Las salas

viernes, 28 de octubre de 2016

Anna Karenina (1935). Clarence Brown


Siglo XIX, Rusia zarista. Adaptación de la novela homónima del escritor ruso Leon Tolstoi. El conde Vronsky, un joven y apuesto oficial, se enamora perdidamente de Anna Karenina, esposa de un alto funcionario de San Petersburgo. Cuando se conocieron en una estación de tren, un guardavías murió arrollado por un tren, y Anna interpretó este hecho como un mal augurio. Como el marido de Anna se niega a concederle el divorcio, deciden vivir juntos, pero, a partir de ese momento, se verán marginados por la sociedad a la que pertenecen.

Aunque podría dar la sensación de que estamos ante un producto muy hijo de su época, superproducción acartonada en su puesta en escena, que dirían algunos, nada más lejos de la realidad. De hecho, una de las primeras cosas que me ha llamado la atención en el revisado del film es la vigorosa puesta en escena de Clarence Brown, que escapa precisamente a esa rigidez tan típica —esto es una concesión para los detractores del cine clásico, de esos que no bucean en el pasado, los mismos que acusan a los demás de no profundizar en las obras actuales— en lo formal —mentira—, y para empezar Brown presenta a los personajes masculinos con un impresionante travelling sobre la mesa en un banquete, y que corta la respiración, por no hablar de la atmósfera irremediablemente romántica que se respira cuando Fredrich March y Greta Garbo comparten plano y que no proviene solamente de la base literaria. (Alberto Abuín en Blog de cine)

Ni la Karenina de Vivien Leigh, ni siquiera la Karenina de la Garbo, es la Karenina de Brown, con un especial buen gusto cinematográfico en la puesta en escena de la obra de Tolstoi y que supera ampliamente a la confusa y distante cinta de Duvivier. Comparar a Greta Garbo y Vivien Leigh me parece innecesario y la crítica al filme es más amplia. En lineas generales Ana Karenina de 1935, la de Brown, me parece deliciosa tanto en las interpretaciones como en la fotografia, la simetría y el estudio escenográfico que me resultan excelentes. (Javier_D en Film Affinity)

Es una tragedia emocional sobre el adulterio, la moralidad, la pasión, la culpa o la fugacidad de los sentimientos, que destaca por el trabajo narrativo de Brown en la definición de personajes, ambientes y emociones, en la dirección de actores y en la intensidad dramática de sus escenas (generalmente de poca duración, final abrupto y de elevada elegancia, singularidad y tacto refinado en su composición). La fotografía es del habitual colaborador de Brown y Garbo, William H. Daniels, quien ayudó con su trabajo tras la cámara a forjar el mito de la divina sueca a lo largo de su carrera. (AlohaCriticón)

Tan centrados han estado los investigadores en señalar sus desviaciones con respecto
al original de Tolstoi que todos parecen haber pasado por alto que la cinta posee inquietantes y repetidos ecos de muerte, enfatizados en la mise-en-scène por extraños pasajes
musicales y una iluminación a menudo siniestra, sin olvidar numerosas alusiones verbales
y otras directamente relacionadas con la acción que carecen de una explicación lógica de
acuerdo con la narración verosímil que se supone que transmite. Las apariciones de Anna
(Greta Garbo) están absolutamente concebidas para vaticinar su trágico final –sombras y
aterradores osos gigantescos se ciernen sobre ella; la palabra “muerte” asoma constantemente
durante todo el film; a su hijo se le dice una y otra vez que su madre ha muerto–.
Ninguno de estos elementos es producto de la casualidad. Se trataba de una petición expresa
del productor David O’Selznick, quien pretendía así preparar a la audiencia y comunicar
que la película carecía de un final feliz. (Carmen Guiralt)

Película estrenada en Barcelona el 31 de diciembre de 1935 y en Madrid el 31 de enero de 1936.

Título español: Ana Karenina.

Reparto: Greta Garbo, Fredric March, Freddie Bartholomew, Maureen O'Sullivan, May Robson, Basil Rathbone, Reginald Owen.


lunes, 24 de octubre de 2016

Body Heat (1981). Lawrence Kasdan


Ned Racine (William Hurt), un joven abogado de Florida, lleva una vida normal hasta que conoce a Matty Walker (Kathleen Turner), una tentadora y sensual mujer casada con un rico hombre de negocios (Richard Crenna). Ned pronto se da cuenta de que Matty es la clase de mujer por la que un hombre sería capaz de matar.

Magistrales actuaciones (de los protagonistas sobre todo), una dirección soberbia, una narración cálida, bien dosificada y con giros en momentos claves, un enorme guión bien redondo sin agujeros ni inverosimilitudes exageradas (como hay en muchísimas de las consideradas ''obras maestras'' del genero), una femme fatale como jamás vi (y soy fanático del cine negro), sensualidad, una música esplendorosa, diálogos excelentes, un final espectacular y muchas cosas mas convierten a esta película en una auténtica obra maestra. Realmente no entiendo porque la nota tan baja. Me parece que esta película peca del año en que se realizó, porque si se hubiera hecho en 1940 seguramente tendría un 8.6 y habría 60 críticas poniendole un 10. (Hughes20 en Film Affinity)

Lo cierto es que ‘Fuego en el cuerpo’ es una de las ópera primas más sólidas del mal llamado cine moderno —dichosas etiquetas para ciegos y sordos mentales—, concebida en una época en la que, tras la entrada de directores como George Lucas, Spielberg, Scorsese o Coppola, la concepción de espectáculo en Hollywood cambiaba considerablemente. Con todo, Kasdan realiza un intimista ejercicio sobre el Noir que evoca sin disimulo, y sí mucho cariño, épocas anteriores en el cine, siendo mucho más que un simple ejercicio de revisitación. (Blog de cine)

Fuego en el Cuerpo es un thriller y, como tal, su protagonista no es un personaje activo sino pasivo unas veces y reactivo otras (reacciona ante las acciones del antagonista). Esto, que en otros thrillers cambia en el tercer acto de la historia (cuando el protagonista, en el momento más angustioso del relato y cuando parece que lo tiene todo perdido, reacciona, se vuelve activo y se juega el todo por el todo enfrentándose al antagonista), en Fuego en el Cuerpo se mantiene hasta el final.
Ned Racine no logra hacerse nunca con el control de la situación, al contrario: el espectador y él constatan, cada vez con mayor claridad, a medida que transcurre este tercer acto que el abogado un poco engreído y feliz de conocerse a sí mismo que era Ned Racine al principio de la película se ha convertido en una pobre mosca atrapada en la tela de araña tejida por Matty Walker. (Reflexiones de una guionista)

El debut tras la cámara de Lawrence Kasdan fue con una película que retomaba las claves del buen cine negro con la femme fatale de protagonista. Así revisitaba uno de los temas claves de los grandes clásicos del género: la mujer fatal que convence al amante cegado de pasión por ella de asesinar a un tercero, normalmente un marido más anciano y rico, muy rico. Ese asesinato se convierte en un seguro para una vida próspera de dinero y riqueza. Mientras el hombre lo hace arrastrado por el amor y la pasión, ella se muestra siempre más fría, calculadora y práctica (quiere asegurar su futuro) y para ello se sirve de un instrumento, el amante. Kasdan jugaba con dos claves para crear la atmósfera sensual, el calor y el sudor de los cuerpos, envuelto en una música sugerente de John Barry. Atmósfera sensual que se convierte en cárcel eterna para la víctima: un abogado de poca monta con el rostro de William Hurt. (El blog de Hildy Johnson)
 
El primer largometraje de Lawrence Kasdan revisitó el espíritu del cine negro clásico, inspirándose abiertamente en algunas de las constantes de los libros de James M. Cain. Más allá de un ejercicio de estilo tan brillante como inteligente, consigue crear una atmósfera inquietante y pegajosa, en la que el sexo juega un papel preponderante pero también ambivalente. (Fotogramas)

Película estrenada en España en 1981.

Título español: Fuego en el cuerpo.

Reparto: William Hurt, Kathleen Turner, Richard Crenna, Ted Danson, J.A. Preston, Mickey Rourke.



viernes, 14 de octubre de 2016

Viaggio in Italia (1954). Roberto Rossellini


Alexander Joyce y su esposa, Katherine, se trasladan a Italia con el objetivo de hacerse cargo de una fabulosa villa que les ha sido legada gracias a una herencia familiar. Mientras que su marido tiene el propósito de permanecer en Italia el tiempo imprescindible, Katherine pretende aprovechar esta oportunidad para visitar Nápoles y Pompeya. Las relaciones entre ambos han sido siempre tan correctas como frías. Mientras toman el sol en la terraza de la mansión heredada, la esposa confiesa a su marido que estuvo enamorada de un joven que luchó durante la guerra en Italia.

El film es un drama con elementos de comedia y de documental. Es una obra singular e innovadora, que se separa del movimiento neorrealista impulsado por Rossellini, para focalizar la atención en el análisis del mundo interior de los personajes, de sus emociones íntimas, sus sentimientos, deseos e impulsos. A Rossellini le sigue preocupando la exploración de la realidad, sigue siendo un autor realista, pero su maduración como cineasta ha propiciado una evolución que le ha desplazado el foco de atención a la realidad interior del ser humano. La nueva etapa del autor prepara el camino de lo que será la “nouvelle vague”, se adelanta a “Al final de la escapada” (Godard, 1960) y prefigura el advenimiento del cine moderno. (Miquel en Film Affinity)

La película Te querré siempre diseña un espectador diferente, y esa es una aportación del cine moderno, que supone el contacto primero de Rossellini con los críticos de Cahiers du Cinema, y luego constituiría lo que se haría llamar la Nouvelle Vague. El proyecto inicial del film era rodar una adaptación de Duo, la novela de Colette. El equipo de rodaje llegó a Nápoles y Rossellini se encontró con que los derechos de la novela habían sido ya adquiridos. A instancias de Marcello d’Amico, jefe de producción del film, redactó cinco folios de localizaciones a modo de guión. La película se rodó entre febrero y abril de 1953. La versión original inglesa (Journey To Italy) es cinco minutos más larga que la italiana (88’/83’), ya que en la segunda versión se suprimió una escena en la que el protagonista no se entendía con una mujer debido al idioma, y esto, siendo directamente en italiano, no se podría representar.

En esta película, Rossellini no quiere llevar el sentido de la acción y del viaje, por eso al principio se produce un cambio de conductor y aparecen dos interrupciones que simbólicamente introducen un elemento aleatorio, que va a cambiar el sentido de la direccionalidad del montaje. A lo largo de la película, se pueden diferenciar diferentes itinerarios. En el primero se asigna un campo visual en relación con la perspectiva de la conductora, que es una visión turística. Va a haber otros dos itinerarios donde esto se va a ir cargando poco a poco para anunciar el final de la película. Se plantea un relato en relación al encuentro amoroso, de lo que supone el matrimonio y la descendencia. Así mismo, transmite una idea de congelación del tiempo y de memoria de las pasiones. Cabe fijarse cómo en el segundo itinerario a la protagonista le llaman la atención la presencia de mujeres embarazadas. Y es en el tercer itinerario cuando se encuentran unas imágenes proyectivas, vemos a novios que empiezan y luego a matrimonios con hijos. El tiempo en la historia son siete días, los siete días que pasa el matrimonio allí. Finalmente, lo que cristaliza la reflexión final de la película sobre la acumulación de cuerpos muertos, de cuerpos incluso calcinados, es la evidencia de determinados elementos de la vida y la muerte.

Visualmente la película es excepcional. Las imágenes que muestra de paisajes naturales y humanos y de los restos del pasado son poderosas y emocionantes, no exentas, además, de simbología (impresionante la imagen en la que los restos humanos carbonizados en ceniza son retirados de entre las ruinas de Pompeya y Herculano, una clara alusión a la forma de sentirse de los protagonistas y de su propia relación, poco a poco convirtiéndose en ceniza…). Más allá de identificaciones propias con la historia o las evoluciones de ambos personajes, las interpretaciones de los protagonistas son excepcionales, un verdadero recital, tan creíble, emotivo e inquietante como puede resultar una situación verídica en cualquier pareja que podamos conocer. (39 escalones)

Una de las obras cumbres de su autor, en la que se propone una incisiva disección de los sentimientos humanos coherentemente relacionados con su contexto social y cultural. Se desarrolla dentro de una absoluta racionalidad, aunque introduciendo con gran sabiduría el elemento de misterio que siempre acaba modificando las conductas. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 27 de septiembre de 1955.

Título español: Te querré siempre.

Reparto: Ingrid Bergman, George Sanders,  Anna Proclemer, Marie Mauban, Paul Muller, Leslie Daniels, Natalia Ray.


martes, 11 de octubre de 2016

Tom Jones (1963). Tony Richardson



Basada en la novela homónima del escritor inglés Henry Fielding. Nunca se supo quién era su padre, así que Tom Jones (Albert Finney), creció adoptado por el generoso señor Allworthy, habiéndole tocado compartir afecto y contrariedades con el sobrino de éste, Blifil (David Warner) pues da la casualidad de que ambos se enamorarán de la misma muchacha: Sophie Western (Susannah York). quien prefiere a Tom, pero parece condenada a contraer nupcias con el "recatado" sobrino. Historia de escándalos y otras liviandades en la Inglaterra del siglo XVIII.

Las correrías y juergas de un libertino bastardo educado como un caballero durante el siglo XVIII le proporcionó al cine británico uno de sus más grandes conquistas de premios y público. Defendida por la crítica como una joya que captura el espíritu de la época y que insufla la "pasión por vivir", algunos pensamos que es una mediocre película, hoy caduca y poco divertida, de éxito desmedido. Quizá fuera "rompedora" en su época, pero sorprende no sólo que arrebatara ese año los principales Oscars a obras artísticamente muy superiores como "América, América", "8 ½" o "Cleopatra", sino que los académicos la vieran más divertida que la genial comedia "Irma la dulce". (Pablo Kurt)

Una de las pocas veces que Hollywood oscarizó una película de cine tan transgresor, festivo y frívolo como "Tom Jones" y en verdad que con toda justicia pues se trata de una comedia pícara espléndida de ritmo, gags y narrativa, una sátira desenfadada, lúdica y lúcida de la condición humana, de la vida, el sexo, el amor y demás familia. Narra la historia del apuesto Tom Jones (Finney), un bastardo aristócrata que a lo largo de su vida tendrá un sinfín de aventuras amorosas. Con un espíritu plenamente logrado de orgía festiva, es un clásico y modélico vodevil erótico/pícaro, un ejemplo divertidísimo de filmar un continuo y loco ajetreo desprendiendo naturalidad, estilo y buen gusto dentro de una transgresión implacable. (Kafka en Film Affinity)

El guionista John Osborne y el director Tony Richardson, en plena explosión del free cinema británico, adaptando las peripecias de Tom Jones, el taimado personaje creado por Henry Fielding, cuyas andanzas sentimentales y eróticas son el cimiento principal de esta divertida comedia de aventuras, narrada con frescura (y con el empleo en ocasiones de una voz en off), cinismo, gran libertad formal narrativa, lo que otorga una gran vivacidad al relato, y una meritoria dirección artística ambientando el siglo XVIII inglés, con un variado (aunque superfluo) muestrario de caracteres de distinta índole social y económica. (AlohaCriticón)

La película tiene en realidad una influencia de las películas de Richard Lester y del cine Beatle, que podríamos poner por lo menos al mismo nivel que la influencia del Free Cinema. Y es que en Tom Jones, el personaje protagonista podría pasar perfectamente como uno de los Beatles. No es sólo el humor irreverente y lleno de referencias eróticas (o que los momentos dramáticos estén contados en la película), sino también recursos formales que utiliza Richardson y que nos pueden recordar a los de Lester. La pregunta es si estos recursos se los apropia El director de Tom Jones de Richard Lester o eran aquellos años un momento propicio para realizar prácticas y experimentos en el cine. (Neokunst)

Celebrada adaptación de la novela de Henry Fielding, obra cumbre de la literatura picaresca inglesa del siglo XVIII, que en la práctica significó la muerte del "free cinema", engullido por Hollywood. Está resuelta con notable frescura y con un sentido del ritmo muy apreciable, aunque el tiempo la ha maltratado en exceso. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 9 de noviembre de 1964.

Reparto: Albert Finney, Susannah York, Hugh Griffith, Edith Evans, Joan Greenwood, Diane Cilento, George Devine, Micheál Mac Liammóir, David Warner.



viernes, 7 de octubre de 2016

Il generale Della Rovere (1959). Roberto Rossellini


En 1943, los aliados ya han desembarcado en el Sur de Italia, pero el Norte sigue bajo dominio fascista gracias a la ocupación alemana. En la Génova de 1943, Bertone, un estafador con grandes dotes teatrales, es arrestado por los nazis y obligado a hacerse pasar por un militar antifascista, el general della Rovere. Su misión será identificar a los jefes de la Resistencia, pero acaba tomándose su papel demasiado en serio. Se basa en el relato homónimo de Indro Montanelli.

Por lo visto y leído, esta película nunca fue muy valorada por su autor, quien reconoció haberla realizado por encargo, y con fines estrictamente "alimenticios". Resulta sorprendente, y sin duda un rasgo de genialidad que un filme tan despreciado por su creador sea, en cambio, tan bueno (algo parecido me ocurre con Crímen Pefecto, de Hitchcock), sobre todo teniendo como referencia lo que hoy entendemos como una película alimenticia. (Quatermain80 en Film Affinity)

El consistente argumento se basa principalmente en el protagonista Vittorio de Sica que borda su papel de vividor en apuros que es desenmascarado y detenido; y que más tarde se mete tanto en el papel que le han dado los alemanes que es capaz de llegar más allá de lo esperado. La película, a pesar de la ausencia de acción, presenta un ritmo sosegado pero firme, sin dar lugar a que el espectador se incomode en la butaca; incluso en el último tercio del metraje en que se va acercando el desenlace el ritmo no aumenta sino que se mantiene constante dando lugar a un final inesperado. (Cine bélico)

En una interpretación magnética, Vittorio De Sica es Emanuele Bardone, un pícaro oportunista en Génova durante la guerra, que se dedica a estafar a sus paisanos y explotar sus tragedias prometiéndoles ayuda a cambio de dinero para encontrar a sus seres queridos desaparecidos. Pero cuando los nazis le fuerzan a hacer el papel de un general partisano muerto en prisión para sacar información de sus camaradas, Bardone se encuentra a sí mismo peleando con su conciencia por primera vez. Es un drama fascinante de Roberto Rossellini, un raro éxito de taquilla para el legendario neorrealista, y además la evidencia del arte compasivo de una de las más grandes voces del cine. (The Criterion Collection)

Roberto Rossellini,con ese frecuente error que los directores cometen sobre su propio trabajo al confundir sus motivaciones personales o las, anécdotas del rodaje con el resultado en la pantalla, dijo: "He hecho solamente dos películas puramente alimenticias porque tenía necesidad de dinero para seguir adelante: El general Della Rovere y Alma negra. Me lo reprocho severamente".Cierto es que la reconstrucción de la posguerra no tuvo en El general Della Rovere (1959) la calidad documental de Roma, ciudad abierta; Alemania, año cero o Paisà y que el exilio que Rossellini había vivido le desconectó emocionalmente de la realidad de su país. Pero conservan gran interés la dimensión del personaje creado en su libro por Indro Montanelli, y que interpreta Vittorio de Sica -un estafador que se finge líder de la resistencia para obtener información al servicio del enemigo y que acaba sacrificándose por ella-, y el punto de vista que Rossellini le aplica, alejado ya de la necesidad de un cine antifascista. (Diego Galán en El País)

El ritmo narrativo del film no decae gracias a un guión muy bien elaborado que sabe dosificar a la perfección los distintos elementos de la historia. Y pese a que el desarrollo argumental se basa casi en su totalidad en diálogos, la película va creciendo en interés y dramatismo hasta el mencionado desenlace. A esto hay que añadir varias escenas memorables, que ponen de manifiesto la maestria de Rosselini como realizador. De entre ellas destacaria el momento en el que de La Rovere lee en su celda los mensajes escritos por los jóvenes que minutos después iban a ser fusilados y el momento en que el coronel Muller le intima a revelar la identidad del lider de la resistencia, y Bertone, totalmente imbuido de su papel, le escribe una breve carta a la verdadera esposa del general. (La Segunda Guerra Mundial en el cine).

Cuando parecía que ya había abandonado la crónica de lo que supuso la 2ª Guerra Mundial, Rossellini regresó al tema con esta adaptación de un célebre relato de Indro Montanelli sobre la impostura de un estafador que acabará creyéndose el personaje que ha creado, muriendo heroicamente. La excepcional interpretación de Vittorio De Sica se impone sobre una narrativa algo premiosa. (Fotogramas)

Película estrenada en España el 17 de abril de 1960.

Título español: El general De la Rovere.

Reparto: Vittorio De Sica, Hannes Messemer, Vittorio Caprioli, Mary Greco, Kurt Polter, Giusseppe Rosetti, Sandra Milo, Giovanna Ralli, Anne Vernon, Franco Interlenghi.


martes, 4 de octubre de 2016

Duel in the Sun (1946). King Vidor


Pearl Chavez (Jennifer Jones), una joven mestiza, es enviada a vivir a Texas, al rancho del estricto senador McCandless (Lionel Barrymore). La joven llama la atención de los hijos del senador: el siempre educado y cortés Jesse (Joseph Cotten) y el impetuoso e impulsivo Lewton (Gregory Peck). Pronto los dos hermanos rivalizan por el amor de la atractiva muchacha.

Como en Lo que el viento se llevó, la personalidad de Selznick es la que manda y parece que hubo otros directores que intervinieron, pero quien firma es King Vidor, gran cineasta desde el mudo, versátil y eficaz, que lleva la historia con seguridad y buen ritmo obsequiándonos con espléndidas panorámicas, bellos primeros planos y majestuosos planos generales (la encendida fotografía en color plena de rojos es magnífica). Duelo al sol forma parte de esos contados títulos imprescindibles y si sólo se fracasa en la dirección de la Jones, es de suponer que con el tiránico Selznik emcima poco podía hacer Vidor para contener a la que por entonces era la chica del productor. (Ennis en Film Affinity)

Posiblemente la obra maestra de su director, pese a la mediatización que sufrió por parte del productor Selznick, empeñado en conseguir un éxito similar al de "Lo que el viento se llevó". Constituye también uno de los westerns más atípicos de la historia, por la pasión enfermiza que domina toda su acción. Su formulación estética sigue resultando fascinante. (Fotogramas)

Para la adaptación del libro homónimo de Niven Busch, Selznick contó con King Vidor, quien había dirigido algunas escenas sin acreditar para “Lo Que El Viento Se Llevó”. En calidad también de guionista, Selznick crea una arrebatadora mezcla entre western y melodrama de letal atracción romántica, con tendencia al paroxismo emocional y a la penetrante sensualidad, robustecida por una espléndido empleo del color, la iluminación y unas viscerales interpretaciones. (AlohaCriticón)

La película busca en todo momento la épica que tanto destilaba la inolvidable Lo que el viento se llevo, y esto se nota en contados momentos como las multitudinarias escenas de jinetes, la fotografía crepuscular, la magnífica y grandiosa banda sonora de Dimitri Tiomkin, el presupuesto, y el propio reparto. Pero por lo demás, destila más una sensación de constante búsqueda de épica que de propia épica. Esto seguramente se deba a los problemas que tuvo con la censura que recortaron de manera considerable el contenido de la película, principalmente por la sensualidad del personaje de Perla, y su relación con Lewton; y a que la propia historia no daba para más. Demasiado bien lo hicieron. (Sólo cine clásico)

Western de bajas pasiones, dominado por una cegadora fotografía en color y la música de Dimitri Tiomkin. Los hermanos Lewt (Gregory Peck en su rol de canalla simpático) y Jess McCanles (Joseph Cotten en plan ternurista) se enfrentaban por el amor de la exótica belleza Perla Chávez, encarnada por una Jennifer Jones sensual y sugerente. El presupuesto final, campaña de publicidad incluida, se elevó hasta los ocho millones de dólares, una salvajada en ese tiempo. Todo ello por los lujosos decorados en interiores y los gastos ocasionados por Selznick. Entre ellos el de despedir a King Vidor cuando éste se negó a filmar la romántica y sangrienta secuencia final. Narrada por Orson Welles. (Decine21)

“Duelo al sol” es una película de la época, una de esas obras descomunales cargadas de conflictos y con varias tramas solapadas durante 138 minutos, un metraje que hoy se me antoja excesivo pero que en ningún momento pierde el pie del ritmo gracias a que tenemos tras la cámara a uno de los grandes del Hollywood dorado King Vidor, que otorga ya no solo creatividad y solvencia en el conjunto sino una gran mano a la hora de colocar la cámara y crear ambientes que bebe de los westerns puros de cielos anaranjados, sombras y siluetas de caballos. (Crítico, en serio)

Película estrenada en España el 12 de octubre de 1953.

Título español: Duelo al sol.

Reparto: Jennifer Jones, Joseph Cotten, Gregory Peck, Lionel Barrymore, Herbert Marshall, Lillian Gish, Walter Huston, Charles Bickford, Harry Carey.