dirección, consolidándose como un fenómeno cultural que, como el amor verdadero, nunca pasa de moda.

Película estrenada en Madrid el 18 de diciembre de 1987 en los cines Roxy B, Azul, Narváez y La Vaguada.

Reparto: Cary Elwes, Robin Wright, Mandy Patinkin, Chris Sarandon, Christopher Guest, Wallace Shawn, André The Giant, Peter Falk, Billy Crystal.

martes, 22 de octubre de 2019

Misery (1990). Rob Reiner


Un escritor llamado Paul Sheldon (James Caan) lleva años malgastando su talento con unas románticas historias, de gran éxito comercial, cuya protagonista es una mujer llamada Misery. Decidido a acabar con esta situación, mata al personaje y se refugia en Colorado para escribir una novela seria. Terminado su trabajo, emprende el regreso, pero en una carretera de montaña, pierde el control de su coche y sufre un grave accidente. Annie Wilkes (Kathy Bates), una brusca e impetuosa mujer, gran admiradora suya, lo rescata, se lo lleva a su casa y lo cuida con esmero. Obsesionada con el personaje de Misery, retiene a Sheldon para obligarlo a escribir una nueva historia en la que resucite al personaje.

Pese a la hábil construcción del guión de William Goldman y a la muy cuidada puesta en escena, no se logra evitar la reiteratividad que acaba por conducir al hastío, y que, pese al par de artificiosas piruetas finales, el filme se arrastra sin progresar dramáticamente. (...) Una película hábil y cuidada pero, contra todos sus propósitos, escasamente apasionante, cuyo máximo atractivo cara al público radica en tener como protagonista a la ganadora del Oscar a la mejor actriz.(César Santos Fontenla en ABC del 20 de abril de 1991)

Estamos ante un "thriller" donde el suspense y la violencia se combinan con astucia y eficacia. Pero el guionista William Goldman y el director Rob Reiner han sido lo bastante inteligentes como para no ignorar el contenido metafórico de este cuento y explotarlo maliciosamente sin contravenir las reglas del género. (José Luis Guarner en La Vanguardia del 21 de abril de 1991)

Un thriller cruel como pocos, una historia sobre dos personajes que quieren escapar en la que ninguno está dispuesto a permitir que el otro lo consiga. Y, mientras tanto, nosotros les miramos. (Pablo López en Mutaciones)

En manos de otro realizador más talentoso y personal (un Roman Polanski, por ejemplo, cineasta que se maneja como ningún otro en espacios reducidos y claustrofóbicos), el sólido guión de William Goldman podría haber desembocado en una obra maestra; en las de Reiner, en cambio, un eficaz artesano carente de originalidad, el relato no termina de explotar todo su potencial, tornándose algo plano en su desarrollo, y, hasta cierto punto, previsible. No obstante, tiene momentos de suspense y tensión muy conseguidos, lo que unido a la gran labor desempeñada por el escaso reparto, que incluye al entrañable Richard Farnsworth (Una historia verdadera) como el sheriff de la zona que investiga la desaparición de Paul, hacen de Misery un estupendo título de género que ya se ha convertido, con todo merecimiento, en un clásico. (Ricardo Pérez en Esculpiendo el tiempo)

Misery es, en definitiva, un formidable ejemplo de que lo que realmente construye una gran película es tener la intuición necesaria para saber lo que la propia historia pide, y no lo que se supone que el público va a esperar. Para pasar de gran película a clásico inolvidable, nada como un par de martillazos en el momento adecuado apelando a un terror muy real. (Juan Sanguino en Vanity Fair)

Dirigida por Rob Reiner, la película no presenta nada destacable pero se deja ver. Su guión es muy previsible y está lleno de todos los tópicos imaginables. Aún así el buen hacer de James Caan y la curiosidad por saber de que será capaz la histérica de Cathy Bates ayudan a que lleguemos con cierto interés al final del metraje. (Pilar Cuesta en Sensacine)

Adaptación de una novela de Stephen King, en la que se proponía una variación sobre el esquema de "El coleccionista" y similares. Tras sufrir un accidente, un novelista de éxito sería secuestrado por una fan psicópata. A partir de esta situación se desarrollará un juego cruel y ambiguo, retratado con percepción por un director que en principio no parecía ser el más indicado para un producto de estas características. (Fotogramas)

Elevada por las actuaciones destacadas de James Caan y Kathy Bates, esta película tensa y aterradora es una de las mejores adaptaciones de Stephen King hasta la fecha. (Rotten Tomatoes)

Un thriller de terror hábilmente recortado (aunque psicológicamente flojo). (Jonathan Rosenbaum)

Es una buena historia, natural, y nos atrapa. (Roger Ebert)

Como cualquier buena obra de cultura popular, la película de Rob Reiner del libro más vendido de Stephen King, Misery, funciona en más de un nivel. (Dave Kehr)

Película estrenada en España el 5 de abril de 1991.

Reparto: James Caan, Kathy Bates, Richard Farnsworth, Frances Sternhagen, Lauren Bacall.