Tomek es un joven de 19 años que vive obsesionado con Magda, una mujer
treintañera a la que espía cada tarde con unos prismáticos. Ella es una
mujer liberal y sin prejuicios que invita a su casa a muchos hombres.
Tomek, celoso, decide trabajar como repartidor de leche para interrumpir
sus citas amorosas.
Es la versión extendida, con modificaciones, del capítulo VI de Decálogo (Dekalog), serie de 10 capítulos de 60 minutos realizados por el autor para la TV
polaca en 1988.
La película construye una atmósfera intimista, gratificante y
absorbente, no exenta de lirismo. La imagen predomina claramente sobre
la palabra, concisa y breve, demostrando que en cine casi todo puede
decirse a través de la vista. El relato explica una historia sencilla,
pulcra y equilibrada, que evita estridencias (colas del racionamiento,
pulso entre Solidaridad y el Gobierno, manifestaciones callejeras,
represión oficial). La tensión dramática se eleva gradualmente desde la
desoladora soledad de Tomek y su pasión por observar a Magda, sus torpes
intentos de verla de cerca para hablar con ella, entablar amistad y
declararle su amor, hasta su huida desesperada. Tomek y Magda
pertenencen a dos mundos opuestos: él no ha conocido a ninguna chica y
ella ha tratado a muchos hombres, él busca el amor y ella sólo puede
ofrecer sexo, él es ingenuo e inexperto y ella tiene muchos amigos.
Ambos comparten dos cosas: la afición al voyeurismo y los escrúpulos
religiosos. Los protagonistas son personas comunes, extraídas de la vida
diaria, ajenas a la grandilocuencia de los héroes y privilegiados. Sus
problemas se perciben como próximos, casi propios. La obra, rica en
sutilezas y sugerencias, deja el ánimo del espectador profundamente
conmovido. (Miquel en Film Affinity)
Ni rastro de sexo ni desnudos explícitos en una película especialmente proclive para su inclusión, lo que demuestra el afán del director por dejar a la imaginación del espectador el retrato psicológico de esos dos seres malheridos, necesitados urgentemente de afecto. Los diálogos quedan relegados al margen y Kieslowski otorga toda la fuerza de la película a la imagen, poderosa y sometida a permanentes claroscuros, como si ésta ayudase a configurar la personalidad de los protagonistas. (Pablo Sánchez)
"Reflexión austera y elocuente." (Días de cine)
Versión ampliada del sexto episodio del ""Decálogo"", en la que se
modifica el desenlace pero no el sentido general de la historia. Su
juego sutil y enfermizo conseva la capacidad de sugestión, pero revela
una tendencia a la divagación en comparación con su referente abreviado.
Pese a ello no es una obra despreciable. (Fotogramas)
Título español: No amarás.
Reparto: Grazyna Szapolowska, Olaf Lubaszenko, Stefania Iwinska, Piotr Machalica.
Una joven secretaria, tras cometer un robo en su empresa, huye de la
ciudad y, después de conducir durante horas, decide descansar en un
pequeño motel de carretera regentado por un tímido joven llamado Norman.
Todo parece normal y tranquilo tanto en el apartado motel como en la
casa de al lado en la que viven Norman y su madre, pero las cosas no son
lo que parecen.
Inicialmente la película recibió comentarios mixtos, pero en una revisión motivó opiniones muy positivas que dieron lugar a cuatro nominaciones a los Premios Oscar.
Considerada hoy como una de las mejores películas de Hitchcock, y
elogiada como una obra de arte cinematográfica por la crítica
internacional, Psicosis también ha sido aclamada como una de las
películas de terror más eficaces. Se trata de una película en la que
cada escena es casi legendaria, y muchas han sido copiadas o parodiadas.
La película dio lugar a varias secuelas y una nueva versión, que
generalmente son vistas como obras de menor calidad.
La película se basó en la novela Psicosis (1959) de Robert Bloch, que se basa a su vez (aunque muy poco) sobre los crímenes del asesino en serie de Wisconsin, Ed Gein. Hitchcock adquirió los derechos para la película a través de un agente por 9000 dólares.
Hitchcock adoptó Psicosis como medio para recuperar el éxito y la individualidad de un género cada vez más competitivo. Había visto muchas películas B de William Castle, como House on Haunted Hill (1959), y de Roger Corman, como A Bucket of Blood (1959).
Además, ambos Hitchcock y Henri-Georges Clouzot habían adaptado dos
libros de los mismos autores, con resultados muy diferentes. Clouzot
adaptó Les Diaboliques (1955), basada en una novela de
Boileau-Narcejac, que fue aclamada y económicamente exitosa, mientras
que la película de Hitchcock Vértigo (1958), basada en la novela de Boileau-Narcejac D'Entre Les Morts,
no obtuvo en ese momento buenas críticas ni ganancias económicas.
Hitchcock también se tuvo que reinventar constantemente, preocupándose
de Psicosis por su originalidad y como una manera de volver a ser aclamado como uno de los mejores directores de suspense.
Paramount, cuyo contrato garantizaba otra película de Hitchcock, no quería producir Psicosis.
La posición oficial de la productora consideraba que el libro era
"demasiado repugnante" e "imposible para una película", que no le
gustaba "nada en absoluto", por lo que negó el presupuesto habitual.
Así, la película debió ser financiada a través de la creación de la
productora Shamley Productions (que había producido "Alfred Hitchcock Presenta"). El escenario original de la Casa y el Motel Bates fueron construidos en el mismo estudio que el escenario de El Fantasma de la Ópera,
que aún se mantiene en pie en los Estudios Universal, en Universal
City, cerca de Hollywood, y constituye una atracción del estudio. El
celebérrimo diseño del motel está inspirado en el cuadro de Edward Hopper "House by the railroad".
Para mantener los costes bajos y por la propia comodidad de
Hitchcock, la mayor parte del equipo de producción fue el utilizado
anteriormente en la serie de televisión "Alfred Hitchcock Presenta",
incluido el director de fotografía (John L. Russell), al escenógrafo,
supervisores, y el primer asistente de dirección. Se contrató a Bernard Herrmann para la banda sonora, a George Tomasini como editor, y a Saul Bass
en el departamento artístico. Algunos de los motivos de producir la
película en blanco y negro fue no mostrar la sangrienta escena de la
ducha en color. En total, contratar a sus trabajadores le costó 62.000 dólares.
Hitchcock hizo la mayor parte de la promoción por su cuenta,
prohibiendo a Leigh y a Perkins hacer entrevistas para la televisión, la
radio o la prensa por temor a revelar el contenido de la película.
Incluso a los miembros de prensa y críticos no se les dio proyecciones
privadas, sino que tuvieron que ver la película con el público en
general. Esto posiblemente podía afectar las reseñas de la película,
pero ayudó a preservar en secreto el contenido de la película hasta su
estreno.
El tráiler de la película muestra a Hitchcock llevando al espectador
en un recorrido por el set, dando algunos detalles de la trama antes de
detenerse a sí mismo. La música presente en el tráiler es el tema de
Bernard Herrmann usado en la película, pero también con música alegre al
estilo de una comedia. El tráiler fue hecho tras finalizar la
producción de la película. Debido a que Janet Leigh no estaba disponible
en ese momento, Hitchcock le pidió a Vera Miles usar una peluca rubia y
gritar para la secuencia de la ducha, después de la cual aparece el
título Psicosis que cubre la pantalla de forma instantánea. El
cambio de Janet Leigh por Vera Miles para el tráiler pasó desapercibido
por el público durante años, no obstante análisis detallado de la escena
revela claramente que es Vera Miles y no Janet Leigh en la ducha
durante el tráiler.
La medida más polémica usada por Hitchcock fue "no admisiones
tardías" para la película, que fue inusual para la época. No era la
primera vez que se veía esto, pues Henri-Georges Clouzot había hecho lo mismo para su película Les Diaboliques.
Hitchcock pensó que si la gente entraba en el teatro tarde y nunca veía
a Janet Leigh, se sentirían engañados. En un primer momento los
propietarios de los teatros se opusieron alegando que perderían dinero,
pero después del primer día los propietarios disfrutaron de largas filas
de personas esperando a ver la película.
En su novela, Bloch utiliza una estructura poco común: en repetidas
ocasiones presenta protagonistas simpáticos que desaparecen de la trama
tras ser víctimas de violencia extrema. Esto trastoca las expectativas
del lector, transmiténdole ansiedad e incertidumbre. Hitchcock reconoció
el efecto que este enfoque podría tener en el público, y lo utiliza en
su adaptación, cuando acaba con el personaje interpretado por Janet
Leigh en el final del primer acto. Este audaz recurso fue un
sorprendente y desconcertante giro de los acontecimientos en 1960. Lo
más original e influyente de la película es la "escena de la ducha", que
se convirtió en icono en la cultura popular,
porque es a menudo considerada como una de las escenas más aterradoras
jamás filmada. Parte de su eficacia se debe a la utilización de técnicas
de edición sorprendentes, tomadas del montaje soviético y a la intensa e
imaginativa partitura musical, de Bernard Herrmann. Psicosis es ampliamente considerada como la primera película en el cine del subgénero de terror slasher, y es un buen ejemplo del tipo de película que apareció en la década de 1960 después de la erosión del código de producción.
No tenía precedentes en su representación de la sexualidad y la
violencia, como se puede ver en la escena de apertura, donde Sam y
Marion se muestran como amantes que comparten la misma cama. En los
estándares del momento, el hecho de mostrar a las parejas en la misma
cama era tomado como un tabú.
Además, en ese momento, la idea de ver en pantalla un retrete no era
aceptable en películas y programas de televisión. Su éxito de taquilla
ayudó a impulsar la muestra más gráfica de los temas previamente
censurados.
"Lo que hace inmortal a 'Psycho', cuando muchas otras películas las
hemos casi olvidado tras salir del cine, es que conecta directamente
con nuestros miedos." (Roger Ebert: Chicago Sun-Times)
"Una obra maestra del entretenimiento y el horror de la que Perkins nunca pudo huir" (Javier Ocaña: Cinemanía)
"Una de las grandes obras maestras del género. Tensión, terror e intriga en un filme de imprescindible revisión" (Fernando Morales: Diario El País)
"En un agobiante clima del más clásico terror, Hitchcock, pone en
angustioso relieve, dos de los tabúes más sólidos de la cultura
occidental: el sexo y la relación maternal; la imperiosa necesidad de
liberación de los instintos y el placentero cobijo de la madre; el
conflicto entre el ansia de volar y el miedo a la libertad (los pájaros
disecados). En Norman Bates, se acabarán fundiendo estas incertidumbres
en una incompatible y aberrante confusión final." (Angel Lapresta en El criticón)
Una de las muestras más depuradas del talento de Hitchcock para montar
una apasionante intriga a partir del más simple de los artificios. En
este sentido, la convención psicoanalítica de la narración de Robert
Bloch queda desmontada por el propio desarrollo de la historia, quedando
sólo en pie su magistral y rigurosa capacidad de fabulación. (Fotogramas)
Título español: Psicosis.
Reparto: Anthony Perkins, Vera Miles, John Gavin, Martin Balsam, John McIntire, Janet Leigh.
Francia, 1947. Gaspard Claude ha sido acusado del intento de asesinato
de su mujer, pero es inocente. Una vez en la cárcel, comparte celda con
cuatro duros criminales que han decidido escapar de la prisión
construyendo un laborioso túnel. A duras penas, convencen al joven para
que se una al plan de fuga y participe en los trabajos de excavación.
Brillante ejercicio de precisión narrativa, apabullante en su perfecta
simplicidad; es, sin duda alguna, la obra más redonda de Becker. Basada en un libro de José Giovanni.
Jean Keraudy, además de ser un actor amateur -trabajó aquí en su primera y única
película-, vivió en carne propia esta historia; son
hechos reales y sucedieron en la cárcel francesa de la Santé en 1949.
La evasión fue la obra póstuma de Becker, quien
falleció dos semanas después de finalizar la película (algunos detalles
fueron completados por su hijo, también director, Jean Becker), y la
influencia que tuvo en el cine posterior se nota tanto en las películas
que intentaron atrapar la realidad, tal y como Becker hacía, como en
aquellas que, tratando sobre fugas carcelarias, contenían el mismo
método minucioso que se plantea en La evasión. (Alberto Abuín)
Le trou es un filme de una riqueza inagotable, una obra que por
sí sola marca un punto y aparte en la cinematografía francesa. Un lugar
de llegada que quizá no tuvo una continuidad por que era difícil llegar
a repetir unas cotas como las alcanzadas, en las que la hondura
psicológica de todos sus personajes fuera en consonancia a su sobriedad
expositiva, y en diametral oposición a los auténticos “tours de force”
cinematográficos que constantemente nos dosifica Becker con la sabiduría
de un maestro -uno de ellos es la enorme complejidad con la que se
filman los planos a través del diminuto espejo adosado al cepillo de
dientes; la primera vez que contemplamos el procedimiento nos quedamos
deslumbrados por la aparente facilidad con que se muestra el encuadre,
más adelante ya se nos muestra familiar su recurso-. En su momento
Jean-Pierre Melville comentó que la obra póstuma de Jacques Becker era
“el más bello filme francés”. (...) Pocos realizadores en el cine tuvieron -en este caso de
forma involuntaria- un testamento tan admirable, sentido, directo y al
mismo tiempo narrado de forma tan creíble y cercano. Una absoluta obra
maestra. (Ángel y Jaume Marín)
Sólo un maestro del cine puede lograr ciertas secuencias memorables,
entre ellas un plano sublime que es casi una metáfora visual de la
existencia humana: a lo largo de los túneles subterráneos dos personajes
se mueven en medio de la tiniebla alumbrándose con una vela. Esta luz
dibuja en el espacio negro unas líneas blancas que se deslizan por
paredes, suelo y techo, líneas que acompañan a los personajes en su
caminar, mientras se alejan lenta y perpendicularmente del espectador
hacia lo profundo del plano…, hacia el punto de fuga. (Archilupo en Film Affinity)
Título español: La evasión.
Reparto: Michel Constantin, Jean Keraudy, Philippe Leroy, Raymond Meunier, Marc Michel.
Un explorador (Burt Lancaster) ayuda a la caballería de los Estados
Unidos a perseguir y a capturar a una banda de indios apaches renegados,
cuyo jefe se llama Ulzana. El explorador intenta enseñar a un joven e
idealista teniente que la única forma de combatir a los violentos
apaches es usar una fuerza superior.
Situada en Arizona durante la década de 1880, la película comienza con
el experimentado explorador McIntosh y el teniente de la caballería de
Estados Unidos, el idealista DeBuin, que salen a la búsqueda y captura
de un grupo de indios Apache renegados a los que lidera el gran jefe
Ulzana. La historia se centra en los puntos de vista opuestos que los
dos protagonistas mantienen en cuanto a Ulzana. McIntosh es frío y
analítico mientras que DeBuin está escandalizado moralmente por la
supuestas atrocidades, violaciones y masacres cometidas por los apaches
durante su huida. Mediante su retrato psicológico de los dos hombres y
el cambio de sus apreciaciones, la película también elabora una aguda
crítica alegórica a la intervención de Estados Unidos en la guerra de
Vietnam, que estaba teniendo lugar durante su rodaje. (Sensacine)
Puede que La venganza de Ulzana no sea una película perfecta –algunos zooms resultan feístas aunque funcionales en su aplicación, quizá ciertos momentos no posean idéntico sentido del ritmo, o puede que su arranque sea demasiado frío-. Sin embargo pese a estos inconvenientes, son muchas sus virtudes y sobre todo nos encontramos con una propuesta ciertamente arriesgada y nada convencional que quizá conviertan la película en uno de los mejores westerns de la década de los setenta. (Cinema de perra gorda) La venganza de Ulzana es sin duda una de las mejores películas
de Robert Aldrich, lo que no deja de ser curioso si tenemos en cuenta
que si por algo se caracteriza este film es por un grado de contención
formal y narrativa hasta cierto punto inusual en la obra del realizador
de Doce del patíbulo (The dirty dozen. Robert Aldrich,
1976). En este western de raíz bélica, Aldrich se nutre del desértico
paisaje de Arizona para conformar un árido tejido emocional que no
necesita de subrayados ni enfatismos formales para conducir la narración
hacia su culminación, discreta e inusualmente poética, pero casi tan
apocalíptica en su calado moral como la que tenía lugar en El beso mortal (Kiss me deadly.
Robert Aldrich, 1955) al abrir la misteriosa caja de Pandora atómica.
Allí la rabia ciega del cineasta ayudaba a propagar la onda expansiva en
todas direcciones, aquí la imagen se detiene, congelada sobre el rostro
de un hombre que espera tranquilamente la hora de su muerte. (Ángel Santos Touza en Miradas de cine)
"Interesante western, cita ineludible para los incondicionales del género." (Fernando Morales: Diario El País)
"Reposado y reflexivo western." (Augusto M. Torres: Diccionario Espasa del cine)
Título español: La venganza de Ulzana.
Reparto: Burt Lancaster, Bruce Davison, Richard Jaeckel, Joaquín Martínez, Jorge Luke, Lloyd Bochner.