Las salas

lunes, 20 de mayo de 2019

Corrupción en Miami (Miami Vice, 2006). Michael Mann


Los detectives Sonny Crockett (Colin Farrell) y Ricardo Tubbs (Jamie Foxx) trabajan en la unidad antivicio del Departamento de Policía de Miami. En medio de una operación menor reciben un "soplo" sobre los posibles culpables de la muerte de dos agentes federales y la masacre de una familia. En el caso están implicados miembros del propio departamento. Autorizados por el teniente Castillo (Barry Shabaka Henley), y con la ayuda del agente federal John Fujima (Ciarán Hinds), los dos detectives se infiltran bajo una nueva identidad en una red de tráfico de drogas para averiguar quiénes son los responsables de la muerte de sus amigos e investigar el Nuevo Orden del Crimen Organizado.

Una tarea pues, como mínimo, arriesgada. Pero es Michael Mann, objeto de culto, una garantía de cine de acción bien hecho y un tipo con un sello especial del que algo siempre queda. En este caso concreto, él y su trabajo en cámara, que del resto hay poco que rascar. Una historia policial corriente y moliente, como tantas otras que se han venido haciendo (...) Sólo que aquí hay sello Mann, mucho detalle, mucho lujo, mucho dólar y muy, pero que muy buena fotografía. Un envoltorio de primer orden con un contenido sin sorpresas, sin nada nuevo que decir:(José Manuel Cuéllar en ABC del 8 de septiembre de 2006)

En Corrupción en Miami, la película, Mann se desmarca casi por completo del cine de acción espectacular, lo que acaso decepcione al público mayoritario, para filmar un thriller, notable y a ratos absorbente, que pretende desentrañar las intrincadas redes de connivencias y corrupciones existentes en el tráfico de drogas a gran escala. El metraje es ciertamente desmesurado, pero la inclusión de Gong Li, gran fetiche del cine chino (aquí habla incluso en español), como la amante del capo y encargada de controlar el blanqueo de dinero, y su relación con el policía encarnado por Colin Farrell, elevan poderosamente la función. (Lluís Bonet Mojica en La Vanguardia del 10 de septiembre de 2006)

El estilo visual de 'Corrupción en Miami' (la película), combinación de imagen digital y unas pocas tomas en Super 35, es portentoso y fascinante. La vistosa geografía urbana enfocada en todos sus estratos y el curioso efecto de hiperrealismo estilizado que consigue la imagen digital proporcionan una inmediatez inédita y convierten algunas secuencias (como el trayecto en lancha hasta La Habana y toda la estancia de Sonny e Isabella allí) en deliciosas digresiones llenas de goce sensorial. Frente a lo alambicado de otras piezas emblemáticas de Mann, como 'Heat' o 'El dilema', esta propuesta se erige liberada de las inercias argumentales del género criminal para dar lugar a una narración poliédrica, incompleta y en crisis constante. No está renovando el thriller policiaco, sino toda una forma de narrar. (Diana Albizu en Sensacine)

La película no es mala, pues tiene todo el buen hacer del señor Michael Mann. Digo “decepcionante” porque me esperaba bastante de este film, no porque esté lejos de cumplir las expectativas de cualquiera. ‘Corrupción en Miami’ no está a la altura de ‘Collateral’ o de ‘Heat’, pero merece la pena verla. Las escenas de acción tienen fuerza y están muy bien rodadas y especialmente bien montadas. El ritmo y el tono habituales en Mann, que probablemente son lo que le convierte en un autor dentro del cine de acción, están presentes también aquí. Sin embargo, el guión deja mucho que desear, especialmente en cuanto a los personajes se refiere.(Beatriz Maldivia en Espinof)

En esta ocasión esa penetración no existe y la trama, en especial en sus primeros actos, pierde eficacia a causa de un exceso de palabrería farfullada, de la nula conexión emocional entre la pareja protagonista que repite tics de interpretaciones previas, y de un trémulo trabajo de cámara realmente enojoso y propio más de un inmaduro estudiante de una mala academia de cine que de un veterano que tendría que olvidarse ya de florituras temblorosas que no aportan nada de nada a la narración y que más que crear atmósfera termina ahogando todo el conjunto en engañifas visuales vendidas como presunto estilo megacoolguay. (Antonio Méndez en AlohaCriticón)

Miami Vice está muy bien filmada, pero los personajes principales carecen del carisma de sus homólogos de la serie de televisión, y la historia poco desarrollada está muy por debajo de los estándares de las mejores películas de Michael Mann. (Rotten Tomatoes)

Disfruté del nuevo Miami Vice del Sr. Mann desde su primer fotograma deslumbrante hasta el último, aunque no puedo decir que gran parte de él tuviera sentido, pero tampoco los titulares diarios. (Andrew Sarris)

El ritmo y la proporción de Heat (1995) y la sensación de lugar y carácter evidentes en Collateral (2004) se han desechado para una trama de rutina en la que los policías Colin Farrell y Jamie Foxx se hacen pasar por narcotraficantes. (Jonathan Rosenbaum)

Mann es el maestro de la fotografía digital nocturna, y llena la pantalla con imágenes asombrosas y algunas escenas tan intrincadamente coreografiadas que me encantaron. (Richard Roeper)

Desconcertante, seductor, confuso, Miami Vice es lo opuesto al entretenimiento gratuito dañado por su fetichismo consumista. Mann da testimonio de una ambición muy rara vez asignada al cine: la de utilizar la técnica para su propia revelación y la del mundo a medida que lo cambia. (Cyril Neyrat en Cahiers du Cinéma)

La brillantez de una realización que hace funcionar una máquina narrativa, que construye un clima, le da un color a la película en su conjunto. (Hubert Niogret en Positif)

Hay episodios de la teleserie original más sorprendentes y ambiciosos narrativamente que esta encorsetada y ceñuda versión fílmica, cuya cercanía temática al corazón de la obra de Mann (la dualidad moral, los independientes contra el sistema, los opuestos que se atraen...) acaba sirviendo de mero contrapunto fallido a otras cintas suyas de similares mimbres audiovisuales, pero mucho más consistentes (y entretenidas) hechuras dramáticas. (Antonio Trashorras en Fotogramas)

Película estrenada en España el 8 de septiembre de 2006.

Reparto: Colin Farrell, Jamie Foxx, Gong Li, Luis Tosar, Naomie Harris, Justin Theroux, Ciaran Hinds, Barry Shabaka Henley, John Ortiz.


jueves, 9 de mayo de 2019

Charlie Chan en Egipto (Charlie Chan in Egypt, 1935). Louis King


Charlie Chan investiga la misteriosa desaparición de un arqueólogo mientras excavaba en busca de un tesoro del antiguo Egipto. Charlie deberá poner orden en los relatos del equipo arqueológico, tratar con el hijo enloquecido del científico desaparecido, averiguar por qué los valiosos tesoros están cayendo en manos de coleccionistas privados y luchar contra eventos aparentemente sobrenaturales.

La aventura de Charlie Chan esta vez incluye el horror mientras descubre, con la ayuda de una máquina de rayos X, el cuerpo de un arqueólogo asesinado en un sarcófago. Añádase a esto las travesuras del hilarante Stepin Fetchit y sus increíbles reacciones ante cualquier cosa relacionada con los muertos. El relato acumula horror y múltiples sospechas a medida que avanza hacia una solución hábilmente confeccionada. Rita Hayworth aparece en su primera película de "serie" durante sus días de aprendizaje. (TVGuide)

Charlie Chan en Egipto combina el concepto de drama suavemente sostenido y otra segura interpretación como protagonista de Warner Oland. (Variety)

No tan rápida como Charlie Chan en París, el misterio sigue siendo tal que casi todos los personajes son sospechosos. El viaje en el que Chan va a desentrañar el misterio está lleno de imágenes espeluznantes que realzan aún más la narrativa. (...) El elemento cómico en estas películas se volvió inevitable, y esta vez es presentado por el comediante afroamericano Stepin Fetchit. Fetchit virtualmente inventó el estereotipo negro lento, tartamudo y que arrastraba los pies, y su éxito lo convirtió en el primer actor de cine afroamericano en recibir una remuneración estelar y el primero en convertirse en millonario. Tan dócil y servil como Fetchit aparecía en la pantalla, era todo lo contrario en la vida real. (...) Rita Cansino más tarde pasaría a llamarse Rita Hayworth y se convertiría en una de las estrellas más glamourosas de Hollywood. (...) El director Louis King era un veterano de la serie B pero no un estilista, y su enfoque consistía simplemente en contar la historia. Al igual que muchas de las películas de Charlie Chan de este período, las imágenes alternan la atmósfera del cine negro con la de las películas de detectives estándar, pero lo hacen sin chocar. (James L. Neibaur)

Vas a ver esta película por una razón, y la razón es un joven actor negro llamado Stepin Fetchit. Deambulando por las escenas, hablando con un acento lento y completamente extraño, mientras mira a todos los personajes con los ojos entornados, el personaje no tiene comparación en ninguna película de los últimos cincuenta años. Demasiado racista para ser gracioso, pero demasiado interesante como para ignorarlo, Stepin interpreta el papel de Snowshoes, el criado perezoso y cobarde, como si la película fuera realmente sobre él y su deseo de no hacer nada. Es algo curioso de ver: en cada escena en la que aparece, murmura en voz baja, y sus compañeros de reparto lo reconocen sólo cuando se le da una orden. Además de eso, hay una trama secundaria totalmente inacabada en la que participan Snowshoes y un estafador local que es, para ser absolutamente honesto, más interesante que los asesinatos que está investigando Chan. (The Factual Opinion)

Reparto: Warner Oland, Pat Paterson, Thomas Beck, Rita Cansino, Stepin Fetchit, Jameson Thomas, Frank Conroy, Nigel de Brulier, James Eagles.


jueves, 25 de abril de 2019

La muchacha de la Quinta Avenida (5th Avenue Girl, 1939). Gregory La Cava


Una joven pobre y sin trabajo se convierte en la protegida de un millonario, que la recoge de la calle y la lleva a su casa. Su presencia en la casa lo cambiará todo y comprobará que, en el fondo, el dinero no da la felicidad.

 "Deliciosa comedia firmada por uno de los grandes del género en los años treinta. Aunque de evidente tono moralista, resulta todo un ejemplo de buen cine, tan elegante como poco pretencioso y lamentablemente desaparecido." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)

Comedia moralizante en la que una joven pobre hará ver a un millonario la inutilidad del dinero para ser feliz. Protagonizada por una Ginger Rogers que empezaba a abandonar la pareja artística formada con Fred Astaire, ''La muchacha de la Quinta Avenida'' es una de las comedias que dirigió Gregory La Cava durante los años 30, en las que dio un especial énfasis a los personajes femeninos. Pese a que posteriormente directores como Howard Hawks o George Cukor han sido mucho más valorados por la crítica, La Cava era durante aquellos años tan famoso como ellos y sus películas tenían un buen recibimiento por parte del público. Esta cinta fue precisamente una de las últimas que el director de origen italiano realizó. (El Mundo)

Comedia social con un toque de elegancia, que deja bien sentadas las bases sobre los distintos comportamientos entre los de clase baja (representados en los personajes del chófer y la propia Mary) y clase alta (los hijos y esposa del millonario). Todo el peso lo lleva una espléndida Ginger Rogers, que ya había colaborado con el director en Damas del teatro (1937) y que volvería a hacerlo en Camino de rosas (1940). (Decine21)

La cinta esconde varias trampas. Por un lado puede entroncarse con aquellas screw-ball comedys de los años treinta, por la situación disparatada y algunos diálogos aislados propios de ese humor alocado tan característico; pero la realidad es que se acerca casi más al drama social que a la comedia. Por otra parte la pareja Connelly-Rogers ceden mucho de su protagonismo en beneficio de la familia: la madre y sus dos hijos. Estos personajes secundarios (donde destaca un jovencísimo Tim Holt) se convierten en la razón de ser del filme, cuyo objetivo es mostrar paulatinamente el cambio que experimentan sus vidas tras la aparición de la supuesta amante. (Ethan en Muchocine.net)

Otro ejemplo de brillante comedia que sabe aunar el ácido comentario sobre los desajustes sociales con la inyección vital sobre unos personajes perdidos en sus carencias o inconsecuencias, y siempre con sutil y vivaz ingenio. (Alexander Zárate en El cine de Solaris)

Fifth Avenue Girl tiene a Ginger Rogers y a Walter Connolly, así que vale la pena verla. (Graham Greene en The Spectator)

Una apática comedia de guerra de clases ambientada durante los últimos días de la Depresión. (Dennis Schwartz)

"Alegre y alegremente poco importante. Puede que no sea una comedia sorprendentemente buena, pero tampoco es tan mala". (Frank Nugent en The New York Times)

Aquí hay una maravilla de la comedia estadounidense de un director menos conocido que Capra o Lubitsch. Te aconsejo que te aventures en esta película que analiza la diferencia de clases muy justamente con una ironía bastante agradable. Muy bonito descubrimiento. (Rayonvert en Allociné)

Película estrenada en Barcelona el 28 de febrero de 1944 en el cine Alcázar.

Reparto: Ginger Rogers, Walter Connolly, Verree Teasdale, James Ellison,Tim Holt, Kathryn Adams, Franklin Pangborn, Louis Calhern.



martes, 16 de abril de 2019

La cordillera (2017). Santiago Mitre



En una Cumbre de presidentes latinoamericanos en Chile, en donde se definen las estrategias y alianzas geopolíticas de la región, Hernán Blanco (Ricardo Darín), el presidente argentino, vive un drama político y familiar que le hará enfrentarse a sus propios demonios. Deberá tomar dos decisiones que podrían cambiar el curso de su vida en el orden público y privado: por un lado, una complicada situación emocional con su hija, y por otro, la decisión política más importante de su carrera.

Hay que cederle espacio al talento y grandes aciertos del director, Santiago Mitre, al construir esta intriga política y familiar sobre el poder en las alturas, el cómo se modelan los chanchullos y el «rose-bud» que toda persona, y más si es poderosa, alberga en esos lugares a los que no tiene acceso ni el hipnotizador.  (Oti Rodríguez Marchante en ABC del 29 de septiembre de 2017)

La excelencia del filme re­side en un elemento de maldad difusa,que la convierte, gracias a Mitre,en otra cosa.Casi en una película de terror, podemos de­cir. Donde Darín asume el papel más complicado: el que va de la denunciada corrupción a una mirada personal al abismo del mal, en los confines del averno. (S. Llopart en La Vanguardia del 29 de septiembre de 2017)

La cordillera, de Santiago Mitre, parece un thriller político, pero como ocurría en las anteriores películas del bonaerense (El estudiante y Paulina), dentro hay mucho más. Está, es obvio, El resplandor, por el encierro en un hotel y la claustrofobia creada por la nieve. Pero ante todo, el nervio de Roman Polanski marca el tono y la narración. (Gregorio Belinchón: Diario El País)

Mitre no se conforma con construir un thriller sobre otro. Su empeño es extender sobre la mirada del espectador un raro laberinto de pistas apenas apuntadas, caminos sin salida, indicaciones perdidas. Todo ello en un ambiente perfectamente realista, perfectamente posible. Y así hasta dibujar el rostro difuso de algo inidentificable que bien podría ser el mal. (Luis Martínez en El Mundo)

La intriga de Mitre se mueve cómodamente en los vericuetos del poder como una suerte de House of Cards après-ski; mención especial a la secuencia del desembarco del avión con Erica Rivas. Pero en esa trama más o menos previsible irrumpe de pronto la hija del presidente, interpretada por Dolores Fonzi, abriendo la puerta a un universo tan rico y sorprendente como los matices interpretativos de la actriz. Ella es quien introduce en La cordillera la faceta personal del presidente, melosa secuencia de hipnosis a lo Recuerda incluida, ese territorio en el que él será incapaz de esconder si es malo o bueno. (Cinemanía)

‘La cordillera’ es una película muy interesante en todo lo referente al personaje de Darín y que está además muy bien acabada técnicamente. Además, Mitre realiza un solvente trabajo puesta en escena y de construcción de atmósfera, pero deja por ahí un cabo suelto que desluce ligeramente el conjunto. Pese a todo, merece la pena echarle un vistazo, que además este tipo de cintas son cada vez menos habituales. (Mikel Zorrilla en Espinof)

La escenografía es un acierto de la película. Los interiores del hotel están rodados en estudio y los exteriores están montados mezclando diferentes rincones de los Andes. El conjunto es majestuoso, inquietante y de gran fuerza simbólica. La altura desde la que se decide con arrogancia el destino de los otros (nos hace recordar al foro de Davos) es también el escenario donde se desciende a los abismos personales. (Jaime Larriba en El espectador imaginario)

El estilo es limpio, preciso, en una tensión permanente. (Hubert Niogret en Positif)

Demasiado congelada en categorizaciones sucesivas, la película no logra deshacerse de su suntuosa y fría estética. (Nicolas Azalbert en Cahiers du Cinéma)

(...) un ambiente casi fantástico (...) permite a "La cordillera" ir más allá de su simple sinopsis. Y si Santiago Mitre se confunde un poco en el último tercio de su historia y concluye su película abruptamente, puede contar con el impecable Ricardo Darin en el papel principal. (Yannick Vely en Paris-Match)

El cruce de confictos, personales y profesionales, que vive el gobernante Darín estallan ante una nada gratuita (y muy hitchcockiana) sesión de hipnosis, acaso el mejor tratamiento terapéutico para la traumatizada hija del máximo mandatario argentino. También para despertar al espectador: un elemento dramático, casi fantástico, que no deja de recordarnos que vivimos bajo el hechizo de la cháchara sin contenido de quienes rigen nuestros destinos. (Álex Montoya en Fotogramas)

Película estrenada en España el 29 de septiembre de 2017.

Reparto: Ricardo Darín, Dolores Fonzi, Érica Rivas, Gerardo Romano, Alfredo Castro, Elena Anaya, Christian Slater, Daniel Giménez Cacho.