miércoles, 11 de octubre de 2017

Guys and Dolls (1955). Joseph L. Mankiewicz


Adaptación de un musical de Broadway basado en un cuento de Damon Runyon, gran maestro de la literatura picaresca americana. Nathan Detroit (Frank Sinatra), organizador de las partidas más selectas de dados de Nueva York, apuesta mil dólares con uno de los jugadores (Marlon Brando) a que no es capaz de enamorar a una joven puritana que pertenece al Ejército de Salvación (Jean Simmons).

"Divertida historia en la que Brando (en un registro sorprendente) se enamora de una púdica mujer, miembro del ejército de salvación. En medio anda Sinatra, que borda su personaje de truhán con buen corazón." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)
 
La película más rara de la gran y prolífica obra de Mankiewicz pues se trata de un musical. Para no patinar demasiado, el autor no se adaptó al género, sino que inteligentemente adaptó el género a sí mismo. El resultado, bien considerable, ofrece un argumento más elaborado que en el clásico musical, guarda el mismo tono que aquel, hay ecos hasta de Capra, pero pone más agudeza e interés en el guión, el diálogo y los personajes. Film espacioso, divertido y sugestivo, tiene muchas más "rarezas" dentro de sí, como ver a Brando bailar y cantar, al igual que Simmons, y a Sinatra componer el personaje de un gángster sin malicia. Francamente recomendable. (Kafka en Film Affinity)
 
El film, un entretenimiento producido por Samuel Goldwyn, es recomendable aunque sufre de cierto estatismo derivado de su raíz teatral (está basado en una obra de Abe Burrows y Jo Swerling), de una irregular coreografía de Michael Kidd, y de un metraje muy extenso que cae en el letargo en su periplo cubano. (AlohaCriticón)

"Ellos y ellas" no es una de las grandes obras de Joseph L. Mankiewicz. Sin embargo, él sabe llevarla a buen puerto en todo momento y con gran dignidad, demostrando que incluso algo de encargo basado en un libreto que no es de su total autoría puede hacerlo bien. No todos los directores se permiten el lujo de ello. (El gabinete de cinemagníficos)
 
Posiblemente la mejor película que produjo Sam Goldwyn, este musical de 1955 tiene una mala reputación inmerecida, en gran parte debido a que los dos protagonistas -Marlon Brando como el jugador profesional Sky Masterson y Jean Simmons como Sarah Brown, una misionera del Ejército de Salvación- no eran cantantes profesionales. De hecho, ambos hacen maravillas con la excelente partitura de Frank Loesser porque interpretan sus números con sentimiento y sinceridad, y sus esfuerzos para estar a la altura de su material están perfectamente en sintonía con las aspiraciones de sus personajes (así como las propias canciones); en resumen, éste puede ser el único método musical. Joseph L. Mankiewicz realiza un trabajo loable con estilizados escenarios teatrales y el mordaz lenguaje del material original de Damon Runyon. (Jonathan Rosenbaum)

Un musical bastante brillante realizado con inteligencia e invención. (Tom Milne)

Adaptación de un musical de Frank Loesser, estrenado en Broadway cinco años antes, que fue la única incursión de Mankiewicz en el género. No sólo supo conjugar hábilmente sus recursos sino que confirió una dimensión francamente maliciosa a su historia. Su perspicaz planteamiento y su brillante resolución formal ligan coherentemente con el sutil universo de uno de los directores más inteligentes de su generación. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 19 de diciembre de 1957.

Título español: Ellos y ellas.

Reparto: Marlon Brando, Jean Simmons, Frank Sinatra, Vivian Blaine, Robert Keith, Sheldon Leonard, Stubby Kaye, B.S. Pully.




jueves, 5 de octubre de 2017

Wyatt Earp (1994). Lawrence Kasdan


Nacido en una granja de Iowa, Wyatt Earp (Kevin Costner) huye de su hogar, en plena Guerra Civil (1861-1865), para alistarse en el ejército de la Unión, pero su padre (Hackman) lo obliga a volver a casa porque es todavía demasiado joven. Decide entonces estudiar leyes y casarse con Urilla Sutherland (Annabeth Gish), que muere de fiebre tifoidea antes de que puedan tener hijos. Completamente abatido, Earp se da a la bebida y se dedica a robar ganado, pero su padre lo encuentra y lo devuelve al camino recto.

La película presenta una mirada más a la vida de Wyatt Earp, su labor para restablecer la ley en Tombstone, y el famoso tiroteo en el O.K. Corral, entre la familia Earp y los Clanton. La trama comienza con la juventud de Earp en California y sus vivencias en un mundo de brutalidad propia del Oeste. Earp desarrolla la capacidad de reaccionar efectivamente ante agresiones de matones y forajidos y esto le vale ser nombrado alguacil en un pueblo donde impera sólo la ley del más fuerte.

Entretenido e infravalorado western cuyo mayor reproche debería ser su excesivo metraje. En una década en la que el género agonizaba, y gracias al respiro que le dió Clint Eastwood con su magistral "Unforgiven" (1992), Lawrence Kasdan se atrevió a contar de nuevo la historia del duelo de OK Corral, apuesta sin duda arriesgada dados sus antecedentes, pero sus resultados fueron más que meritorios. Un western de nervio, de brillante puesta en escena y magníficamente interpretado. (Pablo Kurt  en Film Affinity)

“Wyatt Earp” es un claro ejemplo de realización elegante y comedida junto a un tono clásico para una realización templada, casi contemplativa, siendo más un vehículo expositivo de la vida y milagros del personaje pero sin dejar a un lado arranques de violencia seca (muy bien expuestos) con los tiroteos en su justa medida pero sin ser estos los que dirijan la historia o sean el centro de atención aún siendo un western en toda su esencia. (Claqueta de bitácora)

¿Es injusto comparar "Wyatt Earp" a "Tombstone" simplemente porque han sido estrenadas en el mismo lapso de seis meses? Quizás. "Wyatt Earp" es sin duda el proyecto más ambicioso. Pero "Tombstone" era más clara sobre sus objetivos y más segura acerca de cómo llegar a ellos. Esto me forzó a compararlas. "Wyatt Earp" tiene grandes pretensiones y es un gran fresco, pero finalmente resulta demasiado lenta y no muy convincente. (Roger Ebert)

Aunque tiene bellas imágens (la cinematografía es de Owen Roizman), la película es excesiva, majestuosa y demasiado detallada para su propio bien; el director Kasdan afirma que su versión es la más exacta. Esto puede ser cierto, pero no hace que sea una buena película. (Emanuel Levy)

No deja de resultar sorprendente como el tiempo se revela un elemento imprescindible a la hora de ponderar el valor de una película: hace 22 años, con el género prácticamente muerto, el irregular Lawrence Kasdan (que ya había probado suerte en el género con la interesante Silverado) se atrevió a volver al personaje de Wyatt Earp y recibió una somanta de palos que llegaron al propio Kevin Costner, ganador del Razzie a peor actor esa temporada. Vista hoy, la película es una estupenda y clásica aproximación al western de toda la vida con un reparto memorable (destacando, como ya ocurriera en Sin perdón, al magnífico Gene Hackman) únicamente lastrada por una duración de 190 minutos difícilmente justificable. (El País)

Tras la estimable "Silverado", Lawrence Kasdan volvió a enfrentarse con el western a través de uno de sus personajes y de su episodios más significativos, inspiradores de innumerables films entre los que destaca la magistral "Pasión de los fuertes", de John Ford. Sus espectaculares resultados aventajan a la banal "Tombstone", rodada por George Pan Cosmatos casi simultáneamente, pero no alcanzan la maestría. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 26 de agosto de 1994.

Reparto: Kevin Costner, Dennis Quaid, Gene Hackman, Mark Harmon, Michael Madsen, Linden Ashby, Jeff Fahey, Joanna Going, Bill Pullman, Isabella Rossellini, Tom Sizemore, Mare Winningham.


viernes, 29 de septiembre de 2017

Anatomy of a Murder (1959). Otto Preminger


Frederick Manion (Ben Gazzara), un teniente del ejército, asesina fríamente al presunto violador de su mujer (Lee Remick). Ella contrata como abogado defensor a Paul Biegler (James Stewart), un honrado hombre de leyes. Durante el juicio se reflejarán todo tipo de emociones y pasiones, desde los celos a la rabia. Uno de los dramas judiciales más famosos de la historia del cine.

El film suma crimen, drama y misterio. La historia hace referencia a hechos reales ocurridos en Michigan en 1952, que inspiran la novela de Robert Traver. La narración mantiene el misterio sobre lo que realmente ocurrió y la verdadera responsabilidad de los actores, sin que decaiga el interés del espectador. Lo consigue gracias al hábil uso de la ambigüedad, que no se resuelve ni con el veredicto del Jurado ni con la acción de cierre del film. Construida con sutileza e inteligencia, la ambigüedad confiere a la obra una potente capacidad de fascinación. (Miquel en Film Affinity)

"Como mirada entretenida a un proceso legal, es fascinante, impregnada de una ambigüedad sobre la personalidad humana y las motivaciones que es característica de Preminger, y las localizaciones son increíbles." (Jonathan Rosenbaum)

Otto Preminger no juzga a sus personajes ni elucubra ningún tipo hipótesis acerca de la conducta ética sobre lo que narra y en la dualidad que respira el film teje su mayor virtud. No hay victimas ni victimarios, culpables ni inocentes. Nada es absoluto y la moral se ajusta a las circunstancias. Se exponen los hechos de forma cruel y cotidiana. Con inteligencia y un manejo del lenguaje cinematográfico envidiable aborda temáticas universales conflictivas para el hombre. El dilema moral que despierta la fina línea que separa la verdad de la mentira ha sido a lo largo de la historia un laberinto humano insoslayable. Dueña de un realismo descarnado, defendiendo lo indefendible: el ser humano es desnudado en sus intenciones y las consecuencias son devastadoras para todos: la mujer será castigada, el asesino puesto libre, el abogado no se saldrá con la suya y la justicia habrá sido burlada de la forma más desvergonzada. (En clave de cine)

Excelente película rodada con precisión por el experto Otto Preminger, artífice de Laura (1944) y Cara de ángel (1953). Despierta el interés desde el principio, porque no se revela la culpabilidad o la inocencia del asesino hasta el imprevisible final. El reparto de la película es excelente, y sobresale por supuesto el talante honesto y paciente de Stewart. La crudeza de la descripción verbal de la violación causó sensación en la época de su estreno. Acompaña una fenomenal composición de jazz de Duke Ellington, que también tiene un pequeño papel. Nadie debe perdérsela. (Decine21)

El realizador supera el desafío con suma elegancia y soltura; y así consigue que sus queridos planos secuencia se adapten sin mayor problema a la geografía del juzgado siguiendo a los letrados con sutiles movimientos de cámara por estancias y escaleras; disfrutamos también de estupendas panorámicas para los exteriores y de planos fijos con profundidad de campo para las secuencias que se desarrollan en el interior del juzgado; en éstas últimas el director nos mantiene al tanto de la acción principal desarrollándola en primer termino así como de las distintas reacciones en las sucesivas capas del plano. Sorprende también la utilización de planos subjetivos (algo que Preminger no utilizaba habitualmente) en algunos diálogos con estructura plano contra plano, ejecutados con picados y contrapicados para acentuar los diálogos mantenidos entre el juez (siempre en posición elevada dentro de la sala) y los abogados o los acusados. (Ciclos de cine)

Lo maravilloso de Anatomía de un asesinato es la sensación de cotidianeidad y autenticidad de todo lo que estamos viendo. Preminger estaba llevando a la pantalla, en impecable blanco y negro, un bestseller de un juez retirado Robert Traver que a partir de sus experiencias en el ejercicio de la ley se dedicó a la literatura (y a los libros de pesca, otra de sus aficiones que también se ve reflejado en la película). Así que Preminger no dudó en ambientar la historia realmente donde transcurría la trama, en Michigan, y rodó en Ishpening y Marquette, lugares que conocía perfectamente Traver. Además se valió de los lugareños para que fueran parte del jurado popular y del público que asiste a la sala. El juicio no transcurre de manera épica o con momentos excesivamente emocionantes que apelan al espectador sino con calma mucha calma. Donde nada es negro o blanco. Ni heroico. Sino todo tremendamente humano con luces y sombras pero sin mucho ruido. Y es esa ambigüedad que mantiene durante todo el metraje lo que da tensión a una historia donde como dice James Stewart a una testigo las personas no son ni totalmente buenas ni totalmente malas… son. (El blog de Hildy Johnson)

Excelente melodrama judicial que adaptó una novela de Robert Traver. Inscrito en la mejor tradición de su director, destaca el rigor casi matemático de su composición, en la que no se evidencia ninguna fisura. También sorprende la mezcla de ironía y escepticismo que preside su desarrollo, encerrando una aguda reflexión sobre la Justicia. No menos notable es la banda sonora de Duke Ellington, que tiene una breve aparición. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 19 de junio de 1961.

Título español: Anatomía de un asesinato.

Reparto: James Stewart, Lee Remick, Ben Gazzara, Arthur O'Connell, Georce C. Scott, Eve Arden, Kathryn Grant, Joseph N. Welch, Duke Ellington.





martes, 26 de septiembre de 2017

Ordinary Decent Criminal (2000). Thaddeus O'Sullivan


En el Dublín de nuestros días, Michael Lynch (Kevin Spacey) es un ladrón muy popular que desafía continuamente a las autoridades al tiempo que ama a sus dos mujeres, las hermanas Christine (Linda Fiorentino) y Lisa (Helen Baxendale), y a sus hijos. Mientras su creciente éxito engrandece su ego, el policía Noel Quigley (Stephen Dillane) está decidido a acabar con su carrera.

La intriga, la acción, la sátira a la ética y, si me lo permiten, profesionalidad de ladrones y policías están en su punto justo. Nada rebosa ni hay momentos de pesadez. Argumento sencillo, sin grandes golpes de guión ni giros de esos para la historia. (Elumano en Film Affinity)

Entretenida película sobre los gángsteres irlandeses, basada en un personaje real. Kevin Spacey quedó fascinado por Lynch: “Por una parte, está enfrentado con todos los aspectos del "establishment"; por otro, tiene un hondo sentido del deber, de la lealtad y la fidelidad para con la familia. Me interesó esta yuxtaposición. Me gusta interpretar personajes sobre los que el público no sabe qué pensar.” (Decine21)

"Criminal y decente", una caper movie de las muchas vistas con bastante acción, algo de humor y escaso amor para un film aunque no calamitoso, ciertamente prescindible y poco sorpresivo (aunque lo pretenda). (AlohaCriticón)

Entretenida película, basada en la historia del gánster irlandés Martin Cahill, que contiene una peculiar mezcla de realidad y fantasía, así como inteligentes diálogos, y cuenta con buenas interpretaciones. (El Mundo)

Es un entretenimiento más bien banal, rodado con el eclecticismo que caracteriza el cine de ahora, buscando más la sonrisa fácil que un análisis más enriquecedor del personaje que retrata y del entorno en que se mueve. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 28 de julio de 2000.

Título español: Criminal y decente.

Reparto: Kevin Spacey, Linda Fiorentino, Peter Mullan, Stephen Dillane, Helen Baxendale, Colin Farrell.

lunes, 25 de septiembre de 2017

The Man from Laramie (1955). Anthony Mann


Un capitán del ejército de los Estados Unidos se hace pasar por comerciante y va a Nuevo México para averiguar quién le vendió rifles a los apaches que asesinaron a su hermano. Entre los sospechosos se encuentran un arrogante hacendado, su despiadado hijo y el capataz de su rancho.

El estilo desarrollado por Mann para el western se apoya en bajar un poco la cámara y contrapicar ligeramente los planos con el fin de abarcar más cielo. Así, los fabulosos escenarios, que dejan a la naturaleza expresar su fuerza en imponentes panorámicas, incluyen cielos complejos, donde brillan nubes variadas. En medio de una tónica general de gran esfuerzo físico, los personajes escalan a caballo por zonas increíblemente escarpadas. A su vez, los interiores tienen minuciosidad y delicadeza de pintura flamenca; ropa, muebles, cortinas y maderas están armonizadas en las gamas rojizas y ocres de la tierra y las llanuras. (Archilupo en Film Affinity)

Mann, emplea con maestría el scope (en su primer film rodado en este formato) y demuestra su habilidad para rodar enérgicas escenas de acción, conformando un satisfactorio western psicológico, manejado de manera tensa y perturbadora, que contiene elementos prestados del “Rey Lear” de William Shakespeare. (AlohaCriticón)

Con guión de Philip Yordan y espectacular cinemascope, que realza la belleza del paisaje, Mann sigue fiel a la violencia seca típica de sus westerns, y al héroe solitario que trata de hacer justicia por su cuenta. Pero además recoge una galería de personajes muy bien retratados, donde destacan el inútil y malvado hijo del patriarca ranchero, y el capataz que sí tiene las cualidades que un padre desearía en su retoño. También están bien definidos los intereses amorosos de los personajes. Entre las impactantes escenas de El hombre de Laramie destaca la de Donald Crisp cabalgando locamente para vengar la muerte de su hijo, al modo de un Príamo clamando por su querido hijo Héctor. (Decine21)

Cito al crítico de cine André Bazin con respecto al uso del cinemascope en esta película: “En la mayor parte de los westerns, e incluso en los de John Ford, por ejemplo, el paisaje es un marco expresionista en el cual se inscriben las trayectorias humanas. En los filmes de Mann es un ambiente. El aire mismo se separa de la tierra y el agua. Como Cézanne, que lo quería pintar, Anthony Mann nos quiere hacer sentir el espacio aéreo, no como un contenedor geométrico, un vacío de horizontes y horizontes, sino como una cualidad concreta del espacio. Su cámara cuando filma una panorámica, respira. De aquí el uso tan remarcable del cinemascope, que nunca es utilizado como un nuevo marco. Simplemente, como el pez en un acuario más grande el cowboy está más a sus anchas en la pantalla grande. Si atraviesa el campo nuestro placer es doble, porque lo vemos dos veces más lejos”.
(Ciclos de cine)
 
La película puso fin a la brillante colaboración entre Mann y Stewart, un ciclo que modernizó radicalmente el western tanto desde el punto de vista temático como estético, y fue fundamental para su desarrollo y evolución durante la década siguiente, incluidos los filmes del oeste filmados en Europa. A través del mismo, Mann introdujo en este género un nuevo tipo de héroe, o quizás deberíamos llamarlo antihéroe, caracterizado por su ambigüedad moral y supo integrar como pocos el paisaje en el desarrollo de las historias que contaba, convirtiéndose éste en algunos momentos en el verdadero protagonista de las cintas. (The Wild Bunch)

Película estrenada en España el 30 de enero de 1956.

Título español: El hombre de Laramie.

Reparto: James Stewart, Arthur Kennedy, Donald Crisp, Cathy O'Donnell, Alex Nicol, Aline MacMahon, Wallace Ford, Jack Elam.

viernes, 22 de septiembre de 2017

Crossing Over (2009). Wayne Kramer


Drama sobre la odisea de los inmigrantes ilegales para conseguir el permiso de residencia en Los Ángeles. Max Brogan (Harrison Ford) es un agente de inmigración estadounidense con una peculiaridad: se encariña con toda la gente que debe deportar. Su colega Hamid (Cliff Curtis), de origen iraní, trata de demostrar a su familia lo importante que es ser americano. Un abogado (Ashley Judd) intenta deportar a una chica de quince años, que ha sido acusada de terrorismo. Un joven judío (Jim Sturgess), a pesar de que no es creyente, utiliza la religión de sus padres para asegurarse un trabajo. Cole Frankel (Ray Liotta) abusa de su posición como supervisor de green cards para obtener los favores de una guapa modelo australiana (Alice Eve).

"Una película que peca de una desmedida ambición (...), pero que gana en ese toque policial (...) funciona finalmente la película: porque es un 'Distrito Apache' entre aduanas (...) (Fausto Fernández en Fotogramas)

Realista, emotiva, adulta, dura y en absoluto maniquea, narrada de forma pausada, haciendo correr de forma admirable las diferentes subtramas que contiene el bien engranado guion, con una sobria y efectiva dirección por parte del sudafricano Wayne Kramer, que desde ya, se ha ganado el calificativo de “director a seguir” (The Cooler 2003 y La prueba del crimen 2006), una excelente fotografía y con un surtido de buenas actuaciones por parte de todos y cada uno del abundante y ecléctico casting. (Tiznao en Film Affinity)

Se supone que los personajes deben ser tridimensionales como en el film de Haggis (Crash), donde el mismo personaje puede comportarse en un momento dado de forma mezquina, pero después convertirse en un héroe. Por desgracia, los personajes de Kramer acaban siendo demasiado estereotipados, y algunos muy poco creíbles. (Decine21)

Sí, la película es "defectuosa" (esa clásica queja del crítico remilgado). Si usted está buscando plausibilidad y se resiste a la manipulación, se opondrá a ella. Pero a veces las películas son intrigantes, a pesar de sus defectos, y uno desea seguir viéndolas. Ésta es de ese tipo. (Roger Ebert)

Wayne Kramer, firmante de este drama social cruzado con el thriller hiperrealista, parece querer enmendarle la plana al Paul Haggis de 'Crash', dejándose de buenrrollismos para explorar las relaciones de abuso de poder. (...) Ford es lo más destacable de la cinta, mucho más que himnos o banderas. Como también lo es esa trama fraternal shakespearana que finaliza teñida en sangre. Seguramente porque a Kramer le sienta mejor el territorio de la depredación y el del crimen que el de la alegoría UNICEF. Por ello funciona finalmente la película: porque es un 'Distrito Apache' entre aduanas, multiculturalmente listo para sacudir más cierta cinefilia que nuestras conciencias. (Fausto Fernández en Fotogramas)

Película estrenada en España el 11 de febrero de 2011.

Título español: Territorio prohibido.

Reparto: Harrison Ford, Ray Liotta, Ashley Judd, Jim Sturgess, Cliff Curtis, Alice Braga, Alice Eve.



viernes, 8 de septiembre de 2017

Top Hat (1935). Mark Sandrich


Jerry Travers, un astro de la comedia musical americana, llega a Londres y se instala en la habitación del productor de su obra, Horace Hardwick. El azar le hace conocer a la bella modelo Dale Tremont, que se aloja en la habitación de abajo. Ella le toma, erróneamente, por Hardwick y, al enterarse que está casado (en realidad, y aunque no lo sabe, con una amiga suya, Madge), le rechaza y viaja con su jefe, el modisto Alberto Beddini, a Venecia, donde, por despecho, se casará con él.

Por ello, por sentir de nuevo un escalofrío en nuestra espalda al escuchar sus compases, merece la pena sin ninguna duda revisionar esta película. Y sumergidos en la música. En todas y cada una de sus melodías, hasta “perdonamos” un guión un tanto flojito ó unos decorados al “art decó”. Pero todo vale. En la depresión americana la gente no tenía dinero, pero tenía intacta su capacidad de soñar. Y la pareja Astaire-Rogers entre sombreros de copa, smokings y muselinas les transportaban al mundo de los sueños en alas de la danza. Este es uno de los casos en que para disfrutar con plenitud de una película y juzgarla con justicia es muy aconsejable conocer su historia y las circunstancias que la rodearon. No hacerlo así podría confundirnos fácilmente y calificar de ñoña una película que trataba de ser un hermoso cuento de hadas donde olvidar siquiera por un rato las penurias de una lamentable situación económica. Sin duda lo consiguió. Magistralmente. (Father Caprio en Film Affinity)

Una verdadera delicia. Tiene números maravillosos, como el que tiene lugar en el cenador mientras cae una tormenta. Verdaderamente las canciones de Irving Berling casan a la perfección, y por encima de la que da título al film, hay que destacar la mítica y pegadiza "Cheek to Cheek". (Decine21)

El director es el infravalorado Mark Sandrich, cuyo toque impecablemente superficial maximiza la destreza lujosa y sincopada que tan esencial es para la serie. Estrenada en 1935, en plena Gran Depresión, la espectacularidad, el lujo, los bailes, la música ensoñadora de Sombrero de copa hacen que la película rezume optimismo y que uno se abstraiga de todo durante los 101 minutos que dura su metraje. Obviamente, hasta que sale del cine y se encuentra otra vez con la cruda realidad. (El blog de Manuel Cerdà)

Porque estamos atados por la gravedad y las limitaciones de nuestros cuerpos, porque vivimos en un mundo donde las noticias son a menudo malas y las perspectivas inquietantes, hay una necesidad de otro mundo en algún lugar, un mundo donde viven Fred Astaire y Ginger Rogers. (Roger Ebert)

Uno de los musicales más populares, y también uno de los mejores, de la pareja Astaire-Rogers. Se apoya fundamentalmente en las inolvidables canciones de Irving Berlin y en una apañada coreografía de Hermes Pan, bordada por los protagonistas. Ni la historia que narra ni la realización tienen una excesiva consistencia, pero el espectáculo que depara es de primera. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 7 de abril de 1936.

Título español: Sombrero de copa.

Reparto: Fred Astaire, Ginger Rogers, Edward Everett Horton, Helen Broderick, Erik Rhodes, Eric Blore.


viernes, 11 de agosto de 2017

Marnie (1964). Alfred Hitchcock


Marnie (Tippi Hedren), embustera y ladrona compulsiva, se sirve de su trabajo como secretaria para robar. Cuando Mark Rutland (Sean Connery) la contrata, no sólo no abandona sus delictivos hábitos, sino que, además, se comporta de manera absolutamente desquiciada. A pesar de todo, Mark, cediendo a un impulso inexplicable, decide casarse con ella y averiguar las razones de su obsesivo comportamiento. Cuando un terrible accidente lleva a Marnie a una situación límite, Mark la obliga a enfrentarse a sus terrores cuyas raíces se hunden en el pasado.

Morbosamente fascinante, ambigua, embriagadora, febrilmente obsesiva, aventura extraordinaria que asalta nuestra cotidianidad, Marnie la ladrona rezuma pasión, sensualidad en todos los sentidos por todas sus imágenes; arte visual y sonoro. (Opera0 en Film Affinity)

El prolijo empleo del detalle y la capacidad narrativa hacen de “Marnie” una película nada desdeñable con intensos momentos en las diferentes vertientes (suspense y romanticismo) que tanto caracterizan la obra de su autor, de nuevo ayudado en los quehaceres técnicos por los magníficos Bernard Herrmann (música) y Robert Burks (fotografía) con base a un perspicaz estudio psicoanalítico sobre el personaje central, una bella ladrona, frígida en su sexualidad y hostil en su androginia. (AlohaCriticón)

Marnie la ladrona una obra maestra de ilimitadas lecturas, de matices múltiples y angulaciones encubiertas que el espectador avezado ha de ir descubriendo. Es un film que no tiene un solo abordaje y al que no se puede clasificar fácilmente. Según la profesora Paula Marantz Cohen en su obra Alfred Hitchcock: The legacy of Victorianism, la mayor influencia de Hitchcock en Marnie es su cine de los 50 que constituye además su mayor preocupación. Marnie es un filme sobre la pasión y el origen. Si le pidiéramos a Hitchcock un filme sobre el amor, quizá nos entregaría Psicosis. Si insistiésemos en que tuviese un poco más de compasión, nos entregaría Marnie. (Ojo crítico)

Un par de horas de auténtico y verdadero cine. La obsesiva, cuasi mórbida, relación de atracción-repulsión que se establece entre Marnie y Mark, es una de las más complejas historias de amor descritas por el director británico. Debido a su carácter turbador, ha sido acertadamente comparada con Vértigo, aunque aquí no seremos tan atrevidos como para afirmar que ambas películas forman una especie de díptico, pese a lo evidente de su conexión. (Esculpiendo el tiempo)

Marnie, la ladrona es una película oscura pero puramente cinematográfica que muestra a un Hitchcock obsesivo capaz de levantar una enfermiza historia de amor. (El blog de Hildy Johnson)

Un film que viene a ser un remake de "Recuerda", donde se substituyeron las alucinaciones dalinianas por un estricto rigor narrativo. En efecto, viene a demostrar como el más inverosímil melodrama de corte freudiano (en este caso basado en una novela de Winston Graham) puede convertirse en un prodigio de coherencia sin dejar de ser inquietante. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 22 de octubre de 1964.

Título español: Marnie, la ladrona.

Reparto: Tippi Hedren, Sean Connery, Diane Baker, Martin Gabel, Louise Latham, Alan Napier.


martes, 8 de agosto de 2017

Kitty Foyle (1940). Sam Wood


A Kitty Foyle, una humilde chica de Filadelfia, Wyn Strafford, el rico heredero de una influyente familia de la ciudad, le ofrece el puesto de secretaria en la revista que dirige. Jefe y empleada se enamoran, pero las diferencias sociales serán durante años un obstáculo difícil de sortear. Con motivo de una de sus rupturas, Kitty se traslada a Nueva York y se pone a trabajar de dependienta en una perfumería. Allí conoce a Mark, un modesto médico que se enamora de ella, pero Wyn vuelve a irrumpir en su vida.

Un drama típico de los 40, pero un tanto frío, donde solo destaca el vigor interpretativo de Ginger Rogers, muy lejos de parecer una sufrida mujer a quien la vida le castiga por sus errores. Película discretamente entretenida. (Antoine en Film Affinity)

La agudeza y el significado contemporáneo de la novela de Christopher Morley faltan. Su Kitty era de carne y hueso; ésta es persuasiva pero ficticia. (Bosley Crowther en New York Times)

A pesar de su episódica motivación y, a veces, vagamente definida, la película en su conjunto es un retrato dramático y conmovedor de la historia de amor de una chica tipo Cenicienta. (Variety)

Película estrenada en España el 4 de abril de 1944.

Título español: Espejismo de amor.

Reparto: Ginger Rogers, Dennis Morgan, James Craig, Eduado Ciannelli, Ernest Cossart, Gladys Cooper.


viernes, 14 de julio de 2017

Angel Face (1952). Otto Preminger


Frank Jessup es un enfermero de urgencias que acude a una mansión para atender a la señora Tremayne que, según parece, ha intentado suicidarse. Sin embargo él sospecha que en realidad alguien ha intentado asesinarla. Allí conoce también a Diane, la hijastra de la señora Tremayne, una joven delicada, sensual y un tanto inestable, ante la que cae rendido inmediatamente.

La película recibe sobre todo revisiones positivas hoy. Dave Kehr, del Chicago Reader, escribe: "Este intenso melodrama freudiano de Otto Preminger es una de las obras maestras olvidadas del cine negro. La película es una investigación inquietantemente racional de los terrores de la sexualidad. Los decorados, los personajes y la acción son extremadamente estilizados, aunque los movimientos de cámara de Preminger les dan una unidad y fluidez aterradoras, trazando un línea recta y clara hasta el borde del precipicio en uno de los finales más audaces en la historia del cine."

El crítico de cine Paul Brenner escribió: "Preminger transforma una trama de segunda fila a lo James M. Cain, reordenando esta historia de pasión y asesinato como un estribillo obsesionante. Los clichés de la línea argumental son alejados y llevados a un nivel elemental - no hay una escena desperdiciada en la película - y la familiaridad de la historia crea un retrogusto de inevitabilidad y fatalidad. La naturaleza alucinógena de los procedimientos se acentúa con la dirección de Preminger y el trabajo de la cámara, con los actores derivando del primer plano al fondo o mateniendo la cámara en un fluido y sofocante primer plano. Preminger, siempre hipnótico, teje su estilo en una neblina semi-soñada de pesadilla. "
También fue elegida por el crítico Robin Wood como una de sus diez mejores películas, poco antes de su muerte.
En 1963, Jean-Luc Godard la eligió como la octava mejor película americana del cine sonoro.

Otto Preminger realizó con esta película uno de sus mejores y más personales trabajos. En la cinta se puede apreciar su estilo inconfundible: con un movimiento de cámara siempre directo, hacia los actores; con una profusión de planos secuencia y una perfecta planificación en su ejecución (nunca reconocida por el propio Preminger); y, por supuesto, con una perfecta dirección de actores, uno de sus fuertes. (AlohaCriticón)

Cara de Ángel es una película que llegó un poco tarde al género negro y que tiene ciertas similitudes con la gran obra de Jacques Tourneur Retorno al Pasado, pero que a pesar de ello no pierde ningún interés para el espectador y no deja de ser uno de los grandes nombres del género por méritos propios. (Encadenados al cine)

La realización de “Cara de Ángel”, pese a ser una película de encargo, cuenta con las habituales señas de identidad del director austriaco lo que la convierten en un producto cinematográfico de primer orden. Una narración sustentada en el encadenado de planos secuencia que se combinan con planos medios y cercanos de la pareja protagonista, sutiles movimientos de cámara y unos zooms tan eficaces como sorprendentemente naturales. Cabe destacar el inteligente uso del tempo narrativo adoptado por Preminger, éste circula en paralelo a las maquinaciones de la protagonista, manteniéndose la mayor parte del tiempo en una calma aparente pero cargándose progresivamente de energía hasta provocar un violento estallido. (Ciclos de cine)

"Título clave en la historia del cine negro. (...) relato cargado de pasión. Mitchum es un conductor de ambulancias que accede a ser el chófer de una acaudalada familia en la que no todo es tan plácido como parece. Una cita ineludible." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)

Uno de los films más rigurosos en la obra de Otto Preminger, en el que diseccionaba con calculada frialdad una pasión destructiva llevada hasta sus últimas consecuencias. Jean Simmons componía un personaje impecable, entre la fragilidad y el retorcimiento, en torno al que se articulaba la historia. Se desarrollaba con tanto espíritu analítico como sentido de la pasión. (Fotogramas)

Película estrenada en España por TVE el 25 de febrero de 1975.

Título español: Cara de ángel.

Reparto: Robert Mitchum, Jean Simmons, Mona Freeman, Herbert Marshall, Leon Ames, Barbara O'Neil.


miércoles, 5 de julio de 2017

I Walked with a Zombie (1943). Jacques Tourneur


Betsy Connell (Frances Dee), una enfermera canadiense, es contratada por el Sr. Holllan (Tom Conway), un terrateniente de una plantación azucarera en la isla antillana de San Sebastián, para que cuide a su esposa: Jessica. Una vez allí, Betsy comprueba que la enferma está en una especie de estado catatónico; los habitantes del lugar dicen que es una zombi.

Resulta difícil olvidar algunos de los momentos que conforman este extraordinario y singular filme: el encuentro inicial entre Betsy y Paul en la cubierta de un barco que navega sobre aguas plateadas a la luz de las estrellas, la exaltada primera toma de contacto de la enfermera con su nueva paciente o, muy especialmente, el hipnótico paseo nocturno de ambas a través de altas cañas de azúcar mecidas por un cálido viento.(Esculpiendo el tiempo)

Si hay algo por lo que destaca un film como Yo anduve con un zombi es por su manera de abordar el género fantástico mediante una puesta en escena que juega sus mejores bazas en la sugerencia y la evocación frente al vacuo exhibicionismo que encontramos en buena parte de las aproximaciones contemporáneas al género. Donde hoy en día imperan los efectos digitales para hacer evidente (casi tangible) lo imaginario, Tourneur utilizaba recursos tan denostados en nuestros días como el fuera de campo, la oposición entre luz y sombra o el uso del sonido como elemento sugeridor para crear atmósferas absolutamente fascinantes en las que lo fantástico nunca se presenta como una evidencia (oxímoron en el que caen muchas películas en la actualidad) sino que aflora como algo incierto y, por lo tanto, inquietante y perturbador. (Cinema esencial)

'Yo Anduve con un Zombie' dura poco más de una hora y en su interior posee elementos más que suficientes como para seguir siendo el clásico que es actualmente, tanto por la elegante realización de Tourneur como por algunos fascinantes momentos, casi oníricos, donde la luz es protagonista. El terror queda reservado a la atmósfera y a las apariencias, más que a lo que vemos realmente; lo cual, paradójicamente, espantará a todo aquel que busque una ración de género sangriento. No me parece una obra maestra, como creo que he dejado claro, pero sí un film de imprescindible visionado por la ejemplar forma en que está rodado. Algo que ya no se ve hoy en día. (Espinof)

Es la dirección de Tourneur acariciadoramente evocativa, respaldada soberbiamente por las imágenes en claroscuro de Roy Hunt, lo que hace pura magia del meditativo viaje al miedo de la película. (Tom Milne)

Producido por Val Lewton, uno de los máximos creadores del cine fantástico, este excelente film de horror fantasea en torno a la mitología del vudú con tanta imaginación como rigor expositivo. En este sentido, la labor de Jacques Tourneur es muy similar a su legendaria "La mujer pantera", y sus resultados poseen una capacidad de sugerencia igual o superior. Film inédito en España. (Fotogramas)

Película estrenada en España en cines de arte y ensayo y en Filmoteca Española. Fue estrenada por TVE en versión doblada el 31 de octubre de 1982 en el espacio Largometraje.

Título español: Yo anduve con un zombi.

Reparto: James Ellison, Frances Dee, Tom Conway, Edith Barrett, James Bell, Christine Gordon.


lunes, 26 de junio de 2017

Le plaisir (1952). Max Ophüls


Adaptación de tres cuentos del escritor francés Guy de Maupassant que versan sobre el placer:
- Un hombre extraño, que asiste a un popular baile de máscaras en París, baila hasta caer extenuado. El médico que lo atiende descubre sorprendido que tras la máscara se oculta un anciano. Cuando lo acompaña a su casa, la esposa le cuenta al médico la triste historia del bailarín.
- A Madame Tellier, que regenta un prostíbulo, la invita su hermano Joseph a la primera comunión de su hija. La Madame cierra el negocio y se traslada con sus pupilas a la lejana granja de Joseph para asistir a la ceremonia. Terminada la fiesta, regresan al prostíbulo en medio del regocijo de los hombres, que ya las echaban de menos.
- Un famoso artista se enamora de su bella modelo Josephine. Sólo pinta retratos de ella y alcanza el éxito, pero su historia de amor tiene un final inesperado.

Cuando se degusta una película de Max Ophuls uno tiene la sensación de asistir a un espectáculo de elegancia cinematográfica sin precedentes, de vivir en primera persona un drama en movimiento que crece y crece hasta volverse real. Ophuls filma la vida en movimiento, o mejor aún, filma el movimiento de la vida con un naturalismo y una agilidad como pocos lo han conseguido. La puesta en escena, planificada como un baile de salón, y el control exhaustivo de los elementos espaciales, hacen del cine de este director alemán una verdadera delicia para los sentidos. La cámara de Ophuls camina por la escena como un personaje más, progresa en la trama paso a paso, giro a giro, y representa el espacio con una nitidez minuciosa, describiendo sinuosos movimientos por los decorados de cada película (véase el soberbio plano secuencia que sigue a madame Terrier por toda la mansión en Le plaisir). (Darius Somerset en Film Affinity)

El uso de la cámara, que más que moverse sobrevuela, es magistral. Con secuencias antológicas como la repentina y estrepitosa entrada en el salón de baile del hombre con la careta y su decadente danza hasta que cae desmayado en La máscara, o el brillantísimo plano secuencia con el que se abre La casa Tellier, con el que se nos presenta a las mujeres en el interior del prostíbulo sin que la cámara ose penetrar en él. (Ricardo Pérez Quiñones en Esculpiendo el tiempo)

Max Ophüls remodela el material original con su característica mezcla de genio visual y amarga sabiduría mundana. (Richard Brody en The New Yorker)

Tres episodios, basados en otros tantos relatos de Guy de Maupassant, componen uno de los films más interesantes de su autor. El mejor es el segundo, donde se capta con finura el ambiente de un burdel de finales del ìsiglo XIX. En conjunto es un film brillantísimo tanto por su chispa interna como por su esplendor formal, inspirado en evidentes referentes pictóricos. Film inédito en España.

Película estrenada por TVE el 16 de septiembre de 1985 dentro del ciclo Clásicos del cine francés.

Título español: El placer.

Reparto: Claude Dauphin, Gaby Morlay, Madeleine Renaud, Ginette Leclerc, Mila Parély, Danielle Darrieux, Pierre Brasseur, Jean Gabin, Jean Servais, Daniel Gélin, Simone Simon, Amédée, Paul Azaïs, Antoine Balpêtré.

jueves, 8 de junio de 2017

Vivre sa vie (1962). Jean-Luc Godard


Nana (Anna Karina) es una joven veinteañera de provincias que abandona a su marido y a su hijo para intentar iniciar una carrera como actriz en París. Sin dinero, para financiar su nueva vida comienza a trabajar en una tienda de discos en la que no gana mucho dinero. Al no poder pagar el alquiler, su casera la echa de casa, motivo por el que Nana decide ejercer la prostitución.

Godard nos cuenta la tragedia de Nana de manera capitulada, por entregas como al mejor estilo del folletín decimonónico, aunque declare abiertamente su inspiración en la teatralidad y el distanciamiento de Brecht. Le asigna doce cuadros, como doce meses o un año de vida, que desarrolla en largos planos secuencia como hitos puntuales de la infortunada vida de la protagonista. Por un lado la cámara sigue cada paso de Anna Karina, mientras hace la calle o baila animadamente un swing. La cámara la persigue, la cela, la asfixia de amor. Por otra parte la cámara es testigo impasible de la decadencia de Nana, de la decadencia de una sociedad que se erige en torno al dinero y la compra de sexo, de la decadencia del mito del amor. (El espectador imaginario)

 Godard subvierte los preceptos clásicos del cine con inteligencia e inventiva: divide la película en una docena de episodios vagamente estructurados entre sí, que constituyen un viaje vertical hacia la esencia de la 'poule'; descarta la retórica del plano-contraplano; disloca imagen y sonido (vemos y no oímos, oímos y no vemos…); como James Joyce en el Ulises, experimenta con las formas narrativas (reportaje, citas, ruidos y lecturas, cine dentro del cine, información legal, filosofía, preguntas y respuestas, un interrogatorio policial, la factura de una carta de solicitud de empleo cuya letra es casi una radiografía de Nana, al igual que la factura de la cinta es el autorretrato de Jean-Luc…); aborda incluso lo inefable, utilizando música y ausencia de palabra a la manera de Bresson. (Servadac en Film Affinity)

Vivre sa vie me parece una película perfecta. Es decir, tiene por finalidad hacer algo que es a la vez noble e intrincado, y lo hace con pleno éxito. Quizá Godard sea el único director actual interesado en el «cine filosófico» y que posee una inteligencia y una discreción adecuadas a la tarea. Otros directores han tenido sus «concepciones» sobre la sociedad contemporánea y la naturaleza de nuestra humanidad; y a veces sus películas sobreviven a las ideas que plantean. Godard es el primer director que enfrenta decididamente el hecho de que, para poder trabajar seriamente con ideas, uno debe crear un nuevo lenguaje cinematográfico para expresarlas —si se pretende que estas ideas tengan cierta flexibilidad y cierta complejidad—. Él ha intentado hacerlo de diferentes maneras: en Le petit soldat, Vivre sa vie, Les carabiniers, Le mépris, Une femme mariée y Alphaville. Pero Vivre sa vie es, a mí entender, su película más lograda. Por esta concepción y por la formidable empresa a la que se ha entregado, Godard es, en mi opinión, el director más importante aparecido en los diez últimos años. (Susan Sontag)

¿Y en dónde está la lucidez, la transparencia de Vivre sa vie? Se podría decir con Barthes, que en la cámara, en el ojo que registra y en la mirada que interpreta. La lucidez está en la transparencia, en la luminosidad del objeto en sí, de las cosas tal como son. La lucidez no está en la percepción de una gran cantidad de contenido del drama humano o social que es la prostitución, sino en ver en detalle, en mostrar el objeto, las circunstancias en que Nana es una persona y se convierte al final en un objeto más del mundo, tirada a la vera del camino como el carro o la pistola con que la matan. Y todo conducido por la triada imagen-sonido-texto que confluyen en situaciones y actos puntuales; necesita un dinero, nadie se lo presta, se vende, muere. El film como representación, contiene en sí múltiples representaciones, la película de Juana, la lectura de Poe, el baile en el billar, las voces en off, resaltan los momentos hiper e inter-textuales del film, momentos por donde se escapa el brillo de la lucidez. (Luis Felipe Vélez)

 "Un cine radicalmente opuesto a lo acostumbrado (...) Aventura intelectual (...) Godard huye de la narración lineal y de los planteamientos expositivos habituales." (Javier Ocaña: Diario El País)

Título español: Vivir su vida.

Reparto: Anna Karina, Sady Rebbot, André S. Labarthe, Guylaine Schlumberger, Gérard Hoffman, Monique Messine.



 

jueves, 1 de junio de 2017

The Little Foxes (1941). William Wyler


A finales del siglo XIX, en una población sureña, la calculadora y despiadada Regina Giddens entabla una lucha sin cuartel contra sus hermanos para quedarse con la herencia familiar. En sus planes no tienen cabida los sentimientos, ni siquiera hacia su marido, un hombre honrado que regresa a casa después de sufrir una grave enfermedad. En medio de la asfixiante atmósfera creada por la desmedida ambición de su esposa, sólo encontrará calor humano en el amor de su hija.

La historia, dentro de su magnitud trágica, es muy simple, pero las actuaciones, con el debut en la pantalla grande de Teresa Wright y Dan Duryea y el sensible e incisivo tacto en la realización de William Wyler, quien ayudado por el talento en la dirección de fotografía de Gregg Toland, construye escenas memorables, como la que muestra la cruel pasividad de Bette en primer plano ante la desesperación de su agónico esposo subiendo las escaleras. (AlohaCriticón)

Willliam Wyler le pidió a Lillian Hellman que versionara su obra para la pantalla grande, y ésta con la colaboración de media docena de escritores agrupados en torno de la legendaria Dorothy Parker, consiguieron una obra perfecta. Si le sumamos además la excelente fotografía de Gregg Toland y la preciosista música de Meredith Wilson, solamente faltaba la maravillosa actuación de Bette Davis, a la que podemos recriminar sus enormes caprichos, pero jamás podremos censurar su trabajo cinematográfico, fue una Diva. (Vfoul en Film Affinity)

Los estudiantes de cine repasan una y otra vez dos escenas. En una de ellas, Oscar y Leo se afeitan frente a dos espejos, mientras mantienen una conversación inicialmente intrascendente, que deriva en un plan de robo. El espectador se debate entre atender al inquietante diálogo o mirar hipnotizado el hábil juego de espejos que multiplica las imágenes y que parece simbolizar la doblez de los personajes. En la segunda escena, Regina descarga su crueldad sobre Horace, hasta el punto de provocarle un ataque al corazón. Él le suplica que le baje sus medicinas pero ve cómo ella permanece inmutable, viéndole morir. La cámara permanece fija en la imagen impasible de la Davis, que desprende maldad en estado puro, mientras que al fondo se atisba a Horace, arrastrándose por las escaleras. Aparte de su valor técnico, este momento ocupa un lugar muy alto entre los más estremecedores de la historia del cine, compitiendo con la espantosa escena de Que el cielo la juzgue en que la protagonista contempla despiadada cómo su cuñado se ahoga en el lago. (María Eugenia Cuzmán en Aladar)

"Con un entendimiento perfecto de la flexibilidad de la cámara, el autor y Wyler han sacado de la obra teatral una historia tensa y acumulativa." (Bosley Crowther: The New York Times)

"Melodrama apasionante y atormentado, con la figura de una mujer malvada, ambiciosa y egoista como eje del relato. Davis ofrece un recital interpretativo y la extraordinaria fotografía del insigne Toland redondean esta inolvidable obra maestra." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)

Adaptación de la obra teatral de Lillian Hellman, en la que Bette Davis, en su papel de mujer desalmada y fría, consiguió la más estremecedora de sus interpretaciones. El tono morboso de la narración, apoyado por una puesta en escena que combina la exquisitez de la decoración con una planificación algo oblicua, se mantiene sin fisuras en unos resultados altamente satisfactorios. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 23 de marzo de 1944.

Título español: La loba.

Reparto: Bette Davis, Herbert Marshall, Teresa Wright, Richard Carlson, Dan Duryea, Patricia Collinge, Charles Dingle, Carl Benton Reid.


viernes, 26 de mayo de 2017

The Undercover Man (1949). Joseph H. Lewis


El jefe de una importante organización criminal es sospechoso de fraude fiscal. El agente del Tesoro Frank Warren y su compañero necesitan apoderarse de sus libros de contabilidad para poder acusarlo de evasión de impuestos.

Pese a ciertas insuficiencias de guión y algún fragmento cuya utilidad narrativa no me queda muy clara, la película constituye un buen entretenimiento y un ejemplo de cómo se puede lograr un apreciable filme partiendo de recursos limitados; en tal sentido Lewis era todo un experto, pues apenas en contadas ocasiones pudo disfrutar de los medios propios de una película de serie A (una de esas pocas ocasiones daría como resultado la espléndida "Gun Crazy"). En este caso, adopta una perspectiva documental, pero rechaza el recurso tan manido de la voz en off, precisamente el que había consentido Anthony Mann -en mi opinión, equivocadamente- en "T-Men", que aborda temas muy similares y también con pocos medios. Frente al espléndido dramatismo que desprendía la fotografía de Alton en la obra de Mann, en esta encontramos un estilo correcto para el género, aunque más neutro. Destacan los distintos modos con que se ilustra la violencia, de forma indirecta en el admirable plano del cucurucho, o directa, en el eficaz y hermoso picado que nos muestra la persecución de un delator en plena calle. (Quatermain80 en Film Affinity)

Joseph H. Lewis es el cerebro en la sombra, permaneciendo también en un segundo plano, con su nada grandilocuente realización, pero haciendo gala de una pericia inaudita que ya quisieran otros. Con un dominio perfecto del ritmo, adornado en algunos momentos de movimientos de cámara arriesgados y atrevidos para la época, Lewis nos introduce de lleno en la más que interesante trama de la película. Una trama que se vuelve oscura y violenta según va avanzando. Incluso se permite el lujo de cambiar un poco de tono, sin que esto dañe lo más mínimo al film. Me refiero al momento en el que el personaje central está perdido porque se cree vencido por el sistema, al no poder hacer nada contra las amenazas que ha recibido por continuar con sus actividades. Instante ese en el que Lewis nos habla de que nunca hay que tirar la toalla si creemos que hacemos lo correcto. (Blog de cine)

En Relato criminal la estructura es clásica y la película se va poniendo más y más emocionante según avanza el metraje y tiene su escena clímax. Sin embargo, Enemigos públicos (que como repetí ayer me entretuvo y me volvió a enamorar mi Johnny pero claro hay que se objetiva) tiene todo el rato altos y bajos en su estructura y está poblada de escenas clímax que no ayudan en absoluto a contar mejor la historia o a emocionar por las actitudes de sus personajes. Nos deja igual. Sus personajes no tienen alma, algo que sí tienen cada uno de los personajes de Relato criminal (hasta los papeles más mínimos e incluso los peor desarrollados están mejor que cualquier secundario de la película de Mann). (El blog de Hildy Johnson)

Un film con todos los ingredientes del mejor cine negro clásico: atmósferas y tipos duros (atención a la gran interpretación de Glenn Ford) envueltos en una espiral de ambigüedad moral. Uno de los mejores trabajos del habitualmente discreto Joseph H. Lewis, que se inspiró en un artículo periodístico para crear una trama con más de un punto de contacto con la biografía del mítico Al Capone. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 17 de marzo de 1952.

Título español: Relato criminal.

Reparto: Glenn Ford, Nina Foch, James Whitmore, Barry Kelley, Frank Twedell, David Wolfe, Howard St. John, John Hamilton.


martes, 16 de mayo de 2017

French Cancan (1955). Jean Renoir


Monsieur Danglard contrata a Nini, una chica que trabaja en una lavandería, y a otras atractivas jóvenes para que se unan a su compañía de teatro. Danglard tiene previsto abrir un cabaret en París, el Moulin Rouge, donde la gran atracción será el cancán. A pesar de que tiene novio, Nini es seducida por Danglard, pero su principal admirador es el príncipe Alexandre.

Es fácil pues encontrar las referencias a los pintores impresionistas coetáneos de la época en la que se desarrolla la película, utilizados por Renoir para establecer en un contexto pictórico lleno de color, en el que establecer una muy inteligente fusión entre clases altas y bajas, otro de los temas constantes en muchas cintas del cineasta. En ‘French Cancan’ ésta se realiza a través del júbilo que proporciona el espectáculo y el baile, como si el divertimento, el pasarlo bien, fuera la única forma de unir no sólo a ambos lados, sino a todo tipo de gente. (Blog de cine)

El film suma comedia, drama, musical y romance. Explica la historia que lleva a la creación e inauguración (1889) del teatro de variedades “Moulin Rouge”, en Montmartre. La historia que se cuenta es sencilla y liviana. Se centra en los devaneos, intrigas y conflictos amorosos de bailarinas y pretendientes. Dentro del film el argumento cumple una función clara y definida al servicio de los objetivos del realizador. Entre éstos, sobresalen la exaltación de la vida, la alegría de vivir, el placer, el hedonismo, la amistad, la libertad, etc. Propone una concepción de la vida basada en la alegría, la diversión, la fiesta, la comunicación con los amigos, el buen humor, la música, el baile, la canción y el amor. Habla del sexo, el adulterio y la infidelidad como prácticas inocentes, razonables y aceptables. Las envidias y los celos carecen de importancia en un mundo en el que abundan las oportunidades amorosas. La música y el baile tienen propiedades curativas: ayudan a desactivar los resentimientos y a resolver los problemas, animan los sentimientos positivos, acrecientan el amor y potencian la felicidad. (Miquel en Film Affinity)

La cariñosa película de Renoir no tiene la clase del Moulin Rouge de John Huston, pero es un entretenimiento divertido como puro espectáculo sentimental. (Bosley Crowther)

La compulsión de que "el espectáculo debe continuar" es el hilo conductor de French Cancan y ayuda a explicar por qué es más imaginativo que un musical rutinario.  Es un musical y una comedia, pero es algo más, es el retrato de un empresario para el cual abrir un teatro y producir un espectáculo son las más elevadas metas de la vida. (Roger Ebert)

Concluye con una magnífica secuencia de 10 minutos donde, en la noche del estreno, un coro de bailarinas elegantemente vestido levantan a la audiencia con una interpretación del cancán, cuya belleza cinética se acelera en un crescendo constante hasta un clímax poderosamente erótico, por no decir orgásmico. (The Guardian)

Una brillante evocación del París de fin de siglo que toma como pretexto la anécdota de la creación del Moulin Rouge. Es un espectáculo eminentemente colorista, en el que Renoir rinde homenaje a la pintura francesa de la época. Al margen de estas características formales, encierra otra dimensión: la amargura que envuelve en todo momento a una historia aparentemente trivial y desenfadada. (Fotogramas)

Película estrenada en España en 1959.

Reparto: Jean Gabin, María Félix, Françoise Arnoul, Jean-Roger Caussimon, Giani Esposito, Philippe Clay, Michel Piccoli, Dora Doll, Michèle Philippe, France Roche, Edith Piaf, Patachou, André Claveau, Jean Raymond.





jueves, 4 de mayo de 2017

Ball of Fire (1941). Howard Hawks


Gracias a la donación de un cuarto de millón de dólares, un grupo de profesores estrafalarios, todos solteros salvo uno que es viudo, trabajan en la elaboración de una enciclopedia del saber humano. Cuando el trabajo se encuentra ya en una fase bastante avanzada, la visita sorpresa de una bailarina de cabaret les hace replantearse su labor, pues caen en la cuenta de que viven de espaldas al mundo.

A pesar de su gran consideración general e indudable categoría, no está a la altura de otras comedias de Hawks como “La Fiera De Mi Niña” o “Luna Nueva”, pero es un buen ejemplo del ritmo y capacidad de contraposición de mundos adversos que Hawks hace desplegar en sus comedias, no obstante le falte una pizca de locura (dentro de su magistral progresión) para llegar a la altura de las dos anteriormente citadas. (AlohaCriticón)

Puesta en pantalla con gran fluidez por el maestro Hawks, es una muestra sobresaliente de humor inteligente, de sonrisa permanente, escrita con mimo y detalle, una deliciosa y maravillosa manera de hacer cine, de reír y de pensar, dónde en el fondo no surge sino el eterno tema de Hawks: las mujeres ponen patas arriba, en peligro, cambian totalmente el entorno masculino. Aquí la toca a Barbara Stamwyck, una auténtica bola de fuego que lo quema y arrasa todo. Obra maestra. (Kafka en Film Affinity)

Memorable comedia que ofrecía una maliciosa versión de "Blancanieves y los siete enanitos", transformados en una cantante de cabaret y un grupo de ingenuos intelectuales. El inteligente ingenio del guión de Charles Brackett y Billy Wilder fue servido en bandeja de plata por Hawks, que mostró su registro más chispeante. El propio director rodaría una nueva versión en 1948: "Nace una canción". (Fotogramas)

Como de costumbre en una película de Samuel Goldwyn, la producción es excelente y Howard Hawks lleva la función a un paso acelerado durante casi dos horas. Es mucho tiempo para arrastrar un argumento de una sola nota, pero extrañamente la cosa funciona. Goldwyn ha producido una comedia muy agradable. (...) Gary Cooper puede ser un poco blando en determinados momentos, pero nos da una interpretación de una llaneza como sólo él puede darla. Barbara Stanwyck está llena de yum yum (es decir, que quema) en su papel de tentadora mundana. (Bosley Crowther en The New York Times)

Un reparto meticulosamente perfecto para hacer de cada personaje una caricatura de sí mismo. (Variety)

Película estrenada en España el 16 de marzo de 1944.

Título español: Bola de fuego.

Reparto: Gary Cooper, Barbara Stanwyck, Oscar Homolka, Henry Travers, S.Z. Sakall, Richard Haydn, Dana Andrews, Dan Duryea.



miércoles, 26 de abril de 2017

The More the Merrier (1943). George Stevens


Durante la Segunda Guerra Mundial, Washington ha visto notablemente incrementada su población y los problemas de alojamiento son cada vez mayores. Una chica se ve obligada a compartir su apartamento con dos hombres, lo cual provoca problemas de convivencia, pero la situación se complicará todavía más cuando surge el amor entre ella y el más joven de sus huéspedes.

Coburn ganó un Oscar por su papel secundario como el travieso viejo casamentero Sr. Dingle, pero el verdadero placer está en las interpretaciones del simpático conjunto de actores: el trío intentando seguir el ridículo horario de las mañanas de Arthur, tomando el sol en el tejado leyendo a Dick Tracy, o el romántico estrechamiento de los jóvenes amantes en los escalones del apartamento. Magistralmente filmada a través y alrededor de puertas, ventanas y paredes de papel, Stevens consigue crear una sensación creíble y (lo que es más) un fuerte razonamiento de lo que significa vivir y convivir en el espacio de otro. Solazadamente tierna y sentimental, esta continúa siendo una película a la vez íntima y refrescante. (Looky en Film Affinity)

A lo largo de la película, el director George Stevens y el equipo de cuatro guionistas deliberadamente tocaron las narices a la Oficina Hays y superaron las objeciones de la censura esquivando lo obvio con habilidad y buen gusto. Especialmente potente es la escena en la que Joe intenta seducir a Connie hablando de todo, excepto de seducción: también es divertido ver a Dingle repetir la palabra "maldito" una y otra vez, saltándose la censura porque está citando al Almirante Farragut. Un premio de la Academia fue para Charles Coburn, mientras que las nominaciones fueron otorgadas a Jean Arthur, Joel McCrea, George Stevens, los guionistas, y la película en sí. The More the Merrier fue rehecha en 1966 como Walk Don't Run, con Cary Grant, Jim Hutton y Samantha Eggar. (Rotten Tomatoes)

Una pieza de entretenimiento brillante y efervescente. (Variety)

A pesar de una deriva final hacia el sentimentalismo, ésta sigue siendo una película refrescantemente íntima. (Time Out)
  
Tan cálida y refrescante como un rayo de sol en la primavera tardía. (Bosley Crowther en The New York Times)

Stevens mueve las cosas mucho más rápido de lo habitual en él. (Jonathan Rosenbaum en Chicago Reader)

Película estrenada en España en febrero de 1947.

Título español: El amor llamó dos veces.

Reparto: Jean Arthur, Joel McCrea, Charles Coburn, Richard Gaines, Frank Sully, Bruce Bennett.



jueves, 20 de abril de 2017

Knock on Any Door (1949). Nicholas Ray


Un prestigioso abogado liberal, surgido de los barrios bajos y la pobreza, asume la defensa de un joven delincuente acusado de asesinar a un policía.

Un film casi abstracto por el esquematismo del guión y que sólo se salva por la intervención de Humphrey Bogart y los actores secundarios.

La dirección de Nicholas Ray subraya el realismo del guión tomado de una novela de Willard Motley del mismo título, y da al film un ritmo duro y tenso que obliga a una atención completa. (Variety)

Mucho antes de su celebérrimo film Rebelde sin causa, Nicholas Ray ya había abordado la juventud conflictiva en este drama, basado en una novela de Willard Motley. Frente a los chicos de clase media de la película protagonizada por James Dean, en esta ocasión el protagonista es un joven humilde, que acabó convirtiéndose en un delincuente influido por las circunstancias de su azarosa vida. (Decine21)

De algún modo parece que cuando los cineastas parecen preocupados acerca de las responsabilidades de la sociedad en la purulencia del crimen, se encuentran haciendo héroes trágicos de los mismos corruptos criminales -y la sociedad, en consecuencia, se convierte en el villano del caso. Esta es la cautelosa contorsión de simpatía que intentan usualmente. Al menos es el truco que concluyen con éxito en "Llamad a cualquier puerta", un melodrama pretenciosamente "social"... (Bosley Crowther en The New York Times)

Como ocurre en las películas de Ray, no falta en esta una línea argumental de intenso y arrebatador romanticismo, protagonizada por dos jóvenes inexpertos. El tono se eleva gradualmente hasta que se desborda de acuerdo con los gustos trágicos del realizador. La historia que se cuenta al respecto presenta la particularidad de integrarse en el desarrollo de la historia principal como parte necesaria y propia de la misma. La mirada del relato sobre el mundo es profundamente pesimista y melancólica. La sociedad es desmesuradamente agresiva, castiga la inocencia y los buenos propósitos de los jóvenes, es egoísta, hipócrita, codiciosa y culpable. Vive dominada por la pulsación de la fatalidad y el destino. (Miquel en Film Affinity)

Nicholas Ray lucha con su conciencia social y pierde en este monótono drama de 1949 acerca de un chico malo de los barrios bajos acusado de asesinato. Humphrey Bogart se erige piadosamente en defensor, mendigando al jurado que culpe a la sociedad, no al chico. (Dave Kehr en Chicago Reader)

Celebrado melodrama judicial que adaptaba una convencional novela de Willard Motley, cuya moralina se instituye en su principal inconveniente. La pasión que le confirió Nicholas Ray consiguió superar ampliamente sus restringidos límites, convirtiendo un típico relato moralizante en un ambiguo pero inteligente alegato moral. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 23 de febrero de 1953.

Título español: Llamad a cualquier puerta.

Reparto: Humphrey Bogart, John Derek, George MacReady, Allene Roberts, Susan Perry.



miércoles, 12 de abril de 2017

The Best Years of Our Lives (1946). William Wyler


Tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), los soldados supervivientes, algunos con taras físicas, regresan a los Estados Unidos. Aunque al principio se les trata como héroes, poco tiempo después comienzan a verse marginados.

Epopeya doméstica realizada en 1946 sobre tres veteranos de la Segunda Guerra Mundial que vuelven a la vida civil, de 172 minutos de duración y ganadora de nueve Oscars, que no es considerada moderna hoy día. Su director, William Wyler, y su fuente literaria, la novela Glory for me de MacKinlay Kantor (adaptada por Robert Sherwood), están lejos de estar de moda. El veterano auténtico del reparto, Harold Russell, que perdió sus manos en la guerra, ha ocasionado reflexiones indignadas del crítico Robert Warshow sobre la masculinidad retada e incluso chistes morbosos del humorista Terry Southern. Pero yo considero este film como la mejor película americana que he visto sobre el retorno de los soldados, la más emocionante y la más profundamente sentida. Es un testimonio de su época y sus coetáneos como pocas otras películas de Hollywood y la fotografía con profundidad de campo de Gregg Toland es una de las mejores que hizo. El resto del reparto está a la misma altura. (Jonathan Rosenbaum)

Vista más de seis décadas después, la película se muestra sorprendentemente moderna: limpia, directa, honesta sobre cuestiones que Hollywood luego evitó cuidadosamente. Después de los años de guerra con patriotismo y heroísmo en las películas, este film era una mirada sobria a los problemas a los que los veteranos hacían frente al volver a casa. La película no se esfuerza en pintar a estos hombres como extraordinarios. Sus vidas, caracteres y perspectivas son más o menos mediocres y Wyler no inyecta dramatismo superfluo. Por esto la película es tan efectiva y quizá no parece tan vieja como algunos dramas de 1946. Wyler utilizó unos notables efectos visuales para ilustrar algunos de sus aspectos. Trabajó con el gran director de fotografía Gregg Toland, conocido por su fotografía con profundidad de campo en films como Ciudadano Kane. Con frecuencia Wyler utiliza la profundidad de campo en lugar de cortar, de manera que el significado de una escena pueda revelarse a nosotros, en lugar de ser subrayada con primeros planos. Véase una escena en el bar de Butch en que Homer muestra orgullosamente cómo Butch (Hoagy Carmichael) le ha enseñado a tocar el piano con sus garfios. Al y Fred miran, y luego Fred va a la cabina de teléfonos al fondo de la escena para hacer una llamada crucial. La cámara no se mueve, pero nuestros ojos siguen el movimiento de Fred hasta la cabina y nos concentramos en la decisión que está tomando. (Roger Ebert)

La película muestra la alegría, la preocupación y los temores de los tres veteranos en su regreso tras una prolongada ausencia. El esfuerzo de guerra no les ayuda a tener una acogida adecuada, les dificulta la reinserción laboral, les impulsa a buscar falsos refugios y les obliga a asumir en solitario la tarea de readaptación, en un ambiente ambivalente y ambiguo, de homenajes, celebraciones, reproches, desprecios y angustias. Se describe con emoción la vida diaria y doméstica en una ciudad media americana, con el bar para la conversación, conflictos familiares, desavenencias conyugales, reproches tendenciosos sobre la guerra, etc. Las diferencias de clase por razones económicas hacen emerger prejuicios, que afectan a las relaciones entre los tres amigos. Son escenas memorables la vista aérea del cementerio de aviones, la demostración desgarradora de Homer a Wilma (Cathy O'Donnell) de sus limitaciones, el paseo de Fred por el aparcamiento de aviones a desguazar y otras. (Miquel en Film Affinity)

"Un clásico del cine (...) Excelente dirección e interpretaciones para un drama tan sencillo como emotivo." (Fernando Morales: Diario El País)

Memorable melodrama que inauguraba un tema emblemático en el cine norteamericano de los siguientes años: las cicatrices dejadas por la reciente guerra a través de la difícil reinserción civil de los combatientes. Oscilando entre el tono negro y el mensaje esperanzado, la narración se articula con tanta habilidad como emotividad a partir de cuatro personajes y sus circunstancias. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 11 de diciembre de 1947.

Título español: Los mejores años de nuestra vida.

Reparto: Dana Andrews, Fredric March, Myrna Loy, Harold Russell, Teresa Wright, Virginia Mayo, Cathy O'Donnell, Hoagy Carmichael.



lunes, 13 de marzo de 2017

On the Waterfront (1954). Elia Kazan


Johnny Friendly (Lee J Cobb), el jefe del sindicato portuario, utiliza métodos mafiosos para controlar y explotar a los estibadores de los muelles neoyorquinos. Terry Malloy (Marlon Brando), un boxeador fracasado que trabaja para él, se ha visto involuntariamente implicado en uno de sus crímenes. Cuando Malloy conoce a Edie Doyle (Eva Marie Saint), la hermana de la víctima, se produce en él una profunda transformación moral que lo lleva a arrepentirse de su vida pasada. A través de Edie conoce al padre Barrie (Karl Malden), que trata de animarlo para que acuda a los tribunales y cuente todo lo que sabe.

La actitud de E. Kazan durante la “caza de brujas” del senador Mc Carthy fue sencillamente canallesca, pero aun aceptando la teoría de que Kazan rodó “La ley del silencio” como una justificación a su conducta delatora, el film emerge como la obra maestra de su autor y como uno de los mejores de la década de los cincuenta.
Film duro, de una tensión dramática implacable, sin embargo no renuncia a momentos bellísimos de un lirismo arrebatador. (Harry Lime en Film Affinity)

"Más allá de la bajeza intelectual que supone convertir en la película a los comunistas que él denunció en los inmorales hampones a los que se enfrenta Marlon Brando (...) obra lírica y terrible, cima de la maestría narrativa del autor, además de un sórdido y asfixiante retrato de personajes al límite." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)
Con su electrizante interpretación en este melodrama de Elia Kazan, que invita a la reflexión y además está construido expertamente, Marlon Brando redefinió las posibilidades de actuar para el cine y ayudó a alterar permanentemente el paisaje cinematográfico. (Rotten tomatoes)
Considerada durante mucho tiempo como una apología de la delación, en la que Kazan se curaría en salud tras su vergonzosa actitud durante el maccarthysmo, esta película debe ser mirada sin prejuicios. Al margen de un contenido algo discutible, se impone por su fuerza narrativa y unas excelentes interpretaciones, galardonadas con sendos Oscar a Marlon Brando y Eva Marie Saint. (Fotogramas)

Estreno en España: 22 de noviembre de 1954.

Título español: La ley del silencio.

Reparto: Marlon Brando, Eva Marie Saint, Karl Malden, Lee J. Cobb, Rod Steiger, Pat Henning.




jueves, 9 de marzo de 2017

The Bishop's Wife (1947). Henry Koster


El espítiru navideño parece dominarlo todo, pero no tiene cabida en el hogar del obispo Henry Brougham. En su lucha por recaudar fondos para construir una nueva catedral, el joven clérigo ha desatendido de tal manera a su afectuosa esposa Julia, que ahora lo único que puede salvar su matrimonio es un milagro. Pero el poderoso ángel envíado desde el cielo no se conformará con darle a Henry una lección inmortal de romanticismo.

Película navideña, familiar, con un buen reparto, un argumento sencillo y agradable, claramente inspirado en “¡Qué bello es vivir!”, aunque con resultados más modestos, si bien es cierto que contó con la bendición de la Academia (Oscar al mejor sonido y otras 4 nominaciones, contando película, director, banda sonora y montaje). (Gabriel en Film Affinity)

Agradable comedia navideña, en la que Cary Grant se convirtió en un ángel bajado a la tierra para ayudar a un obispo en apuros. Esta premisa tan capriana da pie a un film de sólida formulación aunque con limitado poder de fabulación. En su día fue tajantemente prohibida por la censura franquista, incapaz de admitir un conato de idilio de la esposa de un obispo, aunque fuera con un ángel. En 1996 fue objeto de un discreto "remake" dirigido por Penny Marshall. (Fotogramas)

No podemos recomendar una película de Navidad más deliciosa y apropiada (Bosley Crowther )

El encanto de Cary Grant sobre el público obra tan exitosamente como lo hace sobre los personajes de la película. Su ingenio relajado más la simpatía delicada de Loretta Young contribuyen a la construcción de esta espumeante y conmovedora comedia. (Geoff Andrew)

Estrenada por TVE el 23 de diciembre de 1978.

Título español: La mujer del obispo.

Reparto: Cary Grant, Loretta Young, David Niven, Monty Woolley, James Gleason, Gladys Cooper, Elsa Lanchester.