viernes, 14 de julio de 2017

Angel Face (1952). Otto Preminger


Frank Jessup es un enfermero de urgencias que acude a una mansión para atender a la señora Tremayne que, según parece, ha intentado suicidarse. Sin embargo él sospecha que en realidad alguien ha intentado asesinarla. Allí conoce también a Diane, la hijastra de la señora Tremayne, una joven delicada, sensual y un tanto inestable, ante la que cae rendido inmediatamente.

La película recibe sobre todo revisiones positivas hoy. Dave Kehr, del Chicago Reader, escribe: "Este intenso melodrama freudiano de Otto Preminger es una de las obras maestras olvidadas del cine negro. La película es una investigación inquietantemente racional de los terrores de la sexualidad. Los decorados, los personajes y la acción son extremadamente estilizados, aunque los movimientos de cámara de Preminger les dan una unidad y fluidez aterradoras, trazando un línea recta y clara hasta el borde del precipicio en uno de los finales más audaces en la historia del cine."

El crítico de cine Paul Brenner escribió: "Preminger transforma una trama de segunda fila a lo James M. Cain, reordenando esta historia de pasión y asesinato como un estribillo obsesionante. Los clichés de la línea argumental son alejados y llevados a un nivel elemental - no hay una escena desperdiciada en la película - y la familiaridad de la historia crea un retrogusto de inevitabilidad y fatalidad. La naturaleza alucinógena de los procedimientos se acentúa con la dirección de Preminger y el trabajo de la cámara, con los actores derivando del primer plano al fondo o mateniendo la cámara en un fluido y sofocante primer plano. Preminger, siempre hipnótico, teje su estilo en una neblina semi-soñada de pesadilla. "
También fue elegida por el crítico Robin Wood como una de sus diez mejores películas, poco antes de su muerte.
En 1963, Jean-Luc Godard la eligió como la octava mejor película americana del cine sonoro.

Otto Preminger realizó con esta película uno de sus mejores y más personales trabajos. En la cinta se puede apreciar su estilo inconfundible: con un movimiento de cámara siempre directo, hacia los actores; con una profusión de planos secuencia y una perfecta planificación en su ejecución (nunca reconocida por el propio Preminger); y, por supuesto, con una perfecta dirección de actores, uno de sus fuertes. (AlohaCriticón)

Cara de Ángel es una película que llegó un poco tarde al género negro y que tiene ciertas similitudes con la gran obra de Jacques Tourneur Retorno al Pasado, pero que a pesar de ello no pierde ningún interés para el espectador y no deja de ser uno de los grandes nombres del género por méritos propios. (Encadenados al cine)

La realización de “Cara de Ángel”, pese a ser una película de encargo, cuenta con las habituales señas de identidad del director austriaco lo que la convierten en un producto cinematográfico de primer orden. Una narración sustentada en el encadenado de planos secuencia que se combinan con planos medios y cercanos de la pareja protagonista, sutiles movimientos de cámara y unos zooms tan eficaces como sorprendentemente naturales. Cabe destacar el inteligente uso del tempo narrativo adoptado por Preminger, éste circula en paralelo a las maquinaciones de la protagonista, manteniéndose la mayor parte del tiempo en una calma aparente pero cargándose progresivamente de energía hasta provocar un violento estallido. (Ciclos de cine)

"Título clave en la historia del cine negro. (...) relato cargado de pasión. Mitchum es un conductor de ambulancias que accede a ser el chófer de una acaudalada familia en la que no todo es tan plácido como parece. Una cita ineludible." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)

Uno de los films más rigurosos en la obra de Otto Preminger, en el que diseccionaba con calculada frialdad una pasión destructiva llevada hasta sus últimas consecuencias. Jean Simmons componía un personaje impecable, entre la fragilidad y el retorcimiento, en torno al que se articulaba la historia. Se desarrollaba con tanto espíritu analítico como sentido de la pasión. (Fotogramas)

Película estrenada en España por TVE el 25 de febrero de 1975.

Título español: Cara de ángel.

Reparto: Robert Mitchum, Jean Simmons, Mona Freeman, Herbert Marshall, Leon Ames, Barbara O'Neil.


miércoles, 5 de julio de 2017

I Walked with a Zombie (1943). Jacques Tourneur


Betsy Connell (Frances Dee), una enfermera canadiense, es contratada por el Sr. Holllan (Tom Conway), un terrateniente de una plantación azucarera en la isla antillana de San Sebastián, para que cuide a su esposa: Jessica. Una vez allí, Betsy comprueba que la enferma está en una especie de estado catatónico; los habitantes del lugar dicen que es una zombi.

Resulta difícil olvidar algunos de los momentos que conforman este extraordinario y singular filme: el encuentro inicial entre Betsy y Paul en la cubierta de un barco que navega sobre aguas plateadas a la luz de las estrellas, la exaltada primera toma de contacto de la enfermera con su nueva paciente o, muy especialmente, el hipnótico paseo nocturno de ambas a través de altas cañas de azúcar mecidas por un cálido viento.(Esculpiendo el tiempo)

Si hay algo por lo que destaca un film como Yo anduve con un zombi es por su manera de abordar el género fantástico mediante una puesta en escena que juega sus mejores bazas en la sugerencia y la evocación frente al vacuo exhibicionismo que encontramos en buena parte de las aproximaciones contemporáneas al género. Donde hoy en día imperan los efectos digitales para hacer evidente (casi tangible) lo imaginario, Tourneur utilizaba recursos tan denostados en nuestros días como el fuera de campo, la oposición entre luz y sombra o el uso del sonido como elemento sugeridor para crear atmósferas absolutamente fascinantes en las que lo fantástico nunca se presenta como una evidencia (oxímoron en el que caen muchas películas en la actualidad) sino que aflora como algo incierto y, por lo tanto, inquietante y perturbador. (Cinema esencial)

'Yo Anduve con un Zombie' dura poco más de una hora y en su interior posee elementos más que suficientes como para seguir siendo el clásico que es actualmente, tanto por la elegante realización de Tourneur como por algunos fascinantes momentos, casi oníricos, donde la luz es protagonista. El terror queda reservado a la atmósfera y a las apariencias, más que a lo que vemos realmente; lo cual, paradójicamente, espantará a todo aquel que busque una ración de género sangriento. No me parece una obra maestra, como creo que he dejado claro, pero sí un film de imprescindible visionado por la ejemplar forma en que está rodado. Algo que ya no se ve hoy en día. (Espinof)

Es la dirección de Tourneur acariciadoramente evocativa, respaldada soberbiamente por las imágenes en claroscuro de Roy Hunt, lo que hace pura magia del meditativo viaje al miedo de la película. (Tom Milne)

Producido por Val Lewton, uno de los máximos creadores del cine fantástico, este excelente film de horror fantasea en torno a la mitología del vudú con tanta imaginación como rigor expositivo. En este sentido, la labor de Jacques Tourneur es muy similar a su legendaria "La mujer pantera", y sus resultados poseen una capacidad de sugerencia igual o superior. Film inédito en España. (Fotogramas)

Película estrenada en España en cines de arte y ensayo y en Filmoteca Española. Fue estrenada por TVE en versión doblada el 31 de octubre de 1982 en el espacio Largometraje.

Título español: Yo anduve con un zombi.

Reparto: James Ellison, Frances Dee, Tom Conway, Edith Barrett, James Bell, Christine Gordon.


lunes, 26 de junio de 2017

Le plaisir (1952). Max Ophüls


Adaptación de tres cuentos del escritor francés Guy de Maupassant que versan sobre el placer:
- Un hombre extraño, que asiste a un popular baile de máscaras en París, baila hasta caer extenuado. El médico que lo atiende descubre sorprendido que tras la máscara se oculta un anciano. Cuando lo acompaña a su casa, la esposa le cuenta al médico la triste historia del bailarín.
- A Madame Tellier, que regenta un prostíbulo, la invita su hermano Joseph a la primera comunión de su hija. La Madame cierra el negocio y se traslada con sus pupilas a la lejana granja de Joseph para asistir a la ceremonia. Terminada la fiesta, regresan al prostíbulo en medio del regocijo de los hombres, que ya las echaban de menos.
- Un famoso artista se enamora de su bella modelo Josephine. Sólo pinta retratos de ella y alcanza el éxito, pero su historia de amor tiene un final inesperado.

Cuando se degusta una película de Max Ophuls uno tiene la sensación de asistir a un espectáculo de elegancia cinematográfica sin precedentes, de vivir en primera persona un drama en movimiento que crece y crece hasta volverse real. Ophuls filma la vida en movimiento, o mejor aún, filma el movimiento de la vida con un naturalismo y una agilidad como pocos lo han conseguido. La puesta en escena, planificada como un baile de salón, y el control exhaustivo de los elementos espaciales, hacen del cine de este director alemán una verdadera delicia para los sentidos. La cámara de Ophuls camina por la escena como un personaje más, progresa en la trama paso a paso, giro a giro, y representa el espacio con una nitidez minuciosa, describiendo sinuosos movimientos por los decorados de cada película (véase el soberbio plano secuencia que sigue a madame Terrier por toda la mansión en Le plaisir). (Darius Somerset en Film Affinity)

El uso de la cámara, que más que moverse sobrevuela, es magistral. Con secuencias antológicas como la repentina y estrepitosa entrada en el salón de baile del hombre con la careta y su decadente danza hasta que cae desmayado en La máscara, o el brillantísimo plano secuencia con el que se abre La casa Tellier, con el que se nos presenta a las mujeres en el interior del prostíbulo sin que la cámara ose penetrar en él. (Ricardo Pérez Quiñones en Esculpiendo el tiempo)

Max Ophüls remodela el material original con su característica mezcla de genio visual y amarga sabiduría mundana. (Richard Brody en The New Yorker)

Tres episodios, basados en otros tantos relatos de Guy de Maupassant, componen uno de los films más interesantes de su autor. El mejor es el segundo, donde se capta con finura el ambiente de un burdel de finales del ìsiglo XIX. En conjunto es un film brillantísimo tanto por su chispa interna como por su esplendor formal, inspirado en evidentes referentes pictóricos. Film inédito en España.

Película estrenada por TVE el 16 de septiembre de 1985 dentro del ciclo Clásicos del cine francés.

Título español: El placer.

Reparto: Claude Dauphin, Gaby Morlay, Madeleine Renaud, Ginette Leclerc, Mila Parély, Danielle Darrieux, Pierre Brasseur, Jean Gabin, Jean Servais, Daniel Gélin, Simone Simon, Amédée, Paul Azaïs, Antoine Balpêtré.

jueves, 8 de junio de 2017

Vivre sa vie (1962). Jean-Luc Godard


Nana (Anna Karina) es una joven veinteañera de provincias que abandona a su marido y a su hijo para intentar iniciar una carrera como actriz en París. Sin dinero, para financiar su nueva vida comienza a trabajar en una tienda de discos en la que no gana mucho dinero. Al no poder pagar el alquiler, su casera la echa de casa, motivo por el que Nana decide ejercer la prostitución.

Godard nos cuenta la tragedia de Nana de manera capitulada, por entregas como al mejor estilo del folletín decimonónico, aunque declare abiertamente su inspiración en la teatralidad y el distanciamiento de Brecht. Le asigna doce cuadros, como doce meses o un año de vida, que desarrolla en largos planos secuencia como hitos puntuales de la infortunada vida de la protagonista. Por un lado la cámara sigue cada paso de Anna Karina, mientras hace la calle o baila animadamente un swing. La cámara la persigue, la cela, la asfixia de amor. Por otra parte la cámara es testigo impasible de la decadencia de Nana, de la decadencia de una sociedad que se erige en torno al dinero y la compra de sexo, de la decadencia del mito del amor. (El espectador imaginario)

 Godard subvierte los preceptos clásicos del cine con inteligencia e inventiva: divide la película en una docena de episodios vagamente estructurados entre sí, que constituyen un viaje vertical hacia la esencia de la 'poule'; descarta la retórica del plano-contraplano; disloca imagen y sonido (vemos y no oímos, oímos y no vemos…); como James Joyce en el Ulises, experimenta con las formas narrativas (reportaje, citas, ruidos y lecturas, cine dentro del cine, información legal, filosofía, preguntas y respuestas, un interrogatorio policial, la factura de una carta de solicitud de empleo cuya letra es casi una radiografía de Nana, al igual que la factura de la cinta es el autorretrato de Jean-Luc…); aborda incluso lo inefable, utilizando música y ausencia de palabra a la manera de Bresson. (Servadac en Film Affinity)

Vivre sa vie me parece una película perfecta. Es decir, tiene por finalidad hacer algo que es a la vez noble e intrincado, y lo hace con pleno éxito. Quizá Godard sea el único director actual interesado en el «cine filosófico» y que posee una inteligencia y una discreción adecuadas a la tarea. Otros directores han tenido sus «concepciones» sobre la sociedad contemporánea y la naturaleza de nuestra humanidad; y a veces sus películas sobreviven a las ideas que plantean. Godard es el primer director que enfrenta decididamente el hecho de que, para poder trabajar seriamente con ideas, uno debe crear un nuevo lenguaje cinematográfico para expresarlas —si se pretende que estas ideas tengan cierta flexibilidad y cierta complejidad—. Él ha intentado hacerlo de diferentes maneras: en Le petit soldat, Vivre sa vie, Les carabiniers, Le mépris, Une femme mariée y Alphaville. Pero Vivre sa vie es, a mí entender, su película más lograda. Por esta concepción y por la formidable empresa a la que se ha entregado, Godard es, en mi opinión, el director más importante aparecido en los diez últimos años. (Susan Sontag)

¿Y en dónde está la lucidez, la transparencia de Vivre sa vie? Se podría decir con Barthes, que en la cámara, en el ojo que registra y en la mirada que interpreta. La lucidez está en la transparencia, en la luminosidad del objeto en sí, de las cosas tal como son. La lucidez no está en la percepción de una gran cantidad de contenido del drama humano o social que es la prostitución, sino en ver en detalle, en mostrar el objeto, las circunstancias en que Nana es una persona y se convierte al final en un objeto más del mundo, tirada a la vera del camino como el carro o la pistola con que la matan. Y todo conducido por la triada imagen-sonido-texto que confluyen en situaciones y actos puntuales; necesita un dinero, nadie se lo presta, se vende, muere. El film como representación, contiene en sí múltiples representaciones, la película de Juana, la lectura de Poe, el baile en el billar, las voces en off, resaltan los momentos hiper e inter-textuales del film, momentos por donde se escapa el brillo de la lucidez. (Luis Felipe Vélez)

 "Un cine radicalmente opuesto a lo acostumbrado (...) Aventura intelectual (...) Godard huye de la narración lineal y de los planteamientos expositivos habituales." (Javier Ocaña: Diario El País)

Título español: Vivir su vida.

Reparto: Anna Karina, Sady Rebbot, André S. Labarthe, Guylaine Schlumberger, Gérard Hoffman, Monique Messine.